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Mostrando entradas de octubre, 2018

Roberto Juarroz

Los pensamientos a veces se convierten en humo
y nos envuelve como una insólita nube, 
fatigada de imitar a las formas.

El yo escapa entonces
como un gas innecesariamente comprimido
y nos queda nada más que la fractura que somos, 
este método furtivo y agobiante
para unir lo que no puede unirse de otro modo, 
ya que sólo una grieta 
puede juntar lo que no existe.

Estamos habituados 
a que los pensamientos regresen de ser humo, 
pero nuestro yo, 
que generalmente también vuelve, 
se torna cada vez menos yo,
un demacrado vaho
que apenas si empaña los cristales, 
una niebla en suspenso, 
un vago ejercicio
de sostener el aliento del verbo.

El pensamiento nos traiciona
y el yo también nos traiciona.
Somos leves señales de humo
que tal vez no tejan ni un código.

Pero abajo, arriba o entre el humo
queda siempre la fidelísima fractura, 
la grieta que nos fija en el abismo.

Roberto Juarroz
[ Coronel Dorrego, 1925 / Temperley, 1995 ]
Undécima Poesía Vertical, 1988
Poema 9
ARTE: Todd Schorr [ Nueva York, 1954 ]

Eva Perón por Facundo Cabral

En mi casa había dos nombres que no se podían pronunciar sentados; había que ponerse de pie: Eva Perón y Atahualpa Yupanqui. Eva nos salvó la vida. Porque si la política no es ayudar hasta el último; no es nada.
Al señor Perón y a esa señora nosotros le debemos la vida. Y esto no es una metáfora. Ni es un tango ni es un drama. Así concretamente: nos salvó la vida. Y nos hizo sentir por primera vez que eramos parte de la sociedad. Que eso es extraordinario. Porque el problema para los que han vivido tanto tiempo en la calle no es el hambre y el frío (que por supuesto son importantes) sino el sentirse fuera de la cancha: que no sos parte de la sociedad. Que estas absolutamente excluido que es la palabra mås brutal.
Una vez un señor le comentó a mi madre que había un presidente que le interesaban los pobres. Yo no tenía la menor idea de lo que era un presidente... En La Plata venía el General y la Señora a un Tedeum que se hacía en la Catedral. Yo le había preguntado a un señor como habla…

Deseo versus Instinto

Incluso el ser humano más espantoso del planeta merece poder limpiarse el culo. Charles Bukowski, Factotum.
La mierda representa un problema teológico más complejo que el mal. Ya que Dios concedió libertad a los humanos, podemos aceptar la idea de que Él no es responsable de nuestros crímenes. La responsabilidad de la mierda, sin embargo, le corresponde completamente a Dios como creador de la humanidad. Milan KunderaLa insorportable levedad del ser.

¿Por qué el sujeto, o al menos la mayoría de los sujetos, caga y orina en el inodoro? Bien, admito que puede sonar un poco rara la pregunta, pero no va de suyo que el sujeto, naturalmente, haga uso de ciertas instalaciones, y no de otras, para ciertas cuestiones domésticas. Quiero decir: todo es cultural. Ahora bien... ¿Qué quiere decir que sea cultural? Sí, por un lado que ha operado la represión: esto parece fácil de entender desde el discurso universitario más básico; y de paso también convendría entender que aún los psicóticos suelen cag…

Artes Visuales, grabado.

Fer Pietra [ Buenos Aires, 1984 ] ferpietra.blogspot.com Exponiendo en Centro Cultural Borges Buenos Aires

Jorge Luis Borges.

A Mandie Molina Vedia
De los muchos problemas que ejercitaron la temeraria perspicacia de Lönnrot, ninguno tan extraño —tan rigurosamente extraño, diremos— como la periódica serie de hechos de sangre que culminaron en la quinta de Triste-le-Roy, entre el interminable olor de los eucaliptos. Es verdad que Erik Lönnrot no logró impedir el último crimen, pero es indiscutible que lo previó. Tampoco adivinó la identidad del infausto asesino de Yarmolinsky, pero sí la secreta morfología de la malvada serie y la participación de Red Scharlach, cuyo segundo apodo es Scharlach el Dandy. Ese criminal (como tantos) había jurado por su honor la muerte de Lönnrot, pero éste nunca se dejó intimidar. Lönnrot se creía un puro razonador, un Auguste Dupin, pero algo de aventurero había en él y hasta de tahur.          El primer crimen ocurrió en el Hôtel du Nord, ese alto prisma que domina el estuario cuyas aguas tienen el color del desierto. A esa torre (que muy notoriamente reúne la aborrecida blancura…

Lacan & Shakespeare

En el Seminario la Angustia, Lacan afirma que “... se pueden tomar todos los préstamos que se quiera para tapar los agujeros del deseo, como los de la melancolía –ahí está el judío que sabe un montón de cosas sobre el balance de las cuentas y que al final demanda la libra de carne, creo que ustedes saben lo que estoy citando.”  [1] Lacan está citando aquí, obviamente, a El mercader de Venecia de Shakespeare, a propósito del extraño contrato, hecho a modo de broma, entre el prestamista Shylock y el mercader veneciano Antonio, por el cual este último se compromete a saldar sus deudas de dinero con a pound of flesh, una libra de carne extraída de aquella parte del cuerpo que al acreedor le plazca. Los agujeros de la melancolía y del deseo, son los de Antonio, quien al comienzo de la obra ignora por qué está tan triste [2], y que por amor a su amigo Basanio, contraerá una deuda a favor de él.
De la libra de carne al objeto causa de deseo
Lacan sostiene que no es azaroso que Shakespeare haya…

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