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El Valor de la Vida

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El egoìsmo, la irresponsabilidad, la esclavitud y la tristeza son los cuatro caminos que llevan a la enfermedad.
(...)
Para alcanzar algo siempre tenés que dejar algo... Nadie sube la escalera con el escalón de arriba; siempre tenés que dejar escalones abajo (...) porque vale la pena lo que querès.
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Francisco Paco Maglio
Infectólogo / Antropólogo Social
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Si no logramos que la vida valga la pena ser vivida es muy difícil hacer prevención. La muerte a veces es un alivio para alguna gente… Por ejemplo el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria necesita 20.000 millones de dólares para poder proveer asistencia a la totalidad de los pacientes: 20.000 millones de dólares no se logra reunir pero (…) sí se han reunido para salvar Bancos conducidos por cretinos que cobran salarios de decenas de millones de dólares por año, para eso sí está el dinero de los Gobiernos. Es una cuestión de prioridades humanitarias. Es una prioridad monetaria rescatar un Banco, rescatar una Compañía de Seguro: no es una prioridad humanitaria evitar que se mueran chicos de desnutrición… Vivimos en un mundo donde todavía hay chicos que se mueren de sarampión y es una vacuna que cuesta 3 centavos de dólar.
(…)
Para ser médico hoy no tenés que resignarte; y sobre todo entender que cuando uno elije la profesión –salvo que vos te dediques a colocar prótesis de silicona a señoras de clase media alta, bueno, eso es una elección profesional también, no cuestiono si es válida o no pero no es la que yo hice-; pero si vos te dedicàs a trabajar en un Hospital Pùblico vos tenés que saber que es la ùltima línea de defensa para los pacientes: el paciente que se cae de la Prepaga pasa a la Seguridad Social, el que se cae de la Seguridad Social pasa al Hospital Pùblico, el que se cae del Hospital Pùblico cae al precipicio…
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Pedro Cahn
Jefe Servicio Infectología H.G.A. Juan Fernández
Presidente Fundación Húsped
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Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

la pèrdida en el horizonte

- - - - ¿Se acuerda de aquel libro de Vinicius de Moraes, Para vivir un gran amor? ¿Qué necesita uno para vivir un gran amor?
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—Lo primero es animarse a correr el riesgo. Lo que yo observo en el consultorio, como una de las grandes barreras para el amor, es el temor de la mayoría de los humanos a correr el riesgo de la pérdida. Toda relación de amor presupone que alguno de los dos va a perder al otro. El otro puede morir o dejar de querernos. No hay ningún amor que no tenga en el horizonte la pérdida. Y hay que animarse a tolerar esa posibilidad. Mucha gente, porque no se anima a perder, vive perdiendo. Quiero decir: dan por perdido el amor antes de haberlo vivido. Eso es mucho más relevante, numéricamente, de lo que se supone. Inclusive, hay mucha gente a la que usted ve en pareja, casados o no, y sabe que ya no se aman. Uno los escucha hablar y se da cuenta de que no se animan a disolver su pareja y a armar otra nueva porque ya han dado por perdido el amor. Y han dado por perdido el amor…

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