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Espejo y Modelo Òptico

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Hola Marcelo: ante todo gracias por tus clases en youtube: me ayudan todo el tiempo a esclarecer algunos temas que estamos tratando en un grupo de estudio con un par de colegas, acá en Marcos Juárez (Sta. Fé) no hay mucha posibilidad de formarción... Te queríamos preguntar algo en relación con el YO que estamos viendo en el Seminario I y su articulación con el Modelo Óptico: primero) ¿Por qué el YO depende tanto de la Imagen (del Otro y del otro)? Quiero decir: ¿A qué se debe esta alienación? Y segundo) ¿Por qué en el narcisismo el YO -valga lo redundante- está totalmente afianzado, si podemos llamarlo así?  Gracias! M.G.
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Bueno... Trataré de contestarte en pocas líneas aunque sin una articulación (una mirada) más abarcativa estoy algo limitado de hacerlo en pocas líneas.  Hay que leer muy detalladamente el texto Estadio del Espejo: es un texto breve pero muy extremadamente dìficil: se puede estar una hora con cada parràfo. A este texto hay que acompañarlo, como se sabe, con la Agresividad en Psicoanálisis y con el Seminario I y obviamente con el Comentario a Jean Hyppolite donde Lacan introduce el Modelo Òptico.  Por tanto -como ves- hay que abarcar muchas cosas para ir entendiendo esto...  Vamos a tratar de ser puntuales.

Primero) El YO se constituye.  Es decir: no viene dado desde el origen.  El Sujeto -que tambièn debe constituirse- debe construir su YO.

Segundo) Esta construcciòn depende, sin más, del Otro.  El Otro no es más que la Mirada y -más especificamente yo dirìa- la VOZ del otro.  La Pulsión tiene una gramática y -como dijo Lacan- el único agujero que no puede cerrarse es el del oido: es decir, el del Super-Yo.  Por tanto la Pulsión-Fonante / Invocante y Escópica se articulan mutuamente para conformar al Sujeto.  Esto, como se sabe, la dona el Autre.

Tercero) Que la Pulsión esté escrita -es decir hay que desterrar la idea absurda de la pulsión como una fuerza energética al igual que pensar que la libido es energía o algo por el estilo- quiere decir que la Pulsión tiene forma de Demanda.  Es más: es la Respuesta que el Sujeto puede hacer frente a la Demanda del Otro.  Como sabemos esa Respuesta -muchas veces- no puede simbolizarse y de ahi que a veces se escucha decir que la Pulsión es Muda.  Pero la Pulsión -a mi entender- no es muda: se escucha en los avatares del Sujeto: acting, síntomas, fallidos, sueños, etc.  Esto quiere decir, entonces, que con la VOZ, el Otro da un significado a la necesidad del prematuro-biológico y transforma (crea) la Demanda: comé, cagá, lavate los dientes, abrazame, estudiá, sé un loquito poeta, sé un perdedor crónico, etc. Todas Demandas (obviamente inconsciente, no necesitan ser ni siquiera enunciadas) que el Otro inyecta al Sujeto.

Cuarto) Como se ve, hasta acá, el Sujeto queda a merced del Otro.  Incluso antes de nacer: el nombre, los padrinos, el color de la habitaciòn, etc. ya son significantes que lo reciben dentro del baño del lenguaje.  Ahora: todavía falta constituir el YO.  Y aquì aparece el Modelo Òptico que Lacan pretende metaforizar para darnos a entender cómo los Espejos (el concávo y el plano) funcionan a la manera de la VOZ/MIRADA del Otro.  Un espejo-de-goce (como lo llamo) donde primeramente el Otro-seductor debe querer tener apetito por un bebé; y un espejo-de-amor (o de castración) donde el Otro debe renunciar a tragarse el bocado para dar paso a habilitar el deseo (del mismo Otro y del infans mismo).

Quinto) Pero el infans no puede más que alienarse a este Deseo: no sabe (no puede saberlo puesto que pierde su instinto desde el momento que nace) lo que desea.  Este saber lo va a encontrar en el Otro y lo va a construir en el FANTASMA que es la Respuesta que elabora para responder a esa Demanda: de ahi que un psicoanálisis intenta ATRAVESAR -ir en travesía a través de- ese fantasma en el que el Sujeto cree ("se la cree") para ser amado: es decir, lo que conocemos como no poder dejar de ser el falito (de mamá). Acá el tema se complica porque -como se ve- no todo depende del Otro: el Otro pudo bien renunciado a tragarse al infans y habilitarlo, pero el Sujeto no va a resignar de buen modo querer ser su bocadito, es decir: el neurótico no puede dejar de ser -como decía Masotta- "el salame de mamá". ¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir que a partir de aquì domina el narcisismo del Sujeto. Es decir: la imagen que el Sujeto cree ser para el Otro: se construyó para el Otro.

