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El culo no sólo sirve para cagar. Psicoanálisis vs Terapias Yoicas y Sexuales.








Ciertas preguntas llegan en relación al YO, a las Terapias Yoicas, a la crítica que Lacan ha hecho de ellas, etc.  Últimamente también he recibido correos en función de las llamadas terapias-sexuales.  Me gustaría resumir todo esto en un par de enunciados: 

- Para el psicoanálisis, el sujeto sufre a causa de su YO.  Sin YO, es obvio, no se puede vivir; pero la CASTRACIÓN -para nosotros- es positiva.  Esto constituye una primer gran diferencia con las terapias del YO que -por el contrario- creen que es a falta de un YO (de una coraza) consistente, sólida, que el sujeto está débil. Al contrario pensamos nosotros: cuando un sujeto se permite estar débil -es decir, permeable- es cuando menos sufre. Porque debilidad del YO es fortaleza del deseo. Por eso el sujeto -vía su angustia- puede encontrar su deseo.

- Aquí tenemos una diferencia básica con las terapias yoicas: nosotros vamos a inclinar el "espejo-plano" (con la angustia concomitante que eso produce al sujeto) para que él mismo pueda escuchar(se) desde dónde habla y para quién. Dónde está anclado en sus identificaciones y por qué su goce-yoico le impide acceder al deseo. A diferencia de las terapias-conductuales, el psicoanálisis a-puesta a la castración; es decir que mientras las primeras dicen: "Vos sos fuerte, vos podés, vos sos más importante que todos, vos sos lo más hermoso y lo mejor de este mundo"; nosotros respondemos: "Creérsela produce síntomas." o lo que Lacan enunció con su sentencia recurrente: "El YO es la única verdadera enfermedad del sujeto. El YO es, como tal, un síntoma."

- Por otro lado: las terapias-sexuales confunden -al igual que la medicina- lo sexual con lo genital. Para dichos dicursos, un varón impotente, un eyaculador precoz, una mujer anorgásmica; es una persona que no goza. Para nosotros, por el contrario, goza a más no poder: el síntoma es goce y esconde un deseo. En las terapias-sexuales se reduce lo sexual a la genitalidad. Por lo tanto se cree que si a un varón no se le para o una mujer no lubrica, es un problema orgánico; de allí que la farmacología aplicada a estos avatares radica en vasodilatadores o menesteres anexos. La sexología sabe sobre el goce sexual (y por lo tanto aconseja) mientras que para el psicoanálisis, lo sexual es un saber-en-falta: si hubiese saber sobre lo sexual habría instinto y no pulsión.  Las pulsiones son parciales justamente porque la relación sexual no existe para el ser que habla.


- Lo sexual no es lo genital para Freud: comer, escribir, laburar, producir (y obviamente también cojer) son actividades sexuales. La boca no sólo sirve para comer; el sujeto se satisface oralmente de distintos modos. Cagar concentra -para Freud- una satisfacción; de allí que incluso hay sujetos que con el culo no sólo cagan, sino que gozan de otros menesteres. O sujetos que para cagar necesitan intrincar el goce anal a la pulsión escópica, y entonces se llevan una revista al baño, dejándonos la evidencia de que las pulsiones son parciales y se satisfacen independientemente de "la necesidad". Y demostrándonos que para gozar con el culo hay también que gozar con la mirada.  Pensar que el culo es un orificio de mera excreción gástrica es como pensar que la boca sólo sirve para comer o como pensar que el pene sólo sirve para mear.   De allí también que un síntoma orgánico (una alergia, una faringitis, lo que sea) es un lugar de goce-sexual. Por eso Freud ha dicho que el síntoma es actividad sexual substitutiva. Y por eso cada síntoma responde a un fantasma que es diferente en cada sujeto; de allí que tampoco hacemos "psicosomática" que pretende una nosografía general para todos. Una impotencia en un analizante no es igual a una impontencia en otro (porque el fantasma en ambos puede ser diferente); evidencia clínica que la medicina no logra entender y entonces responde con el fármaco universal, tapando la hiancia y postergando el problema.


Cito algunos parráfos propios de posteos anteriores en relación a estas cuestiones del Narcisismo y del Estadio.  Debajo se detalla el link del posteo. Creo que es un tema que ya hemos expuesto varios veces; me parece que hay que entender que el sujeto todo lo que hace lo hace por él; de allí que victiminizarlo es tan iatrogénico como vitaminizarle el YO.  La castración siempre es por uno. Si un sujeto se castra lo hace por él; y si no se castra (engaño neurótico, siempre hay castración) también es por él.
map
nov / 2013



