Amar y Creérselo.












Estimado Marcelo. Es la segunda vez que te escribo. No se si recordás, he leído tu blog (…) y ahora me vuelve a hacer ruido el tema de tu último escrito sobre Amar es dar lo que no se tiene. Estuve leyendo otro tuyo sobre Creérsela y me preguntaba qué relación puede haber entre ambas cosas. Puesto que si no me la creo –digo, pregunto- ¿Cómo puedo dar mi falta? ¿Qué quiere decir entonces, creérsela? Muchas gracias, ojalá vuelvas a colgar algún video pronto, Fernanda M. / La Plata, Bs. As.





Hola Fernanda. Aprovecho a postear tu mail porque es interesante lo que preguntas y suele haber cierta confusión a veces, quizás porque el fantasma neurótico no permite abrir el razonamiento jaja… Es cierto que, como digo a veces, un poquito hay que creer en el YO; sino no podríamos hacer ni un huevo frito; pero si por hacer un huevo frito me creo un Gran Cheff estoy perdido. Y esto también funciona a la inversa, dinámica que al neurótico le conviene mucho: si, por ejemplo, como creo que nunca podré pintar como Van Gogh o escribir como Borges, no pinto ni escribo, entonces no me la creo y nunca produzco nada. Y como los extremos se tocan: de las dos formas estoy creyendo en mi YO. Por eso es necesario no creer demasiado en él. Lacan dixit: "Creer en un YO: eso sí es la verdadera enfermedad, puesto que el YO está estructurado como un síntoma." o "El único verdadero delirio es el delirio de infatuación".


Creérsela es pensar que el otro (el amigo, el partenaire, quien sea) va a caer a los pies de uno. Creérsela es pensar que cuando alguien nos dice “te amo” o “sos hermoso” o “sos inteligente”; realmente lo somos: es no entender que en todo te-amo está la idealización de la propia mirada vía fantasma. O, como nos recordaba Lacan, no entender que “amar es esencialmente desear ser amado”. Cuánto más repetimos esa holofrase, más queremos escuchar el mismo performativo que retorne cual espejo. Y si bien los amantes se regocijan con eso (ya que es la música del alma predilecta de un vínculo amoroso); todos caemos en la misma ficción de… creérnosla.  De allí que también Lacan decía: “Si quieren encontrar el mayor engaño, búsquenlo en el amor.”- Esto no implica, obviamente, que dicha ficción (después de todo, ¿qué cosa no lo es si toda realidad es fantasmática?) nos haga volar y perder la cabeza. Y esto el partenaire lo percibe y allí es donde se la cree. Jugado a todo esto se suma la supuesta incondicionabilidad que el neurótico supone y pretende de su pareja amorosa. Porque ese es el goce perdido que espera alcanzar: el Das Ding; el Soberano Bien que supone incondicional.  Se trata -respondiendo a tu pregunta- de dar la falta sabiendo que esa ficción también me rescata y me libera: toda Castración incluye un goce concomitante. Toda Castración es por uno, sino el Sujeto no la ejecuta. El problema es que se conjuga la imagen (el orgullo) y ahí estamos en problemas porque -como comenté en este último posteo que mencionás- comienza la afanosa competencia por el Falo: el objeto más preciado del neurótico, metaforizado por su Imagen. Es decir: por lo que él cree Ser para el Otro.   

Por eso muchas veces digo que el peor amor es el incondicional –que de todos modos no existe- y que suele creerse de una Madre: ese neurótico no sólo se la cree sino que está en el horno pensando que esa Madre es todo para él y viceversa. Por eso empiezan los problemas cuando esa Madre mira hacia otro significante que también la represente o cuando ese niño crece y debe tomar otros caminos. Sin embargo siempre hay una esperanza de re-encontrarse con ese goce. Lo que el neurótico no entiende –no le conviene porque eso llevaría a angustiarse- es que Aquiles nunca alcanzará a la Tortuga: podrá sobrepasarla pero nunca alcanzarla. De allí que el lógico Lacan ha descripto muy bien el Goce Absoluto, incestuoso, como Imposible.

El Sujeto puede bien Caer Enamorado (Fall in love) cuyo mecanismo inconsciente siempre se pone en juego vía el objeto agalmático causa de su deseo (es decir: el objeto que lo causa -que está por detrás- no el objeto que cree es el lo calienta -el que está por delante-) y es ahí entonces donde se puede Castrar ubicándose en la posición de OBJETO y no de FALO. Toda la filmografía y la literatura habla de esto siempre. Recuerdo ahora una película ("La Mejor Oferta") que también he posteado en esta Blog, donde el protagonista puede llegar a perder(lo) todo para ganar algo. Pero ese algo no es poco. Cae su imagen (de una coraza obsesiva perfecta) y hay una escena donde él se encuentra con todo una sala vaciada, donde advierte por fin que todo ha sido un engaño; incluso el amor. Pero, como dijimos, ese engaño no implica no haber alcanzado el Cielo.

Hablando de Cielo: ¿Cuál es -según creo- el prototipo de creérnosla? Pensar que hay un Ser Único, un Dios Omnipresente y Omnipotente, que nos ama infinitamente y que nos dará el SalvoConducto a ese Paraíso Perdido. De allí que todo neurótico es un religioso en potencia. De allí también que Lacan ha dicho alguna vez que el Otro es Dios. (O que Dios es inconsciente.)

(Tengo una charla sobre el Goce en un video que podrás consultar. Y aquí adjunto un par de links sobre esto que he escrito; quizás alguno de ellos ya los observaste: 


Artes Visuales:
Quentin Massys
[ Bélgica, 1466 / 1530 ]

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