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Mostrando entradas de julio 1, 2011

El Tango

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Fui criado entre milongas y noches de bailongo… Mis padres iban mucho a lugares donde primero se cenaba y después se bailaba con orquesta en vivo…
Yo, en upa de alguna amiga de ellos -obviamente protestando un poco por celos edípicos de rigor- pasaba noches enlazado a cuerdas y a cantantes de voz grave y de gestos fuertes.
Tenía apenas 5 o 6 años cuando las cuerdas y los bandoneones ya se incorporaban a mi estómago. Por esa época, recuerdo, recorriendo lugares de San Telmo entramos al El Viejo Almacén, dónde siempre Edmundo Rivero –uno de sus dueños por entonces- protagonizaba la noche.Y recuerdo que con mi padre fuimos hasta el baño –los chicos siempre piden ir al baño, no hagamos (no es momento) ninguna acotación freudiana-y allí entró de pronto Don Edmundo: recuerdo sus manos enormes… Y su expresión cuando me vió, con su tono absolutamente macizo: “Pibe, ¿qué hacés vos acá?”- Creo que es una anécdota que perfila el ambiente en que me crié: mucho tango.
Es decir: al punto de…