Enfrentarse con el deseo es un proceso complicado.  Hoy mismo un analizante me decía que, enganchado en su imaginario y en la histerización triangular, escuchó que un amigo le elogiaba a su pareja, entonces -después de verla caída, de estar abúlico hacia ella- a partir de esta enunciación, su deseo repuntó. Coincide con la situación paralela de este mismo analizante donde decae el deseo por una actividad hasta ahora lúdica porque -según se analiza- no tiene "la ventaja" de tener verdaderos Maestros para dicha actividad y, al tener meramente docentes, su configuración imaginaria-simbólica decae. Es decir: nos es necesario la Demanda del otro. Y que ese otro, en lo posible, se configure como un Otro, vía transferencial. Por eso los sujetos llegan a lo que llegan vía la transferencia hacia el otro; no solamente hacia la materia en cuestión. Por eso es más fácil que una materia de la universidad que no nos gustaba, nos guste ahora gracias al profesor; que cursar con alegría algo que nos gustaba pero es arruinado por un mal docente.


Entonces: la Demanda es no sólo necesaria, sino imprescindible; el problema es cómo poder responder a esa Demanda sin chocarnos con una pared y que aparezca la pulsión arruinándolo todo. Al preguntarle a mi analizante porque no buscaba Maestros en vez de profesores, me respondió con total lógica lacaniana: "porque soy un cobarde". El deseo asusta. Y asusta aún más, como diría Borges: espanta, encontrarnos que después de un duelo es posible que lo que fue  nuestra falta, imaginaria, ahora sea un desecho, un resto. Por algo todos pasamos por la misma frase cuando nos divorciamos alguna vez: ¿Que le vi? ¿Adivinen porque preguntamos eso? Justamente porque no la/lo vimos.  De ahí que magistralmente, como todo lo que sale de la pluma de Freud, el maestro conceptualizó lo ominoso, como el velo que se levanta detrás de lo que siempre fue familiar y ahora resulta siniestro. (El texto de 1919 en aleman es «Das Unheimliche», que -como sabemos- conjuga en un solo vocablo lo (no)familiar.)  De ahí también que el otro genio, Lacan, finalizando su clase de este seminario sobre La angustia, anuncia su conocida tesis:


“La angustia se constituye cuando un mecanismo hace aparecer en su lugar, que yo llamaré, para hacerme entender, simplemente "natural", en el lugar corresponde al que ocupa el a del objeto del deseo, algo, y cuando digo algo, entiendan cualquier cosa.
Les ruego que de aquí a la vez que viene se tomen el trabado, con esta introducción que les doy, de releer el artículo sobre lo Unheimlich. Es un artículo que nunca, nunca he oído comentar; y del que nadie siquiera parece advertir que es la clavija absolutamente indispensable para abordar la cuestión de la angustia.”

Es decir que la angustia se nos presenta cuando el abuelo se cae, es decir: el abuelo, que se cae, hace caer a la abuela (antes que literalmente se caiga). Es decir, cuando cae la falta. Es decir, cuando desaparece la falta. De ahí que Lacan diga que la angustia aparece, "cuando falta la falta":
“Así como he abordado el inconsciente a través del chiste, este año abordaré la angustia a través del Unheimlich lo que aparece en ese lugar. Por eso hoy escribí: el [menos phi], el algo que nos recuerda que todo parte de la castración imaginaria, que no hay —y con motivo— imagen de la falta. Cuando allí aparece algo es, por lo tanto, si así puedo expresarme, que la falta viene a faltar.”

¿Genial, no? Bueno, por algo Lacan refunda el psicoanálisis.
Finalizando: la abuela René, en su caída, trata de levantarse levantando al abuelo Ángel. Ambos caen. La abuela René no advierte su insuficiencia, cree que puede. Sin embargo esto no la hace una boluda -no al menos en este caso-. Cae para poder sostener un Ideal. Su Ideal, imaginarizado en el abuelo Ángel. Cae -la castración le juega una mala pasada- por creída, pero para seguir sosteniendo una relación amorosa. De ahí cuando Lacan habla de lo cómico del amor.  Pero más ridículo, digamos, es un tipo que se cree que puede levantarse a todas las minas en un boliche.  Y también muchos caen a un vacio, o -peor aún- no se permiten ni siquiera caer-un-poco por seguir sosteniendo la imagen. (Llevar un ramo de flores a la vista del público puede ser, para muchos, una mortal caída. De ahí que nos resultaba tan conmovedor que el profesor Jirafales, con su porte de grandote y con su significante de "profesor"; revele su caída ante el amor hacia Florinda.)


