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Variaciones en Psicoanálisis.

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Si una persona dice "No sé cómo decidir mi vida, no sé arreglármelas, soy una hoja al viento, me siento perdido, sin defensas" , puedo decir que tiene un YO débil o puedo decir que es una escisión del YO, que no se desarrolló armónicamente, no ha crecido.  O puedo decir que esa persona no se ha desarrollado porque està ligada a un falso YO, a un falso self, que ha vivido toda su vida identificada a un falso self  y ha quedado sin desarrollarse.

Lacan, EN CAMBIO, dice que es un sujeto dividio que està en una relación de desarmonía con lo que se propone, entonces,  ya no importa si viene para seducirnos o porque sufre, o porque se va a suicidar, o porque tiene alucinaciones.  Venga por lo que venga siempre será porque estructuralmente esa persona es eso, un sujeto dividido, punto de partida.  Esto en Lacan es destituir lo que se llama "el sujeto del conocimiento" en la historia.  El sujeto no aparece de entrada, sino que aparece un significante, S1, que remite a otro significante, S2.

Por ejemplo alguien sufre por su falta de hombría, este es el significante en cuestión que remite a un cierto saber sobre la hombría que èl imagina que tendría que tener.
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La ética del analista consistiría justamente en contradecir frontalmente la esperanza de su paciente, al menos en un paciente de la clase media.  Porque los pacientes de la clase baja quieren ganar el prode, no quieren tener armonía consigo mismo o con sus parejas. 
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Al concebir la cuestión de esta manera, pensar que el dispositivo analítico está armado en esta no concordancia, veremos que el problema de la psicosis es que algo falla, por lo cual el sujeto se ve obligado a buscar desesperadamente esa armonía.  Podemos decir que hay un sujeto fallado que es insoportable para un sujeto psicótico.  Del sujeto que es efecto, resto, el psicòtico no quiere saber nada.
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Lacan dice que hay un fantasma que produce las aspiraciones del sujeto y el fantasma es la regulación del goce.  El fantasma tampoco aparece como tal, no tenemos que esperar que venga un tipo y nos diga: "A mi me gusta cojer a las mujeres con las medias puestas", para saber que es un fetichista.  Basta que el tipo aspire, por ejemplo si es pobre, a ganar la lotería para llenar de joyas y pieles a su mujer, como condición de un goce que va a venir despuès; ese sujeto tambièn es un fetichista.  Si no es como si usáramos la literatura del siglo XIX, esperamos que el tipo corte una trenza.
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Supongamos que mi fantasía es romperla la cara a mi padre, como no me atrevo a hacer esto o es imposible porque èl està muerto, me hago boxeador.  Cuando voy a ganar el campeonato mundial me quedo paralizado y me rompen la cara. ¿Por què? Porque al realizar la aspiraciòn de ser el campeón mundial develaría que no es eso lo que quiero, es decir, me enfrentaría al deseo de muerte de mi padre, en el sentido que el deseo es: "no es eso".  Cada vez que fracasa la aspiraciòn aparece el deseo.  ¿Y el deseo què es? El plus de goce; el plus de goce es el montaje del fantasma que remite al goce.
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Para ser analistas algo del goce tiene que separarse de uno, no puede haber analistas gozosos, entiéndase “gozosos” en relación con sus analizantes. Eric Laurent decía que èl por la tarde hacía sesiones de análisis más largas que por la mañana porque estaba más cansado; entonces, como estaba más cansado tardaba más tiempo en decidirse a cortar la sesión. ¿Qué quería decir con esto? Que más vale presentar al analista como a un tipo que le duele la espalda, incluso que se aburre, que presentarlo como una especie de deportista de la escucha. No es divertido escuchar todo el día a los pacientes. Los otros días estuve en el Hospital Fernández en ocasión de un debate entre sistémicos con uno de la APA y un lacaniano amigo mío. Pregunté a ellos: “¿Qué rasgo, piensan ustedes, identifica a un analista?” El de APA responde: “Uno puede darse cuenta de que lo que define al analista es la escucha”, y cuando dice “la escucha”, lo dice como si hiciera un eco, imaginen un eco diciendo “la escucha”. Entonces le digo que me hacía recordar a la escuela donde la maestra decía: “Niño García, usted me está escuchando ¿qué dije? ¿Qué dije de San Martín?” No es una virtud escuchar, LA VIRTUD ESTÁ EN LA RESPUESTA. ¿Por qué suponer que un analista silencioso escucha algo? ¿Simplemente porque no hablan? En general somos chismosos, cuando escuchamos algo tenemos ganas de contarlo, ¿es así o no? El analista que escucha también se junta en un lugar y le cuenta a otro, habla de la neurosis, de la histeria, etc., hace teoría; desde Freud esto es así. 

Cuando Freud dice “atención flotante”, no dice otro tipo de escaramuzas, dice atención flotante, hay que decir esto porque están muy confundidas estas cosas. Cuando Freud dice “atención flotante” quiere decir “prepárese usted para recibir del saber algo que no sabe”. No dice “haga sus test de medida” sino dice “He ahí algo en relación al saber que usted todavía no sabe”. Si esto funciona, este no saber, la transferencia, etc, no conducirá al saber. Entonces tenemos una dialéctica que va a jugar entre un saber que se articula en la pulsión y la repetición extraída de un no saber de la articulación de las transferencia y el inconsciente.
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Germán García
Variaciones sobre Psicosis
Clase 5 / Clase 8
Otium Ed., Tucumán, Junio 2011.
Artes Visuales:
Maurits Cornelis Escher
(Leeuwarden, 1898 / Hilversum, 1972)

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