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Mariscos en su tinta Significante.



Marcelo, cómo estás?, disculpa por molestarte de nuevo pero para serte franco hay algo ke me tiene muy mal y es la noción de que la Psique no existe y solo existe el cuerpo del significante y su goce; realmente se me hace reduccionista (Sin ningún ánimo de ofender), es como decían los conductistas, ke la mente era un mito porke todo se reducía a la conducta; Ahora yo me pregunto, las matemáticas no existen?, ya ke las matemáticas son un ejercicio mental desde mi perspectiva, cómo vamos a reducir las matemáticas al goce y al significante?, o la imaginación, no en el sentido lacaniano (vamos ya, ke lacan tampoco podía saberlo todo), si no en el sentido de castoriadis, o david hume, cómo podemos decir ke x ejemplo la experiencia, no su descripción, si no la experiencia de un sueño no existe? x ejemplo si yo te digo, imagina un hipopotamo hablando x celular, supongo ke se ve o no? o sencillamente dadas ciertas teorías deberíamos afirmar a priori ke eso no existe? cómo se da en la literatura la invención de personajes si no fuera x un proceso reflexivo ke según lo común y corriente es mental? X ke tu dices textual Lo Mental no existe, realmente esa frase me aterra y me tiene muy mal, no he podido escribir nada (escribo cuantos) ya ke la imaginación siempre ha sido importante para mí, y como yo me tomo muy enserio lo ke leo, dada ke es una afirmacion, en serio ke siento ke todo se me está cayendo a pedazos y lamento escribirte así con angustia, pero esto realmente me tiene mal, saludos.
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Bueno… Vía significante cruzaré la cordillera para responderte a través de esta blog (como te dije) y esperando que aún no te hayas desmayado del espanto que te producen mis alocadas enunciaciones. Me parece muy bien que haya cuestionamientos y te plantees estas cosas: el tema de la Percepción (porque creo que de eso se trata) es uno de los más intrincados para entender desde el punto de vista psicoanalítico, por eso Lacan rompe con los filósofos, especialmente de la Escolástica, del Empirismo y de la Filosofía Trascendental.  Aconsejo –para quien quiera tener un panorama más puntual- acercarse al texto de Colette Soler -que es bastante conceptual al respecto- cuyo título es “El inconsciente a cielo abierto de la psicosis” (JVE Ediciones, Bs. As., 2004)

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Decís muchas cosas, trataré de ser breve y plano porque siempre trato de que se entiendan las dudas sin caer demasiado en conceptos que -por demás- son bastantes complejos -y esta es la idea de la blog- :

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1/ La experiencia –aunque nos pese como neuróticos- tendré que decir que no existe. ¿Qué sería? ¿Acumulación de saber? Diré que el saber está en falta. Acumular algo no garantiza una certidumbre sobre el acto. Clínicamente no existe, como no existe lo inconsciente fuera del análisis, sin la presencia del analista. Y espero no te desmayes con esto último, pero ya lo dijimos muchas veces. “La experencia” tampoco existe en lo que concierne al oficio de analista. ¿A la del escritor, vos que decís? ¿A la del artista plástico? ¿A la del médico? ¿Que seria una “buena experiencia” para la formación médica? Básicamente que el paciente no se muera antes de lo previsto por las estadísticas (y saberes) del caso. Es cierto: si nunca auscultó un abdomen o nunca puso una inyección, posiblemente la primera vez no lo haga tan bien como la vez número veinte. Pero supongamos que tenemos a un médico que hace veinte años hace punciones y un día (porque esa mañana discutió con su pareja o se peleó con el kiosquero) hace mal una punción. ¿Qué sucedió? ¿Y la experiencia? ¿Qué valor le damos, cómo la conceptualizo ahora? ¿Existió tal experiencia en el sentido de lo que uno vulgarmente dice “tiene experiencia”? ¿Qué es entonces "la experiencia"? ¿Nunca escuchaste decir que ciertos médicos de renombre, jefes de servicios de grandes hospitales nacionales, un día hicieron mala praxis o, mejor dicho, se han equivocado en la operación con el paciente? ¿Por qué? Porque a la experiencia el sujeto la cubre con lo que se llama el fantasma. Y un día el fantasma renguea porque pintó la angustia.



