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Mostrando entradas de marzo 9, 2016

Bukowski - Pájaro Azul.

Blue Bird -basado en el poema homónimo de Charles Bukowski- Monika Umba [ Cambridge School of Art, 2009]



there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say, stay in there, I'm not going
to let anybody see
you.
there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I pour whiskey on him and inhale
cigarette smoke
and the whores and the bartenders
and the grocery clerks
never know that
he's
in there.

there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say,
stay down, do you want to mess
me up?
you want to screw up the
works?
you want to blow my book sales in
Europe?
there's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too clever, I only let him out
at night sometimes
when everybody's asleep.
I say, I know that you're there,
so don't be
sad.
then I put him back,
but he's singing a little
in there, I haven't quite let him
die
and we sleep together like
that
with our
secret pact
and it's nice enough t…

Fotografía: Retratos.

[ El Chino ]


 [ Fidel Castro ]


 [ Juan Gelman ]



 [ León Gieco ]


 [ Ricardo Piglia ]

PABLO PIOVANO [ Buenos Aires, 1981 ] www.pablopiovano.com


Cuentito de verano...

Cualquier hijo de vecino que escuchase el monocorde discurso de Félix Archinboldo, pensaría que sus preocupaciones obsesivas pasaban por la muerte y sus derivados. Pero no. Lo que realmente le preocupaba a Félix era el día después, es decir: la fama. Ese raro prestigio que queda adherido a alguien y que hace de un nombre, una marca registrada. Pero -sin embargo- la muerte era la excusa, inevitable como ella misma, para poder acceder a ese honor. Y –entonces-, a diferencia de los seres comunes demasiado terrenales que nunca pierden el sentido, Félix -que siempre fue un ser con alas, y esto es importante recordarlo- recurría a sus pensamientos-mortíferos para circunscribir el problema. El problema de cómo ser famoso teniendo, según su propia fórmula, una muerte extraordinaria.
Sí: porque lo que Félix Archinboldo pretendía era eso. Esa era la palabra exacta: extraordinaria. Una muerte que por el solo hecho de producirse, ya causara -no espanto, no incertidumbre, no desasosiego, no sorpre…