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Mostrando entradas de marzo, 2017

Pornografía o Género de Terror

En 1975 circularon en Nueva York rumores de que la policía habían confiscado algunas películas underground sudamericanas que contenían escenas de mujeres que eran asesinadas frente a la cámara en el clímax del acto sexual, fueron llamadas películas snuff porque las mujeres sumidas en la relación sexual eran destrozadas en el momento en que (presumiblemente) alcanzaban el clímax. La posible existencia de tales trabajos, dieron a las feministas americanas otra razón de preocupación por las victimas ontológicas de la pornografía en el cine.
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El único problema suscitado por el testimonio de Snuff es que la película en cuestión, aunque sin duda violenta, y especialmente, por no decir no exclusivamente contra las mujeres, no pertenece al género pornográfico, a menos que los fanáticos efectos especiales de las películas de terror se incluyan en la definición de género pornográfico.

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El error de leer el horror violento de Snuff  como pornografía, demuestra la necesidad de ser muy claro…

Estadio del Espejo, Modelo Óptico, Creérsela y el Amor.

Cuerpo e Imagen / Lacan con Marguerite Duras.

Pienso que, incluso si Marguerite Duras me hace sostener por su boca que no sabe de toda su obra de dónde le viene Lol, e incluso aunque pudiera entreverlo por lo que me dice en la frase siguiente, la única ventaja que un psicoanalista tiene derecho a sacar de su posición, incluso si ésta le fuera reconocida como tal, es la de recordar con Freud que en su materia, el artista siempre lo precede, y que, así pues, no tiene por qué hacer de psicólogo allí donde el artista le facilita el camino.
Jacques Lacan [ Paris, 1901 / 1981 ] Homenaje a Marguerite Duras del Rapto de Lol V. Stein. Paris, 1965. Texto completo: este link.






El arrebato de Lol V. Stein es un excelente texto clínico. Lacan dijo que en él Marguerite Duras demuestra un conocimiento original de la perturbación de la alienación mental y relata mejor que todos los informes psiquiátricos un delirio clínicamente perfecto.
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El psicoanálisis rompe con la idea ingenua que consiste en creer que cada uno tiene un cuerpo desde el mismo momen…

Novecento y el barco que no navega hacia el deseo.

Los poetas saben resumir en pocas líneas lo que por décadas el psicoanálisis viene pregonando: que el neurótico huye de su deseo. Freud lo bien pensó en el “sueño del salmón ahumado”o “de la bella carnicera”. Lacan lo llamó “metonimia de la falta-en-Ser” o “el goce de la histérica”: tener un deseo insatisfecho. Así es como se define un neurótico. Un neurótico no analizado, un neurótico desamarrado que no puede elaborar –culpa mediante- la definición de lo que lo causa y hacerse cargo de ello. Un neurótico que por sostener su imagen –o, a la criolla, su orgullo- es capaz de renunciar a su mismo deseo. Deseo que se le presentifica -como en el film ya analizado: A Monster Calls- como una verdadera odisea a navegar. 
Ese neurótico vive en un barco; como Novecento; el personaje que Baricco nos creó para que ilusionemos que estamos leyendo una sátira. Pero el drama del personaje no prescinde de un autor que ha pasado por el diván y que conoce perfectamente el goce por el cual el sujeto queda…

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