7.11.2009

Comienzo

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El amor empieza cuando se rompen
los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco
sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o
alta,
se agacha hasta la sangre.
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El amor empieza cuando Dios termina
Y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier
parte.
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El amor empieza cuando
la luz se agrieta como un
muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.
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Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.
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Roberto Juarroz
El amor empieza…
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Padecimiento

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Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.
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Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
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Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
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Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
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Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos y los gallos
sólo saben votar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
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Federico García Lorca
Pequeño poema infinito
Poeta en Nueva York
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Rezo

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Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
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El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
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Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
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Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
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Federico García Lorca
El poeta pide a su amor que le escriba
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Oquedad

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Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de mùsica.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.
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Yo pronuncio tu nombre
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.
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¿Te querrè como entonces
alguna vez? ¿Què culpa
tiene mi corazòn?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!
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Federico García Lorca
Si mis manos pudieran deshojar
Libro de poemas
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Sencillo

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Fue muy sencillo. Se amaban por encima de todos los museos. Mano derecha con mano izquierda. Mano izquierda con mano derecha. Pie derecho con pie derecho. Pie izquierdo con nube. Cabello con planta de pie. Planta de pie con mejilla. ¡Oh, mejilla izquierda! ¡Oh, noroeste de barquitos y hormigas de mercurio! Dame el pañuelo, Genoveva, voy a llorar. Voy a llorar hasta que de mis ojos salga una mechedumbre de siemprevivas. Se acostaban, no había otro espectáculo más tierno. ¿Me ha oído usted? Se acostaban. Muslo izquierdo con antebrazo izquierdo. Ojos cerrados con uñas abiertas. Cintura con nuca y con playa. Y las cuatro orejitas eran cuatro àngeles en la choza de la nieve.

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Se querían. Se amaban. A pesar de la ley de la gravedad. Cuando descubrieron esto, se fueron al campo. Se amaban. ¡Dios mío! Se amaban entre los ojos de los químicos. Espalda con tierra, tierra con anís. Luna con hombro dormido y las cinturas se entrecruzaban una y otra con un rumor de vidrios. Yo vi temblar sus mejillas cuando los profesores de la Universidad les traían miel y vinagre en una esponja diminuta. Muchas veces tenían que apartar a los perros que gemían por las hiedras blanquìsimas del lecho. Pero ellos se amaban.
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Eran un hombre y una mujer. O sea, un hombre y un pedacito de tierra, un elefante y un niño, un niño y un junco. Eran dos mancebos desmayados y una pierna de níquel. ¡Eran los barqueros! Sí. Eran los barqueros del Guadiana que cercaban con sus remos todas las rosas del mundo.
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Federico García Lorca
Amantes asesinados por una perdiz
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Lo caído

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Yo no quiero más que una mano,
una mano herida, si es posible.
Yo no quiero más que una mano,
aunque pase mil noches sin lecho.
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Sería un pàlido lirio de cal,
sería una paloma amarrada a mi corazòn,
sería el guardiàn que en la noche de mi tránsito
prohibiera en absoluto la entrada de la luna.
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Yo no quiero más que esa mano
para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía.
Yo no quiero más que esa mano
para tener un ala de mi muerte.
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Lo demás todo pasa.
Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo.
Lo más es lo otro; viento triste,
mientras las hojas huyen en bandadas.
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Federico García Lorca
Casida de la mano imposible
Diván del Tamarit
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Cielo e Infierno

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Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.

Robert Burton
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Se me dice: este tipo de amor es viable. Pero ¿cómo evaluar la viabilidad? ¿Por qué lo que es viable es un Bien? ¿Por qué durar es mejor que arder?
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Roland Barthes
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Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada y
hasta la tranquilidad de la nada se les niega.
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Federico García Lorca
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Es muy posible...

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Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentar
me advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.
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Y en el preciso instante
de entrar en una casa, descubro que ya estaba
antes de haber llegado.
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Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.
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Oliverio Girando
Dicotomía Incruenta
Embelecos
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7.10.2009

Pandemia

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¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. amor ecuestre.
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Amor de cartón piedra, amor con leche... leno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.

Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreando de merengue, cubierto de flores blancas...

Amor espermatozoico, esperantista. Amor deinfectado, amor untuoso...

Amor con sus accesorios, con sus respuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos.

Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.

Amor impostergable y amor impuesto. Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor!

Oliverio Girondo
Espantapájaros (Al alcance de todos); 1932; 7.-
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7.09.2009

Sobre gustos, algo escrito...

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Algunas cosas que me gustan:
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las puertas antiguas
leer a orillas del río Abra Vieja
los pimientos y la pimienta
las plumas estilográficas
el aroma a café y jazmín
escuchar el dolor del semejante y creer que puedo hacer algo por él
el pan recién horneado
la mirada que acaricia
el sabor amaderado del malbec y los cosechas tardías
caminar en patas por mi casa y mi casa
Almodóvar, Tim Burton y Woody Allen
Bergman, Bertolucci y Emir Kusturica
las medias blancas
cenar debajo de un parral antes que empiece el otoño
las cerillas largas para mis cigarros
el atardecer en Colonia y las casas coloniales
las películas de Sherlock Holmes en blanco y negro
el té aromatizado con almendras y chocolate
Con las mejores intenciones de Bille August; Truman Show de P.Weir
los patios ajedrezados y las mayólicas
las cantantes de voz negra y los cellos de notas blancas
los anteojos antiguos
Escenas de la vida conyugal de I.Bergman
los limones y el patio de los naranjos del centro recoleta
las pipas y el aroma a pipa
Tom Waits, Leonard Cohen, Martirio y Omara Portuondo
besar y que me besen mucho
el no-color: el negro, los grises y los blancos
los peluches de perros de ojos tristes
los poetas y los libros de poesías
los arándanos y las grosellas
el volcán de chocolate
el teatro y el cine
Amadeus de Peter Shaffer; Mein Kampf una farsa de G.Tabori
Mozart, Vivaldi, Satiê y María Callas
Borges, Cortázar, Barthes, Lacan y Pessoa
los sueños contados sin conocer sus móviles
los mariscos, la pizza, los guisos indios y las guarniciones mexicanas
el aroma a menta y albahaca
el mar y las montañas
la magia del álgebra y el álgebra de los sentimientos
los animales todos; los perros, más.
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Algunas cosas que no me gustan:
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la policía, el ladrón, los desfiles militares y las comparsas políticas
las mujeres con cirugía estética
los hombres estilizados del gimnasio
el arroz blanco
Wagner y las comedias musicales mal hechas
los maníacos
el ruido y las ambulancias
la gramática y la sintaxis
la cumbia y el heavy metal
los que se creen perfectos, los que se creen inferiores
las víctimas y victimarios
llevar paquetes y hacerme cargo de las compras de la casa
el polen en el aire
los taxis

los soberbios y los falsos humildes
los despertares sin una piel
hacerme cargo de los animales domésticos
Alaska
el hielo en la copa de vino
la matanza de animales por medallas
los que no saben dar
los que dan para manipular
las bebidas lights y las bebidas con colorantes
el césped seco, las toallas húmedas, los lentes empañados
los que nunca sonríen
los que no saben escuchar
las riñas de animales
los restó de comidas rápidas
la comida rápida, la televisión rápida y los libros lentos
el café descafeinado y todas las pasiones descafeinadas
el helado de frutilla
las revistas faranduleras
los humoristas de ultraderecha
el nazismo intelectual
quines subestiman a los niños
quienes utilizan el término adolescente como sinónimo de idiotez
los regalos que recibo y que no fueron pensados para mis gustos
el olor a cigarrillo
los zapatos de cualquier tipo
el verano
quienes hacen partidismo en vez de política
las mamás que cuidan a sus hijos como enfermeras maníacas
los papás que descuidan a sus hijos porque eso los hará fuertes
la guerra y cualquier mecanismo de poder corrupto
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m.a.p.

Cuestión de Preferencias

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-En los fogones de Paysandú, el Mellado Iturria cuenta sucedidos. Los sucedidos sucedieron alguna vez, o casi sucedieron, o no sucedieron nunca, pero lo bueno que tienen es que suceden cada vez que se cuentan.
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Este es el triste sucedido del bagrecito del arroyo Negro.
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Tenía bigotes de púas, era bizco y de ojos saltones. Nunca el Mellado había visto un pescado tan feo. El bagre venía pegado a sus talones desde la orilla del arroyo, y el Mellado no conseguía espantarlo. Cuando llegó a las casas, con el bagre como sombra, ya se había resignado.
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Con el tiempo, le fue tomando cariño. El Mellado nunca había tenido un amigo sin patas. Desde el amanecer, el bagre lo acompañaba a ordeñar y a recorrer el campo. A la caída de la tarde, tomaban mate juntos; y el bagre le escuchaba las confidencias.
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Los perros, celosos, lo miraban con rencor; la cocinera, con malas intenciones.
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El Mellado pensó ponerle nombre, para tener cómo llamarlo y para hacerlo respetar, pero no conocía ningún nombre de pescado, y ponerle Sinforoso o Hermenegildo podía caerle mal a Dios.
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No le quitaba un ojo de encima. El bagre tenía una notoria tendencia a las diabluras. Aprovechaba cualquier descuido y se iba a espantar a las gallinas o a provocar a los perros:
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-Comportesé- le decía el Mellado.
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Una mañana de mucho calor, que andaban las lagartijas con sombrilla y el bagrecito abanicándose a todo dar con las aletas, el Mellado tuvo la idea fatal:
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-Vamos a bañarnos al arroyo- propuso.
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Y allá fueron.
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El bagre se ahogó.
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Eduardo Galeano
Sucedidos/1
El libro de los abrazos

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7.08.2009

Amo y Esclavo

El corazón tiene las dimensiones de un puño y su forma es semejante a la de una pera con la punta hacia abajo. El corazón es el òrgano que simboliza el amor, sigue el ritmo de las emociones.

Normalmente en una persona adulta el corazón se contrae entre sesenta y setenta veces por minuto. En el de una persona enamorada muchas más; a veces llega hasta cien sin que ni siquiera se dé cuenta.

El corazón es el último òrgano en rendirse, continúa latiendo, incluso cuando está separado del organismo, incluso cuando te abandona la persona amada, incluso cuando ya no quieres sufrir más, porque pierdes el control sobre èl cuando està enamorado, cuando tu corazón late fuerte por otra persona ya no eres tú quien manda, manda él.
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Del Film: Manual de amor; dir.: G.Veronesi; Italia, 2005.-.
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Re-cordis / Alicia Scavino

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"...pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo"
César Vallejo

Fuimos al velorio y le dijimos: "Alicia ,no te mueras...” pero el cadáver se siguió muriendo. Miramos su vestido de seda negro con un sol radiante, no la máscara de Agamenón sino un sol que sonreía y la vimos de pie, brindando por la vida con su traje largo y de fiesta. Pero el cadáver estaba en otra cosa y se siguió muriendo.

Le toqué la frente, el pelo anaranjado, le dije: "Alicia, te amamos tanto , cómo te vas a ir , la vida no perdona.” Pero el cadáver ya estaba enamorado de la muerte.

Los amigos hablaban bajito por no molestarla, nadie iba a gritar o llorar, porque nadie lo creía. Cómo iba a desaparecer esa pasión devoradora esas manos y esa mirada que delineaban el imperfecto mundo, que le daban fijeza y consistencia y armonía. Cómo se iba a morir esa alegría permanente de vivir.

Pero el cadáver se doblegó recalcitrante a la belleza de la muerte y se siguió muriendo.
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Leda Schiavo
El Amor y la Muerte.-
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7.07.2009

Elogio de la Boludez

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El Cuerpo del Psicoanálisis / El Psicoanálisis como Cuerpo

¿Qué es el psicoanálisis?
Praxis de la Charlatanería
Resto - Basura - Goce
El sentido de la enfermedad
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I.Vegh: "El analista es especialista en lo inútil"
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El sujeto no habla para comunicarse; hay un goce en la lengua.
El sujeto -en realidad- no habla; es hablado.
Primero LaLengua, después el Sujeto.
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Lacan

"El sujeto le habla al que no es de lo que no sabe"
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Montaigne

"La palabra es mitad de quien la dice y mitad de quien la escucha"
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Premisa de todo análisis: HABLE
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Lacan

"El analista forma parte del concepto de lo inconsciente"

ergo:
Quien no se analiza no tiene inconsciente

ergo:
Lo inconsciente no es un descubrimiento, es un invento

ergo:
al analizante se le pide una sóla cosa:

INVENTE!
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VIDEO CHARLA:
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Transmisión de Sentimientos

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Julio César Puppo, llamado El Hachero, y
Alfredo Gravina, se encontraron al anochecer,
en un café del barrio de Villa Dolores.
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Así, por casualidad, descubrieron que eran vecinos:
-Tan cerquita y sin saberlo

Se ofrecieron una copa, y otra.
-Se te ve muy bien.
-No te vayas a creer.
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Y pasaron unas pocas horas y unas muchas copas
hablando del tiempo loco y de lo cara que està la vida,
de los amigos perdidos y los lugares que ya no estàn,
memorias de los años mozos:
-¿Te acordàs?
-Si me acordarè.
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Cuando por fin el café cerrò sus puertas, Gravina
acompañó al Hachero hasta la puerta de su casa.
Pero después el Hachero quiso retribuir:
-Te acompaño.
-No te molestes.
-Faltaba más.
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Y en ese vaivén se pasaron toda la noche.
A veces se detenían, a causa de algún súbito recuerdo
o porque la estabilidad dejaba bastante que desear,
pero en seguida volvían al ir y venir de esquina a esquina,
de la casa de uno a la casa del otro, de una a otra puerta,
como traídos y llevados por un péndulo invisible,
queriéndose sin decirlo y
abrazándose sin tocarse.
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Eduardo Galeano
Crónica de la ciudad de Montevideo.
El libro de los abrazos.
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7.06.2009

Una Definición del Amor

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¿Sabes lo que más me jode también?
Lo que más de todo...
que no te puedan ir a buscar a la salida...
A mí es lo que más me gustaría.
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Trabajar en un despacho de lo que sea, da igual,
pero que me vayan a buscar a la salida.
¿Te imaginas?
Y verle esperando desde la ventana, que sea muy,
muy guapo, y se mueran todas de envidia.
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Fíjate, ya sólo decirlo es la hostia: "Ven a buscarme".
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El amor es eso, ¿no? Que te vayan a buscar a la salida...
El resto es todo una mierda, ni flores, ni anillos... por mí
se lo pueden meter todo por el culo,
pero que te vayan a buscar a la salida...
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Del Film: Princesas
dir. y guión: F.León de Aranoa, 2005.-
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En el aire...

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No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso;durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
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Oliverio Girondo
Espantapájaros (Al alcance de todos); 1932, 1.
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La verdad en las palabras

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Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
Desde que entramos a la escuela o a la iglesia,
la educación nos descuartiza: nos enseña a
divorciar el alma del cuerpo
y la razón del corazón.
Sabios doctores de Ética y Moral han de ser
los pescadores de la costa colombiana, que
inventaron la palabra senti-pensante
para definir al lenguaje que dice la verdad.
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Eduardo Galeano
Celebración de las bodas de la razón y el corazón.
El libro de los abrazos.
..

In-Vocación

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Recordar: Del latín re-cordis,

volver a pasar por el corazón.
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Eduardo Galeano; El libro de los abrazos.
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7.05.2009

Regalo

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sandra

¡Narcisos!

edward

Son tus flores favoritas

sandra
¿Cómo has podido encontrar tantos?

edward

He llamado a todas las florerías de cinco estados.
Les dije que era la única forma de que mi esposa
se casara conmigo.

sandra

Ni siquiera me conoces.

edward

Tengo el resto de mi vida para conocerte.
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Del Film: Big Fish; dir.: Tim Burton; EE.UU., 2003.-
Basada en la novela de Daniel Wallace

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Amantes

Nunca he sentido el sexo como en aquella época que Otto
y yo lo disfrutamos juntos. En casa, en secreto. Y nunca
he tenido el corazón tan rojo.
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Del Film: Los Amantes del Círculo Polar
Guión & Dir.: Julio Medem; España/Francia 1998.-
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Imprescindibilidad

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Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana...
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Pablo Neruda

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Dichosos los amados y los amantes,
y los que puedan prescindir del amor.
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Jorge L. Borges
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Remedio

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Vivian

Te olvidas de una cosa: de mí.

Marlowe

¿Qué ocurre contigo?

Vivian

Nada que tú no puedas arreglar.
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Del Film: El sueño eterno
dir.: Howard Hawks, 1946-
Guión: William Faulkner
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Incondicionalidad

oswald
Hablé con mamá, estaba tan contenta que hasta lloró.
Quiere que lleves su vestido de novia, es de encaje blanco.

daphni
Oswald, no puedo casarme con el vestido de tu mamá.
Seguro que ella y yo no tenemos el mismo tipo.

oswald
Podemos reformarlo.

daphni
¡No! No hace falta. Oswald, he de ser sincera contigo,
tú y yo no podemos casarnos.

oswald
¿Por qué no?

daphni
Pues... Primero porque no soy rubia natural.

oswald
No me importa.

daphni
Y... Fumo. Fumo muchìsimo.
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oswald
Me es igual.

daphni
Tengo un horrible pasado, desde hace tres años estoy
viviendo con un saxofonista.

oswald
Te lo perdono.

daphni
Nunca podré tener hijos.

oswald
Los adoptaremos.

daphni
No me comprendes, Oswald... ¡Soy un hombre!

oswald
Bueno, nadie es perfecto.
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Del Film: Una Eva y dos Adanes; dir.: Billy Wilder
Some Like it Hot; EE.UU, 1959.-

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Líricas Fundadoras

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VIOLETA PARRA
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Adónde se fue su gracia
y a dónde fue su dulzura
como la fruta madura.
Cuando se muere la carne
el alma busca en la altura
la explicación de su vida
cortada con tal premura,
la explicación de su muerte
prisionera en una tumba.
Cuando se muere la carne
el alma se queda oscura.
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Rin del angelito

Corazón, contesta,
por qué palpitas, sí,
por què palpitas,
como una campana
que se encabrita, sí,
que se encabrita.
Por qué palpitas.
Corazón maldito
sin miramiento,
ciego, sordo y mudo
de nacimiento, sí,
de nacimiento.
Me das tormento.

Corazón maldito
-

ELADIA BLÁZQUEZ
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Ya sé... Llegó la hora de archivar el corazón
de hacer con la ilusión que no me va a servir,
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir.
Es hora de matar los sueños,
es hora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje
sin amor.
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Voy a aprender a llorar, sin sufrir
sin detenerme a mirar una flor
a encallecer lentamente
igual que la gente sin alma y sin voz.
Voy a aprender que se puede morir
y latir al compás del reloj...
Como una máquina fiel
igual que un robot
sin piel...
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Sin Piel
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Vení, charlemos, sentate un poco
no ves que sos mi semejante
a ver probemos, hermano loco
salvar el alma cuanto antes
es un asombro, tener tu hombro
y es un milagro la ternura...
Sentir tu mano fraternal
saber que siempre para vos,
el bien es bien, y el mal es mal.
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A un semejante
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CHABUCA GRANDA
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En una hora triste quise cantar
Y dentro de mi canto quise gritar
Y dentro de mi grito quise llorar
Pero tan sólo canto para callar

Amalaya la hora en que fui a cantar
Amalaya la hora en que fui a gritar
Si gritando se llora para callar
Y mi vaso sediento no llega al mar

Amalaya la hora en que fui a cantar
Amalaya la hora en que fui a gritar
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El surco
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En un hoyito iré yo a parar
Solicitita me he de guardar.
Dentro la tierra, al pie de un rosal.
Bajo un almendro te he de esperar.

Los ojos se me secaron.
Y es que no puedo llorar
y se secaron.
El pecho se me ha dormido,
Y es que yo no puedo amar,
Y me he dormido.

En un hoyito iré yo a parar.
Solicitita me he de guardar.
Dentro la tierra, al pie de un rosal.
Bajo el almendro te he de esperar.
.
Me he de guardar
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Fragmentos del Espectáculo
"Chabuca Eladia y Violeta"
Armado e Interpretado por Miriam Martino, 2009.-
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7.04.2009

Partida

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Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
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Jorge Luis Borges; 1964, I.
El Otro, El Mismo, 1964.-

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La Sombra

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He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudè. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombre de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges; El Remordimiento
La Moneda de Hierro, 1976.-

El otro

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En la isla de Vancouver, cuenta Ruth Benedict, los indios celebran torneos para medir la grandeza de los príncipes. Los rivales competían destruyendo sus bienes. Arrojaban al fuego canoas, su aceite de pescado y sus huevos de salmón; y desde un alto promontorio echaban a la mar sus mantas y sus vasijas. Vencía el que se despojaba de todo.



Eduardo Galeano; Los Indios/4
El libro de los abrazos, 1989.-
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La Negación

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Es madrugada y estoy lejos del hotel, bien al sur de la isla de Manhattan. Tomo un taxi. Doy la dirección en perfecto inglés, quizá dictado por el fantasma de mi tatarabuelo de Liverpool. El chofer me contesta en perfecto castellano de Guayaquil.

A poco andar, el chofer me cuenta su vida. Se lanza a hablar y no para. Habla sin mirarme, con la vista clavada en el río de luces de los automóviles en la avenida. Me habla de los asaltos que ha sufrido, y de las veces que lo han querido matar, y de la locura del tránsito en esta ciudad de Nueva York, y me habla del vértigo, compre, compre, úselo, tírelo, sea comprado, sea usado, sea tirado, y aquí la cosa es abrirse paso a pecho limpio, que aplastas o te aplastan, te pasan por encima, y él està en esto desde que era niño, así como ve, desde que era niño chico recién llegado del Ecuador - y me dice que ahora se le fue la mujer.

La mujer se le fue después de doce años de matrimonio.
No es culpa de ella, dice.
Entro y acabo, dice. Ella nunca gozó, dice.
Dice que es por culpa de la próstata.
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Eduardo Galeano; Crónica de la ciudad de Nueva York.

El libro de los abrazos, 1989.-

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Elección

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¿Sabes que eres una mujer hermosa?
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¿Tù crees?
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Lo creo.
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Un poco cansada, ¿no?
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Un poco fea.
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¿No te importa?
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En eso me fijé ayer noche en aquel bar,
en tu manera de ser fea y además...
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Y además...
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Y además de cómo te aburrìas.
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Continúa.
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Te aburrías de la manera que hace que los hombres tengan
ganas de conocer a una mujer.
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Del film: Hiroshima mon amour; dir. Alain Resnais, 1959.
Sobre Texto de Marguerite Duras
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Alquimia

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Nos enamoramos de una voz, de unos rasgos, de un gesto.
¿Por qué de una combinación precisamente de
entre todas las del mundo?
¿Qué extraña alquimia hace que sea esa y no otra?
¿Qué oculto atajo toma un alma que se abre camino hacia la nuestra?