2/ ¿Que seria, según vos, “la experiencia del sueño”? Absolutamente nada si no lo podes contar. Como “la experiencia de volar” o “la experiencia de tomar ácidos”. Es decir: nada sin la palabra. Es cierto ese chiste que dice: “para qué sirve si en una isla desierta me voy a topar con una mina alucinante, si no se lo voy a poder contar a nadie”. Es decir: sin el lenguaje no hay nada; y la experiencia es un asunto de lenguaje. Es decir: de fantasma. Si convenimos que el sujeto solo sueña lo que dice que sueña, el sueño está en el discurso. Por otro lado: el sueño, para el psicoanálisis, no existe sin el analista, por lo tanto lo que el sujeto sueña lo inventa en el dispositivo. Cierto que dice: “tengo un sueño.” O “me acordé un sueño” pero tener o recordar no es un dato empírico sino significante. “Tengo un sueño” quiere decir “Prepárese señor analista porque voy a inventarle una lindísima historia que se me acaba de ocurrir. Le aseguro que lo soñé, pero solo contaré lo que recuerdo.”- y, obviamente, ¿qué otra cosa podría contar? Hoy día parece común que a alguien se le ocurra contar un sueño, pero para los antiguos el sueño era un mensaje de los Dioses. ¿Cómo puede ser que hoy un analizante diga "voy a contar un sueño" como si fuese algo sencillo, de la percepción cotidiana? Porque hay un analista que asegura que lo que va a contar tiene que ver con su trazo. Porque el mismo analizante ya le puso fichas a lo inconsciente. Y ¿qué es lo inconsciente, qué es ese sueño? Lo que dice; es decir: lo que va inventando. Con  “Recuerdo” está todo más que bien, pero nos interesa lo que dice, no lo que soñó esa noche. Porque lo que soñó, ya fue: sólo hay un resto. Si para Hume pensamos porque sentimos y porque tomamos un dato de la experiencia, para Lacan sentimos porque pensamos. Si pensaríamos como Hume, entonces un psicótico que escucha que las paredes le hablan, no seria tal: las paredes hablan: he ahí el dato empírico; conclusión: pensamiento del sujeto. ¿Se entiende? En cambio: fantasma, pensamiento, conclusión. Es gracias a que primero está el pensamiento, primero el fantasma (“las paredes me hablan”) y después la realidad, que podemos decir que hay psicosis.  Para decirlo con más fuerza: las “impresiones” de David Hume no existen sin que primero existan los pensamientos que son inconscientes (Gedankes). Freud descubre que la memoria es inconsciente y que primero está el lenguaje y luego la realidad. Que, obviamente, es fantasmática. Sin embargo, es a Hume a quien Lacan le atribuye el fundamento de la noción de causa (como le atribuye a Saussure su signo lingüístico que rompe en pedazos para darle primacía al significante). Dice en “Posición de lo inconsciente”:  "que se capte la causa en ese nivel en el que un Hume pretende desemboscarla". Para Lacan hay hiatus entre causa y efecto. La causa es del deseo.



3/ si todavía pudiste soportar hasta acá, sigo: si vos me decís que imagine un hipopótamo hablando por teléfono, yo seguramente me lo podré imaginar. ¿Por qué? Porque estamos inmersos en el lenguaje. Nada más. ¿Cómo hago para hacer entrar a un hipopótamoen el aula de una facultad? Lo dibujo en el pizarrón. Lo mismo que para hacerlo entrar en mi pensamiento. Simple: significante. Hipopótamo es una palabra. Pensamos con palabras. Quizás yo me imagine “mi idea de hipopótamo” que no es la tuya y piense en un hipopótamo blanco. Vos habrías pensado, tal vez, en uno azul. Ahí empiezan los problemas. Justamente porque, lejos de pensar que si me decís “hipopótamo” no existe, existe pero es significante; y el significante es “la imagen acústica” para Saussure; y para Lacan es lo que representa a un sujeto, para otro significante. Dice Lacan en “La instancia de la letra”: “es el mundo de las palabras que crea el mundo de las cosas”... primero está el significante, después el hipopótamo. El significante fálico es el que perfora al sujeto para sujetarlo al lenguaje, el sujeto es hablado, es pensado. Como dirá Freud “no es amo de su propia casa”- de allí que el lenguaje no sirve para comunicarse, sino para darle existencia a un sujeto que tiene su cuerpo cargado de goce.



