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Sobre Maestros y Creídos...











Marcelo.  Hola, como estas, te mando este enlace... supongo que conoces a Nasio, bueno ve el vídeo, ya desde el titulo del articulo me parece que es una boludez.


Un abrazo. David Bros San Martin. / Chile.




Hola David! Parece que me leyeras el pensamiento porque hoy leí este articulo que por casualidad llegué a él en google, y me detuve a porque quise saber que dijo Gustavo Cordera que despertó el avispero y me encontré con él. Y tenía ganas de bloggear algo al respecto. Quizás, si me permitís, aproveche tu mail para hacerlo como disparador. No sobre el tema Cordera. De esto creo que no hay mucho que decir excepto que él cree que la aberración es la Ley; y confunde un deseo –que cualquier sujeto puede tener- con la cuestión de Ley: no sólo la Social, sino también la de la Castración: “todo no se puede”. De allí que resulta un discurso renegatorio –perversoide- donde se supone que un número/edad (contingente pero puesto por la Ley Social) es una cuestión nimia. Entonces –con ese criterio- todo está permitido y no hay pedofilia ni nada… De todos modos creo que Cordera puso en evidencia lo que suele ocurrir con otros rockeros (que está mucho más tapado que con la gente de la Cumbia, por ejemplo): la cuestión no es que las menores de edad se ofrezcan, sino qué hace el Sujeto/Adulto cuando debe ser responsable ante el "no todo", ante la Ley que una Cultura imprime. De allí que no podemos decir que "es natural" o cosa por el estilo. No hay nada natural en el ser que habla porque debemos reprimir las pulsiones para crear el lazo: a esto, Freud lo llamó el Malestar de la Cultura. Acá, como siempre, el problema es creérselo: creerse que un status puede habilitar para obtener lo que está sostenido y amparado por la Ley. Creerse el falo.

Pero lo que sí quería remarcar es el discurso de Nasio que hace muchos años viene siendo –a mi juicio- muy comercial, donde creo se confunde el deseo inconsciente del anhelo, del gusto e incluso del fantasma perverso que por definición toma a todo neurótico.

Creo que David Nasio después de uno de su primeros libros ("Los ojos de Laura"), un texto bien técnico sobre el objeto que incluso yo he tomado en muchos aspectos y donde introduce la forclusión de objeto; se convirtió, obviamente a mi entender, en un señor que explica a Doña Rosa. No digo que no de sus resultados, pero bue... Lacan no merece que se lo explique en diez minutos. No digo que él esté explicando a Lacan en esa entrevista, digo que desde cierta época en adelante, creo que se ha alejado de Lacan. Creo que –de todos modos- esto sería una cuestión de forma, de método; si no fuese que además se amalgama con una soberbia un poco ciega. 

El Señor Nasio se jacta desde hace décadas de haber estado a cargo de un Seminario de Lacan, por unas horas, por un imprevisto que tuvo Lacan y por el cual le cedió su espacio: y eso lo usa sólo permanentemente en su curriculum. Unas horas en la vida de todo un sujeto. Encima en su WebPage utiliza el patético cronograma de Filiación Psicoanálitica, de "con quien me analicé" para demostrar que él viene de una casta freudiana, como si Lacan no se hubiera analizado con Loweinstein, paradigma de la escuela de la psicología del Yo, a la cual Lacan toda su vida criticó. Acá adjunto link de su Web: http://www.nasio.fr/la-filiation-psychanalytique-de-j--d-nasio_3_docteur-juan-david-nasio-psychiatre-psychanalyste.html  Y un link más donde se automenciona en relación a la tabla que ha confeccionado un tal René Desgroseillers de Canadá donde figuran los analistas franceses más importantes: http://www.nasio.fr/les-grands-personnages-de-la-psychanalyse-francaise_5_docteur-juan-david-nasio-psychiatre-psychanalyste.html

En fin, como bien decis: todas pelotudeces. No niego que depende mucho de que Maestro tuviste para seguir construyendo un talento, pero el talento muchas veces depende solo de uno y, como Lacan, pudiste tener a un Loweinstein en tus orejas y sin embargo haber sido un genio, o viceversa. Un Loweinstein también salió de una rama de Freud.