-Del film: A los que aman; dir. Isabel Coixet.

Sobre Texto de Stendhal

Amado



Si no te quieren como tú quieres que te quieran,
¿qué importa que te quieran?


Si eres orgulloso conviene que ames la soledad;
los orgullosos siempre se quedan solos.
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Amado Nervo -1870 / 1919-

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7.03.2009

Túnel

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Hay quien ve la luz al final de su túnel
y construye un nuevo túnel pa´no ver...
Y se queda en lo oscuro y se consume
lamentando lo que nunca llegó a ser.


Yo no fui el mejor ejemplo y te lo admito
fácil es juzgar la noche al otro día.
Pero fui sincero y eso sí lo grito
que yo nunca he hipotecado al alma mía.


Rubén Blades; Parao.
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Ocultarse

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Cuando sale el sol
Tengo que meterme en el aljibe
Don dolón dolón


Cuando yo aparezco todos duermen
Y la araña teje
Don dolón dolón


A ver si adivinan quién es esta
Don dolón dolón
Que està en el aljibe
Con su camisón...


María Elena Walsh; Don dolón dolón.

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Huida

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Cuando Tita sintió sobre sus hombros la ardiente mirada de Pedro,
comprendió perfectamente lo que debe sentir la masa de un buñuelo
al entrar en contacto con el aceite hirviendo.

Era tan real la sensación de calor que la invadía,
que ante el temor de que como a un buñuelo le empezaran a brotar
burbujas por todo el cuerpo, el vientre, el corazón, los senos,
bajó la mirada y trató de huir.
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Laura Esquivel; Como agua para chocolate.
Film hòmonimo dir. Alfonso Arau, 1992.-
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Inseguridad

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Essex
Me lo llevo para recordarte allí

Elisabeth

No. Llévatelo por una razón mejor.
Porque los años son largos y lleno de días cortantes
que nos cambian en otras personas.

Tu y yo, que ahora nos amamos,
podemos despertar un día como enemigos
en un lejano mundo desconocido.

Essex

¿Temés no amarme siempre?

Elisabeth

No. Que no me permitas siempre amarte.

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Del Film: La vida privada de Elisabeth y Essex; dir. M.Curtiz, 1939.

Basada en la obra de M.Anderson: Elizabeth the Queen
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7.02.2009

Destino

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Vronsky

Cuando dije que te dejaría vi tus ojos.

Anna

Pero debe terminar.

Vronsky

Muy bien, tomemos una decisión.
Te digo que no volveré a verte y mientras lo estoy diciendo sabemos,
no lo niegues, que tú y yo estamos predestinados.

Anna

Me das miedo.

Vronsky

Predestinados a la desesperación o a una
felicidad que no puede imaginarse.

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.León Tolstoy; Anna Karenina
Film homónimo dir. Clarence Brown; 1935.-.

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Repetición

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Y tú… ¿A qué jugabas de chico?

¿Eras el astuto zorro
bandera
bruna y sigilosa
no necio -por entonces-
. salvando a
desprotegidos y humillados?

¿Eras algún Pinocchio
. mal herido
-quijote antihéroe-
siempre ayunando;
. sediento de
protección y sacrificios?

¿Eras Alicia
dormida o
–peor aún-
sonámbula
en un mundo de maravillas y mentiras?

¿O la Cenicienta del destierro,
. abandonada
a tu zapatito blanco
entretanto la corrupción y el poder
paseaban de la mano
sin descansar tu sueño?

¿Eras el hombre que araña ímpetus
anhelando velar ayeres
y batallar desde el cielo
. con los puños piadosos
pero
. ahogándote
en tu propia tela?

¿Eras todos ellos o acaso ninguno?

Y tú
-ahora-
¿a qué sigues jugando?

¿O ya has resignado el sabor infatuado de tu ego
la hamaca dudosa de la adrenalina
. haciendo serie
y los espejos ahuecados que devuelven tus víctimas?
.
m.a.p.
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Deseo

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Cuando crezca seré
Un prodigioso carpintero
Un hombre poderoso y de mirada serena
Con cuerpo de niña curiosa y atenta…

Calmaré mi antojo y construiré
Para mi mismo mis propias muñecas
Sólo con mis dedos lijaré su piel
Para que guardemos la resina fresca…

Me enamoraré de una buena costurera
Una mujer diestra, una buena mujer
Con cuerpo de niño y manos bien dispuestas…

Yo la amaré y la protegeré
De todo el terror de la naturaleza
Ella me amará y cocerá para mí
Los mejores vestidos para mi muñeca…

Ella será sabia y sabrá sonreír
Cuando le griten niño costurera
Dirá que nada importa si estamos enteros
Niño costurera y niña carpintero.

Gabo Ferro
Costurera & Carpintero
Todo lo sòlido se desvanece en el aire. 2007.-
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Arriesgar o Huir

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Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto,
pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable,
ni te has visto reflejado en sus ojos.

No has pensado que Dios ha puesto un àngel en la tierra para ti,
para que te rescate de los pozos del infierno,
ni qué se siente al ser su àngel,
al darle tu amor y darlo para siempre
y pasar por todo, por el cáncer.

No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses
tomando su mano porque los médicos
vieron en tus ojos que el término
horario de visitas no iba contigo.
No sabes lo que significa perder a alguien,
porque solo lo sabrás cuando ames a alguien
más que a ti mismo.
Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo.


Del film "En busca del destino"; de Gus Van Sant; EE.UU, 1997. guión: Matt Damon & Ben Affleck


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Belleza



El silencio es el grito más fuerte
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Frase del guión del film: La Vida es Bella; Italia, 1997.-

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Temores


Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias.
Llegó a casa enjaulado.
Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.
Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado:
jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
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El Miedo
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El catecismo me enseñó, en la infancia, a hacer el bien por
convenienencia y a no hacer el mal por miedo.
Dios me ofrecía castigos y recompensas,
me amenazaba con el infierno y me prometía el cielo;
y yo temía y creía.

Han pasado los años.
(...)
Sinceramente: merecer, merezco.
Nunca he matado a nadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo,
y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos,
ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis pròjimos,
salvo a las feas, y por tanto he violado, al menos en intención,
la propiedad privada que Dios en persona sacralizó en las tablas de Moisés:
No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su toro, ni a su asno...
Y por si fuera poco, con premeditación y alevosía he cometido el acto
del amor sin el noble propósito de reproducir la mano de obra.

Yo bien sé que el pecado carnal está mal visto en el alto cielo;
pero sospecho que Dios condena lo que ignora.
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Teología/1
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Eduardo Galeano; El libro de los abrazos.

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Elección



A veces no nos dan a escoger
entre las lágrimas y la risa,
sino sólo entre las lágrimas,
y entonces hay que saberse
decidir por las más hermosas.

Maurice Maeterlinck

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7.01.2009

Castración


enumeremos ahora ciertas cosas:
cuerpo, cielo, palabra y acto

cuerpo es el sinfín donde experimentamos cada
sensación por separado como granos de arena y cada
sensación en su totalidad, como arena

cielo es el punto al que nuestra vida identifica
más velozmente, por cubrirlo todo

palabra es la cara de la voz y es el sitio intermedio
entre el cuerpo y el cielo

acto fue el de los hombres que al verse atrapados
en el paraíso intentaron escapar del cielo

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Luis Alberto Spinetta. Guitarra Negra; Parte Sexta, ii.
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Tres Zapatos




Estaba tan aburrida
que me metí los dedos en la nariz
y saqué una ristra de lucièrnagas.

Como creía en la bondad
de las pelotitas negras
entre los dedos de los pies
entonces me arranque una luna de entre los dientes.

Después me cagué encima
y las uñas me explotaron
al mismo tiempo que los
fuegos artificiales se enredaron en mi pelo.

Pero seguía tan harta
tan podrida de sudores
tan transpirada, perforada y roñosa
que en los bolsillos me hirvió
el agua para el mate.

Tenía miedo y cerré con llave
para no molestar a los vecinos
con los latidos de mis várices.

Puse más bajo el volumen de las carótidas
suprimí el vino en las comidas
pero igual refaló la polenta de mis sobacos.

Ya no tenía ruido mi lengua
por eso mastiquè con las pestañas y sonreí con las orejas.

En el pasillo se me encendió el pene
del que chorreaba una vertiente formada por gotas de mercurio.

(...)

Me arranqué el talón a mordiscones
y puse un testículo en remojo.

Planté cinco batatas
en la cuenca de mi ojo
y por el otro salpiqué vinagre
y lavandina ayudín de bajas calorías.

(...)

Sonaron truenos en el cielo
y un rayo me partió el malvón por la mitad.

Me olvidé de la tristeza en
el placard y me senté frente
a la ventana
me puse los 3 zapatos
y me fui pasear por mi pasado.
-

Alejandro Urdapilleta- Estaba tan aburrida;

Monólogo estrenado en Parakultural, 1988
fuente: A.U. : Vagones tansportan humo.

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Pequeña muerte


No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.

Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.

Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
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Eduardo Galeano. La pequeña muerte; El libro de los abrazos.

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6.30.2009

Tortura


Si cada uno de los instantes de nuestra vida
se va a repetir infinitas veces,
estamos clavados a la eternidad
como Jesús a la cruz.

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Milan Kundera
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Pobreza



Esta mañana le dije mi nombre, con la esperanza de que le interesara.
Pero no le importó. Es extraño.
Si él me dijera su nombre, me importarìa.
Pienso que sería más agradable a mis oídos que ningún otro sonido.


Habla muy poco. Quizàs sea porque no es brillante, y es susceptible
acerca de ello y desea disimularlo.
Es una lástima que sienta asì, porque la brillantez no es nada,
es en el corazòn donde residen los valores.


Ojalá pudiera hacerle entender que un corazòn amante es riqueza,
y riqueza suficiente, y que sin un buen corazòn el intelecto es pobreza.

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Mark Twain; El Diario de Adán y Eva.


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6.29.2009

El Poeta


Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.
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Jorge Luis Borges; El Cómplice. La Cifra, 1981.

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Dolor



Yo soy la Pájara Pinta,
viuda del Pájaro Pintón.
Mi marido era muy alegre
y un cazador me lo mató,
con una escopetita verde,
el día de San Borombón.

Una bala le mató el canto
-y era tan linda su canción-,
la segunda le mató el vuelo,
y la tercera el corazón.

Ay ay la escopetita verde,
ay ay mi marido Pintón.

Si al oírme se ponen tristes
a todos les pido perdón.
Ya no puedo cantar alegre
ni sentadita en el limón
como antes cuando con el pico
cortaba la rama y la flor.

Yo soy la Pájara Pinta,
si alguien pregunta dónde estoy
le dirán que me vieron sola
y sentadita en un rincón
llorando de melancolía
por culpa de aquel cazador.

Al que mata a los pajarillos
le brotará en el corazón
una bala de hielo negro
y un remolino de dolor.

Ay ay la escopetita verde,
ay ay mi marido Pintón.
.

Ma.E.Walsh; La Pájara Pinta.

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Lúdico


Si amas lo que haces, nunca será un trabajo.
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Confucio

551-479 a.n.e.


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Colgado



El día después de la guerra
te tomaré entre mis brazos y te haré el amor...
Si después de la guerra tengo brazos,
si después de la guerra existe el amor.

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John Lennon
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6.27.2009

Las Manos

TEXTO publicado en oportunidad del estreno del film "Las Manos".
Re-editado hoy aquì en recordatorio a Alejandro Doria y la espiritualidad del Hombre.


A Juan Fariña;

titular cátedra Ética y Derechos Humanos; Fac. Psicología, U.B.A.


Estimado Marcelo:

Nuevamente nos ponemos en contacto para agradecerte por el bello texto sobre “Las manos”. Además de nuestra sección de elsigma.com, estamos preparando un volumen para la Enciclopedia UNESCO de Etica y Cine y creo que tu trabajo puede ser interesante para su consideración en la entrada de “Espiritualidad”. Pedimos por lo tanto autorización para traducirlo al inglés y así darlo a conocer a un público más amplio. Gracias una vez más por la valiosa contribución que significa este escrito. Muchos saludos,

Prof. Juan Jorge Michel Fariña, UBA


Las Manos; Alejandro Doria, Argentina, 2006.

¿El “milagro” está en las manos?

El reciente estreno de la última creación de Alejandro Doria lleva un título sugestivo. Desde el psicoanálisis podríamos comenzar a cuestionar qué es lo que cura. Sin pretender hacer aquí una epistemología freudiana; deberíamos por comenzar recordando que S.Freud acredita, entre sus primeros artículos, uno cuyo título también es sugestivo: “Tratamiento psíquico (tratamiento del alma)”. El padre del estructuralismo antropológico, Claude Lèvi Strauss, tiene un capítulo por demás interesante dentro de sus Estructuras Elementales del Parentesco; que también merece el mismo adjetivo: La Cura Shamanística. Y hablando de sugestión, nobleza obliga: ¿qué hace que un tratamiento psicoanalítico tenga “similitudes” con el dispositivo trivial de un shamán, el artificio cuasi astrológico de una curandera de barrio o esto otro que el Padre Mario ha auto denominado como “una brujería pícara”? Conste que acabo de colocar entrecomillado la palabra similitudes: en realidad lo que podríamos preguntarnos es qué elimina estas comillas en todos los casos. La cuestión es que si bien, como dice en el film un cierto Obispo, a la Iglesia no le conviene que los milagros aparezcan por doquier y en manos diversas, el hecho es que los “milagros” parecen incomodar a ciertos niveles no sólo eclesiásticos sino también científicos.

Padre Mario: un cura-freudiano, un cínico –ya que rechaza todo convencionalismo-, un virtuoso, un re-negador del discurso capitalista, casi un hereje. Algunos puntos interesantes quedan planteados en el discurrir del guión: ¿qué autoriza una cura?, ¿quién puede ejercerla?, ¿el “artilugio” de un título universitario –al decir del Padre Mario, “un simple papel”- es menester a priori para transferir saber a un Otro, portador también del poder de curación? Y, finalmente: ¿cuáles son las discusiones éticas y científicas que la Medicina debe considerar para con el planteo de curación? ¿Un fármaco, por ejemplo, cura por sí mismo sin la intervención del cuerpo del Otro? Padre Mario: alguien que ha hecho de un fetiche, fe. De la fe, remedio. Del remedio, bienestar. Podríamos preguntarnos si la fe no entraría dentro de la cadena discursiva de los famosos gadgets: la a-patencia a comer, generalmente mierda, que todo pequeño burgués engulle hasta atragantarse de consumo: celulares, internet, y otras yerbas son prototipo de esta particularidad otrora bautizada como “la onda yuppie” y hoy al alcance de cualquier hijo-de-vecino de clase media que concurre a la escuela primaria muñido de su respectivo celular cual apéndice ortopédico de su cuerpo. La cuestión es taponar la falta. Negar a ultranza que la muerte, aún en pequeñas dosis y metaforizada por las ausencias más variadas, existe y es solidaria a toda castración bien entendida.

“Las manos” plantea una lectura ética. Y nos recuerda que siempre es posible postergar un poquito ese devenir mortal, ese Amo Absoluto que desconoce si su portador tiene una cuenta en Suiza o va a trabajar en bicicleta. La película no sólo tiene un planteo epistemológico sino también fuertemente irónico. Nos pregunta minuto a minuto qué es lo que realmente hace que una enfermedad pueda menguar o finalizar cuando la intervención del prójimo opera, cuando la fe del otro es lo que vale, y no tanto la propia. En una de las escenas una madre lleva desesperada a su bebé ante la presencia del cura. Rápidamente uno podría inferir: un bebé no puede transferir saber; es cierto. Pero quien sí puede es el portador de esa desesperación: su madre. Y basta que su madre tenga fe para que de un lugar a ese bebé que la medicina había de-negado. El lugar que el neurótico quiere ocupar minuto tras minuto es un lugar de fe, de creencia. Millones de histéricas y de obsesivos piden este aval. El lugar de un sujeto es un lugar de credibilidad, de aval del Otro. Sin el Otro no hay Sujeto. Sin la palabra del otro; del semejante.

Como sabemos desde que Freud abandona el método catártico, la “nueva neurosis” es la transferencia: por eso es un pleonasmo denominarla neurosis-de-transferencia. J.Lacan nos ha dicho, vía Platón –vía El Banquete-, que eso que el Maestro ha bautizado como Cura por la Palabra es, en realidad, el lugar que todo neurótico que se precie pide a gritos a un Otro que nunca lo termina de dar: amor. No tiene el mínimo empacho en decir que la transferencia es eso: amor a un saber. A un a-galmático saber que el otro guarda, como Sócrates virtuoso, y por el cual el analizante no sólo paga sino que trabaja, hablando. Y, mientras tanto, se cura. Eso sí (y esto para algunos espíritus reduccionistas) digamos que el analista no es un cura: bien lo ha dicho Freud cuando sentencia que en la confesión el sujeto dice lo que sabe, mientras que en el análisis dice más de lo que sabe; y esto porque el analista escucha lo que ningún obispo podría escuchar. Sin embargo ese ágalma, ese brillo secreto, existe en ambos y enlaza -vía pulsional- toda creencia, toda fe. Por eso ahí lo tenemos al Padre Mario que nos recuerda que la fe empieza en el Otro; que es el Otro el lugar del “primer significante”; porque –como queda bien expuesto en el film- el verdadero creyente es él: y eso es suficiente para comenzar a exorcizar al mismísimo diablo.

Marcelo Augusto Pérez
Psicoanalista.-
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6.26.2009

Obstáculo


No consigo dormir.
Tengo una mujer atravesada entre los párpados.
Si pudiera, le diría que se vaya;
pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
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Eduardo Galeano
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dibujo: Javier Termenón
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Apuesta...


La vida es una valiente, aunque torpe, interrupción a la nada.
En ese sentido, es la vida la que acaba con la muerte.
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La Interrupción; publicado por Ignacio, en Cortitos.

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6.24.2009

Cuerda


Algunas Técnicas sado-masoquistas recopiladas
en la obra de Robert Stoller, Dolor & Pasión:

"Azotamientos:
látigos-paletas-bastones-manos-correas-cadenas-fustas

Perforaciones:
clavos-agujas-lanzas-joyerìa-cuchillos-crucifixiòn

Tatuajes:
escarificación

Colgadura - Shock eléctricos - Amordazamientos -Reclusiòn

Cosquillas:
plumas-tela-dedos

Ataduras:
soga-cable-cuero-medias de nylon-arneses

Excreciones:
orina-heces-sudor-semen-flujo vaginal

Lucha Libre - Quemaduras - Asfixia - Grampas -Puño"


Elije una y te tildarán de arriesgado.
Elije dos y te llamarán morboso.
Elije tres y te tildarán de bizarro.
Elije cuatro y ya casi eres un perverso.
Pero si elijes más; es muy probable que clames por amor.
Y ese suplicio, ese grito, esa atadura; es un amarre mortal.


m.a.p.

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6.23.2009

El Deseo: siempre metonímico...


No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas que cualquier mano puede coger?
No quiero la noche sino cuando la aurora la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora eso es lo que quiero poseer.
¿Para qué?...
Si lo supiese, no haría versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?...


Fernando Pessoa; No quiero rosas, con tal que haya rosas...
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6.22.2009

Ferocidad


Quiero un amor feroz de garra y diente
Que me asalta a traiciòn en pleno día
Y que sofoque esta soberbia mía
Este orgullo de ser todo pudiente.

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que en carne viva inicie mi sangría
A ver si acaba esta melancolía
Que me corrompe el alma lentamente.


Quiero un amor que sea una tormenta
Que todo rompe y lo renueva todo
Porque vigor profundo lo alimenta.

Que pueda reanimarse allí mi lodo,
Mi pobre lodo de animal cansado
Por viejas sendas de rodar hastiado.


Alfonsina Storni; Animal Cansado

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Morir para vivir...


Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás:
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.

Me consumo en mi fuego
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!


Alfonsia Storni; Queja, Languidez, 1920.
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6.21.2009

Rimbaud


En otro tiempo, si mal no recuerdo, mi vida era un festín
en el que se abrían todos los corazones y en el que
se derramaban todos los vinos.
Una noche senté a la belleza sobre mis rodillas
y la encontré amarga. Y la injurié.
(...)
"Seguiràs siendo hiena, etc..." insiste el demonio que me coronó
con tan amables adormideras.
"Llega a la muerte con todos tus apetitos, con tu egoísmo
y con todos tus pecados capitales."
¡Ah! ya aguanté lo mío:
-Pero, querido Satán, os conjuro;
¡miradme con ojos menos irritados!
Y, aguardando las pequeñas cobardías en demora,
para vos que apreciàis en el escritor
la ausencia de facultades descriptivas o instructivas,
voy a destacar algunas odiosas hojas
de mi carnet de condenado.


J.N.Arthur Rimbaud; Una temporada en el infierno.

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6.20.2009

Àngulos ¿opuestos?

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Cuando un hombre quiere matar a un tigre, lo llama deporte;

cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad.


George Bernard Shaw



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6.19.2009

Proverbio


No con quien naces, sino con quien paces.

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dibujo: Les Triplettes de Belleville / Film de Sylvain Chomet
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6.18.2009

Amor & Locura



Siempre hay un poco de locura en el amor,

pero siempre hay un poco de razón en la locura.


Friedrich W. Nietzsche


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6.17.2009

Seguridad...

Precisamente cuando nos sentimos más seguros,
entonces algo sucede:
una puesta de sol,
la muerte de algún amigo,
el final de un coro de Eurípides;
y entonces, otra vez,
estamos perdidos...
.
Robert Browning; trad. J.L.Borges.
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foto: Colonia, Uruguay.
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6.14.2009

Amores...


Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.

Robert Burton

El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir
a recogerla al borde de un precipicio.

Stendhal


La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado
y saber que nunca lo podrás tener.

Gabriel García Márquez


Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana...

Pablo Neruda

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dibujo, javier termenon
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6.12.2009

La Puerta


"La puerta es la que elige, no el hombre"

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Jorge Luis Borges
Fragmentos de un evangelio apòcrifo
Elogio de la Sombra; 1969.

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Proverbios Chinos ( I )



El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte
en presa de los cangrejos.

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Vive cada día de tu vida como si fuera el último...un día acertarás.

