La Palabra: el hilo de Ariadna del Analista...

 

El Mundo fue, Es y será una tragedia…siempre y cuando el Saber del Otro ocupe el lugar de la verdad. Solo un filósofo, como George Santayana podría enunciar que: “quienes ignoran el pasado están condenados a repetirlo” porque, a decir verdad, desde Lacan la repetición es inconsciente y al significante. En tanto, tiempo y espacio solo pueden ser recorridos con la lengua que dice cosas que no sabe y que suele tropezar más de una vez. El gran Siddhartha Gautama pregunta desde lo lejos: ¿Quién mueve tu lengua cuando hablas?

 Edipo Rey esta atravesado por un acuerdo tácito sobre las verdades absolutas. Se castiga por ignorar su falla. No hay sinónimo entre falla y falta. Como enuncia Freud: Edipo, Narciso y la Horda Primitiva estructuran las actividades psíquicas del ser humano. La falta es constituyente del Deseo, pero en la realidad nada falta. Los sujetos desean según lo que puedan articular mediante su palabra y cada humano está condicionado por la falla imperante de su mito. ¿Desde donde se produce la falla? El mito es…la falla que condiciona la castración, el falo, la falta y el deseo.

El problema central en Edipo Rey se desarrolla en un laberinto: con entrada por el desconocimiento de su falla y la salida por no soportar el descubrimiento de su falta. No Saber algo de la historia familiar en cada uno, evidentemente no se cura Sabiendo más.

Evitare por todas las vías alienarme infantilmente a postulados teóricos. Propongo insinuar la articulación del mito de Edipo Rey desde el primer psicoanalista y luego sostenerlo con varios autores que aporten una Re-escritura de lo que no se ve en la tragedia de Edipo Rey.

Ni Freud, ni Jung ni Lacan, el mismismo mesías: Cristo.

Lo inconsciente no es un objeto conmensurable. Lo inconsciente...Es la palabra inalcanzable del Otro que viene del futuro. El evangelio de Juan presenta a Jesús diciendo: “En el principio existía el Verbo”, situando la existencia de una palabra para crear la falta de Luz, según el inicio del Universo.

El dispositivo psicoanalítico es un momento de lectura, de escucha, que permite capturar la diferencia que produce la lengua entre lo esperado y lo deseado. Edipo no soporta la falta ante la sospecha de No Ser quien creía Ser. De Corinto? De Tebas? Demanda respuestas que tranquilicen su angustia. Recorre un laberinto como objeto de Uno y del Otro. Lo que le falta no es Saber la verdad, lo que le falta es aceptar su falta en ser.

J. Lacan dijo: “La falta es la falta del ser propiamente hablando. No es falta de eso o aquello […]” (seminario “El yo en la teoría de Freud). Entonces cual es la falla? Sí Edipo Rey hubiese pertenecido a otra cultura, otras creencias, otros acuerdo tácitos, tanto su destino como su deseo serían otros.

Pero el hijo de María y el carpintero ya sabían que no bastaba con escuchar, sino más bien, era necesario apostar con el logos. Influencias griegas que fundan la falla desde donde ubicar lo qué falta como deseo.

Fuentes históricas cuentan que dentro del mito Inca, los hermanos Manco Cápac y Mama Ocllo son hermanos y a su vez pareja. La Falla y La Falta varían según desde dónde se Piensa.

El descubrimiento freudiano de Lo inconsciente que se articula con las palabras del Otro es una reelaboración lacaniana que Cristo ya sabía. El sujeto en falta responde al regalo de la falla que le fue donado por otro: por vías de síntomas, inhibiciones y angustias. Allí, donde ello era, yo debo advenir con respuestas solidarias a nuevas preguntas. Ni Yocasta ni Edipo Rey, por un minuto, consideraron el origen del sentimiento de Culpa. ¿Por qué siento lo que siento?

Por citar un ejemplo, en la cultura Inca, no existe la palabra “Aburrimiento”, ergo la conducta no continúa su escritura. Edipo Rey encuadra al ser humano atemporal más interesado por contestar al engima de la esfinge que por cuestionarse a Sí mismo.

Con-fundimos nuestro deseo con la demanda del Otro. Pero, tanto la mayéutica socrática, la práctica zen, Cristo ante sus discípulos y el psicoanálisis Lacaniano posibilitan una reescritura de la historia del padeciente.

Recordando nuevamente al evangelio de Juan, Cristo en sus enseñanzas ya advertía un sesgo en la verdad estructurada por el lenguaje cuando anunció a los judíos: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Quien leé con atención advertirá el rebote entre dos verdades.

Dicen que enseñaba en parábolas para despistar y no hay indicios que era tartamudo, todo lo contrario. Los historiadores acuerdan que en la zona se hablaba arameo, galileo, árabe, griego y hebreo como lenguas populares. Tampoco se puede deducir un error de escritura dentro de una biblia. ¿Entonces Jesús, el mesías, ubica dos verdades que recorren al Ser?

