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Mostrando entradas de febrero 6, 2017

Quizás...

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. Quizás ni tenga nombre.
Anunciado sólo por el temblor
del follaje.
La risa invisible, el grito
de un pájaro, lo oscuro
de la voz. Cierta dulzura,
cierta violencia.
El espeso, voluble
tejido de la noche rozando ahora
el cuerpo del agua. Y por fin
la muy lenta pasión
del fuego, sofocada.
Era verano.
EUGÉNIO DE ANDRADE 1923 / 2005 Quizás
(Traducción: Ángel Campos Pámpano)
La sal de la lengua (Hiperión) . . Arte: Marx Ernst 1891 / 1979 Una semana de bondad
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Jean Baudrillard & El Arte

MER: En el libro La Sparizione dell’Arte, usted considera que no se debería poder practicar el arte, que no se debería poder pasar del lado encantado de la forma y la apariencia, sino después de haber resuelto todos los problemas. Se entendería aquí que se refiere a los problemas del hombre, la salud, la política, la economía, el amor. Usted asegura allí además que el arte supone resueltos ya todos los problemas, que no es la solución a los problemas reales y llega a decir que el arte en su definición ideal es sólo la solución a problemas que no existen. Mi pregunta es ¿cuáles son en el fondo y en síntesis los problemas por los que usted opta? Y esos problemas ¿son en verdad ajenos al arte?
JEAN BAUDRILLARD: Es cierto, no logro plantearlo como una actividad separada. De todos modos, donde está el discurso, el discurso se ocupa de los problemas discursivos, de lo racional, de todos los problemas que exigen y que esperan una solución. Pero lo que me interesa es lo que no de…

La Humanidad Ardiente...

Mié, 05/02/2012 - 22:06 — maguilera








Primero que la Sociología, fueron las putas. Y primero que el santoral, fueron las putas. Y primero que cualquier invento de esos que ya dejaron de ser novelería, fueron las putas, razón más que suficiente para proclamar el 13 de abril, en Colombia, Día de las Putas, y honrarlas como merecen por su abnegado servicio a la humanidad ardiente.
De cuantas venían en las carabelas del genovés fletado por el imperio español para hacerse con las tierras, oro e indias de estos pagos bautizados en su honor, es poco lo que se detalla en las bitácoras de aquel tiempo en el cual era la mar oceana el único atajo para llegar al reino del caimito.
Pero de que venían algunas como “damas de compañía” de los cuatreros, asaltantes de caminos y fondas, estafadores, matones, tahúres y perdularios de toda clase que se desmovilizaron de los frentes que conformaban en la muy pacata pero rapaz Iberia, hay suficientes evidencias.
Será esa, entonces, pesquisa de doctos historiador…