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6.10.2009

Proverbios Chinos ( I I )


Ámame cuando menos lo merezca, es cuando más lo necesito
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La montaña es pesada,
pero una mariposa levanta a un gato en el aire
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dibujo: javier termenon
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6.08.2009

S e d a ( I )

Hervé Joncour entró en Lavilledieu nueve días más tarde. Su mujer Hélène vio de lejos la carroza subir por la alameda. Se dijo que no debía llorar y que no debía escapar.
Bajó hasta la puerta de ingreso, la abrió y se detuvo en el umbral.
Cuando Hervé Joncour llegó cerca de ella, sonrió. Él, abrazándola, le dijo quedo
-Quédate conmigo, te lo ruego.
Esa noche se quedaron despiertos hasta tarde, sentados en el prado delante de la casa, uno al lado del otro. Hélène le contó de Lavilledieu, y de todos esos meses pasados esperando, y de los últimos días, horribles.
-Estabas muerto.
Dijo.
-Y no quedaba nada hermoso en el mundo.
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Alessandro Baricco; Seda
Dibujo; Javier Termenon
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S e d a ( I I )


Hervé Joncour siguió por días conduciendo una vida retirada, dejándose ver poco en el pueblo y pasando el tiempo trabajando en su proyecto del parque que tarde o temprano
construiría. Llenaba hojas y hojas de diseños extraños, que parecìan máquinas.
Una tarde Hélène le preguntó:
-¿Qué son?
-Es una jaula.
-¿Una jaula?
-Sí.
-¿Y para qué sirve?
Hervé Joncour tenía los ojos fijos en aquellos dibujos.
-Tú la llenas de pájaros, todo lo que puedas; después, un día que te suceda algo feliz,
la abres de par en par y los miras volar afuera.
.
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Alessandro Baricco; Seda.

dibujo: Javier Termenon

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6.06.2009

"5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo.
Tu odio nunca será mejor que tu paz.
25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos: lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
50. Felicies los amados y los amantes y los que puedan prescindir del amor."


Jorge Luis Borges
Fragmentos de un evangelio apòcrifo
Elogio de la Sombra; 1969.
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Pintura:
León Ferrari; Cristo crucificado sobre caza americano
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Es el amor...


"Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán los talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta
a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oir tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologìas, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo."


Jorge Luis Borges
El Amenazado
El oro de los tigres; 1972.
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6.03.2009

Hondura...


"en lo hondo no hay raíces,

hay lo arrancado"


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Hugo Mujica

Responsoriales, 1986.
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6.02.2009

Roland Barthes / Fragmentos...

"El mundo somete toda empresa a una alternativa: la del éxito o el fracaso, la de la victoria o la derrota. Protesto desde esta lógica: soy a la vez y contrariamente feliz e infeliz: "triunfar" o "fracasar" no tienen para mi más que sentidos contingentes, pasajeros (lo que no impide que mis penas y mis deseos sean violentos); lo que me anima, sorda y obstinadamente, no es táctico: acepto y afirmo, desde fuera de lo verdadero y de lo falso, desde fuera de lo exitoso y de lo fracasado; estoy exento de toda finalidad, vivo de acuerdo con el azar (lo prueba que las figuras de mi discurso me vienen como golpes de dados). Enfrentado a la aventura (lo que me ocurre), no salgo de ella ni vencedor ni vencido: soy tràgico.
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(Se me dice: este tipo de amor es viable. Pero ¿cómo evaluar la viabilidad? ¿Por qué lo que es viable es un Bien? ¿Por qué durar es mejor que arder?) "

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Roland Barthes
Fragmentos de un Discurso Amoroso; Cap. Lo Intratable.
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5.29.2009

Dr. Pedro Cahn * *


"Una médica africana me decía:
nosotros hoy podemos avisarle por celular a los pacientes para que no se olviden de tomar la medicación... El único problema es que no tienen los medicamentos."

LINK A VIDEO :




"Al día de hoy un diagnóstico de HIV, cuando está indicado iniciar el tratamiento, es un diagnóstico similar al de un paciente diabético... Un paciente diabético puede tener su nivel de azúcar normal pero nunca va a dejar de ser un diabético. Un paciente puede ser hipertenso, puede normalizar su presión con tratamiento, con dieta; pero va a ser siempre un paciente hipertenso desde el punto de vista médico. Un paciente hiv-reactivo puede tener su cantidad de virus circulante no detectable, sin embargo va a ser un paciente hiv-positivo; hasta el dia de la fecha (...)
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No hay en la historia de la medicina una enfermedad que se haya expandido tan rapidamente (...) ni una enfermedad cuyos conocimientos médicos hayan evolucionado en tan corto tiempo: por ejemplo (...) entre el momento que se describieron los primeros casos de sìfilis y se detectó el agente microbiano que la produce pasaron quinientos años; en el caso del hiv-sida se describen los primeros casos en 1981 y en 1983 (...) se detecta el virus que producìa esta enfermedad."
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"Este escenario en el cual tenemos mediacamentos para impedir que lo que antes era una enfermedad mortal ahora se transforme en una enfermedad crónica con la cual se pueda convivir, es cierto sólo para el 30% de las personas que viven con el virus en el mundo. Para el 70% restante no es cierto siemplemente porque nacieron en el país equivocado en el momento equivocado. Es decir, si yo nací en Canadá o nací en Europa o en Argentina y tengo hiv, yo voy a tener tratamiento. (...) Pero esto no pasa en la gran mayoría de los países de África, en muchos países de Asia y en algunos países de Àmerica Latina...
Países donde tener hiv da lo mismo haberlo diagnosticado en 1982 que haberlo diagnósticado en el año 2008. (...)
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¿Por qué vamos a sorprendernos de que la gente se muera por una enfermedad tratable? Si de otras enfermedades -de las cuales conocemos mucho más que del hiv/sida-, como la tuberculosis, mueren dos millones de personas por año (....) o un millón de niños mueren por año en el mundo de sarampión que es una enfermedad prevenible con una vacuna que cuesta tres centavos de dólar."


LINK a VIDEO :



Dr. Pedro Enrique Cahn:


Jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Juan A. Fernández, Buenos Aires – 1991 / presente -

Profesor Adjunto del Departamento de Medicina (Orientación Infectología) - Facultad de Medicina - Universidad de Buenos Aires, 1994 / presente -

Director del Curso Superior de Médico Especialista en Enfermedades Infecciosas, sede Hospital Fernandez, Facultad de Medicina, UBA. -

Director Científico de la Fundación HUESPED, desde 1988/ presente -

Presidente, International AIDS Society (IAS) – 2006-2008 -
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5.28.2009

Óbices



El nombre que has heredado de quienes te precedieron,
Las temblorosas gotas de rocío que entreteje cristales en tus pupilas,
Los fonemas implicados en el anaké de tu memoria,
El infinito guarismo de las constelaciones del mar,
Las cenizas que han quedado en un encuentro de incautos,
La impetuosa rebelión de la mariposa que prescinde del gusano,
El oculto alimento de las uñas que evolucionan estando muertas,
La alegoría de oblación que el shofar clama,
El trueno que siempre se delega en su osadía con el rayo,
Los difuntos codiciados que deambulan por tus venas:
Esas arbitrariedades quizás no las puedas cambiar.

El eco que ha dejado la sentencia de un ruiseñor,
La soledad que te acecha en la ventanilla de un tren,
El acertijo que el sueño teje con tus deseos,
La sombra cíclope de tus reproches,
Lo indecible que hospicia en la mayéutica de tu lengua,
El atuendo de entelequias que maquillan tus virtuales realidades,
El te-amo holofraseado en ciertos labios recíprocos,
El almíbar negro que tu goce disipa sobre tus culpas,
El lapsus ingobernable que pronunció ese otro que también eres,
La cobardía que se esconde tras tu tristeza:
Esas contingencias quizás no las puedas cambiar.

La iletrada insatisfacción que tu efeméride escribe,
El odio atesorado que tu amor encubre:
Esas dos absurdas condenas, acaso sí las puedas cambiar.

m.a.p.



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5.25.2009

5 Preguntas A Un Analista

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5 PREGUNTAS FRECUENTES a UN ANALISTA

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LINK:









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5.24.2009

La Pulsión



¿Te creés fuerte?


Ordena entonces al sueño


que visite tus párpados


en una noche de insomnio.




ILLYA ABU MADI

En: Gilbert Sinoué; El Libro de la sabiduría de Oriente.

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5.19.2009

Discurso Amoroso



Amar y estar enamorado tienen relaciones difíciles: puesto que, si es verdad que estar enomorado no se parece a ninguna otra cosa (una gota de estar enomorado diluida en una vaga relación amistosa la colorea vivamente, la hace incomparable (...) ), es verdad también que en el estar enamorado existe el amar: quiero asir ferozmente, pero también sé dar activamente.¿Quién puede, pues, lograr esta dialéctica? ¿Quién, si no la mujer, aquélla que no se dirige hacia ningún objeto (solamente hacia... la ofrenda)? Si por consiguiente el enamorado llega a "amar" es en la medida misma que se feminiza, en que se une a la clase de las grandes Enamoradas, de las Suficientemente Buenas.


Históricamente, el discurso de la ausencian lo pronuncia la Mujer: la Mujer es sedentaria, el Hombre es cazador, viajero; la Mujer es fiel (espera), el Hombre es rondador (navega, rúa).Es la Mujer quien da forma a la ausencia, quien elabora su ficción, puesto que tiene el tiempo para ello; teje y canta; las Hilanderas, los Cantos de tejedoras dicen a la vez la inmobilidad (por el ronroneo del Torno de hilar) y la ausencia (a lo lejos, ritmos de viaje, marejadas, cabalgatas).Se sigue de ello que en todo hombre que dice la ausencia del otro, lo femenino se declara:este hombre que espera y que sufre, está milagrosamente feminizado.Un hombre no está feminizado porque sea invertido, sino por estar enamorado.
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.ROLAND BARTHES; Fragmentos de un Discurso Amoroso; Caps. Gradiva & El Ausente

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5.17.2009

Maldiciones...




Maldije la tormenta que te asustaba
Maldije la lluvia que te mojaba
Maldije el viento que te despeinaba
Maldije

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Hoy golpeaste a mi puerta y
Bendije a la tormenta que te trajo y
Bendije la lluvia cuando te sacaste el vestido mojado y
Bendije al viento que apagó la lámpara
Bendije


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Facundo Cabral, Maldije.



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Maldigo del alto cielo
La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con sus bochornos
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
De los andes y de la costa
Maldigo señor la angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso
Cuánto será mi dolor.



Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque me asiste un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano embustero
Maldigo profano y santo
Cuánto será mi dolor.



Maldigo a la solitaria
Figura de la bandera
Maldigo cualquier emblema
La venus y la araucaria
El trino de la canaria
El cosmos y sus planetas
La tierra y todas sus grietas
Porque me aqueja un pesar
Maldigo del ancho mar
Sus puertos y sus caletas
Cuánto será mi dolor.



Maldigo luna y paisaje
Los valles y los desiertos
Maldigo muerto por muerto
Y al vivo de rey a paje
Al ave con su plumaje
Yo la maldigo a porfia
Las aulas , las sacristias
Porque me aflije un dolor
Maldigo el vocablo amor
Con toda su porquería
Cuánto será mi dolor.



Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo llorando
Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y en español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor.
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Violeta Parra, Maldigo.


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Emile Michel Cioran



Al que arrastra una dolencia durante mucho tiempo

nunca podremos tomarlo por veleidoso.

En cierto modo, se ha realizado.

Cualquier enfermedad es un título.
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Cualquier acto de valor es obra de un desequilibrado.

Los animales, normales por definición, siempre son cobardes,

excepto cuando se saben más fuertes,

lo cual es una pura cobardía.

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E.M.Cioran; Esbozos de vértigo; Desgarradura.


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5.16.2009

La Espera II




"Un madarín estaba enamorado de una cortesana.
Seré tuya, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches esperándome
sentado sobre un banco, en mi jardín, bajo mi ventana.
Pero, en la nonagesimonovena noche, el mandarín se levanta,
toma su banco bajo el brazo y se va."


Roland Barthes; La Espera; Fragmentos de un Discurso Amoroso.


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5.15.2009

Sufijos, Adjetivos y Discriminación


"Es interesante ver que para definir a un paciente afectado del corazón decimos "cardíaco", no "cardioso"; igualmente, sobre uno que sufre del hìgado, decimos "hepático", no "hepatoso".
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¿Dónde ponemos los médicos el sufijo "oso"?
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En "tuberculoso", "canceroso", "leproso", "pestoso", "piojoso" (al comienzo de las clases).
No es necesario tener la veta de un Bécquer para que la primera rima intuitiva sea
"asqueroso".
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Es decir, categorizamos con atributos desacreditadores -por supuesto, desde nuestro "saber-poder" - todo aquello que no queremos que nos toque, que nos contagie. Asi hemos construido a los "sidosos".
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Cuando resultó demasiado evidente esta categoría de discriminación, pasamos a "conductas de riesgo", pero la palabra "riesgo" quedó. (...) Cuando categorizamos como "de riesgo", no estamos diciendo "vulnerables": en ese caso, diríamos "grupos vulnerables".
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En realidad estamos cooperando en la construcción del control social sobre los "riesgosos" que, de ser amenazados, se convierten en amanezadores."
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PACO MAGLIO
"La dignidad del otro. Puentes entre la biología y la biografía."
Capítulo: "El Sida como Enfermedad Social".
Editorial Zorzal; Buenos Aires; 2008.
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Francisco "PACO" Maglio es médico; especialista en enfermedades infecciosas.
Ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Bs.As. entre 1962 y 1989.
Fue jefe de T.I. del Hospital Muñiz.
Además de médico; es antropólogo.
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5.14.2009

La Espera


Es necesario esperar cuando se esta desesperado, y dudar cuando se espera.

Gustave Flaubert

El amor es la respuesta, pero mientras usted lo espera,
el sexo le plantea unas cuantas preguntas.

Woody Allen

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Pintura: Julio Santos Leguizamón; psicoanalista

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5.13.2009

¿Misoginia, segregación? ¿Dónde, acá?


PERRO: mejor amigo del hombre
PERRA: prostituta


ATORRANTE: adjetivo: simpatía, viveza
ATORRANTA: prostituta


AVENTURERO: osado, valiente, arriesgado
AVENTURERA: prostituta


CUALQUIER: fulano, mengano, zuntano
CUALQUIERA: prostituta


REGALADO: participio verbo regalar
REGALADA: prostituta


CALLEJERO: de la calle, urbano
CALLEJERA: prostituta


HOMBRE DE LA VIDA: hombre de gran experiencia
MUJER DE LA VIDA: prostituta


RÁPIDO: inteligente, despierto
RÁPIDA: prostituta


HOMBRE PÙBLICO: personaje prominente, funcionario público
MUJER PÚBLICA: prostituta


PUTO: homosexual
PUTA: prostituta



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5.08.2009

Pseudos-Haikus Matutinos


A las 11:43 horas

Juegas a golpear y a ser golpeado.
A veces eres yunque; otras martillo.
Sabes que es un juego: lo sabes
Porque el lenguaje se interpone entre ambos.
Lo sabes porque cuando el masoquista demanda: "pegame",
El verdadero sádico dirá: "no".



A las 11:25 horas



Vuelves de tu trabajo: agotada. Cansada de cocinar para otros.
Con aroma a cebollas, echalotes, papines, tomates frescos.
Exánime de emplatar y de revolver fluidos...
Es tarde, muy tarde. Llegas a tu aldea: esperas encontrar algo diferente.
Tu pareja, piernas relajadas, leyendo.
Desde hace años te espera, leyendo. Siempre leyendo.
Adviertes una vez más que no hay cena.
Comienzas a cocinar para ambos.
Y entonces, ¿qué es lo diferente?
Allá te pagan. Aquí te pegan.

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5.07.2009

La enfermedad no existe, pero sí existen los enfermos


“La ciencia dice: el cuerpo es una máquina. La publicidad dice: el cuerpo es un negocio. El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.”
Eduardo Galeano

“No es que el hombre muera porque ha caído enfermo; es, fundamentalmente porque (sabe que) puede morir, que el hombre llega a estar enfermo.”
Michel Foucault

“… los psicólogos son sordos. Esa cosa que sólo existe en el vocabulario de los psicólogos –una psique adherida como tal a un cuerpo. ¿Por qué diablos, cabe decirlo, por qué diablos el hombre sería doble? Que haya un cuerpo ya de por sí encubre suficientes misterios (…) ¿Por qué diablos no limpiar de nuestra mente toda esa psicología defectuosa y no intentar deletrear lo tocante a la Bedeutung del falo?”
Jacques Lacan


“Es dable pensar que la enfermedad y la muerte ocurren por falta de proyecto y de deseo antes que por razones biológicas.”
Sigmund Freud

“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos; los microbios, como causa de enfermedades, son unas pobres causas.”
Ramón Carrillo


PARTE I

El sintagma que reza: “no hay enfermedades, hay enfermos” parece no tan verosímil cuando la Sagrada Ciencia toma riendas en el asunto. Tampoco parece servir recordar los miles de casos en donde los pacientes negativizan (o positivizan) virus en determinados momentos y no en otros; o donde producen explosión de oncogenes (¿por qué si todos los tenemos, sólo algunos producen cáncer?) o donde a pesar de estar en directo contacto con sujetos que padecen –por ejemplo- bacilo de Köch no se produce tuberculosis o –la inversa- donde alguien (¿triste, depresivo, con las defensas bajas?) produzca una gripe sin causa aparente. Paradójicamente –a pesar del olvido del hombre común- los servicios hospitalarios de infectología y cardiología –sobre todo; pero también dermatología y algunos otros- trabajan cada vez más con un encuadre integral (la psicoinmunoendocrinologìa es una disciplina reciente que intenta dicha integración) y aconsejan a los pacientes iniciar tratamiento “psi” para investigar causas y efectos. En resumen: nos olvidamos que una sóla gota microscópica puede causar un temporal o -a la inversa- que a pesar de ciertos holocaustos exigidos al cuerpo, muchas veces no se produce la tormenta. Nos olvidamos que hay gente de treinta años que nunca fumó en su vida y murió de cáncer de pulmón; y que otros esperan sus ochenta con una copa de whisky en una mano y un habano en la otra.

Estas cuestiones están, mal que nos pese ya que la Ciencia tranquiliza y mucho más un diagnóstico (no olvidemos que el enfermo –por definición- es quien se entrega a un médico en demanda diagnóstica), están –decíamos- por fuera de los Manuales y entran en el campo de la singularidad de cada sujeto.

La Ciencia ha nacido –por definición- para abordar lo General: su método trata de crear fórmulas para llegar a una solución global del problema: si sirve para N, entonces sirve para N+1; salvo excepciones que obviamente ciertos médicos rigurosos toman en cuenta (por ejemplo el Dr. House). La Ciencia, en definitiva, no puede responder por què a veces alguien no se cura con su método pero si con una tirada de cartas o con un chamán. Mucho menos hoy día donde la política y la dominancia de las Obras Sociales y Laboratorios (fieles representantes de la Sagrada susodicha) ejercen -a la mejor manera Foucaultiana – poder sobre el ejercicio del staff médico implicado y de las instituciones.

Si –como expresó Ramón Carillo, la salud es una decisión política; no es menos cierto que la enfermedad también es una decisión: inconsciente y política al fin. ¿Cuál política? Digámoslo sin preámbulos: la del hablaje; pero ya volvemos sobre esto.

Por eso –como todo lo que le sucede al bicho humano- la Enfermedad (que no existe) es Cultural. Los animales (logrados; cosa difícil de encontrar hoy día) no enferman. Y si se accidentan, el medio actúa como “curador” inmediato. El animal genera sus propias defensas si está logrado; sin la intervención humana. Y esto lo sabe bien cualquier acuarófilo hogareño que desea construir su acuario: las precauciones del medio (ph del agua, etc.) son lo más importante; y –aún así- los hongos y bacterias aparecen. ¿Han visto un veterinario sumergido en un océano para curar a algún pez? Como nos enseñan desde temprano; el animal nace, se reproduce y muere -si no se lo comen antes-.

Ahora: ¿qué puede decir el psicoanálisis del caso por caso? Es decir: no de “la enfermedad” sino de “cada enfermo”. Como agudamente ironizó Huxley, la medicina ha avanzado tanto que ya nadie está sano. Podríamos recordar también el dicho de Voltaire según el cual el arte de los médicos es entretener al enfermo hasta que la naturaleza los cure; excepto sino fuese que esa “naturaleza” –al ser humana- está enferma desde el vamos.

En realidad Huxley se olvida aquí que, como sentenció Hegel, el hombre es un animal-enfermo por definición. Con o sin avance científico. ¿Enfermo de qué? De padecer el único trauma que lo parasita desde su origen: el baño del lenguaje. El hombre enferma porque habla –y porque es hablado-. Y si habla, entonces escucha. Y, como sabemos desde Lacan, no hay orificio más superyoico que el oído, cuya sentencia es: Goza.


Pero demos un pequeño rodeo:

Ante todo afirmemos un sintagma que muchos analistas todavía no aceptan (y ni hablar de los psicólogos que quedarían espantados): la psiquis Es el cuerpo. Veamos:

Las actuales herramientas informáticas nos permiten saber que Psiquis es una palabra que Freud ha usado en su Obra más de mil quinientas veces; conjugadas de otras cientos de maneras posibles. No hay duda de que su postura fue separar éste término de su concepción clásica y, a la vez, hacerlo propio en el marco de su invento. (Cuando digo “invento”, obviamente me estoy refiriendo a lo inconsciente que “se inventa” en el dispositivo analítico al igual que el síntoma: la “fábrica permanente” de ese invento se actualiza, bajo transferencia, con la lectura de un analista. En definitiva, estoy diciendo –recordando a Lacan- que quien no se analiza no tiene inconsciente.)

El psicoanálisis (el que Jacques Lacan ha sabido leer de Sigmund Freud) plantea una versión de trazo único. Trazo único quiere decir cero dualismo. La tesis es directa: el psiquismo no existe: lo psíquico no existe o, en todo caso, si se pretende homologarlo a algo -a modo de oportunidad y de forzaje-, debemos decir que el psiquismo es el cuerpo; acotando sin demora que ya estamos planteando un pleonasmo lingüístico: ya que todo cuerpo –para ser tal- fue de hecho “encapsulado” dentro de la Cultura y –por ende- todo “germen” natural está perdido.

Decir Cuerpo es decir que la Cultura lo ha creado: primero la Cultura (primero la estructura del lenguaje agujereado, de lalengua), después el Cuerpo. Plantear la existencia de un sujeto previo al lenguaje o el origen del lenguaje a partir de un proto homo sapiens original es de hecho una ficción mítica. Por eso Umberto Eco habló del lenguaje como “la estructura ausente”.

Hay que diferenciar el hecho de que el cuerpo no es el soma. El “cacho de carne” no es el cuerpo de un sujeto. El “cacho de carne” es un a priori biológico que necesita de otro a priori para existir como cuerpo. Pero demos primero otro pequeño rodeo.

