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El Dispositivo del Pase / Comentario Anexo.








He recibido un par de mails en relación al posteo que firmé sobre El Pase en Psicoanálisis. Me gustaría volver sobre un punto: si bien es cierto -como expresé- que quizás no haya algo mejor que este dispositivo para organizar una autorización dentro de una Escuela de AE a AME, en realidad no es ese el punto. Lo preocupante, en todo caso, es que las Escuelas implementen este dispositivo cuando se reconocen "lacanianas" y saben perfectamente que en el Grafo del Deseo (que creo más vigente que nunca y para nada perimido) Lacan coloca el Significante de la Falta en el Otro ( S(A/) ) en el piso superior para significar el (-1) reinante en la batería Significante o, para decirlo de otro modo, lo mismo que expresa en el Seminario 6 cuando analiza a Hamlet: "El deseo del neurótico nace cuando no hay Dios" (clase del 24/6/59), es decir cuando ningún Otro puede garantizar el Ideal. Por lo tanto cabría razonar aquí hasta qué punto el dispositivo del Pase obtura el verdadero Deseo del Analista. No encuentro demasiada diferencia entre un Cartel de Pase y el Diploma que otorga una Universidad que tanto critican los mismos analistas. Me parece que hay mucha hipocresía en nuestro entorno. Conozco analistas que siendo AME de Escuela, critican al Pase pero están en dicho Carteles. 

Por otro lado: si creemos que es la lalengua lo que realmente constituye el caso por caso, si creemos que el Goce y su trabajar sobre él diferencia nuestra clínica del resto (es decir en definitiva: si creemos que el lenguaje nos toma y hablamos porque hay un goce en el hablaje), resulta también paradójico que  seguir instituyendo un Pase, un significante detrás del apellido que haga más consistencia al Síntoma yoico, establezca la Autoridad que un analista espere del Otro. Sabemos, seamos sinceros, que ni siquiera es esa Legalidad que se busca. Si no, oh casualidad! en casa de herrero..., que se espera encontrar -vía imaginaria- el Ideal que no existe. Y sobre todo, ya que hablamos de Ideal, encontrarse con esa IMAGEN justa para cada quien; imagen que no es más que un significante que en este caso viene a estar encapsulado en el A.M.E.

El analista es, como alguna vez enunciábamos ( http://psicocorreo.blogspot.com.ar/2011/07/cuento-zen-saber-del-analista.html ) anali-siendo, al igual que el analizante. El Sujeto Supuesto Saber es Supuesto. Y lo Supone el analizante. Por eso el analista debe ocupar Su-Puesto sin obturar el Saber del analizante, constituyéndose objeto (a) en el lugar del agente en el discurso que Lacan ha bautizado, justamente, como del analista.  El analista no logrará nunca, si es que respeta la Regla del dispositivo, completar Saber alguno. Como en aquel cuentito Zen, la tasa (del analizante) deberá rebalsar para poder quedar vaciada y entonces discurrir sobre el Saber inconsciente que se inventa. Parece que desconociéramos que el Síntoma está plagado de Saber y de Goce.

Entonces: ¿por qué esperar del Otro (el AME de Escuela) un saber sobre Su goce? ¿Qué autoridad puede tener un Cartel para juzgar mi travesía fantasmática y mi posición de analista frente a la soledad del Acto? Es cierto –insisto- que nos autorizamos ante un otro. Pero no ante Otro (llámese Escuela, Universidad o Estado). Entonces, ese “otro” no necesito esté depositado en ninguna institución. Se elije en transferencia y su escenario es el único posible: el dispositivo de análisis. Único espacio entre analizante y analista en que se puede circunscribir el circuito pulsional y deseante que ha llevado un Sujeto a poder enunciar en su discurso. “Sí, quiero escuchar al doliente. Sí, estoy dispuesto a ocupar el lugar –como decía también Roberto Harari- de desecho (a), de basura decidida”. Lugar que, obviamente y no va de suyo en un Cartel de Pase, se cuestionará en el mismo recorrido del análisis.  Parece que todavía muchos analistas no han escuchado que toda Demanda (y el PASE es una Demanda al Otro) es un pedido de amor. Aún más amor... como Lacan enuciaba en el Seminario XX que lleva ese significante: Aún. Y, como Julio Cortázar nos recordaba, el amor es sólo una imposibilidad: como el guante izquierdo enamorado de la mano derecha.  Habrá que poder sostener, entonces, ese imposible. El Otro está barrado; y esto es lo que ubicamos frente al analizante ante su rectificación subjetiva. Habrá que bancarse, entonces, el Sin-Sentido que muchas veces nos trae el amor.

MAP - 05 / 2015 -

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