Elaine Pagels, historiadora de textos bíblicos asegura que la diferenciación entre textos canónicos y apócrifos fueron decididos convencionalmente en el concilio de Nicea en mayo del 325 d.C. Sin olvidar el manoseo artístico de la religión católica en murales con funciones pedagógicas para hegemonizar a la fe católica a aquellos que aún no podían leer la santa escritura. La frase de Jesús mencionada contiene un condicional liberador en: Sí vosotros permaneciereis en mi palabra, exhalando proposiciones aristotélicas como hilo de Ariadna para salir del laberinto dialéctico.

La primera de las verdades es la aletheia, vocablo de origen griego con raíces (a=sin) y (letheia=ocultar), es decir una verdad a des-ocultar que desconocemos y no puede prescindir del discurso. Pero…qué verdad des-ocultar? Edipo no se castra los ojos ante la falta, sino que se agujerea por no querer saber del mito que lo sostiene. El ser humano anhela saber pero desea desconocer para evitar pensamientos que ninguna verdad le es propia.

Porque la verdad no se encuentra, se inventa.

Cierta primavera del año 2017, indagando sobre mis verdades y abatido por la falta de certezas decidí emprender un viaje a las altas montañas del Perú. Yo no sabía, pero demandaba que alguien tenía que saber, un chamán a falta de una pitonisa, un oráculo con hojas de coca a falta de cuevas humeantes, alguien, Dios! Otro tenía que saber algo de mi destino.

Había investigado durante unos cuantos años acerca de una leyenda del siglo XVI sobre sacerdotes de la casta del imperio Inca que tenían el don de Saber: Los Q’eros. Ellos pertenecen a la casta sacerdotal del Imperio Inca. Los oráculos les advirtieron la conquista de los españoles a causa de las disputas por el poder entre los hermanos Huáscar y Atahualpa. Si mi memoria no falla, la persona que hizo de puente durante el viaje no me aseguraba evitar el peligro de la muerte considerando las inclemencias del clima, los riesgos por la altura y los peligros que acechan en el camino.

Como dijo Borges en su poema dedicado al enigma de Edipo, “Nos aniquilaría ver la ingente forma de nuestro ser; piadosamente Dios nos depara sucesión y olvido”. En la sesión oracular escuché atentamente a la lengua quechua de Don Juan decirme suavemente: “Eres tú, tu peor enemigo”. Edipo debía sacrificarse y ejecutar el “pharmakos” para salvar a toda la ciudad y yo para renacer.

Jacques Lacan, dice en el Seminario III, “que la represión para el neurótico es una lengua”, que oímos pero no escuchamos.

En el texto de 1913, “Tótem y Tabú”, Sigmund Freud necesitó apoyarse en Edipo Rey como metáfora para explicar la instauración de la prohibición del incesto en la cultura, atravesada por el deseo de la horda primitiva de matar al Padre que tiene lo que al resto le falta: la hembra prohibida. El padre del Psicoanálisis también ubica que, “el sueño franco de comercio sexual con la madre alude Yocasta en Edipo Rey es una rareza con relación a los múltiples sueños que el psicoanálisis debe interpretar”, explícitamente marcando que los sueños no simbolizan una lógica atributiva, sino más bien, una lógica predicativa.

El hilo de Ariadna, como indica Cristo en su parábola, es la palabra…que cura.

Solidaria con la idea de Lacan: el sujeto en una inmixion de Otredad. Es, donde no piensa, en tanto, tomado por la novela familiar armada de palabras desconoce el Don que le hicieron. ¿Pero cómo podía ser Yo mi peor enemigo? ¿Qué hacer para salir del laberinto de la historia donada por un Otro? Como enseña Sófocles en Edipo Rey, quien evita precipita. Quien evita dar todos los pasos, fracasa. Dar todos los pasos implica considerar que la palabra puede genera peste o liberación. Escondido en la biblia canónica se encuentra la siguiente frase del centurión romano: “Una sola palabra tuya, bastará para sanarme”, ni divanes, ni reiki, ni astrología, ni tarot.

¿Quién Sabe de su historia? Sócrates dijo, “En oída oti ouden oida=Solo sé que nada sé) Historia deriva del griego (oida=yo sé), la historia es un cuento que creemos.

Edipo Rey no soportó su falta en ser y resuelve su destino con culpas y castigos heredadas del mito que desconoce y jamás cuestionó.

Porque, Eso, que me vino del Otro, se descubre hablando.

Tal vez, Don Juan a seis mil metros de altura me quiso decir que Eso en mí que debía ser sacrificado era todo lo que me viene del otro: Todo.

Cualquier relato parecido con la realidad, es un sueño.


Agustín Park

La Palabra Cura

Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

V. XXII

Artes Visuales:

Arte Inca- Chaman y Oráculo con hojas de Coca.

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