La genialidad del Maestro vienés ha vislumbrado que “el psiquismo” no es un espacio neuronal, ni “mental” sino, digámoslo rápidamente, una instancia virtual. Hoy quiero ensayar que esta instancia no es tanto virtual –en el sentido de lo imaginario- sino simbólica –en el sentido de lo real-, sin dejar de ser virtualmente existente, pero dicha existencia se “corporiza” en el único “aparato” con que cuenta el sujeto: su cuerpo.

Lo que estoy diciendo es no a la psicosexualidad, no a la psiconeurosis, no a la psicosomática. No, porque simplemente toda sexualidad, toda neurosis, todo síntoma (en el sentido más freudiano del término) es psíquico, es del hablaser; es de la Cultura, es del Cuerpo.
En el mismo pseudoerror acabaríamos si dijéramos que el sujeto es un sujeto psíquico: no hay otro sujeto que el sujetado a lo que Lacan escribió en un solo vocablo: lalengua. Porque tampoco “el lenguaje” existe: el lenguaje es una mera construcción de la ciencia de la lingüística. Lacan ha hecho clínica no lingüística, es decir que nos invita a hablar de lingü(h)isteria; por tanto existe la lalengua: la del habla-ser, la del caso por caso; la que ha hecho que la laringe cierre su columna de aire y que el infans comience a pronunciar solamente fonemas de su Otro primordial: sí, a veces corporizado en su Madre, pero también –y ante todo- de su lalengua de origen. (El Otro no es una persona; el Otro es un lugar desde donde se origina un sujeto.)

Estoy enunciando –en definitiva- que no hay enfermedad más que en la Cultura. (Para “enfermar” se necesita algo más que un conjunto de bacterias o algo más que un oncogen.)
Si hablamos de lingüs(h)histeria es porque existe un cuerpo bañado de “lo inconsciente”: es porque la verdadera “creadora” del psicoanálisis es la histérica, en cuyo cuerpo-simbólico-erogenizado (valga el pleonasmo: todo cuerpo lo es) se encuentra el misterio del síntoma que Freud pudo escuchar.

Jacques Lacan intenta demostrar a través de un aparato óptico cómo un sujeto necesita construir su cuerpo. También lo va a demostrar a través de figuras topológicas como la del Toro. Sería muy técnico extenderse aquí en este desarrollo, pero precisemos –en principio- que el Cuerpo tiene que quedar inmerso dentro de ciertas imágenes que lo coagulan, de cierto real (real sexual) que lo atrapa y de una matriz simbólica que lo Dona.
El cuerpo no es algo que viene desde el vamos: así como tampoco la sexualidad que –como bien expresó Oscar Masotta- es un “punto de llegada y no de partida”.
Tanto el Cuerpo como la Sexualidad; el sujeto “la organiza” –o, mejor dicho: al sujeto se le organiza- en lo que se ha bautizado Complejo de Castración, que muchos colegas siguen llamando Complejo de Edipo: Edipo no tuvo complejo alguno. Edipo es el mito hecho acto: se acostó con su madre y mató a su padre.
Esta “organización” (que, repetimos, el sujeto no busca sino que le llega) tiene un camino a recorrer bañado de avatares, identificaciones y obstáculos. Este trayecto se construye dentro de un marco: el del Deseo. El Deseo tomado como un real que también llega desde a-fuera: un sujeto no tiene un deseo, el deseo tiene al sujeto; y ahí radica todo drama neurótico.

El nombre de ese “haber sido deseado” o de ese “Aparato-Simbòlico que desea” Lacan lo ha nombrado con un matema: A. Este “tesoro de los significantes” que esperan al sujeto-por-venir, hace que, justamente, el “cacho de carne” se convierta en un “cuerpo”; atravesamiento fálico mediante. ¿Y qué es el falo? En términos simples, es lo que hace que lo biológico pierda su estatuto de tal y el organismo (poseedor de agujeros) se transforme en un cuerpo (poseedor de zonas erógenas; es decir: erogenizado.) El falo es lo que opaca cualquier necesidad que queda metamorfoseada en demanda y en innombrable deseo inconsciente. Es, como dirá Lacan, la “marca en que la parte del logos se une al advenimiento del deseo” [i] .

¿Pero entonces cómo? ¿Cambiamos “la psiquis” por “el falo”? ¿Estamos otra vez en lo virtual? En absoluto no. El falo es lo que aporta el A desde su lugar imaginario y desde su “experiencia en lo real”. Porque quien representa el A para el proto-sujeto es, ya, un sujeto-del-lenguaje que, castración mediante, dona una falta. El falo es el significante de esa falta. El falo es lo que permite que el ser, sea o no sea. Enlazado a esa premisa, el sujeto-a-advenir podrá estar impregnado de un cuerpo que ya tiene “la herencia” de “lo psíquico que no existe”.

Ahora podemos entender porqué el problema planteado por la histérica es el del encuentro entre lo biológico –que ha quedado divorciado de lo Natural- y el «representante pulsional», que es del orden del realenguaje.

Si bien todo analista coincide en que la palabra es pulsión; no todos van a coincidir que la inversa es cierta… sin embargo es sólo a través de la palabra-hablada, viniendo de A, que se “libidinizarán” los agujeros biológicos para transformarlos en zonas erógenas. Nada de “límite entre lo psíquico y somático”; nada de quántum físico, nada de “energía”: la palabra –la lalengua- es lo que transforma un organismo natural –eso que ni siquiera las madres médicas pueden llamar “feto” cuando ellas mismas están embarazadas- en un sujeto. Por eso no hay que dudar mucho en enunciar que la inversa también es cierta: la palabra es pulsión y la pulsión es la palabra.

Aclarando, para ciertos espíritus mal entendidos, que nos estamos refiriendo al habla (diferenciando malas traducciones “pro-lacanianas” debemos aclarar que parole no es mot y por ende se trata –para un analista- de la palabra-hablada); habla-materna que no puede ser “operativa” o “mecánica”, sino que debe estar –permítanme una adjetivación- amorosa y tiernamente anudada. Diríase más: eróticamente anudada por la voz de la madre y el eco de un padre que resuene en ella. Y, también aclaremos, que los sordomudos de nacimiento no están ajenos a esta palabra, así como los ciegos transitan perfectamente el “estadio del espejo” que es sólo una metáfora óptica para mencionar la alienación del sujeto al Otro.

Hay un cuerpo con significantes y atravesamiento fálico. No puede haber otro cuerpo que ese. El verdadero “aparato psíquico” es el aparato de lalengua (el A-parato) o, si se quiere, el aparato-del-cuerpo que, en el peor de los casos, puede resultar un cuerpo-aparato: he ahí el marasmo o el autismo; pero ese es tópico de otro ensayo.

Lo psíquico, el psiquismo, no existe porque hay un Cuerpo de lalengua: hay un encordado (corps = cuerpo (fr.) / en-cords = encordado (fr.) ) Real, Simbólico e Imaginario (los tres registros del Aparato – Sujeto creados por J.Lacan). A partir de este (a)nudado RSI; el psicoanálisis trabaja bajo una clínica de lectura porque es justamente una letra (la primera de nuestro abecedario) que Lacan ha inventado para que la praxis realice su operatoria –transferencia mediante- en el plano del discurso.

A través del habla (único medio del dispositivo) el síntoma modificará su acción mortificante. Síntoma que no puede estar alojado en otro sitio que en el Cuerpo; goce mediante (cuando enunciamos “goce” queremos decir, básicamente, un placer extremo que el sujeto experimenta en el umbral del displacer y –a la vez- un usufructo que el sujeto realiza de ese Otro que le ha dado su estatuto de sujeto).

Si el “psiquismo” todavía lo concebimos como el Alma y si, como pide Aristóteles es una sustancia a modo de función («si el ojo fuera un animal, la vista sería su alma, pues la vista es la substancia o forma del ojo») entonces ese psiquismo es el mismo Soplo que hace –lo digo en términos bíblicos- del barro un humano hablaser.
Ese Soplo, por ende, no puede ser otro que la Palabra: “…en el principio era el Verbo.” Lacan nos lo grita para que lo escuchemos: “…el alma es lo que se piensa a propósito del cuerpo, del lado del mango.” [ii] siendo “el mango” (de la sartén) nada menos que el Habla (lo que permite “sostener” la sartén/hombre).

Lo inconsciente (Gedakens) desde Freud son pensamientos; y pensamos con Palabras. (¿Hace falta aclarar que soñamos con Palabras?) Esas Palabras están ¿y dónde sino? en nuestro Cuerpo; porque nos han llegado de Otro Cuerpo también formado por Palabras: el sujeto nace en A. De este natalicio (o quizás de estas nupcias, porque lo que en realidad se presenta es una intersección de S con A), cae la letra-a que es la falta misma por dónde la pulsión hará su recorrido.

Un sujeto agujerado, un Otro (A) agujereado, un Cuerpo agujereado, una lalengua agujerada… Todo hace suponer que por esos agujeros se ha ido “el psiquismo” que alguna vez los griegos han intentado recuperar. Lo sorprendente que aún hoy se siga hablando de él como un concepto harto más concreto que diferencial. La pregunta sigue: ¿por qué separar?

Empecinarse en hacerlo es lo mismo que declarar la existencia de un psiquismo; es el mismo empecinamiento que se comete al querer saltar de lo Cultural a lo Natural. Es, en definitiva, no entender que así como la mosca o la rata nunca desearán “salmón ahumado” –el famoso sueño de la Histérica-; o que no existe el águila que viola, el hipopótamo fetichista ni la tortuga torturadora; tampoco el parlêtre comerá, beberá, ni se acercará a lo sexual por mero instinto; así como no se enfermará sólo porque un grupo de bacterias haya enloquecido. He aquí, creo, la falla epistemosomática que muchos analistas todavía no han capturado para su diván y que Lacan trató de imprimir en las letras de su corto escrito Psicoanálisis & Medicina.

PARTE II


Ahora bien: después de todos estos rodeos; después de considerar que el psiquismo es el cuerpo y que el habla está a la espera del sujeto por venir; y que la enfermedad es cultural; podríamos preguntarnos: ¿pero por qué el sujeto enferma?

Ya lo dijimos pero lo repetimos: porque habla. O, para mayor precisión, porque es hablado. Porque la PALABRA que lo atraviesa lo enferma o lo cura. A tal punto está alienado a significantes que la medicina utiliza el “medicamento placebo” para demostrar que la dominancia está en el poder sugestionable y no en la droga en sí. (Ejemplos de efecto-placebos hay cientos por doquier: sujetos que creen estar tomando medicina cuando en realidad es sólo agua y polvo azucarado y… se curan.)

El hecho de que el sujeto sea un parlêtre, quiere decir que escucha, oído mediante, el poder superyoico del Goce. Lo que encuentra el psicoanálisis es que sujetos con una tendencia mucho más superyoica (todo goce es masoquístico, por definición) –es decir, más gozosa- suelen “caer” (como alguien “cae en cana”) en la enfermedad con mayor rapidez y frecuencia. Esto se ha llamado, de Freud para acá, Culpa. (La enfemedad como verdadera “cárcel”: ¿y no se dice acaso de los presos que son individuos sedientos de castigo?) El goce es el pago que el cuerpo hace por esa culpa.

Ahora bien: ¿Qué es la Culpa?
Lacan nos enseñó que el sujeto siente culpa no por hacer el mal sino por hacer el bien: la mayor culpa es, por tanto, el deseo. Y, como sabemos, todo deseo es incestuoso. Por tanto el Soberano Bien es la Madre. Esto –incluso la conexión entre amor y culpa- fue bien trabajado por Colette Soler en su trabajo “La maldición sobre el sexo”, en donde hace una lectura de esta relación y estima que, según Freud, la cuestión viene por el lado del sacrificio que la pulsión debe hacer en pos del amor… Es decir que lo reprimido es el odio que implica ese sacrificio… Por eso Lacan nos dice que es necesario que el goce condescienda a deseo para alcanzar amor…

Entonces, en definitiva, ¿culpa de qué?
De no poder aceptar la Castración, la división estructural que el sujeto posee. Culpa de que el placer sea tanto que vaya más allá de la barrera permitida… Culpa, y no en última instancia, de no responder a la Palabra del Otro (“serás bueno”, “serás médico”, “serás monogámico”, “serás quien me seguirá”, etc.) Culpa -en fin- de ser sujeto: recordemos a S.Zizek cuando enuncia que no hay sujeto sin culpa.


Y aquí volvemos al inicio: como tampoco no hay sujeto que no esté enfermo… de palabras; es decir: de muerte: se nos recordará que la palabra MATA a la Cosa; el símbolo aparece como muerte del Real.

Si la PULSIÓN es algo es la introducción del significante, sustancia gozante por definición; es decir que toda pulsión es de muerte. “Pulsión de Vida” es un oxímoron. Sino estaríamos hablando de Instinto. Lo que se opone a la pulsión, sabemos, no es la pulsión de vida (esto es un error teórico-conceptual) sino el deseo.

La enfermedad es pulsión, goce-masoquístico: y no es curioso hallar que los sujetos más Tanáticos también tienen, en su vida cotidiana, prácticas (sexuales, laborales, etc.) relacionadas a fantasmas puestos en acto de puro goce corporal (valga acá el pleonasmo ya que no hay otro goce que no sea del cuerpo) “El cuerpo es algo hecho para gozar” –Lacan dixit. He aquí lo que ciertos sujetos con prácticas masoquistas nos dicen a gritos: hay analistas que no lo escuchan y eso es, obviamente, otro tema. ¿Qué nos dicen? “Miren, escuchen gritar a mi cuerpo. Observen cómo goza. Escuchen cómo el castigo, los golpes, los azotes, el látigo, son parte anexa de mi cuerpo. Oigan los suspiros; los gritos de mi cuerpo. Palpen cómo la piel se eriza; cómo el dolor produce endorfinas suficientes como para exaltar una excitación tal comparada con nada. Vean los estragos, las llagas, que mi cuerpo talla.” Y este tema, tan bien desarrollado por Lacan desde Kant con Sade hasta los escritos poéticos y técnicos; no es ajeno a la neurosis: no se trata de una puesta en escena perversa: los neuróticos suelen “jugar” la escena fantasmática en dicho marco.
Ahora bien: culpa & pulsión; muerte & deseo. ¿Entonces? He aquí el conflicto neurótico: el sujeto no puede aceptar este deseo de buenas a primera; por eso hablamos –a modo clínico- del deseo insatisfecho en la histérica; del deseo imposible en el obsesivo y del deseo prevenido en el fóbico: los tres deseos, en definitiva, están apartados de la decisión última a la que el neurótico debe resignar su castración: ya que cuando uno decide siempre perderá algo.

Conclusión: ante la posibilidad de pérdida, de castración, de angustia; el neurótico acepta quedarse con un deseo imposible (defensa contra el goce) pero sin hacer el trabajo de tramitación consecuente; por tanto la enfermedad aparece. ¿Y dónde se hace dicho trabajo? Precisamente en análisis. (No es casual que los sujetos, después de los primeros meses de análisis, caigan enfermos.)
Es este dispositivo que permite, Otro transferencial mediante, confrontar al neurótico con sus pasiones, su lógica, su modo de goce y, obviamente, su deseo inconsciente que se vehiculizará en los diferentes avatares del discurso frente al analista. Esto está muy lejos de una psicología cuerpo/alma. Muy lejos del consejo o de la “proporción divina”; porque, en la soledad de un diván, el sujeto –culpa mediante- deberá quedar advertido de la posibilidad de que no siempre el Otro tenga respuesta. Es decir: de la soledad de su Acto. Lógicamente, cuando ese Acto es decidido y no metamorfosea en un síntoma o en una inhibición.



Marcelo A. Pérez, psicoanalista
Dibujos: Lidia Catalano / Alicia Scavino




[i] Lacan J.; La Bedeutung del Falo; Conferencia del 9/5/1958. Escritos II. Siglo XXI; Bs. As., 1987, p. 672.
[ii] Lacan J.; Seminario XX: Aún; clase: 8 de mayo de 1973. Ed. Paidós; Bs. As., 1992, p. 134.

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4.27.2009

La enfermedad del lenguaje



El primero que en vez de arrojar una flecha al enemigo
le lanzó un insulto fue el fundador de la civilización.”
Sigmund Freud; citando a cierto autor inglés en
“Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos”; S.E. T. III, 1893.




“Uno se enferma cuando no es feliz.”
Ingmar Bergman; para el guión de su discípulo Billie August: “Con las mejores intenciones”.


Como sentenció Heidegger; estamos habitados por el lenguaje; es decir que el lenguaje no es instrumento del hombre sino que lo habitamos: él está antes. Y ya que somos hablados, entonces somos poema antes que poetas. Esta sutileza funda al sujeto. Sutileza por cierto cara a los lingüistas, a la ciencia y a quienes insisten en proclamar que es gracias al lenguaje que los humanos podemos comunicarnos; entender de qué se trata. El sujeto, justamente por el lenguaje, ha perdido todo intento de comunicación posible; recordemos al maestro Lacan: “uno le habla al que no es de lo que no sabe”. Ergo, la primera conclusión que golpea se lee así: el sujeto no habla para comunicarse; el sujeto habla porque encuentra un goce que lo empuja; porque lo inconsciente lo determina y, entonces, hablando, goza. (Definición de lo inconsciente que Lacan nos ofrece en el seminario XX, Aún.)

Entender este primer apotegma lacaniano implica entender el invento freudiano de lo inconsciente y la clínica de su trabajo en el padecimiento de la histérica. ¿Qué descubre nuestro maestro vienés? Que la mortificación (Krankung) tiene la misma raíz que la enfermedad (Krankheit) y que la tramitación se da por medio del símbolo: el síntoma histérico –o cualquier síntoma neurótico- tiene estructura significante (“la metáfora de lo reprimido”, en una de las primeras definiciones de Lacan). El síntoma, cómo metáfora, esconde una palabra que, para ser más estrictos, podríamos anticipar que se trata de “la punta de lo real”. ¿Por qué? Porque –como expresó Lacan- los analistas no hacemos lingüística sino lingü(H)histeria; y –por tanto- para nosotros no existe el lenguaje: o, más bien, el lenguaje está agujereado por la recta infinita del FALO. Lo que sí existe es el neologismo inventado por Lacan: lalengua, todo junto: para significar que la neurosis del adulto no es más que la neurosis-infantil (valga acá el pleonasmo) y lo que se lee del texto del analizante son el balbuceo; la lalación del infans; proyectado a los avatares del tono, los fallidos, los traspiés; en definitiva, todo lo que para la ciencia hace “ruido”: la charlataría, la habladuría, la boludez. De ahí que Lacan define al análisis como “la praxis de la tontería”. Esa lalengua, decíamos, es la que nos permite hablar de los Ecos del Otro; es decir: la que conduce la pulsión. (“Las pulsiones son el eco de que en el cuerpo hay un decir”; Lacan dixit.) La pulsión –que viene del Otro, y no es interna como algunos freudianos insisten confundiéndola con el instinto- está en-carnada en cada singularidad. Por tanto el psicoanálisis, a través de este andamiaje, intenta abordar el caso por caso; es decir el síntoma de cada parlêtre, y no lo que los manuales de diagnósticos albergan para el caso general. ¿Qué descubre pues Freud? Que el síntoma de la histérica-1 no es lo mismo que el de la histérica-2; porque tienen dos lalenguas diferentes; pero que –a la vez- podemos operar con ambas gracias a que ellas tienen algo en común: “… sufren de reminiscencias.”

Si el neurótico sufre de recuerdos esto nos obliga a pensar al análisis como un dispositivo –como alguna vez expresó Roberto Harari- que permite hacer OLVIDAR y no RECORDAR. ¿Olvidar qué? El goce que suplanta al símbolo. El neurótico está enfermo porque un exceso de goce lo ha parasitado. Lacan dirá: “de lo único que se puede ser culpable es de ceder frente al deseo.” Es decir que el principal perverso –el súper-yo- con su mandato siempre monocorde (“Goza!”) obliga a sufrir. El sujeto sufre, pues, porque está usufructuando (utilizo aquí este término para recordar que Lacan lo toma de la jurisprudencia) un goce que está más allá de su posibilidad de tramitación.

¿Y el deseo? Ya sabemos de la importancia de las palabras que esconden música, que la voz del Otro re-suene en el cuerpo (y no sólo del infans que muere sine qua non sino se-descubre hablado por el Otro); de la importancia de que la voz no sea metálica; de que no sólo haya un cuidado al estilo de las enfermeras (recordemos el hospitalismo) sino que la PALABRA se ajuste a la dinámica del deseo que se juega en el vínculo de los sujetos. El deseo es el único andamiaje desde donde se puede hacer frente a la pulsión (que siempre es pulsión-de-muerte; no existe el dualismo pulsional en la clínica) y se construye ¿dónde sino? en el artificio analítico (“El deseo es su interpretación” –Lacan) Por tanto la PALABRA, único “puente” entre analista y analizante fundado en los poderes de la transferencia, es el “nuevo orden” apuntalado por el clínico vienés para que la operación analítica no sea una mera hipnosis sino un abrochamiento de significantes. La tramitación mediante la palabra Freud la ha bautizado asociación-libre y sólo es posible que se constituya cuando su hermana, la atención-flotante (es decir, el deseo del analista) juega su papel.

En definitiva: por un lado; la flecha, la guerra, la pulsión, el goce. Por el otro, el símbolo, el deseo, el fantasma como defensa ante ese goce imposible. El neurótico a veces suele –acting mediante- romper esa metonimia deseante -por eso decimos que los únicos dos deseos que pueden realizarse son el parricida y el incestuoso- sin poder aceptar (y a eso lo llamamos castración) que ese deslizamiento se producirá, al fin de cuentas, inevitablemente; cortando camino por el lado del más-allá-del-principio-del-placer y pagando, entonces, las consecuencias del acto.

Si, como quería Freud, la enfermedad es el tributo que el goce (mazoquístico) paga al cuerpo; o –al decir de O.Masotta, “el sujeto se enferma porque no quiere saber que no hay saber sobre lo sexual”; entonces podemos conjeturar, praxis mediante, que a falta de palabras, el neurótico vaga, como el Holandés Errante, buscando una, infatigablemente… Nuestros consultorios nos demuestran en lo cotidiano que esas palabras fluyen en el mismo río de un solo sustantivo, más de las veces adjetivado: AMOR. Por eso Lacan ha pronunciado algo no menos enigmático: “De lo único que se habla siempre en un análisis es de amor…” Muchas veces el análisis, vía transferencia, puede hacer que esa deriva – recordemos que pulsión es Trieb - ancle en buen puerto. Es decir, puede transformar la flecha en símbolo o, como alguna vez el verbo de Freud respondió, “la miseria neurótica en infortunio cotidiano”.


TEXTO: Marcelo A. Pérez. DIBUJO: Lidia Catalano.



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2.23.2009

¿Cómo se llega a ser heterosexual?









