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Mostrando entradas de agosto 10, 2011

¿Muerta, la histérica?

. . La herida que la histérica experimenta por la privación fálica no puede ser compensada con la satisfacción que el portador (del falo) obtendría por aliviarla. Al contrario, es atizada por su presencia bajo la forma del lamento que causa esta herida. A partir de allí se concibe que la histérica simbolice la insatisfacción primordial. A este respecto es el portavoz de una solución radical — hace la elección del deseo con la insatisfacción— y escandalosa —objeta el principio de la felicidad en el falo, prefiriendo dejarle el objeto a otra. En eso, por supuesto, contribuye al refuerzo de lo que denuncia, al revelar así lo que es para ella una verdad: en los seres hablantes el juego del deseo está basado en la exclusión fálica. .
Las histéricas enseñaron al psicoanálisis que todo discurso sólo se sostiene por una posición de goce, manifestándolo en la transferencia. La palabra en tanto que lazo es dispositivo de goce, tal es la verdad que la histeria descubrió a la investigación psicoanal…

Ausencia

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. . Es la oscuridad asentada por los resquicios de la sombra, con esos peces que siembran pan de pétalos noctámbulos.
Los peces rodean el istmo de las manos candentes. Extrañan la ausencia de los cuerpos.
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. Teresa Domingo Català Los peces . .

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