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a-nudamiento

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Marcelo: me pegó mucho el posteo que hiciste en relación a Mozart. Siempre pensé, como vos, que el talento es transpiración y desde que leí a Lacan entendí que a la transpiración hay que anularle los tres registros (RSI), que no se trata de incentivar conscientemente a un niño sino de que los registros estén bien anudados: ¿qué te parece mi idea? Por otro lado –y con respecto a tu último posteo- quería preguntarte ¿qué pensás de los sujetos que no pueden producir metáfora amorosa, amor simbólico, que siempre están esperando del otro pero no pueden dar la castración? Gracias, Eugenia Ariel.
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Eugenia: creo que los dos parráfos en que puede divirse tu correo están relacionados y tienen el eje en común del anudamiento; de la Metáfora Paterna.  Un sujeto que –como bien decís- no tiene convenientemente anudados los registros; por más que transpire, no va a poder hacer nada con su síntoma. Por eso hay gente que transpira pero no en (y por) lo que ama. 

El fantasma les juega la mala pasada de pagar una deuda o de rivalizar con Otro justamente porque ese Otro no habilitó.  Por supuesto que –como dije en ese posteo- a veces el Otro habilita pero es el sujeto que no puede aprovechar(lo): es parte también de la neurosis –por lo general fuertemente narcisística- de estos sujetos que no pueden ceder el objeto (esta es la característica imperante, por ejemplo, en la histeria: por eso no es casualidad que la histérica busque un Amo: lo necesita para revelarse en una otra escena.  Es muy típico escuchar a las histéricas enunciar cosas como: “Es el padre ideal para mis hijos” o “La tiene clarísima” o “Es lo más…” Bien: “Lo más” quiere decir que la tiene más larga: es decir, que posee el falo. Ahora: una vez que la histérica hace posesión de ese Amo; ¿qué se observa? Que no se banca eso que deseó. 

Es decir que uno podría preguntarse ¿para qué quiere a alguien que la tenga más larga si después no va a poder sostenerlo? Pues bien: para revelarse. Porque si la histérica se enganacha con alguien que la tiene más corta; es muy poco probable que puede gozar en todo el sentido del término: no olvidemos que el goce-sexual también pasa por el significante. Por eso es conveniente que los "buenos padres" obsesivos de las fálicas histéricas; alguna vez entiendan que la Mujer quiere otra cosa: como decimos a veces, que la traten un poquito con menos respeto.

Esto tiene relación con la otra pregunta ya que los sujetos que siempre esperan del otro pero no puede dar la falta son, en general, quienes tampoco pueden sostener nada. ¿Y cómo se llama a áquel que pide, come, caga, duerme y vuelve a pedir? Es decir, a aquel que siempre está gozando sin ley: se lo llama un niño.  De ahí que personalidades narcisisticas sean refractarias al análisis, a interrogarse, a hacerse cargo y a poder ponerse de objeto en pro de su mismo deseo.  Para recurrir a un análisis es necesario estar en falta.  

Por eso, como bien decís al comienzo, no se trata –como se le dice a un niño- de apoyarlo todo el tiempo: Vos vas a poder, vos podés, etc. Ese es el discurso naif de ciertas filosofías hoy de moda; el problema es más complejo: justamente es de Castración.  De aceptar perder para ganar.  Es decir: de escuchar la angustia como brújula del deseo. Si fuese tan simple, todo se solucionaria mirándose al espejo y diciéndose cada mañana: "Yo puedo": eso, como sabemos, es algo que nos pueden decir los amigos, o los padres; pero que justamente creérnosla puede desembocar en la pérdida de aquello que nos causa. Un Padre que sólo habilita goce pero no transmite La Ley de la Castración es un Padre que está cómodo y que también goza de su síntoma y del síntoma de su entorno: es un sujeto al que le conviene que todo siga igual, que funcione aún sin Ley: no olvidemos que, claro, todo padre también es un neurótico.  El Padre debe habilitar pero -a la vez- pedir acatar la Ley; sino se entra en una dialéctica cuasi perversa donde cada uno hace la suya.

El yo-puedo sin articulación con la Ley -es decir, con la Palabra que un Padre debe transmitir y que un hijo debe estar dispuesto a escuchar-, termina en un bebé caprichoso y creído masturbado con su propio goce: es decir, un Narciso. Y esto conlleva, como dije, el producto de un Padre minusválido, despreciado en su Palabra y en su Acto; que es lo que Lacan llamó el "pobre tipo". Es decir: un hijo narcisista es por lo general producto de un pobre-padre: uno no supo transmitir la Ley, el otro no puede escucharla.

Si una persona es capaz de perder hasta su propio deseo, aún transpirando infinitamente pero hacia una nada; entonces lo que descubrió Freud no es una locura: que lo que mejor define a la pulsión son los labios besándose a sí mismos. Y si esto no es narcisismo, si esto no es quedarse con su propia imagen; el narcisismo, ¿dónde está? Con esto, permanentemente, se lucha en la praxis de nuestros analizantes.  Saludos, marcelo pérez-


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