¿Cómo se llega a ser heterosexual?

La pregunta ya intenta aproximar la primera idea que así planteada también pretende matar dos pájaros de un tiro. Primer disparo: la sexualidad del sujeto es contingente; al igual que el vínculo existente entre el significante y el significado de nuestra lingü(h)histeria; o al igual que la relación de contingencia que la pulsión mantiene con el objeto. Segundo tiro: a ser heterosexual, se llega. Ambos disparos incluyen una obviedad deductiva: la sexualidad del sujeto es un punto de llegada y no de partida; “se construye” independientemente del sexo anatómico y dicha producción incluye los avatares de la lógica del caso por caso.

El lector atento podrá ya entre-leer que al nombre de esa “fábrica” Freud lo ha llamado Edipo & Complejo de Castración; y su materia prima pulsional es el lenguaje; o –para decirlo mejor ya que “el lenguaje” no existe- lalengua que Lacan escribe neológicamente en un solo término.

Primera conclusión: la sexualidad toma existencia a partir del lenguaje-agujereado y es un concepto cultural (valga aquí el pleonasmo) que ya no es posible confundir con la anatomía genital de los seres parlantes. Y si es cultural, es lo mismo que preguntarse ¿cómo es posible que una dama alta oriental se enamore de un petiso caballero caucásico? o ¿cómo se llega a ser histérico en vez de psicótico?

Pero entonces, ¿cómo? Una respuesta puntual puede ser esta: “hablando”: gerundio que oficia de camino –de viaducto- para que el sujeto llegue. Pero ese hablaje –y el término lo usurpo del Seminario 22 de J.Lacan-, lejos de interpretarse como un conjunto de códigos comunes para entenderse mutuamente- no es sino más que el representante del goce sexual. Y –como sabemos- para que exista goce tiene que existir lalengua: he aquí el anudamiento por cierto problemático ya que cuando de lalengua se trata, el sujeto ya no sabe lo que dice cuando habla, pues –repetimos- de lo que se trata no es de “hacerse entender” sino de gozar. Recordemos a Lacan: "lo inconsciente es que el sujeto, hablando, goce..." Estamos diciendo pues que algo hay llamado FALO y es lo que anuda lo real –anatómico, sexual- al significante. Esa contingencia determinará la elección sexual de objeto. Es decir pues que ser heterosexual es un accidente en el marco de la Castración del Sujeto. Ese accidente de Castración -como bien sabemos- se elabora en tres etapas bien definidas. Y -a juzgar por la clínica- advertimos que si la neurosis existe es porque accidentes hay siempre y el pasaje del segundo tiempo del Complejo al tercero es mucho más problemático que lo que creíamos.

Pero el espíritu preguntón puede insistir: ¿Pero entonces, no se nace heterosexual? No sólo no se nace, sino que ni si quiera se es. La sexualidad, como el cuerpo, se tiene, se adquiere, se conquista; como dirá Lacan “es un regalo del lenguaje”. En todo caso, desde Freud sabemos que lo inconsciente es homo-sexual desde el momento que no hay más que inscripción de un único significante: el falo. Desde lo narcísico, también hallamos lo obvio: el autoerotismo tiene su auto-repliegue sobre lo homo. Podemos responderle desde Lacan: el sujeto está anclado en el “todo fálico”; esa posición “hommosexualle” (con dos “m” para jugar con el término latino hombre, lado macho del esquema de la sexuación) implica que lo inconsciente rechaza al Otro sexo. Según se lee en el seminario Aún –y está en la base de la axiomática “la relación sexual no existe”- el goce en tanto sexual es fálico; es decir, no se relaciona con el Otro en cuanto tal. Y también podemos responder desde nuestra praxis: lo inconsciente repite el mismo real, base de todo síntoma: lo homo también se encuentra en él.

Escuchamos hoy más que nunca a ciertos pacientes (amantes de la precisión científica) que se encuentran dudando por la potencial elección sexual de sus hijos; sobre todo porque en muchos casos ellos mismos ya se han divorciado para vivir con una persona de su mismo sexo. Todas estas cuestiones ayudan para que entendamos que el fenómeno algebraico de la función –materna o paterna- sigue siendo la ecuación del sujeto que se hace vigente en el nudo del Complejo y que, justamente, opera en función de él. Esto también nos lleva a pensar que un padre-genitivo no reemplaza a Un-Padre o que “no por mucho madrugar…” Es decir que –cuando se trata de lo inconsciente- no hay manera conciente de garantizar un no-accidente en el trayecto; como no hay método para definir un objeto único para la pulsión: si lo hubiese estaríamos en el campo de la naturaleza y no de lalengua, del parlêtre.

Como analistas, bajo una sociedad mucho más tolerante y mejor informada –que no es poco-, podemos a-compañar en dichos avatares lógicos el devenir de cada experiencia subjetiva para –si bien no responder siempre- al menos preguntar desde un lugar en que se junten dos pájaros de un sólo lazo: deseo y amor. Es decir, administrar el goce de una manera más productiva.

Marcelo A. Pérez, psicoanalista


Litografías: Eisher: Repitles - 1943 /

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2.08.2009

Literatura & Psicoanálisis







“La literatura es mentir bien la verdad.”
Juan Carlos Onetti






Literatura, Lituraterra, juego homofónico que Jacques Lacan se permite en un texto –escrito, no oral- que realiza en el Seminario XVIII (De un discurso que no sería del semblante; 1971.) “del equívoco del que Joyce (James Joyce, digo) desliza de a letter a a litter, de una letra (traduzco) a una basura.” (Op.Cit.).
Hablar de literatura es hablar de escritura y de lectura; pero –nobleza obliga- es antes bien, hablar de letra. Alguna vez Lacan pronunció que su único invento (junto a lo real) era una letra; y la bautizó a; pequeña-a. Letra que metaforiza la falta. Letra que está en el centro del nudo borromeo de tres: nudo que también puede (a)lbergar tres puntas lingü(H)histéricas: la palabra (parole, la palabra hablada que es la que nos interesa en tanto analistas; a diferencia de la mot) del lado del analizante; la escritura, del lado del texto que se produce a partir de la lectura, del lado del analista:
Como vemos la presencia del analista es causa de la producción inconsciente. Sólo bajo transferencia lo inconsciente se escribe en un discurso; de aquí que lo inconsciente no es un descubrimiento sino un invento de Freud. Digamos, con cierto apuro, que lo inconsciente son Gedankes, pensamientos… y que el sujeto piensa -¡oh casualidad!- con palabras.

Letra, objetos-letras, huellas… Freud lo sabía, sin conocer los alcances del ginebrino Ferdinand de Saussure y la obra que –a partir de sus clases- produjeron sus alumnos. Lo supo desde el comienzo, cuando intentó separarse de la neurología; lo supo cuando le escribía a Fliess la famosa Carta 52º. Lacan así lo entiende:


“Cuando saco partido de la carta 52ª a Fliess, es al leer lo que Freud podía enunciar bajo el término que forja como WZ, Wahrnehmungszeichen, como lo más cercano al significante, en la época en la que Saussure todavía no lo ha reproducido (del signans estoico). Que Freud lo escriba en dos letras, no prueba más que en mí, que la letra sea primaria.” (Op.Cit.)


El cuerpo del sujeto es un cuerpo atravesado por palabras. WahrnehemungZeichen quiere decir –sabiduría mítica mediante- Signos-que-Capturan-la-Verdad: Wahrnehumeng quiere decir Captura-de-la-Verdad. Técnicamente se ha traducido como Percepción. Signos Perceptivos; lugar-de-verdad. Lugar de sabiduría. Lugar de marcas. Si hay marcas –si hay voz que resuene- hay cuerpo: es decir que los agujeros se transforman en zonas erógenas a partir de la falta: “La pulsión es el eco de que, en el cuerpo, hay un decir” (Lacan; Seminario XX: Aún)


Letra, letras, fonemas, palabras… “El psicoanálisis es una experiencia de palabra” (J. Lacan; Instancia de la letra en lo Inconsciente o la razón desde Freud.) sentencia que podríamos parafrasear diciendo: “el psicoanálisis es la praxis de lalengue articulada en un discurso” Decimos lalengua ya que, como sabemos, el lenguaje no existe; en todo caso se presenta –en el mejor de los casos- agujereado.


Sabemos que la clínica del campo freudolacaniano está basada en esta Instancia; sabemos –por eso- que no existe lo psicopatológico –más que para el discurso universitario- puesto que existe la clínica en función de la letra; en función de la falta; en definitiva: en función de la Castración. No hay psicopatología pero sí avatares de castración medidos por el Falo y su Bedeutung. Existe, pues, la clínica en función del Hablaje (término que usurpo del Seminario 22 de Lacan); en función fálica. Y, como sabemos, la PALABRA puede ser Reprimida –neurosis-, Renegada –perversión- o Forcluída -psicosis-. Es decir que –abusando de términos- la Estructura es un dilema del discurso; no de la conducta; efecto fenoménico del cual el psicoanálisis no puede diagnosticar nada en absoluto. Discurso versus Conducta. Palabra versus Psicología: “…la psicología no es más que un error de perspectiva del ser humano.” (Lacan; Seminario I: Escritos Técnicos de Freud) Lectura versus Diagnóstico. Poesía versus Ciencia.


¿Por qué opongo la lectura, la poesía, al diagnóstico? Porque existe la Pulsión. Que siempre es de Muerte, anudando lo real-sexual y con-vocando al Goce del Sujeto. Si hay goce, si hay pulsión; entonces todo diagnóstico no puede más que enmarcarse en el punto donde la letra se a-marra al discurso; donde el goce produce síntoma. Hay síntoma, más no sintomatologías al modo de la nosografía médica. Lacan decía que un diagnóstico es al final de un análisis; algo de eso pronuncia el Sinthome.


Ese camino-hacia-la-muerte llamado Goce; es producto del significante: “el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante” (Lacan; Seminario XX: Aún.) El Otro, con su PALABRA –con su deseo y con su amor- hace barrera al goce: es el remedio que el Otro nos ofrece para regular la descarga. El análisis va por ese camino: Hable que algo surgirá, pero –mientras tanto, mientras habla- usted goza. “Lo inconsciente es que el sujeto hablando, goce; y no quiera saber nada…” (Lacan; Op.Cit.) Es decir pues que el lenguaje no es un invento de la comunicación: es un bien-de-goce. Roland Barthes dirá que el enamorado frota su falo a través del discurso amoroso. Todo aquel que habla, demanda. Toda demanda –sabemos desde Lacan- es de amor: “De lo único que se habla en un análisis es de amor.” (Lacan; Op.Cit.)


Dentro del artificio analítico (donde toda mentira es verdad) el analista leerá la novela-individual-del-neurótico (su Mito) exagerando lo escrito… Alguien ha dicho que el poeta va en contra de la palabra, del lenguaje; he aquí donde la poesía aleja al psicoanálisis de la ciencia. Toda interpretación que se precie será poética, o no será. Mentir bien la verdad; capturarla… hacerla re-sonar; eco que se diluye en el fantasma.

La letra-a, el invento lacaniano por excelencia, nombra la falta. Toda falta es desecho: Jean Claude Milner –en su Obra Clara- nos recuerda que no existe obra sin desecho. Digo “nos recuerda” porque no hace más que citar a Freud, cuando Lacan lo lee: para que exista un cuerpo es necesario perder algo; con el mito de la laminilla / hommelette; Lacan –en su Seminario XI: Los Cuatro Conceptos…- nos hace saber que sin pérdida no hay sujeto. ¿Se lee –ciertamente- como la Castración es una propiedad positiva y no negativa? Basta recordar el paradigmático caso de Juancito: su fobia se produce porque no ha operado la Castración como debería.

No existe obra sin falta; sin residuo, sin que algo se vacíe. No existe literatura sin pérdida ni psicoanálisis sin corte. Literatura es producción; es sublimación. El corte posibilita que “allí donde Eso goza, el sujeto-deseante produzca”.


Ese corte, en términos topológicos, es la barra que divide, que barra, que tacha, al sujeto de bruto-goce: “Tachadura de cualquier rastro [huella] que esté de antemano, es lo que hace tierra del litoral. Litura pura, es lo literal. Producirla, es reproducir esta mitad sin par por la que el sujeto subsite.” (Lacan; Seminario XVIII).

Marcelo A. Pérez, psicoanalista



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2.04.2009

Humanos

Humano: primero entra como cadete de la empresa; prontito –el chico es muy capaz y sus padres para eso lo han criado- llega a administrativo calificado. En pocos años la empresa le paga cursos en el exterior: el chico ya se siente un ejecutivo; tiene un par de postgrados en universidades privadas del Norte y, por lo tanto, la intuición le dice que pronto llegará a gerente. Pero no: ha llegado a más todavía; lo cambian de circuito; ahora es responsable de Latinoamérica; le pagan su casa, su country, su servicio doméstico, las escuelas para sus dos hijos (uno varón y otro nena), la mejor asistencia social del mercado; y un día llega el vendedor de terrenos mortuorios y ya tiene asegurada la mejor lápida en el barrio residencial de Santiago, de Buenos Aires o de Brasilia. Pero falta más –el chico podía, recordemos- Ahora ya tiene un título extra: es director. Su sueldo ha aumentado en un trescientos por ciento; decide comprar inmueble en Paris, quizás también en México; y ya no importa si duerme con su pareja en camas separadas: de hecho es casi una necesidad. También puede pagarse el mejor BMW de plaza, la mejor personal trainner y –¿por qué no?- la mejor amante. ¿Qué quiere decir “la mejor”? Siempre le dijeron que quería decir “la más cara”; y eso no se discute. Si es cara, coje bien. Pero llegó a viejo… y a pesar de que está en el mejor geriátrico (cuatro habitaciones, una con baño en suite; todo el personal doméstico a su disposición, un hermoso jardín con aljibe y vista al río, plasma tv y una notebook) padece de un Alzehimer que ocasiona que ya no le salgan vocales (tampoco consonantes) y que su vida útil sea inútil desde los sesenta y cinco años. Cree, en el fondo, que la enfermedad es genética o, en todo caso, que le sucede por todo el stress del poder… la cuestión es que ya no puede. ¿Qué no puede? Dedicarle –como había pensado cuando se jubilase- un par de horas a aprender piano –o violín o bandoneón, lo mismo da- porque (en realidad) el deseo de toda su vida –que lo había descubierto una tarde gris en un aula de San Telmo- pasaba por el pentagrama.

Humano: comunicación… ¿Qué es eso? Redundante por los carriles del siglo XXI, la comunicación ya no es el propósito; el tema es “tener al otro” al alcance de un dígito, de una mano: celulares, el gran invento contra-fóbico, contra-vacío y contra-angustia. El invento que metaforiza el modo que la Ciencia tapa una hiancia infinita y, a la vez, nombra la falla en taparla: intente comunicarse un treinta y uno de diciembre a la medianoche; intente comunicarse cuando se ha quedado aislado en mitad de un bosque o en la cima de una montaña… La cuestión –insisto- no es esa, sino llevarlo como prê-a-pôrter, en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Para eso la moda se ha puesto al alcance de esa demanda insaciable: hay colores acorde al vestuario y otros ya tienen precio acorde al prestigio de la marca; pronto encontraremos los Christian Dior compitiendo contra los Versacce. Celulares: el no-lugar de la comunicación: chicos que lo llevan a la escuela, adolescentes que no pueden dejar de usarlo a las tres de la mañana en medio del ruido de un boliche, mujeres que se pasan la receta mientras están en el couffieur; las esquinas porteñas rodeadas de gente desorientada porque perdieron al amigo y entonces preguntan: “¿estás llegando?” o “¿me ves?” o “¿en qué esquina estás?”- Todas absolutamente, manifestaciones angustiosas reactivas a la pérdida del otro y del vacío que la existencia –por estructura- define; por eso –justamente- si la ocasión no da para hablar, entonces el aparatito servirá para jugar… freudianamente hablando: dolor de sentirse dividido; tangueramente hablando: la angustia de no haber sido y el dolor de ya no ser…

Humano: inventor de un sistema informático que mueve el mundo comercial e industrial, el mundo geopolítico y estratégico, el mundo del transporte urbano y espacial. ¿Pero dónde se encuentran los grandes goces del “sistema”?: dentro de los cybers; en los locales donde cada cajuela (en inglés técnico puede leerse: box) esconde un ciudadano (alejado de toda la parnafernaria informática y acercado a su estructura neurótica) que –usufructo técnico mediante- masturba su ser frente a una señal pornográfica que le llega de China o de Rusia o de Alemania: ese frotamiento fálico olvida momentáneamente que sin las máquinas no hay buque o avión o laboratorio o banco que pueda funcionar; esa masturbación frenética y sistemática olvida –por unos segundos- que el aislamiento es el tributo que el capitalismo paga al cuerpo.


Humano: él tiene ciento cincuenta corbatas (todas de seda italiana o suiza y todas perfectamente ordenadas por tonalidades); ella, cienotreinta pares de zapatos, quince pares de botas y cincuenta pares de zapatillas: todos ordenadísimos en el nuevo vestidor que hicieron recientemente en la suite de la habitación del nuevo country. Pero ella no está enamorada de él ni a él le importa demasiado escucharla ni saber qué piensa… Sólo el status lo juntan. Y algo más: la demanda, de ambos padres, de un nieto. Pero hace seis años que lo buscan y ella no puede quedar embarazada. No importa: con la ciencia todo es posible: forcluyendo al sujeto se crea un clon: vía experimental, van y lo tienen. Todo es fácil. Ahora ha nacido el hijo de la Familia, el que va a heredarlo todo. Pero, un año después, ella se enamora de su personal trainner. Y parece que hay reciprocidad; y que ya sueñan con vivir juntos: él no tiene mucho dinero pero le ofrece un departamentito en San Cristóbal; muy lejos de Pilar pero cerca de su corazón. Los padres de ella no pueden pelearla más; deciden ceder: de todas formas ya tienen al heredero y, a la vez, saben que de ella no se puede esperar más. Sin embargo, después de un par de meses, ella queda embarazada: milagro que la ciencia, por supuesto, no puede entender; pero que los poetas conocen demasiado.


Humano: a los tres años ya maneja el ratón de la notebook, las ventanas de los utilitarios, los juegos virtuales; el control remoto del dvd, el mp5 de papá; a los cuatro hace los cambios del coche de mamá; a los cinco ya entendió que papá se separó de mamá porque mamá se enamoró de otra mujer; finalmente, a los siete, la maestra le pide de tarea para el hogar que recorte las sílabas de algunas revistas y las abroche en un cuadernito verde formando palabras monosilábicas. Ahí comienza a entender que algo empieza a fallar. A los doce se aísla porque se aburre de todo el sistema pedagógico escolástico; a los trece ya tiene quinientos veintidós amigos virtuales que nunca conoció personalmente; a los veinte se recibe de ingeniero en sistemas. A los veintiuno comienza su primer tratamiento "psi" porque no sabe separar el pene de su mano ni unir el corazón a su cabeza.


Humano: él siempre quiso tener un hijo varón. Cuando la conoce, ella le sentencia: “un hijo es un hijo es un hijo y es un hijo.” Un amigo de la familia, psicoanalizado y en camino a ser médico, le facilita las cosas y le aclara: “Sexo no es sexualidad.”- Una amiga de un amigo, inteligente ella, le declara: “¿Qué fantasías tenés vos con que sea varón? ¿Fuerza, vitalidad? ¿O simplemente menospreciás a la mujer?”- A él, hablando en criollo, le chupa un huevo. Quiere un varón y ya tiene hasta el nombre. Su mujer no lee en ese deseo más que un anhelo de padre estúpido y empobrecido; pero ella lo ama y lo acepta así; un poco bruto. Nace el primogénito. Es una niña. Al año el matrimonio se separa. El amigo –ya médico- le susurra al oído: “No solamente algunas mujeres se casan para tener hijos, verdad?”-


Humano: ella siempre se acomplejó con sus tetas… que demasiado chica, que demasiado grandes. Sus tetas eran las culpables de todo: que a los quince nadie la miraba; que a los veinte la miraban todos; que a los veintitrés los chicos del boliche sólo querían de ella nada más que sexo; que a los treinta ya estaban muy caídas… Cuestión que todo empezó con una simple operación. Cirugía menor, como la llaman. “Después de todo” –razonó- “a ellos les divierte y yo puedo hacerlo.”- El proyecto siguió con su nariz; más tarde el problema estaba en sus orejas… así el conflicto bajó a los párpados y finalmente, dándose cuenta que la cirugía lo puede casi todo, también modificó sus manos. Cuando se dio cuenta, había pasado tres cuarto de vida en el quirófano. Del otro cuarto, la mitad lo consideró “vida útil”; pero de esa mitad, sólo una parte sirvió para que ella vuelva a disfrutar un boliche, una salida, un cumpleaños o una plaza con su fiel mascota Alice. Se había olvidado, entre idas y vueltas al quirófano, que la culpa no había empezado en las tetas sino en su razonamiento: podía ser cierto que a ellos les resultase divertido; pero ahora había comprobado que los tipos de los cuales ella gustaba no se fijaban tanto en las tetas sino en otro órgano: el corazón. Con la obvia mala suerte de encontrarse siempre con los interesados en tetas. Cuestión que ahora su cardiólogo le había informado que necesitaba una operación urgente –de las que se dice mayores- y que la causa del problema fue el resto de las menores. Con suerte y espera mediante, va a tener un corazón de plástico: igual que sus tetas.

