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Mostrando entradas de junio 13, 2013

Amadeus, el Otro y el ateo viable.

Estimado Marcelo: qué cierto lo que escribiste sobre Amadeus: fui a verla con amigas cuando estuve hace poco en Bs. As. y todas hablaban de la envidia, de la soberbia, del rencor y de la maldad de Salieri; pero nadie habló de su relación con Dios y del egoísmo de Mozart.Pensaba, no sé que opinás, ¿no se vincularon al fin de cuentas como dos hermanos peleando por el mismo falo (la música)? Saludos y buenísima tu blog! Ana Ma. López / Sta. Rosa.




Hola! Sí, claro… la relación con Dios creo que no sólo es el eje de la historia (por eso la inteligencia de Peter Shaffer de titular su obra Amadeus: Amor a Dios), sino que creo que es también el significante del Nombre del Padre, y el FALO, que circula permanentemente; por eso también acuerdo con vos que terminan siendo dos hermanitos en disputa; sin Ley que medie entre ambos. 
Porque si bien el personaje de José II funciona en algún punto como Ley; no alcanza porque (más allá del empeñado tire-y-afloje entre Salieri y Mozart) ellos sólo reconoce…

Salieri, Mozart y el amor.

Un piano. La obra se construye dentro de un piano. Y un piano es también el único ingrediente que sobresale en la escenografía, más allá del ambiente de las maderas que moldan el entorno del escenario. Un piano: el símbolo de Mozart que Salieri lo subraya: “Es magnífico con el piano… De las cosas comunes hace leyenda. Yo, de las leyendas… cosas comunes.”- Un piano: elemento que, como todo significante, puede ser musical -y dar vida- o ser un sarcófago -y contener a la muerte-.

La obra, se sabe, tiene como protagonista a Salieri, no a Mozart. ¿Por qué? Simplemente porque el tema central de la obra es la Metáfora Paterna. Simplemente porque es Salieri quien, en primera persona, dicta su sentencia; se pelea con su Dios, odia infinitamente su Destino y, no en última instancia, es también quien nos conduce por los caminos de la envidia, los celos, la corrupción y –Lacan dixit- “la pasión por el YO”.
Quizás la imagen de Mozart, la imagen de un genio prodigio como èl, nos haga perder, sin emba…

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