Pero demos un palito final a la abuela René: cae por ella. Sí, pero ¿cuál es el problema si dijimos que toda castración es finalmente por uno? El problema es si esa caída es un pequeño o es un gran esfuerzo para la Estructura del sujeto, como dijimos al comienzo.  Y el problema virtualmente adherido lo relata justamente su nieta, mi colega: Estando en estado de caída, pide ponerse coqueta ("Que me traigan mi sweater!-") para que no la vean caída. Me recuerda, como les decía a los colegas del grupo que se aventuran en la lectura de Lacan, a la madre de una amiga -Doña Norma- que hace diez años está con un accidente cerebro vascular (apenas si habla) pero que no se le ocurriría ni remotamente que la vean sin el peinado arreglado; y se pone extremadamente furiosa si así no sucede. Y estamos dando ejemplos límites justamente para recordar que del imaginario engañoso nadie está a salvo, ni siquiera los mas caídos.


Mencionemos que lo peor de todo esto puede ser cuando el vínculo con el otro comporta la guerra entre los dos imaginarios. Porque una cosa es caerse cuando levanto la razón de mi deseo, y otra cosa es patearlo o eyectarlo  para que mi imaginario gane.  Una cosa es engañarse, amando para ser amado, pensando en el otro, en el caído, y otra cosa es amarse tanto que no podemos dejar de pensar en nosotros mismos y, al ver caído al objeto de nuestro deseo, y sabiendo que sí podemos levantarlo sin terminar en un hospital, huir o doblar la apuesta por quien la tiene más larga.  Ciertos sujetos no tienen ningún inconveniente en enunciar con total enfásis: "Yo no voy a permitir que vos..." Es decir: "...que vos la tengas más larga" confundiendo Dignidad con Narcisismo, atrapados totalmente en el imaginario.


marcelo a. pérez
El modelo óptico de Lacan y la abuela René.
Buenos Aires  / Agosto /  2013. 
http://psicocorreo.blogspot.com.ar/2013/08/estadio-del-espejo-modelo-optico.html




Por otro lado: yo no veo, en este ejemplo de los abuelos, paradoja alguna. Caerse es una metáfora para el caso del ejemplo de nuestra abuelita René, pero hay que tener en cuenta que la caída la toma: el sujeto esta tomado por la castración. La abuela no quería caerse, quería levantar al abuelo. Se cae por la acción de su insuficiencia sobre un imago que se piensa completa: se cae porque se creía que podía. (Sabemos que no es este caso porque se trata de una persona entrada en años y las caídas son usuales, pero podríamos preguntarle también al abuelo si detrás de su caída esconde una Demanda.)

Caer porque el otro cae, quiere decir tratar de levantarse ambos. Ahora: cuando el sujeto deja caído a su falo imaginario (no se permite caer por él) entonces queda de pie, es decir: gana su narcisismo, no su deseo. Yo no encuentro paradoja, ya que cayéndome me trato de levantar si y solo si puedo levantar a mi otro significante, por eso me parece valioso el ejemplo de la abuela René y le dedicamos el escrito.  Quizás te refieras, como una cuestión paradójica, al hecho que si me quedo de pie gana mi narcisismo y si me caigo también: bueno, la castración incluye el goce; pero como se está hablando del sostén de un Ideal aquí tenemos que incluir la figura del Amor: si me quedo de pie ante la caída de mi otro significante; gana más el amor a mi mismo que el amor hacia el otro. Ahora: hay una diferencia entre quedarse -en medio de la gravedad de esa escena- discutiendo y diciendo, por ejemplo, "te caíste por boludo"; o si la abuela, sabiéndose impotente, hubiese llamado a alguien para que levante a su imagen fálica. Porque, después de todo, se trata de no caer ambos a un precipicio. Hay que diferenciar, en todo caso, narcisismo de egoísmo. Narcisista somos todos: el narcisismo es estructurante del sujeto; el egoísmo es: "primero yo, después yo." o "te amo (amo tu imagen) pero más me amo yo (más amo la mía)."

Por eso Lacan hablará constantemente de la diferencia entre goce-fálico y significación fálica: cuando el sujeto cruza nadando veinte horas un río (con pirañas, vientos y barcos que lo intersectan) y luego de años se da cuenta que su vida no tiene mucho sentido a pesar de que salió en los diarios; puede advertir que fue todo por narcisismo absoluto; sin otro sentido más que la vanidad. Es lo que conocemos habitualmente como "hacerlo sólo para decir que pude" o "hacerlo para figurar".  Este ejemplo es tan así que el susodicho ni siquiera nadó con traje de neoprano, sino con una zunga porque sólo así podría obtener el título de "nadador" al llegar a Bs. As., es decir: está clarísimo que "el cruce" tiene que ver con "la nada del ser" por eso necesitó un significante que lo defina.

