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Mostrando entradas de mayo, 2017

Pasión, Amor y Estafa.

El amor es la única decepción programada, la única desgracia previsible que deseamos repetir. Frédéric Beigbeder

"¿Quien te dijo que dibujes gallinas? Te pedí que las alimentaras..."- Con ese mandato, acompañado por un cachetazo en la nuca, el niño protagonista de "Aquiles y la torturga", la obra fílmica de Takeshi Kitano, carga en sus espaldas no tan solo una niñez disyunta entre el sistema -netamente capitalista- y la subjetividad, sino también la culpa, la hostilidad, que lo confronta a su deseo.

En la obra de Kitano vemos reflejado cómo la pasión, a veces -tan solo a veces- puede mas que el deber-ser. En el Arte esto toma reflejos reiterados, conflictivos por definición. Músicos, plásticos, bailarines, actores, escritores... Todos ellos sufren no solo porque la sensibilidad, siempre a flor de piel, los toma sobredimensionadamente, sino porque además son oficios que se alejan -inoportunos y poéticos-, del camino habitual que una Sociedad espera para la producción …

Cinema Pardiso. El Don de Amor.

Cuando Freud dice que el amor es sublimación (sexual) (y por otro lado mucho de lo que dice Freud podemos refutarlo desde Lacan porque no podemos pedirle al genio de Freud más de lo que nos regaló en toda su poderosa obra) por supuesto que es parcialmente cierto: pero aquí entramos en otra disyuntiva. Primero, las pulsiones no se subliman (como muchas veces repetimos sin saber qué estamos repitiendo) puesto que la pulsion siempre se satisface. La sublimación es -voy a decirlo así- parte de la represión. Y la represión -no en el sentido patológico del síntoma sino en el sentido más lato: por ejemplo la Atención o la Labor cotidiana de cada uno de nosotros- es ya un plus que la pulsiòn dejó en su haber para seguir en su tour alrededor de la falta. Esa falta que la pulsiòn bordea, el amor -vía el YO, vía narcisísticamente- la recupera a partir de la presencia imaginaria de un otro... El amor, entonces, necesita del partenaire: la pulsion no. La pulsión es acéfala ("No hay Sujeto de …

Teatro : La familia argentina.

Cada actor es una estrella, porque en el mundo de la actuación un personaje puede ser el centro del mundo, que es un sueño irresistible. La actuación es el campo donde puede existir un verdadero yo, un yo absoluto, totalitario, divino. Y hay quienes no pueden resistir la tentación, o quienes no tienen otra opción porque no tienen nada. Esos son los actores. 
Alberto Ure
[ Buenos Aires, 1940 / 2017 ] En: actors-studio.org




Laura:  Decime, ¿ustedes se dan cuenta de que son dos degenerados? ¿Vos te das cuenta de que para ella, para esa putita de cuarta, vos sos el padre? ¿Te das cuenta de que son padre e hija y se hacen los que están de novios? Carlos: Esperá, calmate. Yo no soy el padre, ella no es mi hija. Yo era, entendelo, el marido de la madre,  que sos vos, pero no su padre. Era como si fuera el padre, pero no lo era. Y ahora no soy nada, o por lo menos no soy como si fuera el padre. Laura: ¿Pero vos me estás hablando en serio? Carlos: Gaby tiene y siempre tuvo un verdadero padre (...) Laur…

Artes Visuales

Gisela Gaffoglio [ Buenos Aires en 1966 ] ExponiendoMemorias Urbanas Junto a Nico Posse en: Centro Cultural Borges Buenos Aires, Argentina.

Sublime objeto de la ideología / Zizek.

Tomemos la noción freudiana de la "pulsión de muerte". Hemos de abstraer por supuesto el biologismo de Freud: "pulsión de muerte" no es un hecho biológico, sino una noción que indica que el aparato psíquico humano está subordinado a un automatismo de repetición ciego más allá de la búsqueda de placer, de la autoconcervación, de Ia conformidad del hombre con su medio. El hombre es –Hegel dixit- "un animal enfermo de muerte", un animal extorsionado por un insaciable parásito (razón, logos, lenguaje). Según esta perspectiva, la "pulsión de muerte", esta dimensión de radical negatividad, no puede ser reducida a una expresión de las condiciones sociales enajenadas, sino que define la condición en cuanto tal. No hay solución ni escape, lo que hay que hacer no es "superarla", "abolirla", sino llegar "a un acuerdo con ello, aprender a reconocerla en su dimensión aterradora y después, con base en este reconocimiento fundamental, …

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