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Mostrando entradas de noviembre 17, 2010

La cifra

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Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos. Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta. Me engañan y yo debo ser la mentira. Me incendian y yo debo ser el infierno. Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo. Mi alimento es todas las cosas. El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo. Debo justificar lo que me hiere. No importa mi ventura o mi desventura. Soy el poeta. .
Jorge Luis Borges; El Cómplice. La Cifra, 1981.
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Amor y Pulsión

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Hola Marcelo: Con respecto al posteo "Lo Absurdo del Amor"; tenemos con el grupo una pregunta más: vos decís que el Amor no es Pulsión, pero estuvimos viendo que Freud dice que el Amor es sexo sublimado... No es, en definitiva, una sublimación pulsional? Disculpá nuevamente nuestra insistencia, pero queríamos que nos quede más claro esto... Un saludo cordial; Isabel. . Vamos a decirlo así: lo primero que debe aparecer en el cuerpo del sujeto (donado por el Otro) es la Pulsión; de la mano del Deseo. En una primera instancia el Otro (en este caso, la Madre, el Otro-imaginario) GOZA del infans: un goce un poco particular porque debe querer comerselo sin tragarlo... ese goce -vía el deseo, vía la metáfora paterna- va a transformarse en AMOR a condición de que ese Otro no sólo no se lo coma, sino que mire (y escuche) hacia otro lado (otra voz, otro significante). Esto quiere decir, en términos del Modelo Òptico, que el AMOR hará desalojar al infans del fondo del espejo esf…