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Mostrando entradas de 2019

El Perverso y el Pacto.

"El hombre no es ni ángel ni bestia, y la desgracia quiere que quien desee hacer el ángel, haga la bestia." Blaise Pascal Pensées et opuscules (Br, 358).
A comienzos del Siglo III, Tertuliano  -en su obra La toilette des femmes- declaraba que “…La castidad perfecta, es decir cristiana, busca no sólo no ser deseada sino, más aún, repeler.”  Y, al mismo tiempo, enunciaba que la sangre de los mártires  es semilla de nuevos cristianos.  En la farfulla psicoanalítica entre colegas (y seguramente entre la comunidad que hace uso del psicoanálisis en sus diferentes modos) se suele hablar mucho de “lo Perverso” y/o de la Perversión en general. De hecho es un problema que le toca al neurótico, claro. Incluso conocemos enunciados harto ecolálicos: los perversos están en el Vaticano, no hay perversión sin histeria, etc. Dentro de nuestro campo circunscripto a las sesiones, escuchamos/vemos muy frecuentemente mecanismos perversos: pacientes que ya han “volteado” a varios colegas, y médicos, …

El Perverso y la Regla.

El perverso es frío en lo que respecta al sexo. Trasmuta la sexualidad y el sexo en vector ritual, en abstracción ritual y ceremonial, en un estar de juego ardiente de signos en lugar de un intercambio de deseo. (...) La fuerza de fascinación del orden perverso proviene de un culto ritual fundado en la regla. Perverso no es lo que transgrede la ley, sino lo que escapa a la ley para entregarse a la regla, escapa no sólo a la finalidad reproductiva, sino al orden sexual mismo y a su ley simbólica para encontrar una forma ritualizada, regulada, ceremonial.


El perverso desconfía radicalmente de la seducción e intenta codificarla. Intenta fijar sus reglas, formalizarlas en un texto, enunciarlas en un pacto. (...) El perverso siempre se introduce en un universo maníaco del dominio y de la ley. Dominio de regla convertida en fetiche, circunscripción ritual absoluta: ya no juega.
Jean Baudrillard El miedo de ser seducido. De la Seducción; 1989.- Artes Visuales: Tim Burton [ Burbank, California, 1958 ] Di…

El tempo del Sujeto. Música y Fantasma.

Tal vez por haberse dedicado a la trasmisión musical en (con) niños -o quizás no sólo por eso, claro- es que Pablo Bensaya, además de ser profesor de armonía y contrapunto; pedagogo y compositor musical; es también alguien que ha sabido leer -más allá del pentagrama de papel- el alma (y estoy tentado a decir: el Fantasma) del Sujeto. Y cuando muchos músicos y docentes de música siguen empeñados en encontrar el punto justo ideal entre el metrónomo y la nota y la acción instrumental, el autor investiga y enuncia que existe el mito del metrónomo vinculado al "fuera de tempo".  Y entonces nos encontramos con un artículo contundente -poderoso- que me recuerda a otros docentes que, sin tener un saber sobre el psicoanálisis, entienden que  el  ”aprenzaje que falla” tiene más que ver con el fantasma (es decir: con la realidad de cada uno) que con cierta supuesta realidad anexa: teclas, teoría, cuerdas vocales, etc. En definitiva: que no hay cuerdas que fallen sino, ante todo y prima…

Lo húmedo del amor. / Jacques Lacan / Reservorio: Dar el Resto.

Se trataba de aquello de lo que nos habla Freud, a ese nivel de la Introducción al narcisismo,a saber, que amamos al otro con la misma sustancia húmeda que es aquella cuyo reservorio somos nosotros, que se llama la libido, y que es en tanto que ella está aquí [en 1], que puede estar ahí [en 2], es decir, entornando, ahogando, mojando el objeto que está enfrente. La referencia del amor a lo húmedo no es mía, está en El Banquete, que hemos comentado el año pasado.
Moraleja de esta metafísica del amor...
puesto que es de eso que se trata: el elemento fundamental de la Liebesbedingung, de la condición del amor, ... moraleja: en cierto sentido yo no amo... 

lo que se llama amar, lo que llamaremos aquí amar, cuestión de saber también lo que hay como resto más allá del amor, por lo tanto lo que se llama amar de una cierta manera,
... yo no amo más que mi cuerpo, incluso cuando, este amor, yo lo transfiero sobre el cuerpo del otro.
Desde luego, ¡siempre queda {reste} una buena dos…

La Espera / Roland Barthes

ESPERA: Tumulto de angustia suscitado por la espera del ser amado, sometidas a la posibilidad de pequeños retrasos (citas, llamadas telefónicas, cartas, atenciones recíprocas).

1. Espero una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente patético: en Erwartung (Espera), una mujer espera a su amante, por la noche, en el bosque; yo no espero más que una llamada telefónica, pero es la misma angustia. Todo es solemne: no tengo sentido de las proporciones.
2. Hay una escenografía de la espera: la organizo, la manipulo, destaco un trozo de tiempo en que voy a imitar la pérdida del objeto amado y provocar todos los efectos de un pequeño duelo, lo cual se representa, por lo tanto, como una pieza de teatro.
El decorado representa el interior de un café; tenemos una cita y espero. En el prólogo, único actor de la pieza (como debe ser), compruebo, registro el retraso del otro; esa demora no es todavía más que una entidad matemática, computable (miro mi reloj muchas vec…

Lacan & Lewis Carroll

De todo tipo de verdades, Lewis Carroll da en su obra la ilustración e incluso la prueba. Verdades que, aunque ciertas, no son evidentes. Allí se discierne que sin valerse de ninguna perturbación, puede producirse malestar, pero que de este malestar se desprende una alegría singular. De entrada hago hincapié en esto, para descartar la confusión que amenaza si adelanto que el psicoanálisis es el que mejor puede dar cuenta del efecto de esta obra. También porque éste no es el psicoanálisis que se encuentra a la vuelta de la esquina.
Sólo el psicoanálisis esclarece el alcance de objeto absoluto que puede tomar la niñita. Ello se debe a que encarna una entidad negativa que lleva un nombre que no he de pronunciar aquí si no quiero embarcar a mis oyentes en las acostumbradas confusiones. De la niñita, Lewis Carroll se hizo el servidor, ella es el objeto que él dibuja, el oído que quiere alcanzar, ella es a la que, entre todos, él se dirige verdaderamente. ¿Cómo esta obra, después de esto, no…

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