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A. Pizarnik / La verdad

.. . ya comprendo la verdad
estalla en mis deseos
y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios
ya comprendo la verdad 
ahora
a buscar la vida
Alejandra Pizarnik
[ Avellaneda, 1936 - Bs. Aires, 1972 ] Solamente
Artes Visuales:
Marc Chagall
[ 1887-1985 ]
El violinista azul
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Cuando la Mentira es la Verdad...

Hace algunos pocos días alguien me consultaba por un tema que, en general, suele escucharse y/o debatirse cuando se trata de lo que ocurre en el espacio clínico que convoca tanto al analista como al paciente que consulta por alguna cuestión. El tema era ‘la mentira’. Mas puntualmente, la pregunta era: ¿qué sentido tiene ir al psicólogo si le vas a mentir? O “tengo que venir para decir la verdad sino ¿para qué? (en un tono jocoso).
En función de dichas frases que vengo escuchando (entre otras similares) se me ocurrió poder dar un rodeo  a esta cuestión de la mentira y la verdad que muchas veces, dependiendo del ámbito en el que se la proponga, obtiene implicancias diferentes. Sabemos que mentir o decir la verdad en un determinado ámbito (cuando se trata de algo advertido por el sujeto) puede traer consecuencias que lo pongan en jaque. Lo podemos pensar en términos amorosos, sociales e incluso jurídicos.
Pero cuando se trata de la praxis que hace al análisis, las cosas se subvierten de ta…

Buenos Aires

Mi ciudad esta por todos lados
en los tangos errantes del destierro
tirando más al pecho que al costado...
ahí donde se angustian los recuerdos.

Mi ciudad esta en la pesadilla
en el mapa siniestro de la sangre
limita con un río y la costilla
del resto del país que tiene hambre...

Ahí en la calle
que siempre duerme
los tigres amarillos de la hambruna
están llevándose el cadáver de la luna
y se vislumbra
por las veredas 
la huella de la perra desventura
en la masacre de las bolsas de basura
ahí en la calle
de la penumbra...
cuando la noche se recuesta en los umbrales
el sueño se parece a la locura...



Mi ciudad esta en ninguna parte
en la brújula rota del viajero
durmiéndose en el frasco de calmantes
al margen de la vida y del deseo.

Mi ciudad está mirando al norte
amarrada al cabo del subsuelo
cambiando por monedas su horizonte
al sur de los que miran desde el suelo…
Alejandro Szwarcman[ Buenos Aires, 1961 ] Ciudad de Nadie.
La Música de este poema fue compuesta por José Ogivieki. Una versión se encuentra aquí: https:…

Del Deseo a la Cobardía.

"El deseo, lo que se llama deseo, basta para que la vida no tenga sentido si produce un cobarde." Jacques Lacan Kant con Sade, IX/1962
El deseo, ese horror del neurótico (y ese horror del analista enfrentado al mismo, vía transferencia) es lo que define no sólo la morfología del Otro y de la Cultura (y de un Sujeto, difícil de pensarlo sin esa banda de Möebius) sino también al psicoanálisis como único corpus que trabaja en base (y tomado) por él. Sólo que la novedad del psicoanálisis es que ese deseo es estructuralmente insatisfecho, imposible, prevenido: es lo que más le teme el neurótico. De hecho la neurosis no es mas que la estrategia del Lenguaje (que toma al Sujeto) para prevenirse del deseo del Otro. O más bien deberíamos decir: la estrategia del discurso, puesto que el Otro es ya el lugar del Lenguaje mismo.
Y esto no sólo sucede en la Neurosis sino en la Sociedad toda. El arte nos da manifestaciones permanentes de esta problemática; y también la huelga de los trabajadore…

El Costo de la Sesión de Análisis

El Costo de la Sesión de Análisis es un tema que siempre trae aparejado otros temas. En el video del colega Juan Manuel Martinez que les presento vamos a poder escuchar -en una sinopsis ajustada pero creo muy acertada- esta cuestión que tanto preocupa a colegas y pacientes. A los primeros porque -sobre todo en los comienzos de sus prácticas- no pueden establecer un parámetro de honorarios o porque a veces se preocupan si el analizante quiere pagar menos o a veces más de lo que se le establece. A los segundos, porque el paciente coloca en los honorarios cuestiones vinculadas a su esquema libidinal, a su deseo, y al mercado capitalista que lo toma y le establece condiciones que nada tienen que ver con el dispositivo topológico transferencial que se despliega en un análisis.

El problema más común es que el paciente piensa que paga por una sesión con horario fijo (sea 30 minutos, sean 50). Incluso muchas veces pueden llegar a entender que no es así: en mi país, el psicoanálisis es bien c…

El Síntoma en Psicoanálisis

¿Qué clínica?
El concepto vulgar de Síntoma parece remitir históricamente a la idea de una Patología y de un Saber. No podemos obviar el hecho de que la nosografía clínica se funda y avanza a través de la mirada de un Cuerpo-de-Signos. Aquí se presenta, para el psicoanálisis, la primera antinomia; situación que podríamos definir, con Lacan, de “falla-epistemosomática,” falla que soporta la dimensión de un cuerpo concebido en dos diferentes modalidades: la biológica (un cuerpo de órganos); y la erógena (un cuerpo de goce). Hablar de patología es casi un abuso de término: en todo caso para el psicoanálisis la patología es parte “de la vida cotidiana” ; hablar de saber requiere un rodeo teórico posterior: la concepción psicoanalítica del saber se aparta del discurso médico en dónde éste toma otro marco. En medicina hay un saber que se instala del lado del médico: saber como consecuencia de un conocimiento teórico/práctico que podríamos definir como "la ciencia". Saber que queda …

Luz de agonías

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me incli…

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