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Entradas

Síntoma Social: Síntoma del Sujeto.

La teoría de la debida recompensa -o, a la criolla: meritocracia- constituye en si mismo un andamiaje peligroso porque nos puede llevar ipso facto a varios otros colorarios: el gen-asesino (y su racismo anexo, porque obviamente sería un gen más proclive en negros africanos y latinos pobres; nunca en un negro de jazz de Orleans  o en un actor negro de primera línea), el gen-del-homosexual (en el mejor de los casos, claro; cuando no: el demonio-encarnado), el gen-del-judío-avaro, el gen-del-empresario-corrupto y, claro, el gen-del -pobre. En este discurso afianzado en cierta población (y en cierta época) tambien se escucha confundir -y obviamente no por error semántico sino por un deslizamiento al sutil fallido narcísico de las pequeñas diferencias- al pobre con la pobreza; de alli que a veces escuchamos “hay que eliminar al pobre”. Estas ideológicas posiciones debemos cuestionarlas, claro, con su metadiscurso en juego. Por ejemplo: detrás de toda meritocracia siempre hay una intenciona…
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Del Sinthome al Síntoma... Anudarse à la Lacan.

Les comparto Primera y Segunda Parte de la amistosa charla que tuvimos con Félix Morales en relación con su Libro y su Tesis asociada. En breve subiremos las 2 partes pendientes.

/ Parte I /



/ Parte II /

Félix Morales Montiel
Anudarse à la Lacan
El proceso psicoanalítico soportado por enlaces y trenzas
Letra Viva, Bs. As., 2018.

Cuando la Imagen suspende el Acto.

Cuando está por salir, le pregunto: “Puedo escribir esta sesión para la blog?”- Me responde: “Obvio. Tengo que soñar más.”-
Hace tiempo que anda con ganas de largar su puesto gerencial, de largar esa empresa en donde  cualquiera de su rubro quisiera entrar y en donde solo se accede por contacto directo; largar esa imagen de “hombre perfecto que todo lo puede y todo lo sostiene”; en fin: largar… “Me estoy dando cuenta en este análisis que el secreto es soltar.”- enunció hace un par de años. Largar para poder dedicarse aful a su pasión de siempre: el teatro.
Hace vericuetos, inflexiones de todo tipo, para zafar en su agenda empresaria cuando lo llaman para casting o cuando tiene que filmar o cuando una grabación de televisión le ocupa más de la cuenta… Porque soltar no es fácil.
Este viernes llega, le pregunto cómo le fue en el casting del martes, y me dice que bien pero pasa a otro tema, pongamos: “Este domingo se quedó a dormir Gabriela. La chica que te comenté era compañera del primario…

Clinamen & Niñez. Turbulencias del Cuerpo.

Si nos propusiéramos realizar una posible historia del cuerpo, de sus orificios, de sus agujeros, nos encontraríamos, seguramente con la prominencia de una historia de su ascesis. El cuerpo con membranas que se abren a la vida desde la vida, por donde el lujo vital descarrila sus emanaciones, sus caudales, es también lo que se purifica, se sutura. Un juicio moral cae sobre los huecos, los vigila, los nutre, los silencia, los vehiculiza. Los orificios del organismo muestran las costuras de su paso por la cultura. La boca que traslada los ecos del vibrato interno, es capturada por una ortopedia del sonido, por una estilística de los acentos, por una manufactura del cántico. Los cantos poéticos terminan sistematizados por La Gramática.
La boca del niño, ese agujero incesante que pregunta, que fascina, que problematiza; daña el campo sonoro de las orejas estratificadas. Niño explorador, nómada, mapeador del cosmos, el niño corta con su lengua de papalote la sonoridad de los saberes. El niñ…

Lacan & el amor a sí mismo...

Creo que Freud está mucho más cerca del mandamiento evangélico «Amarás a tu prójimo» de lo que acepta. Porque él no lo acepta, lo rechaza por parecerle excesivo como imperativo, si no se burla de este como precepto por sus frutos aparentes en una sociedad que conserva el nombre de cristiana. Pero, de hecho, se interroga sobre este punto. Habla del tema en esa obra sorprendente que se llama El malestar en la cultura. Todo está en el sentido del «como a ti mismo», que termina la fórmula. La pasión desconfiada de aquel que desenmascara detiene a Freud ante este «como». Se trata del peso del amor. Freud sabe, en efecto, que el amor a sí mismo es muy grande, lo sabe perfectamente por haber reconocido que la fuerza del delirio surge de allí. «Sie lieben ihren Wáhnen wie sich selbst» (ellos aman su delirio como a sí mismos), escribió. Y designó esta fuerza con el nombre de narcisismo. Esta supone una dialéctica secreta en la que a los psicoanalistas les cuesta orientarse. Es esta. Para que s…

E v a

Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones. 
Llorando en cueros, para siempre, solos. 
Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos. 
Buenos Aires de niebla y de silencio. 
El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol. 
La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bien aventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra. 
Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio. 
Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón. 
Y Antonio Tormo calla “amémonos”. 
Un vendaval de luto obligatorio. 
Escarapelas con coágulos negros. 
El siglo nunca vio muerte más muerte. 
Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche. 
Y el odio entre paréntesis, rumia…

El Síndrome de Procusto

“Nunca al colegio, siempre la vida                                               y las mañanas del sol aquel...”                                                      "Pato trabaja en una carnicería"  Moris


 Procustes muere de igual modo que ha matado. Teseo lo acuesta y va aserrando su cuerpo hasta que su tamaño coincida con el mismo lecho de Procustes quien, durante mucho tiempo, ha prodigado el mismo tipo de tortura a sus huéspedes circunstanciales. Algunos eran aserrados por demasiado largos, otros descoyuntados a mazazos por demasiado cortos. Cosas de griegos mitológicos, ¿puros cuentos tal vez?
  Si el viejo Procustes, posiblemente hijo del mismo Poseidón, no hubiera sido asesinado por Teseo, el gran celador de la ley, como decíamos, sería imaginable ver su última morada en la Argentina –puro capricho, nada más– en nuestro vernáculo penal de Ushuaia en la década del treinta, con Santos Godino, por ejemplo, y otros muchachos de los que escapan a la clínica binaria.
  Un inédit…

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