Sexto) Justamente por eso las estructuras engrampadas en un YO absolutamente fortalecido (esos Sujetos que suelen enunciar: "yo hago lo que se me canta y punto" o cosas por el estilo donde parece que están superadísimos y en realidad están alienadìsimos) son muy refractarias al psicoanálisis que pretende, desde el vamos, dar un hachazo al YO para que el Sujeto salga "un poco menos creído" del personaje que se construyó para el Otro.  Por eso estos Sujetos pueden durar muchìsimo en terapias-yoícas donde se vitaminiza el yo; donde el terapeuta encima enuncia frases como: "Claro, usted debe hacer lo que quiera; sea libre..." o "Usted es hermoso, inteligente, talentoso, un poeta en fin..."  Y no es que en el curso de un análisis no se intenta incentivar al analizante o darle un voto de confianza -incluso hasta a veces de modo irónico para que se advierta lo falso que es el YO-; pero la tonalidad y el modo de enunciar eso tiene que ser con mucho cuidado porque el neurótico enseguida cae en creèrsela nuevamente.  Por eso, como siempre digo, cuando se sale del consultorio, el sujeto se arma rápidamente.

Séptimo) Como se ve hablé antes de falsedad.  Creo que no hace falta explicar mucho esto puesto que se lee en los parràfos anteriores: el YO se cree lo que supone que el Otro dictaminó para èl y con ese Karma funciona su Ser-en-el-Mundo.   La Imagen, pues, ocupa aquì todo su valor en toda su extensión semántica, como decia Borges: la imagen no es la realidad. La realidad es que el neurótico se maquilla, se hace las tetas, se pone una corbata de seda suiza, usa unos zapatos italianos de quinientos euros, va detrás de sus plasmas, celulares ultrasónicos y yerbas anexas; pero ¿esa es la realidad? Sí, sin duda también lo es -porque el Imaginario es parte del Nudo Lacaniano- pero la realidad-posta que escuchamos diariamente en nuestros divanes es la desdicha, la infelicidad, de soportar el Malestar, el síntoma, y de percatarse que con mirarse al espejo no alcanza.  De ahí el engaño. De ahí la falsedad de creer lo que un espejo muestra.  ¿Y cuàl es el espejo -según dijimos antes- más primitivo?: el Otro que nos dijo que usar zapatos italianos de quinientos euros -o al revés: usar unas zapatillas baqueteadas de hace 10 años- es tener-un-estilo.  Sin caer en un existencialismo minimal; diría que el único estilo pasa por la Falta-en-Ser: aceptarla y tratar de engañarse lo menos posible con querer obturar la Falta del Otro vía el Fantasma.

Finalmente; creo que se entendió entonces porqué el Sujeto tratará de afianzarce -vía YO- permanentemente en su locura por entrar al campo del Otro.  Y no digo que se trata de salir (eso es imposible; por eso a veces el analizante sueña con escapar y por eso la Pulsión apunta a eso); sino -al contrario- de entrar con otra posición, con un estilo un poco menos mortífero para el sujeto.  Si nuestro fantasma nos hace repetir siempre; entonces el Otro nos sigue gozando con su Demanda. El problema -insisto- no es del Otro: es que el Sujeto no puede dejar de afianzarse en su imagen, cual Narciso frente al lago sin poder beber el agua porque accede a su deseo, desvanece su imagen.  Está claro, creo pues, porqué hablar de imagen es siempre hablar de YO.  (De ahi que Lacan coloca CUERPO en el cordel IMAGINARIO del Nudo Borromeo que pretende metaforizar la Estructura del Sujeto.)Atravesar esto implica, obviamente, trabajar sobre el YO porque -repetimos- lo que el Sujeto no puede dejar de hacer es engolocinarse con su imagen.  Por eso Lacan decía que la única verdadera pasión del sujeto es la que tiene con su YO, el cual también calificó como "la única enfermedad".  Por tanto: ¿Cómo podemos aceptar las terapias yoicas en donde el sujeto sale todavía más enfermo?

Cordiales saludos, marcelo pérez-

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