Marcelo A. Pérez

Narcisismo y Pulsión

http://psicocorreo.blogspot.com.ar/2013/08/narcisismo-y-pulsion.html

...Pero el infans no puede más que alienarse a este Deseo: no sabe (no puede saberlo puesto que pierde su instinto desde el momento que nace) lo que desea.  Este saber lo va a encontrar en el Otro y lo va a construir en el FANTASMA que es la Respuesta que elabora para responder a esa Demanda: de ahi que un psicoanálisis intenta ATRAVESAR -ir en travesía a través de- ese fantasma en el que el Sujeto cree ("se la cree") para ser amado: es decir, lo que conocemos como no poder dejar de ser el falito (de mamá). Acá el tema se complica porque -como se ve- no todo depende del Otro: el Otro pudo bien renunciado a tragarse al infans y habilitarlo, pero el Sujeto no va a resignar de buen modo querer ser su bocadito, es decir: el neurótico no puede dejar de ser -como decía Masotta- "el salame de mamá". ¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir que a partir de aquì domina el narcisismo del Sujeto. Es decir: la imagen que el Sujeto cree ser para el Otro: seconstruyó para el Otro.

Justamente por eso las estructuras engrampadas en un YO absolutamente fortalecido (esos Sujetos que suelen enunciar: "yo hago lo que se me canta y punto" o cosas por el estilo donde parece que están superadísimos y en realidad están alienadìsimos) son muy refractarias al psicoanálisis que pretende, desde el vamos, dar un hachazo al YO para que el Sujeto salga "un poco menos creído" del personaje que se construyó para el Otro.  Por eso estos Sujetos pueden durar muchìsimo en terapias-yoícas donde se vitaminiza el yo; donde el terapeuta encima enuncia frases como: "Claro, usted debe hacer lo que quiera; sea libre..." o "Usted es hermoso, inteligente, talentoso, un poeta en fin..."  Y no es que en el curso de un análisis no se intenta incentivar al analizante o darle un voto de confianza -incluso hasta a veces de modo irónico para que se advierta lo falso que es el YO-; pero la tonalidad y el modo de enunciar eso tiene que ser con mucho cuidado porque el neurótico enseguida cae en creèrsela nuevamente.  Por eso, como siempre digo, cuando se sale del consultorio, el sujeto se arma rápidamente.
Marcelo A. Pérez
Espejo y Modelo Óptico


Hay un real. Parece una aclaración de Perogrullo pero hay que acotarlo, obvio. Si se me cae un piano en la cabeza o si me como una vaca en una cena, probablemente muera a los pocos minutos. Este real, en el Estadio del Espejo, Lacan lo llama córtex y lo enuncia como el espejo esferico. Ahora: aún existiendo cierta corteza, ciertos datos biológicos, como sabemos, eso sólo no alcanza: de ahi que -por ejemplo- el autista-vero (por mas corteza que tenga) esta por fuera del aporte del Otro: es decir, por fuera de la pulsión. De ahi que la pulsión (aunque sea un dato interno) viene del Otro, la dona el Otro junto con su Palabra y su Deseo. La paradoja de esto es que esa donacion quiere decir MUERTE. El otro MATA el "cacho-de-carne" para transformarlo en Cuerpo: por tanto lo biológico (que tiene agujeros) va a ser simbólico (y tendrá zonas-erógenas). Esta muerte, es solidaria con la caida del objeto-a: es decir, con la pèrdida estructural de eso que llamamos Spaltung, y se acompaña -para que no sea puro Goce del Otro- con el Deseo... es decir: el Otro tiene a su bocado en la boca, pero no lo traga. Todo esto Lacan lo grafica con la primera parte del Esquema Òptico; antes de introducir el Espejo Plano. Ahora: como dijimos -y como con solo el córtex no alcanza- a ese espejo cóncavo también lo con-vocamos con la voz del Otro. Es también el Otro, el Otro del Goce. Ahora: ¿que es el Espejo Plano? El Otro del Deseo. El Otro de la Metafora Paterna (que, obviamente, no es solo el Padre sino también la Madre; es decir, la articulación de los goces de ambos partenaires.). Las fallas en el espejo esferico dan las grandes psicosis; que disgregan el YO que apenas puede constituirse... Obviamente en el recorrido (pulsional, donante) hay algo que no pasa al otro lado del espejo (que no es especularizable) y eso es la FALTA que el Otro debe (debería, en el mejor de los casos) donar al sujeto (al infans) para tambien, aparte de PULSIÓN, donarle AMOR. Por eso habrá una transacción entre el goce y el deseo, a partir del amor que los partenaires se juegan en el vinculo.
 
Como se ve, la pulsión mata. Es de muerte desde el vamos. Lo que se le opone, para no tragar, para no gozar-de, es el DESEO via la M.Paterna. Si la pulsión fuese de vida, habria instinto. Simple; no entiendo como cientos de cientos de analistas siguen hablando de pulsión de vida: todo el resto de las pulsiones sexuales yo las agruparía en el orden del deseo. Por tanto hablar de pulsión escópica quiere decir hablar de Deseo-de-saber o de ver, o de hacerse-ver... Y, como sabemos, todo deseo esta articulado pero no es articulable.

M. A. Pérez
Cuerpo, Espejo y Pulsión


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