4/ justamente por esto último, el sujeto sólo habla si encuentra un goce allí. Y te diré más: sólo escribe, sólo dibuja, sólo pelea, sólo coje, sólo come, etc, si encuentra un goce allí. Nada más. Un exceso de goce lo lleva a la angustia, a la inhibición o al síntoma. Por tanto, la idea de “lo mental” es como la idea de un aparato psíquico constituido por neuronas o energía y sinapsis o un receptáculo cerebral. En eso creen los cognitivos. Lacan nunca negó que necesitemos un cerebro para pensar (de hecho le llamó córtex al espejo cóncavo del estadio del espejo) pero también necesitamos un corazón y dos pulmones. Podemos pensar si nos falta un pulmón, okey: pero no podemos pensar si nos falta el corazón. No pensamos porque tenemos un cerebro. En realidad como podemos pensar tenemos un cerebro que más o menos nos funciona bien. ¿Y por que pensamos? Porque tenemos un lenguaje. Nuestro cuerpo se altera depende como  el lenguaje nos es donado. PRIMERO ESTÁ EL LENGUAJE, DESPUÉS EL PENSAMIENTO. De allí que la psicosis muchos la leerán como una reducción de lóbulos; otros la pensamos como la falla en la significación fálica. Es como en informática: a ningún ingeniero se le ocurriría cambiar de pintura el chasis (el hardware) si entra un virus en una máquina: va directo al software. Nuestro software se llama “lenguaje”; con la sutil diferencia que el hardware no existe sin él. 

Tenemos un cuerpo (percibimos cómo percibimos) gracias al lenguaje que nos es donado. Y depende cómo haya sido esa herencia es que vamos a poder percibir, pensar, sentir, comer, coger, olfatear, degustar, trabajar, hacer matemáticas (que ya lo creo que es puro lenguaje), amar y, fundamentalmente, hablar. Por eso hay gente que nunca comió mariscos -y vaya el ejemplo ya que desde Chile viene tu pregunta- porque, fantasmáticamente, le daba asco: hasta que se enamoró y su pareja comía mariscos y entonces comenzó a comerlos. ¿Por qué no le dio más asco? ¿Por qué pudo atravesar ese fantasma? Porque, como dice Lacan, el amor es un cambio de discurso. Los mariscos siempre fueron los mismos, con el mismo olor y la misma textura.



5/ ¿se entiende, entonces, por qué lo mental no existe? Y espero no sigas aterrado ni avergonzado. No existe, insisto, en el sentido anatómico. En todo caso habría que hablar de topología del sujeto, pero no de lo mental. (Te aconsejo revisar algunos posteos de esta blog que hablan del tema). Hablar de “lo mental” es como hablar “de lo gástrico” o “de lo respiratorio” y ¡vamos ya! que es tan importante respirar como comer y como pensar, ¿verdad? Sin embargo no podríamos ni respirar ni comer sin que se nos done el lenguaje. Sí lo pueden hacer los animales; pero ellos –justamente- no piensan. El instinto es justamente la acción directa –sin pensar- sobre el objeto. Por eso no enferman y son perfectos: su saber no está en falta. Saben perfectamente cuándo, con quién, cómo y dónde. Si un animal no come mariscos nunca lo comerá por más “amor” (o estímulo vaya a saber cómo) que reciba del otro. Sin embargo, para un enamorado, los mariscos que otrora eran detestables hoy pueden ser un manjar delicioso. MAP Agosto/2015.

ARTE:
Emilio Rubione
[ Buenos Aires, 1990 ]

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