Carta de Colegas: Pulsión, Deseo, Goce.


Hola Marcelo Augusto. Estuve escuchando últimamente videos sobre psicoanálisis. Me formo como analista en Caracas desde hace años. Sus videos son excelentes: me han servido muchísimo pero debo decirle que el último me ha quedado medio en el tintero con un par de cosas que estaría bueno pueda ampliarse. Realmente lo felicito. Estuve viendo también últimamente videos de otros colegas suyos, amigos. Como Martínez y Alonso, de España. Y aquí aparece el motivo de este Mail. Confío mucho en sus palabras y me gustaría me aclare algunos puntos, ya que ellos son colegas cercanos. Con los videos de Martínez me pasa que me impacta un poco la lectura tan crítica de la obra de Freud a partir de Lacan; a veces me pregunto si es tan así; si Freud se "equivocó" tanto. En relación a Alonso, me llama la atención que no encuentro mucha relación con Lacan a pesar de que utiliza conceptos lacanianos. Me quedé pensando en su video sobre el Significante –no sé si tuvo oportunidad de escucharlo-. Me gustaría me de su opinión porque no entiendo algunas relaciones que hace. Por ejemplo en otro video él habla sobre la falta y el deseo. No es el mismo deseo del que habla en el video sobre significante, donde en uno parece un vacío y en otro el deseo parece algo consciente. Y también me gustaría si podría aclararme el tema de “la falta” porque en ese video su colega habla de una nueva denominación de pulsión; parece que quiere decir “Carencia” o “Querencia”… ¿Cómo es esto? María E. L. Venezuela. 2018.

Estimada María. No puedo hacerme cargo de las cosas que dicen otros colegas; como es obvio. Deberías preguntar tus dudas a ellos mismos. Agradezco tu confianza hacia mi saber, pero creo que estás haciendo una triangulación inapropiada. Sí podría –claro- decir que mucha gente se dice “psicoanalista” porque eso parece ser cool, pero ya sabemos que escuchamos diariamente miles de colegas autodenominados “analistas” que apenas si manejan un par de conceptos y encima mal leídos. Ya sabemos que se puede ser freudiano nombrando conceptos lacanianos y ni siquiera saber qué se está diciendo. Por eso te hace ruido el tema del deseo en dos videos del mismo colega. Podría ser que no haya pensamiento coherente ni lectura seria ni investigación precisa de autores tan difíciles como Lacan, aunque utilizan su terminología. Yo no he visto esos videos.

Entiendo que no se puede repetir ecolalicamente temas tan arduos a la manera de que lo entienda “Doña Rosa”. Lacan no escribió ni dictó sus Seminarios para Doña Rosa. Y últimamente está de moda en colegas que se autobautizaron "psicoanalistas" (abusando de la premisa lacaniana "...el analista se autoriza así mismo" pero olvidando que la frase termina en otro enunciado: "...ante otros") bajar línea a gente que quiere entender a Lacan sin esfuerzo y como si fuese posible estando por fuera del ámbito y del oficio. A veces me pregunto si se le pide a Doña Rosa entender cálculo infinitesimal. Saber explicar una disciplina no implica ipso facto bajarla desde un desconocimiento total de la teoría, banalizarla y encima creer que lo que se dice es correcto.

Quizás tu correo hacia mi esconda una demanda implícita. No tengo relación actual con el colega de España –ya desde hace mucho tiempo: los vínculos también se terminan-; sí actualmente con J. M. Martínez que hace una lectura muy seria de la obra de Lacan. Se nota por la edición de los videos cómo ciertas personas están más atentas al imaginario (a su narcisismo) que a decir cosas serias; por eso la lectura “imaginaria” de ciertos autores hace que sean fáciles, para Doña Rosa; pero Lacan nunca escribió para ella. Cada analista hace la lectura que entiende. Sólo que, claro, estoy siempre con los que leen a Lacan y lo utilizan coherentemente y no con lo que lo usan para decir lo que se les ocurre haciendo una lectura disparatada e incongruente. Leer a Lacan -y sobre todo transmitirlo- no es fácil. Pero sí es muy fácil decir cualquier cosa en nombre de él o de cualquier autor, sea filósofo o analista o matemático o químico. 