Humano: él tiene un solo deseo: llegar a tocar percusión en el que será el mejor grupo musical de la década: perdón, del siglo. Pero tiene la suerte de que tiene un padre dueño y director de una cadena gastronómica, y tiene la suerte de tener la mejor pre-paga médica y la suerte de que nunca le ha faltado el desayuno en la cama que la mucama gentilmente le acercó todas las puntuales mañanas de su adolescencia. También tiene otra suerte: la madre co-dirige la empresa y lo ha invitado a ser el nuevo gerente de recursos humanos. Y tiene una suerte extra: le han regalado el último modelo sedán de la Wolskwagen; porque –como dice su hermano mayor- “un Bora es un Bora”- Después de dos años en la organización; comienza a darse cuenta que ya no se reúne con sus amigos de la banda; y que el proyecto musical cada día está más lejos. Después de un tiempito más; comienza a tener síntomas de ahogo y de arritmia. Finalmente, un análisis le devuelve un diagnóstico desalentador: sus plaquetas cada vez decrecen en proporción geométrica y nadie puede entender el porqué. Con la suerte de tener paga la mejor cobertura médica; se interna. Al poco tiempo sale algo recuperado. Pero –al igual que un excombatiente- un estado depresivo agudo le ha saltado encima y hace que se desplome cada mañana cuando la doméstica le alcanza el desayuno. Sus padres, ha tenido la suerte de tener unos padres preocupados por su salud, deciden llevarlo al mejor neuropsiquiátrico del país del Norte. Pero él no vuelve. Estando internado le han informado que su extraña enfermedad sin nombre también le está quitando los glóbulos blancos. Poco antes de morir, declara: “un Bora es un Bora y yo no fui yo.”-

Humano: me gustan las lapiceras plumas; colecciono algunas: mi pareja me las regala cuando se aproxima una fecha simbólica. Un caluroso día de diciembre, entro a preguntar por el precio de una. Me gustan las que tienen el plumín en oro blanco y que por fuera son humildes, sin ostentar el valor que poseen. Estoy de franco y hace calor; entro al local con unas zapatillas rotas y con cordones sueltos, una bermudas y una remera bastante vieja; mi barba debería estar muy desprolija: eso es muy feito, sobre todo para cierta gente de Barrio Norte. Pregunto por una pluma que ya tengo en mi casa; sólo a modo de curiosidad. Es una MontBlanc de la colección Chopin. El vendedor me mira de arriba abajo; me hace sentir un imbécil que viene a invadir su valioso tiempo; me imagino que razona: “¿Y vos pensás comprar esto?” Casi sin ánimo chequea el listado y me dicta el precio: “Quinientos dólares”- Doy las gracias y salgo. Ese desprecio me recuerda a su contracara: el servilismo; y pienso en un bar cerca de casa en donde todos son “doctores”: abogados que –muchos de ellos- no sabrán ni cómo se escribe una tesis doctoral pero que –propietario del bar y meceras bien instruidas, mediante- son tratados todo el tiempo con ese poderoso significante. Desprecio y servilismo: ninguna de esas caras sirve para la venta. Un año después entro al mismo local de lapiceras. Ahora visto –digámoslo en lunfa- de modo muy pituco. No es mi día franco. Vivo a dos cuadras de esa gran librería y en un break pasé y observé que volvieron a comercializar las famosas y antiguas Pélikan. El mismo vendedor –muy cordialmente ahora, como si reconociese en mi unos cuántos títulos de postgrado- sonrisa mediante, me dice: “Mil quinientos pesos, caballero… Cuando guste se la podemos probar.”-

Humano: él se despierta puntualmente siete y treinta. 7.45 está bañado. 8 en punto ya se cambió: corbata de seda, camisita blanca; saco de lino, pantalón en juego; zapatos italianos… un chiche. 8.05 saca el Mercedes Benz de su Torre. 8.35 está ingresando al Holding donde va a ocupar el sillón de siempre, después de saludar a las recepcionistas de siempre; después de sonreírle a la secretaria de siempre; después de tomar la primer aspirineta de la mañana, la misma de siempre. Reuniones, almuerzos de empresa, firmas y contrafirmas; alguna distensión a las 16.00 que se matiza con un rico té de la india (a él le gusta el té verde pero su secretaría siempre le compra negro); todo termina siempre entre las 19 y 20 horas. 21 horas está llegando para la cena de su casa, a veces lo hacen en restaurantes de Madero o Recolecta. Todo puntual; todo justo; todo preciso. Pero hace mucho que él tiene sueños raros; y de repente un día decide cortar su rutina horaria y salir tres horas antes. ¿Dónde va? ¿Golf, tenis, póker? No. Nada de eso. Leyó por Internet que la seducción entre varones puede ser algo fascinante. Leyó también que a ciertos varones homosexuales (él subraya que no lo es) le gustan trajeados; y sobre todo al salir de la oficina. Quiere jugar. En principio dice que es un juego. Se va a un shopping y comienza una ronda de seducción: miradas que van, vienen… De pronto entra a un baño junto con otro que lo sigue. El baño es tranquilo. Van a un mingitorio privado. Él quiere jugar. Se repite: “es sólo un juego. Yo no soy homosexual.”- La rutina del jueguito seductor se repetirá por meses, por años… nunca hablan; si el otro le pregunta el nombre, él simplemente le toca el hombro y le dice: “Fue.”- Pero un día no pudo pronunciar el pretérito. Ese hombre tenía algo diferente: quizás el perfume que llevaba le recordaba al de un ex compañero de oficina, cuando todavía no era gerente. Quizás su sonrisa; quizás su aire desprejuiciado. Cuestión que se siguen viendo. Misma hora, mismo lugar: todo bien. El juego sigue... pero de a dos. Un día se anima y van a un hotel. Así pasan los cinco primeros años. Después él decide que su compañero merece un departamento en Barrio Norte: lo alquila; es más barato que pagar hoteles cada vez. Por otro lado ya se extrañan mutuamente y la mayor parte de la semana cohabitan. Sus hijos siguen creciendo. Él también sabe que la mujer tiene un amante; pero calla: después de todo, ella también tiene derecho a divertirse con alguien… El satatus-quo no se interrumpe y –mientras tanto- él sigue jugando a que no es homosexual.

Humano… De Humus, bajo tierra.














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1.12.2009

Entrevista EntrePinos

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entre-pinos

En una charla junto a tres colegas que hacemos grupo de estudio con Marcelo Pérez, surgió la idea de realizarle una entrevista –para publicar a posteriori- que reúna tópicos técnicos a veces no muy claros para muchos… De la misma, y en una lectura ulterior, encontramos que la charla derivó a otras cuestiones no menos importantes que hacen a la praxis analítica, que incluyen aspectos sociales del campo freudiano y que, creemos, le dan una tonalidad bien colorida al encuentro.

Aquí transcribimos, entonces, la entrevista a Marcelo Augusto Pérez que se ha realizado en el marco de una atmósfera de pinos y eucaliptos en el café del Museo Sívori, en el Buenos Aires caluroso de los primeros días del año 2009.



* Para empezar, ¿Cuál creés que es la mayor diferencia entre el cognitivismo y el psicoanálisis?

No sé si hay mayor o menor diferencia. Más allá de la obsesión cognitiva sobre la analogía sujeto-máquina; sobre las evaluaciones psicométricas; sobre el dato preciso, la cifra, digamos… creo que nos encontramos con un aspecto que engloba a todas las escuelas y no sólo al cognitivismo y que apartan al psicoanálisis… es el hecho de la existencia de lo que conocemos como el fantasma . Y esto por un solo motivo: es el fantasma lo que nos permite percibir, pensar, manipular si se quiere, con la realidad.

Es decir que hablamos, escuchamos, vemos, olemos, degustamos; gracias y por nuestro Edipo; es decir, a través del fantasma. Es lo que da marco a lo que podríamos llamar “la realidad”.
Y del fantasma, ni cognitivistas, ni sistémicos, ni gestálticos, pueden decir nada. Por supuesto que ya estamos incluyendo, cuando hablamos de fantasma, al objeto-a .


Esta diferencia no es sólo teórica: repercute en toda la praxis del abordaje operativo con el paciente. No es lo mismo pensar que un paciente puede delirar por algún avatar en el orden de su fantasmática, que pensar que si delira entonces directamente es un psicótico que hay que medicar y encerrar porque el delirio es un sine qua non diagnóstico –vía manuales, por supuesto- de esa estructura. Y no estoy diciendo, lo aclaro por las dudas a ciertos espíritus reduccionistas de textos; que nunca hay que medicar…


Lacan dijo, en el Seminario sobre Las Psicosis, que ser psicoanalista es abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana… Bueno, en ese pensamiento creo que está incluido un poco el afán cognitivista de pensar que –en lo que atañe al bicho humano- dos más dos siempre tiene que dar cuatro.


Por eso creo que el fantasma es el elemento fundamental que distingue al psicoanálisis de otras disciplinas., incluso la médica. Doy un ejemplo, o dos, de la clínica, bien precisos: hace poco un analizante –que ya tiene varios años en el diván- antes de recostarse observa la pared del consultorio y pregunta: “¿Ese equipo de aire ya estaba?” No sólo estuvo siempre sino que encima es enorme… y está justo abajo del diván… Pero por alguna razón él no lo registró antes y sí en ese momento… Segundo ejemplo; es de una paciente que tuve en tratamiento durante tres años… Yo estaba atendiendo en otra casa en cuyo living tenía el equipo de audio que uds. conocen y que ahora está en la biblioteca de arriba; el equipo incluye una buena proporción de compacts desplegados en la pared desde el zócalo hasta casi el techo… Y esto, repito, estaba apenas uno entraba a la casa, antes de pasar al consultorio… Esta paciente, un día -después de levantarse del diván- sale y pregunta: “ Uyy! Cuántos compacts… ¿esto siempre estuvo acá?” Esta anécdota que cuento creo que es el ejemplo perfecto de lo que es el fantasma como filtro de la realidad…



* ¿Entonces el psicoanálisis está planteando una realidad no tan real?

Vayamos por partes… Primero, la realidad ES la del fantasma. Segundo, la realidad es una construcción -como también lo es el cuerpo- que está más del lado de lo virtual que de lo material.


Recordemos que el psiquismo (que yo insisto siempre en remarcar que es el Cuerpo; a pesar de que quizás esta definición espante a más de un lacaniano, a los que yo les preguntaría para simplificar qué es el R.S.I. sino la estructura del cuerpo) decía, que el psiquismo es un ente virtual.


Tercero, como dice Lacan en el Seminario 20, “la realidad se aborda con los aparatos de goce…” y, como sabemos, no hay otro que el lenguaje. Estamos pues diciendo que la realidad no existe por fuera de lalengua. Es más: podríamos decir que para que exista realidad es necesario que algo se pierda; a esa pérdida, Lacan la bautizó objeto-a y según él –junto a lo real - fueron sus dos únicos inventos.


* Ya que hablás de pérdida… ¿Cómo leés la famosa frase de Lacan que “amar es dar lo que no se tiene… a quien no es” ?

Justamente, si estás asociando la pérdida con “dar lo que no se tiene” es porque eso que no se tiene es la pérdida misma, es decir, la falta. Esa frase Lacan la pronuncia en el Seminario 8 donde –para hablar de la Transferencia- va a dedicar unas cuantas clases a versar sobre El Banquete de Platón… Y donde compara a Sócrates con el Analista, llega a bautizarlo como “el mejor analista” por el hecho de cómo juega la falta y cómo va produciendo la metáfora amorosa.


En el amor –justamente oponiéndose al goce en varios aspectos- el sujeto da su falta a quien no es, el falo… porque el otro también tiene que haberse despojado para que el vínculo amoroso, como dice Lacan “siempre recíproco”, se produzca.


Y esto nos lleva también a pensar la conexión entre amor y culpa… Colette Soler tiene un trabajo, en “La maldición sobre el sexo”, en donde hace una lectura de esta relación y estima que, según Freud, la cuestión viene por el lado del sacrificio que la pulsión debe hacer en pos del amor… Es decir que lo reprimido es el odio que implica ese sacrificio… Por eso Lacan nos dice que es necesario que el goce condescienda a deseo para alcanzar amor… Algo así como: a menor goce, más amor… Por eso también, yendo a lo clínico, uno podría pensar a la Perversión desde el lugar en donde el goce se prioriza sin dar margen alguno al amor… Algo así como: “amor mata perversión”…


También Lacan, en el reportaje público “Televisión”; menciona que lo que genera culpa no es el mal sino el bien, es decir que la culpa no viene por el crimen sino por la felicidad… Bueno, esto quiere decir que el Soberano Bien aquí es la Madre… Y acostarse con ella, aunque sea reprimido, genera culpa, obviamente. Por eso decimos que, para el psicoanálisis, sólo hay dos deseos que pueden realizarse: el parricida y el incestuoso.



* ¿Cuándo hablás de goce… te referís al dolor?

Goce quiere decir, para simplificar claro (porque además deberíamos hablar de plurales)… quiere decir Pulsión de Muerte. En realidad, lo quiero aclarar y sé que con lo que voy a decir ahora más de una centena de lacanianos y ni hablar del 100% de los freudianos ortodoxos, se van a espantar; el término “pulsión de muerte” es un pleonasmo: toda pulsión es de muerte.


En realidad no sé porque deberían espantarse, porque Lacan lo dice clarito –esto no es un invento mío- pero supongo que se espantarían porque se sigue hablando de Dualismo Pulsional … y no hay tal. “Pulsión de Vida” es un oxímoron. Sino estaríamos hablando de Instinto.


La pulsión es de muerte o no es; por eso está relacionada a lo sexual… Por eso Lacan, en el Seminario-11, nos dice que es a causa de ser sexuado que los parlêtres empezamos a morir desde que nacemos… dando el ejemplo de la reproducción asexuada en donde no hay muerte alguna.


* Pero, disculpame, entonces ¿qué se opone a la pulsión, a la pulsión de muerte?

Lo que llamamos Deseo. Punto. Hay Pulsión versus Deseo. Y ahora –respondiendo a tu pregunta, la anterior- podemos decir entonces que el goce es un placer que duele… ¿Por qué? Porque al ser pura pulsión lleva al sujeto a la desdicha… Como sabemos el nombre de esa desdicha, para nosotros, se llama síntoma.


Y ahí tenemos el otro famoso apotegma freudiano, hiper-vigente siempre: “el neurótico ama a su síntoma como el psicótico a su delirio” … claro, porque si bien el sujeto se queja de su padecimiento; en el fondo –para la pulsión que lo inviste- es un inmenso placer.


Y no hace falta pensar mucho los ejemplos: un paciente obsesivo puede quejarse treinta años de su pareja histérica (el vínculo perfecto) pero eso no desmiente que ambos parteners se impliquen mutuamente en un infinito goce. Doy otro ejemplo: muchos fanáticos obsesivos del fútbol creen que van periódicamente a la cancha –sin faltar una sola fecha- para presenciar, con placer y ojo clínico, las gambetas y ejercicios técnicos del equipo… Pero a poco andar, ¿qué pasa con estos fanáticos? ¿Dónde encuentran el goce? Justamente en hacer todo lo contrario; no en disfrutar del encuentro deportivo, sino en pelearse con las barras opuestas. Es muy gracioso ver como mientras se ejecuta el partido ellos están gozando en otra cosa, menos en ver el encuentro.


Lo mismo sucede con los adictos a substancias o al alcohol o a la comida… bueno, a cualquier adicción, en definitiva… A lo que nos gusta el vino, por ejemplo, sabemos que lo queremos disfrutar en una cena; degustando los aromas y sabores; incluso lo convertimos en parte significante de un encuentro con amigos; el alcohólico, en cambio, no puede darse ese lujo… lo consume a las seis de la mañana como a las cuatro de la tarde y no por su etiqueta sino por otros aspectos que lo vinculan a él; aspecto de goce.


El tema es que esto es inconsciente… el sujeto lo padece y no lo advierte hasta que se hace preguntas como: ¿Estoy fumando porque me gusta o mecánicamente, es decir, por puro goce? No es lo mismo, por ejemplo, subirse a una moto y acelerar a fondo un día que se compite en un rally que acelerar todos los días del año y encima sin casco… Si se me cae un asteroide en la cabeza puede ser un accidente; pero si voy a trescientos por la ruta y choco… eso no es un accidente; se llama suicidio. El goce es una especie de suicidio a largo plazo.


* Cambiando un poco de tema… jaja! Como se dice en el análisis…

Sí, y uno nunca cambia…

* Claro, por eso me río… Una vez te escuché decir que el analista no se autoriza por los títulos universitarios; pero convengamos que cada vez hay más postgrados universitarios en psicoanálisis…

Sí, porque cada vez hay más obsesión por transformar la obra freudiana en una psicología profunda; porque cada vez se tiende a capitalizar el discurso en una burocracia de saberes; cada vez entendemos mejor cómo la política es el primer factor dominante en la sociedad educativa. De hecho, en la UBA, la mayoría de los analistas pertenecen a la EOL y es prácticamente imposible que una cátedra analítica de la UBA llame a un analista “foráneo” a pronunciar una simple charla… a lo sumo será convocado por el Centro de Estudiantes… Lo más gracioso es que muchos analistas excluidos de la allí, agregan a su nombre el significante UBA… Bueno, pero en fin, hay quienes también agregan el significante AE o AME… ( se rie )

* ¿De qué te reís?

Me causa risa porque un analista analizado debiera haber atravesado ese imaginario que habla de una contradicción entre lo que promulgan y lo que hacen: hay analistas que se llenan la boca en contra del discurso universitario pero uno entra en sus consultorios y encuentra decenas de diplomas colgaditos con sus respectivos marcos dorados.


Lo mismo pasa con esta cuestión del pase y de los pasantes y de todas estas normas instituidas por Lacan para autorizarse ante el Otro, donde el analista, como si fuese un empleado ascendido a gerente, agrega más título a su nombre propio. El pase, si bien en un momento fue un invento innovador –incluso una movida política instituyente-, es una paradoja total que si uno lo piensa dos minutos rezaría: “Estimado Otro: te demando que me digas si ya estoy autorizado a no seguir demandando, esperando del Otro…” como si, aparte, esto fuese posible: si bien es cierta esta cuestión teórica El Otro no Existe ; y esto es un tema de consecuencias clínicas; el neurótico se define justamente por hacer co-existir al Otro.


El neurótico es el sujeto más religioso que existe, aunque se diga ateo… Es ahí, y según la etimología de re-legiere (volver a unir); que el neurótico define su posición ante el Otro. Como una vez escuché decir: ¿Qué pasa si nos sentamos a cenar con alguien que le agrega agua al vino? Decimos inmediatamente “que pecado” o ”es una herejía ”: pura religión… porque por más curso de cata que hayamos hecho y aunque seamos los mejores sommeliers del mundo, lo bueno sería (y eso sí es un verdadero pase histórico) aceptar las diferencias… Así como debe haber gente que le gusta el malbec frío, hay otras que le quieren agregar agua y otros que en vez del sol prefieren la playa cuando está nublado.


(se produce un silencio)


Pero en fin… títulos y todos esos menesteres imaginarios cautivan al sujeto. No hace mucho observando la web que se hizo hacer Roberto Harari (analista el cual he seguido mucho toda su obra e incluso lo cito en mis charlas ya que creo que es un innovador; de hecho fue el primero en incluir estructuras disipativas, atractores, campos morfogenéticos y la teoría del torbellino a la clínica freudiana) me sorprendió que en el sector de la hoja de su currículo al mencionar su título de doctorado –y encima en psicología; y ya se darán cuenta porqué digo “encima”-, se agregue “con calificación 10”.


Bueno, puedo aceptar esto en alguien que recién egresa o que incluso necesita venderse en una entrevista (de hecho cuando yo dirigí un corpus de formación analítica, he recibido decenas de c.v. de ese estilo); pero en alguien que seguramente sabe que no sería convocado por el promedio de su nota en una universidad; en alguien que está, a mi entender, entre los 5 o 10 analistas popes del campo lacaniano mundial; realmente me sorprendió mucho. Cada vez veo más –entre colegas- la necesidad de apoyarse en todo eso. Parece que fuese una tendencia de la globalización.


Una vez, cuando organizamos con Macarena Cao Gené unas jornadas sobre niñez en UBA, pedimos a los analistas participantes que adjunten dos o tres ítems a modo de presentación curricular; dos o tres… Bueno… Yo realmente no puedo entender cómo trabajarán en su consultorio, porque evidentemente parece que no escuchan ni leen: hubo varios que pasaron tres o cuatro hojas de currículo (incluso, pienso, desde la inocencia total; ya que si es por cantidad de hojas puedo sumarle el guarismo que quiera); así como hubo incluso un analista que quiso lo presentemos también como poeta… bue… faltó que diga “artista”… Sólo hubo una colega, no recuerdo su nombre pero habría que nombrarla por su humildad con el saber, que me dijo que la presente sólo con el significante “psicoanalista”, sin siquiera agregar la institución de grado… No recuerdo su nombre pero recuerdo que me sorprendió porque currículo no le faltaba… en fin… Lacan decía que está tan loco alguien que se cree Rey como un Rey que se cree Rey… Pero me estoy yendo del tema…


* No… me parece que todo tiene que ver con nuestra praxis…

* Además –y coincido que todo tiene que ver- pienso que eso se juega mucho en un final de análisis, no?

Y sí… el tema es que… a ver… Encontrar gente sin análisis que ande por la vida ostentando su rólex enchapado en oro o sus cadenas… bueno, eso suele observarse… pero de analistas que, les repito, se supone tienen un análisis recorrido… asusta un poco… Pero bue… tampoco el psicoanálisis o ser psicoanalista es garantía de nada: la pulsión sigue su travesía…


Yo creo que el discurso universitario no ayuda mucho porque se nos hace creer que “ya todo está terminado”… A veces me da pena cierta gente que acumula postgrados y después repite: “porque yo soy –no sé- doctor en esto o en aquello”


Me lleva a pensar todo lo inseguro que se deben encontrar (porque afianzarse desde lo imaginario habla de eso) Si uno escucha a un adolescente decir a cada rato: “yo soy perito mercantil o bachiller…” ¿qué va a pensar? Pobre tipo… como si ahí terminase todo… Bueno, lo triste es que algunos universitarios levantan la bandera de esa manera y creen que un cúmulo de postgrados en el exterior lo visten de sabiduría…


Cuando uno sabe que acumular buenos promedios puede ser facilísimo (incluso sintomático) y no pasa por ahí… Es lo mismo que pensar que alguien que tiene promedio 4 o no pudo terminar sus estudios; es porque no es inteligente… a veces es lo mejor que le pudo haber pasado… La inteligencia no pasa por acumular buenas notas… Y, como digo siempre, es un dato más que comparado con la oleada de la pulsión queda microscópico… Pero bue… así como hay gente que puede engordar su Yo asumiendo una gerencia en una multinacional; para otros parece que pasa por colgar un título en la pared.


* Por eso… en última instancia ¿no se trata de atravesar todo ese imaginario?

Sí… teniendo en cuenta que atravesarlo no quiere decir “me chupa todo un huevo”… sino entender que los ropajes, las máscaras no son más que herramientas para jugar ciertos roles… pero lo que se observa es la sobreadaptación al personaje; la alienación… un analista que no puede ponerse unas ojotas, un bermudas, una gorra, y salir a pasear con su perro o –mejor dicho- sólo puede salir a pasar al perro con el ropaje de analista… me parece que necesita análisis… El personaje se lo comió… Es tan irónico como ver a los ingenieros con el lápiz técnico colgado en el bolsillo de la camisa las 24hs. Y no sólo se trata de ropaje; se trata –me parece- fundamentalmente de no creérsela; porque no hace falta salir con el estetoscopio al hombro para asumir un tono de doctor… ¿Vieron esa gente que se nota siempre es abogada, por ejemplo? Cuando practica tenis, cuando juega con su hijo, cuando da clases… siempre es el mismo… Ahí está jugándose algo en el orden de las identificaciones; por eso siempre digo que uno no elije una carrera u oficio sino que la carrera lo elije a uno.



