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Entradas

Barcos Anclados...

¡Oh vanidad!
solitaria campana en llamas,
muñeca cuyos ojos
le cantan a la noche,
y la esperanza se quiebra
en los caminos.
El delirio, como las olas,
moja mis alas de gaviota.



¡Oh vanidad!
tú que quieres desear deseos
para entregar al mundo
los hijos del futuro,
cava hondo en mi pecho
nuestros sueños.
Canta el viento
las horas perseguidas
por los húmedos besos
de aquél otoño empedernido.
Todas las hojas secas caen
en la mañana,
alfombra que me acercas
a la espuma,
a las orillas,
a los barcos anclados.
Bohemia de una sustancia naciente.
Lucía Serrano
[ Tigre, Buenos Aires. ] Vanidad. IX/12 lasangrequefaltaba.blogspot.com.ar Artes Visuales: DZO Oliver [ Francia ] www.dzo-o.com
Entradas recientes

El bosque / Poema.

Alguien entra en el bosque mientras grito.  No puedo detenerlo.  Sólo existe mi voz tan rota y tan cobarde que cada noche vuelve a repetirse sin que logre hacer nada. Hay tanta incertidumbre allí en el bosque, es tanta su espesura, que es mejor estar quieto, aunque la misma angustia suceda cada noche, aunque el bosque sea yo y alguien huya de mí. Fernando Valverde [ Granada, 1980. ] El bosque. Los ojos del pelícano, 2010. www.fernandovalverde.com Artes Visuales: Silvia Zsolt Fradera [ Barcelona, España.]

Espamos de Amor.

Ahí van los zombis del amor, arrastrando los pies, mirando la pantalla del celular con los ojos clavados en una foto, en un avatar, en una última conexión. No los culpen. Les rescato el optimismo, les recato esas ganas de enamorarse. Les rescato esa seguridad visceral con la que dieron el primer beso, con la que dijeron te amo, con la que supieron que no se la iban a bancar si no era para siempre pero igual se animaron.
Lo que pasa es que la ciudad se hizo muy grande como para encontrar el amor a la vuelta de la esquina, en el café de Malabia, en un departamentito camino al museo sobre Austria casi Las Heras. Los zombis tuvieron que maquillarse y posar con su mejor ángulo para la foto de perfil de una red social enorme llena de fotos de perfil de personas posando con su mejor ángulo, donde uno puede elegir a la gente como mercadería exhibida en la góndola del chino de la esquina.
El zombi quería un espasmo de amor y aceptó las reglas del juego. Quería sentirse vivo. Salió a cenar, se ri…

La relación con la Palabra.

Anoche en el grupo de estudio leímos "La capacidad para estar solo" (1958), un hermoso texto de Winnicott, del que me interesa sobre todo una idea: estar solo requiere de la presencia del Otro; en primer lugar se está solo en presencia de alguien, como le ocurre a los niños que, de a poco, juegan cerca del adulto, pero a una relativa distancia. El modelo adulto de esta experiencia es para Winnicott la relación sexual, luego de la cual se produce un encuentro en el que prima la ternura, la capacidad de estar con otro sin ninguna exigencia (pulsional). Siempre es notable cómo cada uno resuelve ese momento, que puede ser de profundo desencuentro, e incluso de ansiedad en quienes no pueden desarrollar esta capacidad que, entonces, no tiene que ver con estar aislado, sino con el desarrollo de la confianza como disposición fundamental para relacionarse con los demás.
En este punto, Winnicott piensa a contrapelo del sentido común: porque la masturbación no sería un acto solitario, …

Utopía de un hombre cansado...

«Llamola utopía, voz griega cuyo significado es no hay tal lugar.»
-Quevedo-
No hay dos cerros iguales, pero en cualquier lugar de la tierra la llanura es una y la misma. Yo iba por un camino de la llanura. Me pregunté sin mucha curiosidad si estaba en Oklahoma o en Texas o en la región que los literatos llaman la pampa. Ni a derecha ni a izquierda vi un alambrado. Como otras veces repetí despacio estas líneas, de Emilio Oribe: En medio de la pánica llanura interminable. Y cerca del Brasil, que va creciendo y agrandándose. El camino era desparejo. Empezó a caer la lluvia. A unos doscientos o trescientos metros vi la luz de una casa. Era baja y rectangular y cercada de árboles. Me abrió la puerta un hombre tan alto que casi me dio miedo. Estaba vestido de gris. Sentí que esperaba a alguien. No había cerradura en la puerta. Entramos en una larga habitación con las paredes de madera. Pendía del cielorraso una lámpara de luz amarillenta. La mesa, por alguna razón, me extrañó. En la mesa habí…

Miradas del film del mundo / Pelicónicas

La idealización del amor tiene en el film una clara disidencia con el cine romántico y almibarado porque Amelie no huye en ningún momento del componente sexual, recurrente desde el inicio del filme. La concepción de Amelie, la interesante pregunta sobre el número de orgasmos en un momento determinado, el polvo de la estanquera y el cliente en el lavabo de la cafetería o el trabajo de Nino en un sex-shop, sitúan al sexo en lugar central de las relaciones humanas y de su expresión suprema, el amor. El opuesto de este universal, la soledad e incomunicación, está presente también en el film. El ser humano occidental vive rodeado de artilugios y mecanismos de expresión y comunicación, y, paradójicamente, está solo y se siente desamparado.

– Javier M. Tarín



La obra constituye una inquietante inmersión en las paradojas de la identidad corporal, sexual, mental y social. Sus personajes son víctimas de un proceso de transformación física y mental que los conduce indefectibleme…

Lacan. Discurso en Tokio.

Entre ustedes ninguno es psicoanalista. Es un fastidio. Eso podría ayudar algo. Sin embargo, como ese psicoanalista estaría formado según los principios que deben, — no sé nada de eso, de los que supongo que deben dominar aquí — algo que debe emanar de una manera más o menos directa de la Escuela americana, eso sería también una dificultad. Lo que vuelve tan penoso, para los que han tomado contacto con mi enseñanza, cierto estilo de enunciación, de objetivo dado a su práctica, es que esas cosas que pueden parecerles a ustedes altamente abstractas — éste es el peor término, eso no es abstracto, son siempre cosas muy concretas, — esas cosas que, si ustedes no son analistas pueden imaginar muy difícilmente, a saber lo que es la experiencia de lo que llamaremos la experiencia del diván. A saber, lo que sucede cuando alguien está ahí, en el consultorio del analista, sobre el diván y una vez que haya entrado en esa suerte de artificio, pues muy evidentemente es un artificio, el psicoanálisi…

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