Muchas veces ni la formación ni el control con determinados Maestros pueden construir otro Maestro; porque hay mucho de talento personal en eso que no depende de ninguna Universidad del mundo.




Creo que para ejercer docencia y llegar a ser Maestro (título que por otro lado lo otorga el discípulo) hay que contar no sólo con tela, sino con la Metáfora Paterna medianamente neurotizada. Yo hace poco empecé a tomar clases de dibujo y joyería. Son dos profesores diferentes. El profe de dibujo es una especie de arbusto inerte, cero pasión, aburrido. No se puede dar clases solo con el saber, o con una currícula (que incluso muchos veces, sino todas, hay que subvertir porque hay que escuchar al alumno y a su Demanda y no al Plan Instituido; de allí la diferencia de enseñar en un aula de cien alumnos o en un grupo hiper reducido). Para dar clases y llegar a atravesar e instalar el deseo del discípulo, que nunca es totalmente transferido a priori, se necesita pasión. Como para hacer cualquier actividad y llegar… Empezando por las actividades artísticas. 



Por ejemplo: acabo de llegar de ver un espectáculo de Jazz: el pianista es igual a estos arbustos que nombro. Pianistas que tocan con la mano (como psicoanalistas que dan clases con la cabeza, o vendedores de seguro -cualquier oficio, no importa- que no ponen el cuerpo: entonces no se puede vender nada); y que –como sabemos- no alcanza con leer notas en un pentagrama. En cambio el profesor de joyería es –al menos a mi juicio- un Maestro. Y doy un solo ejemplo: una tarde se pone a mis espaldas, mientras yo calo una pieza con una sierra, y gesticula la acción del corte con su cuerpo, frotando sus manos, enunciando: "escucha la música del calado, sino hay música no lo estás haciendo bien"- ¿Se entiendo a que me refiero? A lo simbólico; como cuando una madre –para hacer orinar a su hijo cuando a él no le sale la micción- le dice “pisss piss” y el niño/a orina. Nos estamos refiriendo a la Función Paterna. Que debería ejercerse, vía el amor y no la sangre, en todo Acto. Para ser un Maestro es necesario ejercerla. Y para ejercerla hay que poder… No alcanza con saber y transmitir ese saber neutro, sin música. La palabra sin música es metálica; ningún sujeto puede aprender como un robot. Por algo le llamábamos "maestra" al docente de nuestra infancia que nos ayudó a aprender los pasos iniciales., los más difíciles. El discípulo aprehende a través del Otro que está instituido como Amo pero que a su vez posibilita que a esa TRANSMISIÓN se la alcance con todo el cuerpo. Para eso el Amo se desprende de su lugar para darle el lugar al otro que espera ese saber y que deberá matizarlo y metabolizarlo -también cómo pueda- con su cuerpo; como cuando el Zen nos enseña que el objetivo de tirar al arco no está precisamente en el objetivo. 

Se trata siempre de aportar el verbo justo en el momento justo. El objetivo a veces no está en el síntoma que se nos presenta de una. Y como se sabe, la palabra puede curar o enfermar. Ayer un analizante, que es médico, me contaba cómo sus pacientes llegan con meses y meses de gastroenterocolitis o problemas similares de corte netamente "psíquico"; y él diciéndole que es "emocional" ya baja el síntoma y los pacientes lo llaman para decirle que se le pasó sin medicación... El poder sanador del verbo. Eso también es ejercer una Maestría. Porque es dar no un saber ni un fármaco, sino una palabra que atraviese al Ser.

El Maestro, me parece, debe resignar su egoísmo para poder dar lo más valioso que tiene: su falta. (Porque lo más valioso no es -creo- su saber, sino su orgullo puesto en el discípulo). Creo que un Maestro transmite, sobre todo, un sueño: una estética engarzada al campo de la técnica; y ahí creo que se emparenta con el analista que también, con su escucha, instituye el sueño del Sujeto. Te mando un abrazo. MAP


ARTE:
Ben Goossens
[ Liezele, Bélgica. 1945 ]

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