* Sí… entiendo…


*Marcelo, hablando de final-de-análisis ¿Podrías decir algo sobre el anudamiento del cuarto nudo que está tan ligado a eso?

Tendríamos que estar muchísimo tiempo para hablar sobre eso… Pero podríamos encararlo desde el Seminario 23 de Lacan, que no por nada se llama Joyce, el Symptôme.


Cuando Lacan escribe Joyce pegadito a Sinthome –que es otro modo que lo escribimos-nos está diciendo ya mucho… Primero consideremos que Joyce no era un paciente de Lacan; es decir que Lacan lo analiza como Freud a Schreber… ( Joyce sí le escribe en 1940 una carta a Lacan diciéndole que él deseaba que los universitarios se ocuparan de sus textos) Segundo, pensemos que lo que Lacan bautiza como “desabonado de lo inconsciente” tiene estrecha relación con el Hacerse-un-Nombre-Propio que es lo que logró Joyce produciendo su obra, jugando, gozando, con lalengua…


Esto tiene que ver con un fin-de-análisis (en realidad habría que pluralizar, pero bue… vamos rápido) por el hecho de que el analizante pueda modificar su modo de goce, identificándose al síntoma y anudando el cuarto nudo a la Estructura… Que, como sabemos, es el Significante del Nombre del Padre. Para sostenerlo, Joyce debe escribir toda su vida… y suerte que costumbre no le faltó… ¡demoró 17 años en hacer su Finnegan´s Wake!


La producción literaria de Joyce es el Cuarto Nudo que enlaza a los otros… Ese cuarto elemento es un síntoma que circula lo inconsciente y que suple la falta en el Otro de la Estructura. Los neologismos de Joyce, toda su lalengua, hacen concluir a Lacan que el autor irlandés pudo, si bien no prescindir del Otro, al menos no validarse en él… Y esto no es sólo una suplencia de una estructura psicótica, sino que –para Lacan- indica el camino de un final de análisis…



* Marcelo… ¿Cómo es eso…Freud descubre o inventa lo inconsciente?

Bueno, para responder a eso primero hay que dar un rodeo. Para el psicoanálisis de Lacan lo inconsciente no existe por fuera del dispositivo o del artificio de análisis; es decir que sólo bajo transferencia, con la presencia del analista, lo inconsciente y todas sus manifestaciones, son. Ya acá estoy asomando la primera baraja.


Ahora: si existe sólo en el análisis y si, además, no es lo profundo (no es lo subconsciente) entonces es necesario, vía una variable de temporalidad, mostrar la segunda baraja: lo inconsciente, como el síntoma, se constituye a futuro. Es lo que está por venir.
¿Por qué digo todo esto? Simplemente porque sólo a través de la asociación del analizante (es decir , a posteriori ) se puede leer el escrito que se produce.
Esto incluye por supuesto la presencia del analista que señaliza el texto del analizante vía la Una-Equivocación (así es como Lacan prefiere traducir Das Unbewusste - l´une-bévue - para enseñarnos que lejos de lo semántico está lo homofónico y la confusión que entre los seres parlantes produce el lenguaje.


Si decimos que no hay metalenguaje es porque hay metalengua adonde es posible (como hizo Dante con el latín) re-sonar, in-traducir (así con guioncitos) y producir nuevos sentidos.


Por eso el analista, como el poeta, debe ejercer una violencia sobre el lenguaje. Alguien dijo por ahí que la poesía va en contra de la palabra. Por eso siempre digo que –cuando trabajamos- interpretamos muy pocas veces: cuando eso ocurre, hay poesía… Si no hay poesía, sólo hay ecolalia, señalizaciones y consejos.


Por otro lado (y ya para ir gritando “truco”) la última baraja es la siguiente: el saber de lo inconsciente es no-sabido. Por lo tanto, se inventa. Por eso una de las frases que más escuchamos en el consultorio cuando pedimos asociaciones es “no sé”. A lo que yo le respondo: “invente”. No necesitamos que el paciente recuerde forzadamente ni sepa nada a priori … si creemos en la enseñanza freudiana (que lo inconsciente son Gedankes , pensamientos) sólo hay que esperar… Esperar que el analizante invente lo inconsciente no sabido… que lo produzca. En resumen, si hay atención flotante, hay asociación libre. Y estos son los únicos dos principios que proclamó Freud.

* Convengamos que ninguna de las dos cosas es fácil…

No, lógico… Porque en el medio hay el fantasma y el mecanismo de la represión juega su papel… Por eso cuando uno cuenta un sueño seguro no es el mismo sueño que recordaba apenas al despertar… Pero esos obstáculos no son tales si consideramos que lo que nos importa como analistas no es el sueño que soñó el analizante sino el que dice que soñó; por eso cuando un paciente cuenta un sueño, lo sigue soñando, lo está soñando.


Y con respecto a la Atención Flotante; creo que hay que leerla por el lado del no pre-juzgar, del no-saber del analista. Si el analista intenta “comprender”, hacer ontología del ser o algo por el estilo; estamos perdidos… porque entonces suponemos que cuando el paciente dice “está todo bien”, está todo bien. Como dice Lacan en el Seminario-11 , lo inconsciente es pre-ontológico.
Si muchos analistas entendieran bien esto, creo que, como decía Lacan, se relajarían mucho más… Parafraseando a Freud, tendríamos que decir que el analista debiera FLOTAR… Nunca sabemos que puede suceder en una sesión, y sobre todo si es una primera entrevista… Y esto sería bueno que pudieran captarlos quienes se inician en la práctica como analistas…


Es verdad que desde el primer encuentro el analista abre la escena proponiendo al paciente que diga lo que se le ocurra… el “ lo escucho ” o “ qué lo trae por acá …” intenta encapsular el famoso axioma de lacan: “ hable ”. Pero hay analistas que suponen que si entonces el paciente –en vez de empezar a hablar de lo que ellos creen que debiera- habla de (por ejemplo como me pasó a mí hace una semana con un nuevo paciente) habla de la ambientación del consultorio, entonces no está hablando “de lo que se le ocurre”… entre comillas y no tan comillas, porque justamente se le ocurrió que tenía que hablar de eso.


Un analista a la defensiva podría instalarse en el “ajá” rápidamente e incluso, como se hacía en cierta época pre-lacaniana, en modular el tono de voz –a modo robótico, metálico- para demostrar imparcialidad, abstinencia o neutralidad. Por el contrario, a veces hay mucho diálogo de “yo” a “yo” para instalar la transferencia. Y dije en una época “pre-lacaniana”, pero quiero corregirme: hoy día me cuentan que colegas autobautizados lacanianos hacen en su praxis cosas que realmente no sé de dónde sacaron que son procedimientos lacanianos… vaya a saber con quienes se formaron o qué leyeron… Pienso que están muy identificados a sus ex – analistas (y así sigue la cadena) que de tanto flotar, se quedaron dormidos…


Como decía el humorista uruguayo Leo Maslíah, que el analista ponga cara de orto no quiere decir que ejerza la neutralidad. Me parece que muchos no entienden que hay tres tipos de transferencias y que la del eje imaginario no es menos importante. Se tiende a considerar que el registro imaginario, en Lacan, al ser de la primera enseñanza, es algo arcaico y nimio… Y paradójicamente son los mismos analistas que se alienan a las frases dichas: “ahora hay que trabajar en lo real…” Si realmente supiesen que están diciendo… Hablan de lo real y están en lo imaginario todo el tiempo…


* Como decías en uno de los videos de youtube sobre Transferencia; los que tienen el palo en el culo… Los que no hablan en el ascensor…

Por ejemplo… Yo no me quiero imaginar lo que debe ser subir tres, cinco o veinte pisos mudos… Si eso no es cristalizarse en el imaginario… El “hacerse el muerto” de Lacan hay que aplicarlo en determinados trazos del discurso del paciente, en momentos que el analizante te lo da servido en bandeja…


Lo que más puede sorprender es que haya pacientes que pagan para ser tratados así… Y eso sucede porque los sujetos nos identificamos con rasgos inconscientes diversos que nos van atravesando en el curso de nuestras vivencias… Hay quienes pueden sostener un análisis con ortodoxos del “ajá ” y hay quines prefieren hacerlo en otra atmósfera… Estamos en el ámbito de la famosa frase, que en las parejas se establece vía partenersinthoma, de “siempre hay un roto para un descosido…”




* Marcelo, hablaste antes de “popes del psicoanálisis lacaniano” ¿Podrías nombrar algunos, según tu criterio, aparte de Harari?

Los que puedo nombrar son –como vos dijiste- según mi criterio… los que creo “popes” para mí; es decir, no según un criterio de premio Nobel o algo por el estilo… ni mucho menos de cartel… Son los que básicamente creo que pueden decir algo nuevo (de todo lo que se repite sin cansancio de la obra freudiana) o los que, diciendo lo mismo, lo hacen de modo poético.


Por ejemplo no es lo mismo leer a un autor de la UBA explicando el esquema del peine o la carta 52 de Freud; que leer lo que puede producir de eso Isidoro Vegh o Pura Cancina … Allí uno diferencia el vuelo intelectual de un autor con back-up filosófico a otro que es meramente una prolongación ecolálica del discurso universitario.


También tengo mi predilección por aquellos que parados frente al público bajan un discurso que, además del contenido, está impregnado de un tono de pasión absoluta… que merecen ser aplaudidos de pie… Siempre admiré a la gente que hace las cosas con pasión y eso se nota inmediatamente… Guillermo Maci es uno de esos pocos analistas que frente al auditorio es “un actor en potencia”… es maravilloso escucharlo en conferencias… y si a esto le sumamos que fue discípulo de Lacan, y toda su particular lectura que tiene de su obra… Bueno… Todo un banquete…


También me pasa con Juan Carlos Indart , que aparte se nota que “no se la cree” para nada (esto que hablábamos antes del personaje que se los come)… Bueno tanto Indart como Maci, por ejemplo, son tipos que se plantan frente al público sin hacer combinar mucho el color del pantalón con la camisa… ( risas ) Claro nos reímos porque justamente sabemos que la mayoría de quienes hacen una conferencia (en cualquier profesión) van a tratar de combinar primero los colores de la indumentaria antes que seducir a través del discurso. No entiendo como un buen amigo no les dice que aburren… Porque la verdad aburren mucho…


Después tengo autores que si bien creo no son tan “exponentes” frente al público me producen una lectura muy seductora; por ejemplo Silvia Amigo, Rolando Karothy, Osvaldo Couso, Zulema Lagrotta, Diana Voronovsky, que es la mujer de Harari


Y después están los off-Argentina de los cuales Slavov Zizek es mi predilecto por su ideología y su vuelo teórico –un autor mucho más difícil que Lacan, a mi entender-; y también me gustan algunas formas de David Nasio, sobre todo la prime época…


Me gusta mucho la dialéctica de Colette Soler… También Jean Allouch, Moustapha Safouan… en fin… Paul-Laurent Assoun… Gèrard Pommier, Robert Lévy… Varios… Hay autores que particularmente no coincido con algunas cosas pero los utilizo mucho para otras…

* Por lo que veo nombraste a analistas de diferentes instituciones… Indart de la EOL...

* Pero no nombraste a Miller, jaja…

Independientemente de lo que pienso de las instituciones que se transforman en Iglesitas… en parroquias; yo hago transferencia con sujetos; no con lugares… Esto muchas veces me lo han preguntado colegas de afuera que me conectan por mis videos en la web … Me preguntan qué instituciones yo recomendaría… Y simplemente les digo dos cosas: que hagan su experiencia, busquen en google y punto; y que yo me vinculo a personas… Y este es un problema porque, lógicamente como todo grupo que reúne sujetos hablantes, las instituciones no pueden ser perfectas; entonces hay de aquellos que uno aplaudiría y hay quienes te dan ganas de levantarte del asiento porque te están haciendo perder un tiempo precioso…


Y con respecto a Miller… Es un autor que lo utilizo en algunas cuestiones de mi enseñanza; pero, sinceramente, no creo que Miller haya inventado nada; más allá de dar vueltas algunos matemas y presentar las cosas de un modo equivalente… Por otro lado sabemos de las cuestiones políticas institucionales que existen en torno a la obra de Lacan y de la autoridad que Jacques Allan Miller ejerce sobre ella…



* Bueno… si es por mi seguiría… pero me parece que está bien así…


* Sí, por mi también seguiría preguntando… Pero te nos vas a desmayar con este calor…

Para mí es un placer hablar de lo que me apasiona, pero pienso que acá podríamos ir cerrando… No hay que cansar y aparte siempre conviene dejar un resto…

* Gracias…

A ustedes.


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1.01.2009

Buda con Lacan


En el Seminario sobre la Ética del Psicoanálisis ; Lacan nos informa –vía una cruel cita freudiana- que es en el Malestar en la Cultura , donde se nos recuerda que el goce es un mal ya que entraña el mal del prójimo; y –acto seguido- nos propone una tesis: el cruzamiento hacia la frontera más allá del principio del bien lo constituye lo bello .


La pregunta que se impone, tras este brevísimo introito, sería: ¿qué puede tener en común el Budismo con el Psicoanálisis? Más precisamente: el Budismo de Siddharta con el Psicoanálisis que Lacan supo interpretar desde Freud. Esa comunión no creemos, ciertamente, que sea otra cosa más que una ética. Para Buda, para Lacan; esa comunión quiere decir vacuidad. En términos clínicos: castración.


Así como Lacan ha escrito Kant con Sade, demostrando que el Bien (Gute) tiene su margen donde el goce tiene derecho al dolor; no hay duda que se impone un parafraseo al maestro: Buda con Lacan quiere decir que el analista –vía su constructo clínico, invento freudiano- no puede sino funcionar como un maestro zen –vía bodhisatva, vía Iluminación- para que la incompletud y lo inefable hagan eco en el corazón mismo del deseo. Podríamos recordar que Psique comienza a vivir como sujeto-del-pathos cuando el deseo la abandona. Como nos propuso Lacan con su Estadio-del-Espejo y nos subraya en el Seminario 2:“… el yo (…) conserva un carácter cautivante del que hay que desprenderse para acceder a nuestra concepción de sujeto.”


También los analistas sabemos que el dispositivo que compromete al analizante en su diván; debería pautarse harto más por interpretaciones al estilo kóan-búdico que por aquellas consignas pseudolacaniosas que suelen a veces vulgarizarlo todo.

Sabemos que la función del análisis no se limita a responder a la demanda por el no sufrimiento; sino, antes bien, a aceptar –como nos enseñó Freud ya en sus primeros escritos- que el Sufrimiento es constitucional en el sujeto; y que se podrá pretender –en todo caso- transitar de la “miseria neurótica a la desdicha cotidiana” . Ese sufrimiento no se connota a un estoicismo encadenado en ideologías y ritos anexos; ni siquiera se trata del padecimiento Cristiano de llevar una cruz al hombro.
En términos del Buda, el sufrimiento constituye su Primer Noble Verdad y se organiza a través de un vacío. A ese vacío, el Budismo lo ha bautizado Sunyata, Freud: Spaltung; que –valga la aclaración para ciertos espíritus reduccionistas- no debemos confundir con la escisión del Yo (Ich-Spaltung) ya que la lectura que Lacan nos ha enseñado habla de la Hiancia del Sujeto. Sujeto dividido, constitucionalmente, por lalengua que lo sujeta; atravesado –vía pulsional- por palabras. Si el analista no responde a la demanda para preservar el vacío; el Maestro Zen, con su acto, también intenta la renuncia, determinando que –más allá de la culpa y el temor- el sujeto responda no cediendo a su deseo.


Como nos propone Lacan, la Religión trata de evitar este vacío (lo desplaza – Verschiebung -); el Arte lo reprime (Verdrangung) y la Ciencia, sin más, directamente lo forcluye (Verwerfung); taponando –vía los nobles prototipos farmacológicos y el álgebra de su discurso- el síntoma constitucional del ser-hablante. Por eso no podemos confundir Psicoanálisis con Ciencia ni Budismo con Religión.


Más allá de estos recursos con los que el sujeto cuenta para sostener-se; se impone la espiritualidad –una ética de lo Bello- terrero en cada sujeto cosecha su movimiento deseo/amor del modo que ha sabido pivotearlo: como bien se lee en un hermoso pasaje budista de la obra teatral El Último Yankee, de Arthur Miller, es posible que el carpintero encuentre espiritualidad en el mismísimo recorrido que va del martillo al clavo; espiritualidad cuya frontera bordea los cánones de la poesía y que –como la histérica en sus comienzos- nos recuerda que el deseo no sólo sigue siendo una buena defensa contra el goce, sino que es, además, la característica que define lo humano.


Marcelo Augusto Pérez.-


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12.27.2008

La guerra y La guerra







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Aponte & Padilla
-O la locura de no querer ir a una guerra-




Jonathan Aponte -neoyorkino de dos décadas- conoció las balas de Irak, el olor a carne humana de Irak y las bombardeos que se transformaron en pesadillas, de Irak. A quien no conocía era a Félix Padilla, oriundo del Bronx. La idea de que Padilla podía facilitar las cosas le vino de Alexandra González, su mujer; dos años mayor que él. Aponte y su amada ya no sabían cómo liberarse de esa pesada carga patriótica –palabra que siempre detestaron porque siempre pensaron que la Patria es el lugar dónde uno elige morir y porque ellos no elegirían nunca ser enterrados en las tierras de Bush, de los Mc Donald´s y de la C.I.A.- Pensaban, como seguramente lo pensó Abraham Lincoln, que una tierra que oprime y que coarta la propia libertad de elección, no merece llamarse Patria; sobre todo cuando hay tantos eufemísticos verbos que esconden ese hollywoodense infierno político.
Pero en nombre de esa Patria, Aponte debió viajar al otro lado del mundo para enfrentarse con otros seres como él… que tampoco buscaron encontrarse con el olor a carne humana; algunos de los cuales incluso desconocían que todo empezó un veinte de marzo del 2003 con el falso argumento de que ese país escondía armas de destrucción masivas. Aponte una vez, cuando estaba atrincherado y helado de escarcha, y partiendo de la hipótesis de que podría ser verdad, se preguntó: “¿Y, cuál es el problema?” - Sabía que su país, y tantos otros, también archivan armamentos de destrucción. Pero su respuesta cíclica era siempre: “Cuestión de política. Cero coherencia, cien por ciento locura.”-

Ahora es a él a quien tratan de loco. Y, si tiene suerte, gracias a ese diagnóstico podrá zafar de algunos años de cárcel. Matar seres humanos no es locura. Locura es no querer ir a matarlos. Aponte tuvo esa delirante idea. Y entonces su amada le recomendó que vaya a ver a Padilla (entre amantes el delirio se contagia). Por quinientos dólares Padilla le puso un tiro en la pierna. Aponte prefirió quedar herido antes de morir por la tierra de los Bush. Recordó que ya eran tres mil seiscientos los militares de su país que habían muerto. Pensó que también es humano y que padece de miedos. Y que le gusta la vida. Y recordó que, según la O.N.G. eran ya setenta mil los civiles víctimas de ese delirio… Perdón: coherencia política. Recordó, finalmente, que el Reino Unido de Shakespeare y la España de Cervantes también apoyaron ese movimiento. Y al recordar a Tony Blair y a José Aznar; se le fueron también los deseos de leer el Hamlet y el Quijote.

Su amada –por encubrirlo e incentivar la idea- recibirá veinticinco años de cárcel. Veinticinco años por querer un amante cojo, pero vivo. Veinticinco años por desear acariciar un cuerpo caliente; por desear ser abrazada por manos que no se hayan mezclado con fusiles que el Estado compra a cambio de corrupción. Su abogado, Marty Goldberg, no cree poder hacer demasiado cuando la voluntad personal ya no cuenta; cuando vivimos en un mundo donde uno no tiene derecho a elegir vivir y mucho menos, a elegir morir.

Aponte & Padilla: el encuentro de dos seres con la misma suerte; metáfora del capitalismo asesino. Es el puente entre la resignación a un poder perverso y el haz de luz al final de un túnel que siempre retorna para enceguecernos. Es la parábola de Abel y Caín que –en nombre del Otro- se matan cada día justamente porque son hermanos.

Marcelo A. Pérez, psicoanalista












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11.12.2008

PSICOCORREO.COM.AR




Videos de Charlas

Formación Psicoanalítica

www.psicocorreo.com.ar/videos.html

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11.10.2008

"La altura de la felicidad"



“La felicidad no necesita ser transmutada en belleza,
pero la desventura sí.”
Jorge Luis Borges


Como todo lo que atañe al sujeto, el concepto de felicidad es cultural. Sin embargo, los tiempos que corren, ciencia mediante, traen noticias de altura: parece ser que se ha descubierto que las personas de estatura más alta son las más felices. La novedad surge, como siempre en estos casos, a partir de estadísticas: lo que les sucede a muchos, lo que está bajo la campana de Gauss. Leer que la felicidad está en la probabilidad de los “más altos” no sólo puede llevarnos a un sentimiento naïf de la ciencia y a pensar cómo se la banaliza, sino que, me parece y ante todo, raya con esas otras teorías que aportan manuales de felicidad por doquier: sabemos que si los laboratorios pudiesen vender la droga-de-la-felicidad (y el famoso woodyallesco Prozac tuvo ese mote), se agotaría en segundos. ¿Quién no desearía que se garantizara esa búsqueda infinita?

Demócrito definió la felicidad como “la medida del placer y la proporción de la vida”, o sea como el mantenerse alejado de todo defecto y de todo exceso (Fragmentos, 191, Diels). De cualquier modo, felicidad e infelicidad pertenecen al alma (Fragmentos, 170), ya que sólo el alma “es la morada de nuestro destino” (Fragmentos, 171, Diels). El antiguo Hegugesias negó la posibilidad de la felicidad, precisamente por el hecho de que los placeres son muy raros y efímeros. Platón negó que la felicidad consistiera en el placer y, en cambio, la consideró relacionada con la virtud. Ya sea como virtud, como inteligencia (Plotino), como placer (Locke), o como altruismo (Russell), el concepto ha tenido virajes importantes. Kant, más cerca de Freud, declaró la imposibilidad de la realización de la felicidad (Crítica del juicio), ya que la satisfacción total es utópica.


Freud (El malestar en la cultura) declaró: “¿Qué es lo que los seres humanos mismos dejan discernir, por su conducta, como fin y propósito de su vida? ¿Qué es lo que exigen de ella, lo que en ella quieren alcanzar? No es difícil acertar con la respuesta: quieren alcanzar la dicha, conseguir la felicidad y mantenerla”. Y también Lacan (Seminario 7, clase 22, “La demanda de felicidad y la promesa analítica”) comenta: “He ahí, entonces, lo que conviene recordar en el momento en que el analista se encuentra, en suma, en posición de responder a quien le demanda la felicidad. Demandarle la felicidad; él no puede olvidar que esto, ancestralmente, para el hombre, plantea la cuestión del soberano bien y que él, el analista, sabe que esta cuestión es una cuestión cerrada. No sólo lo que se le demanda, el soberano bien, él seguramente no lo tiene, sino que sabe que no lo hay; porque ninguna otra cosa es haber llevado a su término un análisis sino haber asido, reencontrado, haber chocado rudamente con ese límite que es donde se plantea toda la problemática del deseo”.


