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Federico García Lorca - Yerma









Hace unos días, disfrutando de la obra que protagoniza Mercedes Morán, dirigida por Claudio Tolcachir, "Ay, amor divino" (estrenada en Mar del Plata); la actriz me recordó la belleza, la lírica, la poesía, la tragedia, de las palabras de un poeta sublime, como Federico García Lorca. Un autor que hizo del teatro, poesía. Un autor difícil de interpretar, muy difícil. Porque sus notas no pueden desvincularse de un cuerpo trágico, de un gesto exhausto, de una voz siempre lastimada. Imposible cerrar los ojos y no escuchar un Lorca tocándose los pechos, o el sombrero, o el corazón herido...

Bastó sólo un  brevísimo párrafo para que me dieran ganas de citarlo y volver a releerlo. Siempre retorna: como lo que siempre vuelve, indefectiblemente, porque ha marcado trozos de nuestra vida, porque ha dejado rastros: como Cortázar, como Borges, como los seres que nos amaron y a los que amamos, como aquel atardecer en el río, como las montañas que nos pronostican la finitud del Ser, como el alba frente al mar, o la cena con velas y luna y piernas sobre rodillas y boca sobre oreja y piel sobre salitre. Como las banales discusiones nocturnas, insípidas como el viento. Como los besos que muerden las encías y las palabras... Así es Lorca, la vida misma. 
Un antes y un después.

MAP
VI.16




 YERMA: ¡Cómo no me voy a quejar cuando te veo a ti y a otras mujeres llenas por dentro de flores, y viéndome yo inútil en medio de tanta hermosura!

MARÍA: Pero tienes otras cosas. Si me oyeras podrías ser feliz.

YERMA: La mujer de campo que no da hijos es inútil como un manojo de espinos, y hasta mala, a pesar de que yo sea de este desecho dejado de la mano de Dios. (MARÍA hace un gesto para tomar al niño.) Tómalo, contigo está más a gusto. Yo no debo tener manos de madre.

MARÍA: ¿Por qué me dices eso?

YERMA: (Se levanta.)  Porque estoy harta. Porque estoy harta de tenerlas y no poderlas usar en cosa propia. Que estoy ofendida, ofendida y rebajada hasta lo último, viendo que los trigos apuntan, que las fuentes no cesan de dar agua y que paren las ovejas cientos de corderos, y las perras, y que parece que todo el campo puesto de pie me enseña sus crías tiernas, adormiladas, mientras yo siento dos golpes de martillo aquí, en lugar de la boca de mi niño.

Federico García Lorca
[ Fuente Vaqueros, 1998 / Alfacar, 1936 ]
,
YERMA; poema trágico.
/ 1934 /
Acto Segundo. Cuadro II.


( * ) yermo:
adjetivo/nombre masculino
  1. 1.
    [terreno] Que no tiene vegetación y no está cultivado o no se puede cultivar.
    "las autoridades atiborraban de herbicidas el yermo territorio a fin de evitar que los fugitivos se ocultaran en la vegetación"
  2. 2.
    [lugar] Que está extraordinariamente empobrecido.
    "la emigración dejó la comarca yerma y desolada"

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