Desasosiego.


Soy los alrededores de una ciudad inexistente, el prolijo comentario de un libro que nunca se escribió. No soy nadie, nadie. No sé sentir, no sé pensar, no sé querer. Soy una figura de novela aún no escrita, existiendo en el aire y deshecha sin haber existido entre los sueños de quien no supo completarme.
Siempre estoy pensando, siempre estoy sintiendo; pero mi pensamiento no encierra raciocinios, mi emoción no contiene emociones. Estoy cayendo, desde la trampa aquella en las alturas, a través del espacio infinito, en una caída sin dirección, infinita y vacía. Mi alma es un maelstrom negro, vértigo inmenso en torno a un gran vacío, movimiento de un infinito océano alrededor de un vacío agujero, y en las aguas que más que aguas son un puro girar, flotan todas las imágenes de lo que vi y oí en el mundo, arrastran casas, caras, libros, cajones, rastros de música y sílabas de voces, en un remolino siniestro y sin fondo.
Yo, realmente yo, soy el centro que no hay en todo esto sino como una geometría del abismo; soy la nada en torno a la cual gira este movimiento sólo por girar, sin que ese centro exista por otra razón que no sea la de que todo círculo lo tiene. Yo, verdaderamente, yo, soy el pozo sin paredes, pero con la viscosidad de las paredes, el centro de todo con la nada en torno.
Fernando Pessoa
[ Lisboa, 1888 / 1935 ]
Libro del desasosiego, 1982.
Artes Visuales:
Gilmar Fraga
[ Brasil, 1968 ]

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