Ir al contenido principal

Historia porteña...





Hace un par de días, en un viaje corto en colectivo, me siento cerca de un mendigo borracho que cantaba y golpeaba con su mano el asiento delantero. En una de las paradas sube alguien de unos veinte y pico de años. Se sienta en la parte trasera del bondi. El borracho, llegando a la Avenida 9 de Julio, canta que estamos en la 9 de Julio. Me hace reír mucho. Cuando llegamos a la zona de plaza San Martin, comienza a vociferar: "Zona de ricos, de gente paqueta..."-Borracho pero no boludo. Me levanto para bajar.


Al llegar a la puerta trasera, el chambón que había subido después me mira y acompañado de un gesto de labios como enunciando "que boludo ese borracho", me dice: "Ese es un resentido."- En un segundo pensé que el resentimiento suele albergarse en el interior de todo sujeto, como los celos o la infinita rivalidad yoica; porque cuando se ama se odia y el orgullo imaginario mezclado con el odio crea cierto rencor imaginario.  En un segundo también pensé que el mendigo tenía mucho más “derecho” a serlo que cualquiera de los que estábamos en ese momento ahí; pero también pensé que quien me estaba hablando tenía las zapatillas más baqueteadas que las mías, y algo me estaba diciendo. Le digo: "Es que hay gente que no puede no serlo, aunque se sufre por eso... Pero la pobreza, la indigencia..."-

El chabón me mira fijo y me dice: "¿Sabes? Yo soy pobre. Mi vieja murió el año pasado. La casa la vendieron a 180 mil pesos. A mí no me dieron un solo peso. ¿Y? Yo no soy resentido. Y tuve un padre drogadicto, una familia de mierda, que se peleaban todo el tiempo… Yo pienso que hay que vivir y dejar vivir."- Me quedé casi mudo. "Te felicito. Es muy zen lo tuyo. Te felicito de verdad."-

Estaba a punto de bajar, y él agrega: "Este año terminé la secundaria"- lo volví a felicitar. "Hay que seguir luchando, viviendo..."- lo volví a felicitar. "Yo leo, leo bastante."- y lo felicite otra vez. Finalmente agrega: "Yo vivo en la calle pero no soy un resentido."- Le volví a observar sus zapatillas y pensé que yo las uso a veces muy rotas porque elijo, pero hay gente que no puede elegir.

Me quede un poco golpeado por lo que la sociedad me mostraba permanentemente, no me sorprendía eso porque habito con ellos el barrio, los saludo siempre, me saludan, me conocen (aunque a él nunca lo había visto y a juzgar por su viaje que continuaba, seguramente era de otro barrio); a algunos los veo poner casi medio cuerpo adentro de un container de basura para sacar la comida (me enseñaron a separar las sobras en una bolsita que a veces adjunto al resto); pero él no era de esos seguramente: llevaba algo de dinero (cuando subió vi que le daba algunos billetes a otro que seguramente le pagó con la tarjeta el bondi) y por suerte seguramente no está en el extremo de comer de un tacho. Pero vive en la calle. Y no es un resentido.  

Casi bajando, sin saber qué mas decirle, agrego como para justificarme: "Yo ayudo a veces a tus compañeros que duermen acá en la plaza y en la galería sobre Maipú..."- Entonces me sonrió y me tiró la mano. Percibí –como decirlo: en lo profundo-, lo que siempre supe de modo racional: no sólo que los dos éramos el producto de esta misma sociedad; sino y sobre todo que éramos también de cierto modo responsables el uno del otro. Y por eso tenemos que luchar por un modelo social más equitativo, donde el rico no sea tan rico y el pobre, tan pobre. Le pedí que se cuide, y caminé entre los árboles de la noche cavilando sobre el modelo fáctico -que acababa de relevarme mi vecino- de lucha contra la pulsión de muerte.

MAP
Honrar la vida.
I/16
ARTE:
Jean-Léon Gérôme
[ Francia, 1824 / 1904 ]
Diógenes de Sinope

Entradas populares de este blog

Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

la pèrdida en el horizonte

- - - - ¿Se acuerda de aquel libro de Vinicius de Moraes, Para vivir un gran amor? ¿Qué necesita uno para vivir un gran amor?
.
—Lo primero es animarse a correr el riesgo. Lo que yo observo en el consultorio, como una de las grandes barreras para el amor, es el temor de la mayoría de los humanos a correr el riesgo de la pérdida. Toda relación de amor presupone que alguno de los dos va a perder al otro. El otro puede morir o dejar de querernos. No hay ningún amor que no tenga en el horizonte la pérdida. Y hay que animarse a tolerar esa posibilidad. Mucha gente, porque no se anima a perder, vive perdiendo. Quiero decir: dan por perdido el amor antes de haberlo vivido. Eso es mucho más relevante, numéricamente, de lo que se supone. Inclusive, hay mucha gente a la que usted ve en pareja, casados o no, y sabe que ya no se aman. Uno los escucha hablar y se da cuenta de que no se animan a disolver su pareja y a armar otra nueva porque ya han dado por perdido el amor. Y han dado por perdido el amor…

Seguidores