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El Banquete y Lacan



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El psicoanálisis: ¿Qué lee del Mito de Aristófanes? Que no buscamos "la mitad perdida"; que no hay Complementaridad sino Suplemento; que el sujeto no hace pareja con otro sujeto, sino con su falta. La pareja del Sujeto es el Objeto. Mendigar los Restos, como en el Banquete; quiere decir ir en busca del (a): objeto agalmático que el otro esconde; único con el brillo justo para cada quien.  De allí que el trabajo del duelo es absolutamente arduo porque, como enunció Alphonse de Lamartine: "Un sólo ser nos falta y todo queda despoblado." 

(De allí también que no es que Amamos lo Bello; sino que se transforma en Bello aquello que amamos.  Por eso los Griegos decían que la Belleza es todo aquello que excita nuestros sentidos.)

El amor es violento porque pretende esa libra-de-carne; quiere que se produzca la Metáfora Amorosa: que quien tiene sea pobre y quien no tiene, pueda dar.

De allí que Lacan enunciará que el amor es "Dar lo que no se tiene..." Porque dar lo que se tiene es capitalismo. Pero dar la falta quiere decir dar la castración, la libre-de-carne que el Mercader de Venecia de Shakespeare, pide.  Cuando Isidoro Vegh cuenta el siguiente apólogo nos llama a pensar en que el amor son gestos de amor; y que para hacer un gesto es necesario castrarse; hacer un pequeño esfuercito. Dice -lo cito de memoria porque es de una conferencia-: "El marido que sabe hacer el amor, y que la mujer le pide cerezas a las tres de la mañana; no se le va a ocurrir decir: "Nooo! A esta hora!".  ¿Qué hace? Se levanta, sale hasta la puerta, se enciende un pucho, lo fuma tranquilo y después vuelve y le dice: "Sabés querida que estaba todo cerrado?"  Y ella se queda contenta. Se entiende: dar lo que no se tiene." 

Y aquí nace una paradoja: ¿Cómo se puede poner primero al otro si todo amor es narcisista, si yo pretendo que el otro me ponga primero a mi?  Bien: aquí es donde debe producirse la Metáfora: es decir, el cambio de lugares; castración mediante: pasar de ser falo a ser objeto. El falo es sinónimo de tener; mientras que el objeto es la falta. ¿Se ve porqué Lacan decía que Sócrates fue el primer analista? El que tiene, el que no tiene: Penia y Poros que -cuando se produce la metáfora- aman más allá del imaginario.

El neurótico, muchas veces, cree en ese "sentimiento oceánico" del que hablaba Freud de volver a un amor incondicional que sólo existe en el Goce Absoluto.  Simplemente porque no hay ningún sujeto -barrado- por fuera de la Demanda: nadie que ame a otro puede dejar de demandarle el objeto. El amor incondicional no produce, en todo caso, más que estragos: es el de la Madre Todo Poderosa: es decir, fálica.  

MAP
Jun/2013

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