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Mostrando entradas de diciembre 5, 2009

No tan lista...

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. Para la histérica, la verdad es el objeto que ella esta “siempre lista” a encarnar para cualquier otro, por poco que ese otro sea digno de estar a la “autora” (auteur / hauter, altura) de una teoría.
(…)
Se ofrecería por lo tanto el lugar del objeto que a ella misma le falta. Se ofrecería en el lugar en que la histérica no es el mas que el “yo” (“je”) de la formula: ”yo” te demando que no me ofrezcas lo que “yo” te demando, por que no es eso. Así, la histérica està al mismo tiempo en posición de oferta y de demanda, con la esperanza de que su propia división subjetiva, su propia castración, se supere en esta relación de absoluto.
Por eso su deseo no es, en realidad, sino deseo sin objeto e insatisfecho por esencia. Su objeto es la falta en el Otro, eso es lo que reclama sin cesar, lo que consume, lo que perpetùa en la medida en la que, de hecho, no deja de decir a cualquier otro: "¡lo que me falta es faltarte!"
La histérica es la figura siempre a la espera de ese otro al que s…

Ay Sig(is)mund!

.
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Las histéricas somos lo máximo!
Extraviadas, voyeristas, seductoras, compulsivas
finas divas arrojadas al diván de Freud y de Lacan.
Ay! Segismundo, cuánta vanidad!
¿Infantiloide y malsano el orgasmo clitoriano?
Ay! Segismundo, cuánta vaginalidad,
el orgasmo clitoriano se te escapa de la mano.
Ay! Segismundo de tan macho ya no encaja
no me digas que el placer es pura paja.
Por lo demás correspondo a tus teorías
estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones,
sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos
administra mis pulsiones compulsivas.
. -
Cómo me duele este mundo, Segismundo
la parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna
como me duelen los pobres, como jode la miseria,
ora si que lo de menos es la histeria.
Ay! Segismundo...
Las histéricas somos lo máximo!
Solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas
super egos moderados, cunnilinguos para todas a placer...
Ay! Segismundo, cuánta vanidad!
Ay! Segismundo, cuánta vaginalidad,
Ay! Segismundo de tan macho ya no se
si poner punto final, o poner…