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Mostrando entradas de mayo, 2018

Cortázar por Alberto Laiseca. Casa Tomada.

Quien ha traducido tantos otros cuentos es hoy nuestro protagonista: Julio Cortázar. "Casa Tomada" fue publicada por primera vez en una edición dirigida por Borges.
Algunos lectores suelen comparar a Alberto Laiseca con Abelardo Castillo. Así como algunos otros suelen comparar a Cortázar con Borges. Creo que ambas ecuaciones pretenden equilibrar algo cuyo peso no existe, ya que cada autor, cada poeta, es único.
Alguna vez me pregunté cómo fue mi demora en acercarme a Cortázar; si por "demora" entendemos aquí "la adolescencia tardía".  Quizás porque desde adolescente ya leía a Borges y, fascinado -hipnotizado casi por sus metáforas- dejé de lado al maravilloso, al entrañable, al jazzístico, al melancólico, Julio. Una vez que uno llega a él difícil es no volver, cíclica y tenazmente, a su pluma.
Me recordaba un colega que Cortázar y Laiseca nunca se encontraron. Fui a una fuente periodística y encontré que éste último admiraba los cuentos del primero, más no s…

Borges por Abelardo Castillo

Mi respeto y mi admiración por Borges son grandes, pero nuestras diferencias de todo tipo, también. Como sea, fuimos. Me tocó recibirlo, hecho que, por razones topográficas, sucedió en la cocina y fue bastante cómico. Pero antes quiero escribir lo que pasó en nuestro primer encuentro. (…) La casa de Ester de Izaguirre queda por Chacarita o Villa Crespo, en la calle Jufre. Se sube por una escalera lateral. Lo que antes se llamaba casa de altos y ahora PH. Para no entrar directamente en el living, donde habría unas treinta personas, a lo sumo, hay que hacer una curva y pasar por la cocina.
Ahí estábamos con Borges. Él con un largo sobretodo oscuro, yo hablándole, no sé por qué, de la palabra felicidad y de la sucesión de los días y las noches. Cuando stábamos llegando a la mesa de la charla, lo primero que me dijo fue: “¿Dónde está el público?”, lo que era una manera de ir entrando en tema o una ironía. Hay que tener en cuenta que Borges venía de Estados Unidos, de disertar ante cientos de…

Artes Visuales, Escultura.

Mónica Ramírez [Medellín, 1961 ] www.monicaramirezh.com

Artes Visuales

Raúl E. Stolkiner [ Córdoba, 1957 ] Www.resh.com.ar

Lacan: la bofetada en el laberinto.

Cioran, en una entrevista que le hizo Fernando Savater creo, describió de una forma que me parece acertada al grande, Borges.
"Borges: el último delicado", así lo nombró.
Uno, que no quiere desperanzarse, prefiere descreer de la primera parte de esa frase (sin duda no fue el primero puesto que también tenemos a Chesterton), esto es, que el ímpetu que guiaba a este escritor cosmopolita, su delicadeza según Cioran, no se vaya a repetir nunca más en el mundo.
"Si un libro no te gusta, cierralo. Quizás en otro momento se puedan finalmente entender"
Rilke llegó a decir que él "no tenía órganos para Goethe", y está bien, no pasa nada, gracias a Dios hay más escritores en el mundo, y los habrá también que no tengan órganos para Rilke.
Sin embargo, cuando uno abre alguno de los seminarios del freudiano Jacques Lacan - al menos a mi me pasa así - es como si una mano saliera de las páginas y le abofetearan a uno la cara.
No hay mucha delicadeza en estas lecturas, y no la…

El analista: objeto y no sujeto.

La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados. El resto es silencio. Hamlet, Acto V, Escena II
William Shakespeare [ 1564, 1616 ]
El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna. Publio Siro [ 85 aC ]
Creo que el analista -el analista, no el sujeto- que no ha tenido fortuna es aquel que -frente al hecho de que su analizante haya abandonado la escena del análisis- no ha podido retomarla para conducir el mismo hacia un final más fértil. Los Romanos han traducido a la diosa Tyché por "Fortuna". Jacques Lacan (partiendo de Aristóteles) retoma esto en su Seminario 11, y nos adelanta que la Tyché es el encuentro con lo real. El real de cada analista siempre se juega en el dispositivo, por eso -justamente- un analista controla con otro analista. Ese real, que ya F. Nietzsche había enunciado en Así hablaba Zarathustra como el Antiguo Retorno; es lo que obstaculiza la escucha del analista y, a la vez pone en jaque la Contra-transferencia postfreudiana que Lacan trocó con el de…

El goce del Otro

Parece que corren tiempos de discusiones Lacanianas. En realidad siempre las hubo porque el psicoanálisis no es un fundamentalismo. Y de algún modo implican ponernos a re pensar nuestras propias apreciaciones, prejuicios y modelos teóricos que obviamente se corresponden al modo de nuestra (escucha) clínica. Resulta harto interesante el modo con que los colegas escuchan (¡y son escuchados!) en función de sus teorías y prejuicios. En uno de los Grupos que  coordinaba hace un año, una alumna expresó que -según su analista, a la que ella le había comentado una apreciación mía del concepto de enfermedad- yo no creía en el real. Habría que preguntarle a esa analista, parafraseando a Borges, si se refería a su real.
En algunas conceptualizaciones tratamos de hilar fino. Por supuesto no nos vamos a poner a discutir con pseudoanalistas que sin tener una línea de lectura de Lacan se dan el lujo no sólo de citarlo sino hasta de explicarlo. Como digo a veces, resulta -al menos para mi- más interes…

Narcisismo: historia de amor eterna.

En 1894, en sus "Frases y filosofías para uso de la juventud", publicado en la revista Chamaleon, el dandy y sarcástico Oscar Wilde enunciaba que "Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida." Por la misma época también aseguró que "...el único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda, y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio."
Me han llegado últimamente, algunos correos en relación a la cuestión del YO y de lo que comúnmente se conoce con el término psicológico de "autoestima", y me sorprende que muchos de ellos sean de colegas que se dicen psicoanalistas y que siguen dudando de que, como decía Lacan, si existe una verdadera enfermedad en el sujeto, eso se llama YO. Que, según nos recordó en su seminario, esta estructurado como un síntoma.  Al igual que, hablando de la psicosis y recordando a Hegel, nos decía que el verdadero y único delirio es el de infatuación.  Y di…

El Síntoma que nos une del otro, y que nos separa.

"Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro... Yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva." William Shakespeare Macbeth 1.º acto, escena VII .. Decíamos las otras noches, con una amiga colega, que cuando nos enamoramos solemos hacerlo por las mismas razones que cuando nos divorciamos. Nuestra empírica histórica y la escucha en nuestra praxis de los analizantes nos hace ratificar esta hipótesis no muy científica pero muy patente.

Como digo siempre: lo que antes era “que tierna que es, mimosa como un bebé” después se transforma en “qué pesada, siempre rompiendo las bolas”. Lo que antes era: “qué ordenadito, qué metódico, qué laborioso y organizado, ¡qué trabajador!”, después se transforma en: “qué reverendo maníaco obsesivo insorportable y sobreadaptado, lo único que le importa es su trabajo”. Lo que antes era: “qué preocupada por estar bien y por pedir siempre que le presten atención a sus producciones”

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