Finalmente: el deseo –en psicoanálisis- por definición es innombrable. Es metonímico. Es “su intepretación". La falta es algo estructural inherente al Lenguaje, al ingreso del Significante Fálico. Por otro lado: un Significante para Lacan no remite a un Significado sino a otro Significante. Que haya analistas que piensen así está hablando claramente de que hacen psicoterapia y trabajan con su fantasma: un paciente dice "...No soy feliz"- y el colega entiende lo que está diciendo; porque "feliz" remite al significado, según dicen algunos. Eso es hacer lingüística; no es Lacan que hace "lingu(H)isteria".  Con respecto a la Pulsión, nada más lejos que pensarla así como me contás. La Pulsión no es el deseo. Y mucho menos una carencia; diría que todo lo contrario. Repito: hay miles de analistas que dicen cualquier cosa, cualquier pelotudez, en nombre de Lacan, y no sólo en España: en Argentina también tenemos colegas que se dicen "analistas" y mezclan gestalt con colores y con flores de Bach. Hay de todo en la viña del Señor...  Cordiales saludos, M.A.P. / Enero-2018



Reproduzco Carta de un colega de Brasil que creo nos ayuda a pensar un poco más sobre la problemática del Goce.

Marcelo: ¿Es posible cambiar el modo de goce?

Es justamente por no tener la pretensión de cambiar el estilo de goce de un sujeto que el psicoanálisis puede curar. Por lo tanto, solamente un analista que se haya curado del psicoanálisis (una cosa cada vez más rara de encontrar) puede permitir que otro sujeto en el trayecto de un análisis se halle con el propio equívoco, creado a partir de su Suposición Fálica: “Yo soy aquello que le falta al Otro”. 

Me parece que este tema nos coloca delante de cómo conciliar el determinismo con un “margen de libertad”. La experiencia analítica en este sentido puede ser una experiencia libertadora. “Si no hay margen de libertad posible, no hay psicoanálisis posible.” (dice Diana Rabinovich).

Considero importante seguir a J. Lacan cuando en su seminario XVI dice: “El psicoanálisis es una lógica de la decisión”. Que le sea posible al analizado poder decidir y escoger en un final de análisis. Esa decisión está al lado de la Contingencia y no de lo Necesario. ¿El equívoco neurótico no estaría justamente en tomar el contingente como necesario, por la vía de la suposición fálica?

El lado positivo de la revelación de este “Equívoco” (que J. Lacan designa como “l’unebévue” / “Unbewust”, creando una aproximación entre Inconsciente y Equívoco), es el no-saber. Que no se trata de una negación del saber sino de su forma más elaborada: la salida de la lógica binaria, hacia una lógica de predicado. En dirección al impase por la vía de la producción de una contradicción. Tratamos aquí de la Clínica del Disenso y no del Consenso. 

La contradicción puede permitir el surgimiento de una “Novedad”, que si no cambia completamente el modo de goce de un sujeto, al menos permite operar a partir de él. El “Verbo sin objeto” en un final de análisis puede servirnos. Lo que es muy diferente de servirle a este. Este es el margen de libertad. No se cura a nadie del Imaginario. La famosa “caída del Gran Otro”, que los analistas adoran repetir, es una tontería. Un poco del Ideal permanece. 
(con excepción de la Melancolía, creo [1])

Un sujeto estaría curado cuando puede hacer algo con su equívoco.

Obs [1]: La cuestión de la cura en una psicosis de estilo Melancólico es justamente que este sujeto no se ve equivocado. La Melancolía pone Saber y Verdad absolutamente juntos y, allí tal vez, en una disyunción imposible. La posición de certeza absoluta de Antígona nos dice mucho. 


Guilherme Facci.
São Paulo.
Artes Visuales:
Carlos Alonso
[Tunuyán, Mendoza;1929 ]

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