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Mostrando entradas de julio 4, 2013

Goce versus Deseo: de la pérdida malograda a la pérdida exitosa.

El analista dirige la cura, tiene que saber lo que hace, pero no dirige la vida. Se trata de una experiencia que, si funciona, no es sin consecuencias. Y que sea con consecuencias quiere decir que lleva al sujeto analizante doblemente: modifica su relato, dirá lo mismo de otro modo, y modifica su economía. No estoy diciendo que va a ganar más plata, quiero decir su economía libidinal. Va a haber cambios en la distribución de los goces.

(…)

Ahí se va a jugar como motor esencial del análisis, lo que Lacan llamó el deseo del analista. Y es una invitación –ahí vamos en sentido contrario a cualquier suplemento económico- a un avance en las pérdidas. “Usted, si se anima, va a lograr exitosas pérdidas.” Un ejemplo clínico: me dice un analizante que ha pasado ya sus cuarenta años, estimulado por cuestiones que recorrió en el análisis y con mucho dolor en el alma, que le compró a su hijo una campera –porque se iba con los hijos a esquiar-. “¡Lo que me costó!” Lo decía no muy contento. “¿Se da cu…