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El Mercado del Arte



Desde hace poco tiempo estoy participando en un breve curso sobre Historia de la Fotografía Contemporánea. En paralelo disfruto de dibujar en un taller con 5 amigos –soy el único infiltrado que no es del palo de las artes- mientras tomamos un vino y charlamos de todo un poco… En ambos espacios me voy anoticiando de cuestiones relacionadas al Arte –al Mercado del Arte- que a decir verdad siempre supuse pero nunca con tanta precisión.

En el susodicho curso, la artista profesora nos informó que la fotografía más cara de la historia es de un autor que ningún fotógrafo respeta demasiado (una especie de Milo Lockett entre nosotros, que aparentemente –y aclaro que es de mi agrado- la mayoría del resto de los artistas no avala por cuestiones técnicas-comerciales) y que se ha vendido a 14 millones de dólares. No voy a decir que no me gusta la foto, porque –como se sabe- eso es cuestión que nada tiene que ver con la valuación crítica; y menos con la del Mercado. Pero –sinceramente- me parece una grosería de tan básica (que no quiere decir simple: de hecho son dos líneas de colores abstractas).  En este mismo espacio, descubro que una fotografía puede valer 6 millones de dólares si se subasta en Phillips o en Souhtby´s o en Christie´s o simplemente ser un residuo del fin de semana, aún si técnicamente –y estéticamente- se puede considerar mejor.

En el otro espacio, el de amigos, uno de ellos –que trabaja hace muchísimos años en esto- me presta un libro para que me anoticie de algunas cosas. Debo confesar que no es un texto poético; que ni siquiera me atrapó como historia non-fiction; pero que tiene algunos párrafos interesantes. De sus casi doscientos cincuenta hojas; me permito citar sólo un sintagma que creo lo resume todo en un concepto simple y genial. El libro del que se trata se titula: “Siete días en el mundo del arte”. Su autora es la Señora Sarah Thornton. Y la cita reza así:

“La subasta es el síntoma de algo mucho más complejo, como un sarpullido. Es vulgar, de la misma manera que es vulgar la pornografía.”

El Mercado -de cualquier producto- hace que el Objeto pase de ser un Signo a ser un Significante. Y si entonces pasa de representar "algo para alguien" (Pierce y después Sausurre) a representar "a un sujeto para otro significante" (Lacan dixit) estamos en el plano del Valor. El ejemplo cotidiano lo tenemos cuando nos enamoramos: esa es la persona. Es nuestro significante. Para otro sujeto esa persona es simplemente una más. En el Mercado de objetos tenemos ejemplos por doquier. Uno de ellos lo constituye el Mercado de la Vitivinicultora. Hace muchos años he posteado algo en relación con eso: http://psicocorreo.blogspot.com/2015/09/la-uva-el-vino-y-la-fe.html   

En definitiva: se trata siempre del Otro, de su autorización y aval; y de la no menos y referencial circunstancia que hacen a la Bedeutung del Falo.

M.A.P.
El mercado del arte y el Falo.
VI - 2018
Artes Visuales:
Martín Bustamante
La eterna cualidad de los transitorio
Óleo sobre tela, 2015
1er. Premio. 93º edición del Salón de Mayo.
Museo Provincial de Bellas Artes Rosa de Rodríguez
Santa Fé, Argentina
2016

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