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Mostrando entradas de agosto 2, 2017

Alejandro Urdapilleta

Estaba tan aburrida que me metí los dedos en la nariz y saqué una ristra de lucièrnagas.
Como creía en la bondad de las pelotitas negras entre los dedos de los pies entonces me arranque una luna de entre los dientes.
Después me cagué encima y las uñas me explotaron al mismo tiempo que los fuegos artificiales se enredaron en mi pelo.
Pero seguía tan harta tan podrida de sudores tan transpirada, perforada y roñosa que en los bolsillos me hirvió el agua para el mate.
Tenía miedo y cerré con llave para no molestar a los vecinos con los latidos de mis várices.
Puse más bajo el volumen de las carótidas suprimí el vino en las comidas pero igual refaló la polenta de mis sobacos.
Ya no tenía ruido mi lengua por eso mastiquè con las pestañas y sonreí con las orejas.
En el pasillo se me encendió el pene del que chorreaba una vertiente formada por gotas de mercurio.
(...)
Me arranqué el talón a mordiscones y puse un testículo en remojo.
Planté cinco batatas en la cuenca de mi ojo y por el otro salpiqué vinagre y lavandina ayudí…

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