Freud había propuesto una definición categórica y puntual en 1898 (Carta 82 a Wilhelm Fliess): “Te incluyo en ésta mi definición de la ‘felicidad’ (¿o ya te la conté hace tiempo?). La felicidad es el cumplimiento diferido de un deseo prehistórico. He aquí por qué la riqueza nos hace tan poco felices: el dinero nunca fue un deseo de la infancia”. Y, en la Carta 107, de 1899: “Ese hombre halló la felicidad cuando descubrió el tesoro de Príamo, pues la felicidad sólo es posible merced al cumplimiento de un deseo infantil”.


Así, el sentimiento de felicidad parece albergar algo en el orden de lo originario, de lo histórico, del re-encuentro. Y ofreció esa definición varios años antes de escribir, en Tres ensayos para una teoría sexual (1905), que todo encuentro con el objeto es propiamente un re-encuentro. Por eso Lacan (Seminario 7, clase 1) dijo: “Seguramente Freud no duda –no más que Aristóteles– que lo que el hombre busca, lo que es su fin, es la felicidad. Cosa curiosa, la felicidad (bonheur) en casi todas las lenguas se presenta en términos de reencuentro (Tykhê); hay allí alguna divinidad favorable. Felicidad es también para nosotros ‘augurio’, es también un buen presagio y también un buen reencuentro, pues hay un sentido objetivo en augurio”.


El mismo Lacan dirá, sin embargo, que el sujeto es siempre feliz: a nivel pulsional, en lo que conocemos como goce, hay siempre satisfacción. La pulsión, en su recorrido, siempre se satisface; pero el deseo (ahí está todo el problema) por definición quedará insatisfecho: la histérica, que lo descubre y lo padece con su sintomatología, no hace más que decirlo a gritos. El obsesivo, con su deseo impotente, o el fóbico, con su deseo prevenido, no hacen más que cerrar el círculo neurótico que hace a la propia insatisfacción de la estructura.


Texto Publicado en Página/12; supl. PSICOLOGÍA; jueves 27-11-2008:




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11.09.2008

Entrevista a Marcelo A. Perez

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Entrevista Realizada a
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Marcelo Augusto Pérez
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por la blog encuentroculturas:


http://encuentroculturas.blogspot.com/2008/11/entrevista-del-mes.html




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7.24.2008

La ventana de enfrente


La ventana de enfrente; de Ferzan Ozpetek
Italia, Reino Unido, Portugal, 2003
por Marcelo Augusto Pérez

Texto publicado en Página/12 27-12-05

Un significante: “Simone” . Único recuerdo que aparece en el pensamiento de un anciano que es encontrado por un matrimonio italiano en las afueras de Roma. Con este disparador, el director mueve los hilos de una historia donde ideología, política, genocidio, sexualidad y vínculo-amoroso aparecen superpuestos, connotando un pasado no del todo feliz y un presente sin olvido.
Dos historias – en principio dos - paralelas: la Mujer –esposa y madre- termina sus noches observando a un joven vecino a través del cristal de su ventana. El deseo comienza a invadir poco a poco su cotidianidad. Su personalidad sería lo que en su momento Freud ha calificado de “ psicosis del ama de casa ”: poco a poco el espectador entenderá de qué se trata la Cosa.
Ella y su Vecino se entrecruzan para seguir la pista del anciano y encontrarle paradero. Aquí las dos historias comienzan a mezclarse; poco a poco aparecerá una tercera: el marido; también enfrentado con su deseo, con la desesperación de que hay algo que se le está escapando y la angustia que presentifica esa otra Cosa.
Ferzan Ozpetek, el mismo director del Baño Turco –su primera obra- y El Hada Ignorante ; vuelve aquí con una historia simple, contada con palabras comunes, pero con vuelo poético y un giro discursivo que hace que la obra vaya más allá de las frases-hechas. Como si esta simplicidad ya no fuese mucho (resulta cada vez mas difícil encontrar directores que digan mucho con poco), la película tiene algunas lecturas de corte analítico bien interesantes.
Cuatro sujetos (la Mujer, el Vecino, el Marido, el Anciano) con diferentes modos de canalizar y vectorizar la dinámica deseante. Deseos que se conjugan con la angustia de distintos huecos: ella y su pasión amorosa junto al destino por su vocación; él y su dilema entre el amor y el ascenso laboral; un marido con un trabajo no querido y el sentimiento de vacío que le aparece cuando ella lo enfrenta con el destino de decisión: este encuentro tiene una sola cita: “ ayúdame ”; y –finalmente- el anciano con su deseo fallido en un encuentro que lo hace ir hacia los límites mismos de la muerte y con el anclaje histórico del genocidio: cabría preguntarse qué es lo que lo enloquece realmente; si la guerra de armas o la del amor.
La ventana, el otro significante de la historia, no puede ser menos connotativo. Cuando Lacan escribe el matema del fantasma lo hace entre paréntesis. Ese paréntesis es la ventana del fantasma. Esa ventana es por dónde el sujeto semblantea su objeto causa. El Cupido atraviesa el poincon hacia lo real de la pulsión, poniendo en juego desde el vamos el acontecimiento amoroso. El sujeto está preso de su deseo, capturado por su ventana: verdadero símbolo de lo inconsciente: donde no hay escapatoria. La ventana no es una puerta; no se puede saltar. Si se salta, se corre el riesgo de caer defenestrado: finestra , en el idioma del film, quiere decir ventana.
La Mujer no opta por el salto: elige no ceder ante su deseo (cuál Antígona y su Polinice) y eso la llevará a replantearse su futuro como Ser-en-el-Mundo , engendrando la simbolización de un real indestructible, en la travesía misma que acompaña esa fantasmagoría: vía sublimatoria (podríamos pensarla, junto a A.Juranville , como la Cuarta Estructura Existencial) la Mujer resignifica el curso laboral de su vida: no puede ser casual que el director –en una escena cuasi final- nos vuelva a mostrar ese deseo (que siempre retorna) pero ya encapsulado en el registro de la metonimia: la Mujer observa la escena con diferentes protagonistas; luego ella sigue su camino; el deseo se ha transformado en la cadena: se ha pasado desde el Instante de Ver al Tiempo de Comprender . La ventana, ese logos que comienza siendo simbólicamente real porque causa angustia, termina siendo realmente simbólico: acaso no más que una simple mentira para engañar al deseo; para sostenerlo. La película de F. Ozpetek es, parafraseando estos registros, imaginariamente simbólica: su toque de poesía nos llega desde la historia, desde los diálogos y desde las muy buenas actuaciones, incluso las secundarias (destaquemos al Anciano, interpretado por Massimo Girotti –el actor de Visconti, Bertolucci y De Sica- en su papel póstumo y con una sutileza impecable; la Mujer y el Marido.)
En síntesis: un director que apunta a más; que mezcla sentimientos y geografía; que -cómo él ha dicho-, la “primera película fue un intento de redescubrir mis raíces turcas a través de mi nueva perspectiva italiana. La segunda, El último harén , fue una investigación de por qué rompí con mis raíces y fui, casi como un exilio sentimental, en busca de otra cultura que encontré en Italia"; buenas actuaciones; buen clima musical, y una ventana donde otros ojos hallarán su Falta-en-Ser; y nosotros –en este fortuito caso- nos ubicaremos para sostener la escena, mirada mediante.

7.23.2008

Artículo de colega, en España

Teoría y/o Práctica

En muchos campos, inclusive el psicoanálisis, encontramos dos cosas bien diferenciadas. Una es la teoría y otra es la práctica. Pero parece ser que mucha gente olvida que son dos conceptos diferentes y por ende con resultados en la realidad que no son siempre iguales.

¿Pero de donde nace la "teoría"? El concepto del origen de la misma muchas veces es algo olvidado. Y la misma se magnifica, se la convierte en algo sagrado e intocable. Cuando en realidad es simplemente el descubrimiento de alguna persona que lo plasma en algún formato para que los futuros interesados no tengan que transcurrir todos esos años de práctica que tanto esfuerzo, y posiblemente años, les ha llevado.

Aun así se ve hoy en día como una adoración a la teoría en muchas de sus formas.
Se encuentra gente que dice, cual señora de barrio, "ese chico/a es muy bueno en su profesión porque se nota que sabe mucho".

Pero la pregunta que uno se hace es: ¿"el saber mucho" realmente se conlleva con el saber hacer mucho?
Bajo el mismo concepto tendría que entender que si estudio mucho pintura voy a ser un pintor genial. O que si acumulo muchos títulos de "piano" me convertiré en un pianista genial.
¿Por qué los profesores de música no son Bethoveen, acaso no saben ellos mucho de música?
¿Acaso no han estudiado mucho y "saben mucho"?
Encuentro muchos que se esconden detrás de palabras difíciles, de miles de citas a otros autores, y tantos otros que reconocen esto como "ser bueno en su profesión".
¿No será, quizás, que tanta palabrería es justamente para ocultar la falta de capacidad al hacer?
Como los profesores que dan sus clases leyendo un libro. Es literalmente esconderse detrás del mismo. Todos sabemos leer, lo interesante que "alguien" más allá del autor lo pueda interpretar.
Pero estamos en una era, y en un país, donde parece ser que se admira desde la ignorancia. Y digo esto porque se admira desde las formas y no desde el contenido.
La titulitis es una forma de ello. Veo a veces curriculum o personas que te explican la cantidad de títulos que han obtenido ¿Y que implica esto? Pues a mi, lo único que me explica es que se trata de una persona capaz de estudiar y de aprobar exámenes, pero más que eso, nada.

Inclusive en nuestro medio, el psicoanálisis, muchos se afanan por utilizar miles de palabras, a mas inentendibles mejor, para parecer más "serio" o mas "psicoanalista" ¿Hace a un psicoanalista la cantidad de casos que haya leído, la cantidad de terminología psicoanalítica que conoce, la cantidad de libros leídos? ¿O quizás haya algo mas? ¿Lo hace quizás parecerse a Freud o Lacan e ir con una Pipa muy rigidito para hacer "semblante" de alguien que no es?

Quizás, lo que a varios les parezca que muchos profesionales son buenos porque "lo parecen" (semblante), solo signifique que son eso... una apariencia, muy trabajada a veces, pero solo una apariencia.
Es como dice un amigo argentino, psicoanalista: ¿Un diván más caro, hace un análisis mejor o a un analista mas efectivo?
Una vez, una psicoanalista me dijo "Yo cobro lo que cobro porque estudie 6 años de medicina y 5 de psicología"... ¿Y yo que hago con eso? ¿Acaso eso justifica el precio de su servicio? ¿El hecho de haber estudiado la hace mas cara?

Yo me planteo siempre donde aprende un artista a ser un "buen artista" o donde estudian los "buenos médicos" o "matemáticos". Sin embargo, algunos no estudian y otros estudian donde tantos otros que no son tan geniales y a veces, ni siquiera buenos. Entonces ¿qué los hace buenos?

No será que nos estamos olvidando de los contenidos, de la habilidad. Hay mucha gente que la teoría le puede ayudar a afinar sus capacidades. Que de hecho para eso esta la teoría. Es para ahorrar tiempo a alguien que tiene una habilidad en un campo o que le gusta el mismo y así poder aprender de la experiencia de la PRÁCTICA de otro para luego transformarla en la propia.
Pero aún así ¿Es transmisible la práctica?
Es decir, un tallador de marcos de cuadros, escribirá sus técnicas para que otro que quiera recorrer su camino no tenga que perder tiempo y pueda avanzar. Posiblemente el que estudie y ya practique sus habilidades se encuentre que mucho de lo que el otro escribió ya lo sabia, y algunas cosas nuevas le enseñará para poder perfeccionar o enriquecer su elección y capacidades.
Pero parece que hoy en día han cambiado los conceptos y el tallador de marcos no es más el que talla marcos, sino el que "estudio" como tallarlos. Y es bueno o mejor si tiene más títulos o materias-asignaturas aprobadas de como tallar marcos.
El otro día le comentaba a una compañera de un seminario que si realmente pensaba si escribiéndolo todo, o sabiéndolo todo sobre psicoanálisis la ayudaría realmente a "saber estar desnuda" frente a un paciente. Es decir ¿Que haría si un paciente llega y le dice que esta buena y que le encantaría poder tener sexo con ella? ¿En que libro esta escrito esa situación? ¿En que "recetario" esta esa actitud? ¿O acaso es aprender justamente a no escribir tanto, incorporar y saber "estar" frente al otro?

Un día a esa misma chica que todo lo escribía le preguntaron: ¿Que has entendido de la clase? Y se puso a buscar en los apuntes. Es decir "SE PUSO A BUSCAR EL ENTENDIMIENTO EN LOS APUNTES" y luego quedo en un mutis total.
Pero esta misma chica me dijo sobre otra persona que se llenaba de palabras difíciles y se revestía (y bestia) de las mismas, que le parecía que era "un buen profesional porque sabía mucho".
En Francia, en los puestos de trabajos, actualmente solicitan "titulo o saber hacer (savoir faire)".
No podemos desmerecer la teoría, eso esta claro porque es una ayuda, pero menos que menos podemos sobrevalorarla como si tuviera un valor extra y desmerecer la práctica totalmente como si solo se tratara de toria aplicada.
La práctica es quien hace a la teoría, no a la inversa.
Y para terminar, un amigo una vez envió una pequeña reflexión que parece simplista, inclusive obvia, y yo me pregunto si realmente lo será para la sociedad actual que pide formas y poco se interesa sobre los contenidos o capacidades:
El que está al final del camino,
conoce el principio y conoce el final;
el que está al principio,
sólo ha andado unos pocos pasos,
el resto le es desconocido.
Pues la teoría es solo el principio del camino, pero parece ser que para muchos les parece el final.

7.20.2008

El Cuerpo del Psicoanàlisis


¿Què es un Cuerpo para el Psicoanálisis?

¿Què es el Psicoanálisis?

¿ Qué es hablar ?


- C H A R L A F I L M A D A -


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LaLengua precede al Cuerpo. Heidegger: "Somos hablados" / "El hombre habita el lenguaje"


J.Lacan: "El lenguaje está antes que el hombre, no vayan a imaginar que el hombre lo inventó"


El Realenguaje, la cadeverización del soma: soma / seme
El Otro: donante de la pulsión / la palabra / la voz


Roberto Harari: "pulsión fonante"; J.Lacan: "forclusión de sentido"


Jacques Lacan: "El cuerpo es un regalo del lenguaje"


Isidoro Vegh: "Psicoanálisis: praxis fundada en un mito que opera con un saber"



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Josef Sudek

Josef Sudek
Paisaje en Kutnahora - 1921

1.17.2008

Henri Cartier-Bresson

Hernri Cartier-Bresson
Matisse - 1944




1.16.2008

¿Por qué comenzar un análisis?





¿Por qué debiera consultar alguien a un analista? Vamos a decirlo de entrada: por su dolor.Su padecimiento, su queja, es lo que lo llevará a interrogarse, a preguntarse por qué ese asma no se cura con medicamentos y retorna de vez en vez; o ese granito vuelve a aparecer en el mismo lugar a pesar de la dermatología y de las buenas intenciones del vecino. O también por un dolor que se expresa en no poder dar la última materia de la facultad o en cierta separación ocurrida o por venir. Este dolor está representado -muchas veces y desde ya- a la manera de angustia . Esto quiere decir que nadie iniciará un análisis como un pasatiempo, como una moda, como un "quiero conocerme", o como una filosofía. No se trata de filosofar, de decir cosas "coherentes" o "inteligentes"; sino de expresar abiertamente el DOLOR a través de la palabra cotidiana, del lenguaje propio de cada uno, de cada parroquia (como dirá Freud en alusión al entendimiento de un chiste). Los pacientes preocupados por el "deber decir algo inteligente" en el consultorio, debieran saber que esa es la mejor defensa para no hablar de lo que hay que hablar; defensa comúnmente conocida como Racionalización o Intelectualización.Lo que se le pide al paciente es que hable. Ni siquiera que hable de él, o de ella. Simplemente que hable. Ya se verá de qué. Ahora bien; esto no quiere decir que alguien no golpee la puerta de un analista para "conocerse" o para "ver de qué se trata". Este comenzar a dudar de su dolor, de atribuirle otra-causa (que podríamos llamar psíquica) es el primer paso. Las Entrevistas Preliminares ( que pueden duran días o años ) intentarán colocar al paciente en posición analizante... Por otro lado, y siguiendo nuestra idea anterior, nadie iniciará un análisis para analizarse; sino para ALIVIAR un padecimiento. Este dolor lo llamamos Síntoma. Es por lo cual el sujeto entiende que hay algo que no marcha, que no funciona. Que está fuera-de-su-mundo; y que hay que sacarse-de-encima. Para iniciar un tratamiento es pues necesario un padecer, una pregunta. Ya antes de iniciarlo, el paciente le habrá dado a ese DOLOR un SENTIDO diferente al descubrir que puede estar vinculado con parámetros que van más allá de la medicina, o el tarot, o el curandero, o el consejo del vecino o de la tía. Muchas veces ese sentido viene del profesional médico. Por ejemplo es muy común que en los Hospitales, otros Servicios hagan la derivación al Psicólogo porque consideran que la causa sobrepasa lo orgánico. Sin embargo SIEMPRE es necesario que el paciente entienda que hay algo de su QUEJA que tiene que ver con él mismo y con su presente. [ Es un hecho frecuente creer que en una Terapia se hablará del pasado. Todo lo contrario: siempre es PRESENTE el verbo que se maneja, por más que el paciente esté contando algo de su pasado o intente armar su futuro. Siempre es el aquí y ahora de lo que se trata; y a través de su discurso: no estamos capacitados para juzgar sino para analizar en función de sus palabras. ]Para el buen profesional ( es decir, para quien maneja una Ética y después una Técnica ) lo importante es el Uno por Uno, el Caso por Caso. Es escuchar la demanda del paciente más allá de su decir y que el paciente vaya "abrochando" sus pensamientos ( lo que conocemos como "la ficha que cayó" ) y comprendiendo que en su discurso se va construyendo su deseo. Este Deseo, este Saber ( en principio Inconsciente ) lo irá tramando el paciente en el correr de su tiempo psíquico/lógico conjuntamente con su Analista.Alguien puede darle causa de su padecimiento a muchas variables sociales, ya dijimos algunas: la medicina, el tarot. No está ni bien ni mal: es cuestión de transferencia hacia algo. No es solamente reconocer ese algo como mas o menos científico: de hecho la medicina está admitida culturalmente como un dato del empirismo-científico casi sin discusión, sin embargo no todos se curan con este método; e incluso muchos lo hacen con otros. Basta con leer a Claude LéviStrauss en su formidable capítulo sobre " La eficacia simbólica " para entender que cada cultura puede colocarle Saber a un ente específico; y que en esto es justamente donde radica la eficacia. El hombre padece de ese símbolo privilegiado que es la PALABRA. El Análisis descubre que la clínica tiene sus efectos a través de dicha palabra.El psicoanálisis, que intenta una terapéutica diferencial, privilegiando la Singularidad de Cada Caso; no es una ortopedia: no pretende arreglar tornillos ni promete la Felicidad, aunque de eso se trate en cada sesión. Como dirá Freud : "...la felicidad es un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos." En cada Sesión el Analizante comenzará a darse-cuenta que su dolor está relacionado con su historia: podríamos decir, justamente, que de lo que se trata es de producir la propia historia, escribir -como diría Julia Kristeva- la propia novela.

Juan Rulfo

Juan Rulfo
Casa, Barda & Árbol



d i b u j o s
L i d i a C a t a l a n o






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Josef Sudek

Josef Sudek
Birds

El Síntoma en Psicoanálisis




¿Qué clínica?



El concepto vulgar de Síntoma parece remitir históricamente a la idea de una Patología y de un Saber. No podemos obviar el hecho de que la nosografía clínica se funda y avanza a través de la mirada de un Cuerpo-de-Signos. Aquí se presenta, para el psicoanálisis, la primera antinomia; situación que podríamos definir, con Lacan, de “falla-epistemosomática,” falla que soporta la dimensión de un cuerpo concebido en dos diferentes modalidades: la biológica (un cuerpo de órganos); y la erógena (un cuerpo de goce). Hablar de patología es casi un abuso de término: en todo caso para el psicoanálisis la patología es parte “de la vida cotidiana” ; hablar de saber requiere un rodeo teórico posterior: la concepción psicoanalítica del saber se aparta del discurso médico en dónde éste toma otro marco. En medicina hay un saber que se instala del lado del médico: saber como consecuencia de un conocimiento teórico/práctico que podríamos definir como "la ciencia". Saber que queda inmediatamente clasificado en el marco de los manuales como el CIE-10 o DSM-IV. Clasificando la enfermedad se olvida pronto al enfermo: caminando por los pasillos de los hospitales uno percibe rápidamente que cuánto más puede el médico encasillar el cuadro-de-signos y rotular el padecimiento, mejor se sabe y más cerca se está de hacer ciencia; parecería impensable –aunque, por suerte, los hay- que a un médico le interesase si el primer ataque cardíaco el paciente lo sufrió cuando falleció su hermano (o su gatito) o si cada brote asmático le llega en el momento justo de enfrentar a su jefe.Es claro que esto ocurre porque estamos hablando de dos epistemes diferenciales; pero muchas veces la generalización (incluso imprescindible en determinados contextos como el gubernamental-salubricista) puede afectar la particularización del caso. Pero esto no sólo ocurre en la geografía médica: más de un psicólogo queda paralizado cuando no puede recurrir a los psicodiagnósticos de proyección o cuando, recurriendo a ellos, advierten signos que no encuadran en los parámetros “esperables” al standard estadístico. Psicólogos que si no tienen a mano un Bender, un Wartegg o un TAT, sienten que lo han perdido todo. Y, también en este caso, estamos en presencia de una materia que trabaja con un concepto muy diferente y a la que, incluso, sería imprudente no pedirle que lo haga: es su savoir-fair. Los Síntomas en medicina son un conjunto de Signos que se agrupan en un Cuadro Nosográfico y que permiten inferir la hipótesis de una Patología; la que, a su vez, permitirá administrar la propedéutica adecuada, farmacoterapia de por medio. El médico "resuelve" la sintomatología a través de inferencias fisio-patológicas y anatómicas que guarda como un valioso tesoro de saber. Este saber es un saber específico y excluyente. Específico porque, haciendo un