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Teatro : La familia argentina.


Cada actor es una estrella, porque en el mundo de la actuación un personaje puede ser el centro del mundo, que es un sueño irresistible. La actuación es el campo donde puede existir un verdadero yo, un yo absoluto, totalitario, divino. Y hay quienes no pueden resistir la tentación, o quienes no tienen otra opción porque no tienen nada. Esos son los actores. 

Alberto Ure
[ Buenos Aires, 1940 / 2017 ]
En:





Laura: 
Decime, ¿ustedes se dan cuenta de que son dos degenerados? ¿Vos te das cuenta de que para ella, para esa putita de cuarta, vos sos el padre? ¿Te das cuenta de que son padre e hija y se hacen los que están de novios?
Carlos:
Esperá, calmate. Yo no soy el padre, ella no es mi hija. Yo era, entendelo, el marido de la madre,  que sos vos, pero no su padre. Era como si fuera el padre, pero no lo era. Y ahora no soy nada, o por lo menos no soy como si fuera el padre.
Laura:
¿Pero vos me estás hablando en serio?
Carlos:
Gaby tiene y siempre tuvo un verdadero padre (...)
Laura:
No lo conoce. El padre sos vos, vos sos el verdadero.
Carlos:
Le mandaba dinero y vos lo aceptabas, la chica lleva su apellido. Es el padre.
Laura:
¿Pero qué estás diciendo? ¡Mentiroso hijo de puta! Vos fuiste el inventor de la teoría de que había que hacer de cuenta de que estaba muerto. ¿Cuántas veces me lo dijiste?
Carlos:
Estaba equivocado y hace años que no lo digo.
Laura:
Desde los tres años vivió con vos, y al otro no lo vio nunca más.
... ... ...

Laura:
Pero decime una cosa, inconsciente, ¿qué vas a decir en la Asociación? ¿Qué le vas a decir a tus pacientes, a tus alumnos, a tus colegas? ¿Lo pensaste? Porque yo me voy a ocupar de que lo sepan todos, uno por uno. Te voy a hundir, te voy a hacer echar de todos lados, sabelo. Vas a ver lo que es una vergüenza, te lo juro.
Carlos:
A la Asociación Psicoanalítica, a las instituciones internacionales, a mis distinguidos colegas, a mis alumnos y a mis pacientes, me los paso a todos juntos por el quinto forro de las pelotas. No me importa absolutamente nada. Pero nada ¿me entendés? Si conseguís que me dejen de saludar, me haces un favor que te voy a agradecer toda la vida. (...) Lo único que vas a conseguir es ponerme de moda, y seguramente algún otro se va a enamorar de la hija de la esposa.
... ... ...

Laura:
¿Hablaste con un abogado?
Carlos:
Sí, ya hablé con un abogado y él te va a llamar. Te aviso que me busqué un abogado de verdad, no un gangster ni un pediatra frustrado. Un abogado, un boga. No vamos a tener problemas.
Laura:
¿Problemas de qué?
Carlos:
De plata, ¿de qué va a ser? Porque te imaginarás que no me voy a quedar viviendo así, como un gitano. Tengo que ordenar un poco... Como diría... Mi patrimonio. Pero quedamos bien los dos. Para que no tengas una sorpresa, te aviso que ya fui a la caja de seguridad y saque la mitad de lo que había. Un poco menos de la mitad, para no discutir.
Laura:
¿Ya fuiste al banco?
Carlos:
Yo trabajo de eso, de escuchar cómo la gente se mata por esas cosas. Gente inteligente, muy inteligente, desata una guerra civil por una propiedad de mierda. No por amor, sino por plata. Por eso puse un abogado, y por suerte teníamos todos los papeles bastante claros. Como si hubiéramos pensado que podía pasar algo. No lo digo para molestarte, pero alguna experiencia tengo. La gente está dispuesta a contar cualquier cosa sobre su sexualidad, pero es casi imposible saber cuánto gana alguien y que hace con la plata... Y no me vengas con lo que simboliza... A veces pienso que lo único que no es simbólico es el dinero.
... ... ...

Carlos:
No te van a faltar ex amantes que te llamen. Ellos también se separan o no se separan y se aburren. Hay un mercado paralelo de sexo después de los 40 años que no tiene nada que envidiarle a la juventud.
Laura:
Carlos, escuchame. Nosotros nos separamos, para siempre. Se terminó. Me parte el alma, te adoré, pero ya está. Pero a Gabriela dejala, dejala sola. No sigas con ella. Dejala que se vaya del país que es lo que ella quiere. Yo te doy todo lo que tenemos, todo. Decile a tu abogado que pongo todo a tu nombre, todo para vos. (...) Carlos, no sigas con ella. (...) Te lo pido por ella, por vos, por mí, por tu hijo. Carlos, te lo doy lo que quieras, pero esto no puede terminar bien.
Carlos:
No, no me pidas eso. Ya no.
... ... ...

Gaby:
Vos debes pensar que Carlos y yo somos dos locos, y tenés razón. Somos de lo peor, pero esto es así. Ahora es así, ya te enteraste de todo.
Laura:
Mira, Gabrielita... Escuchame... A Carlos no lo voy a ver nunca mas en mi vida. Nunca mas... Y a vos, me va a costar volver a verte, aunque se me parte el corazón. No quiero hablar, no quiero que me expliques nada, quiero que me digas una sola cosa, una sola, pero la quiero saber... ¿Qué te hice? ¿Qué te hice? Decímelo,o por favor, porque vos debes pensar que algo te hice...

Gaby:
Ay, mama, no... No es así... Yo no te pido que me entiendas, pero no es así...
(...)
Laura:
Pero entonces, ¿por qué?
Gaby:
Nada, no hay nada que aclarar. Durante 20 años trataste de demostrarme que vos eras una mujer de verdad y yo una retardada, pero seguramente lo hacías con buena intención, porque eso es lo que te enseñaron a vos, yo eso no lo discuto. A mi me gustaba Carlos, lo quería, y eso lo podes entender porque alguna vez te debe haber gustado a vos y si él me quería a mi... ¿Vos no hubieses hecho lo mismo?
Laura:
¡Pero él no era mi padre ni el marido de mi madre!
Gaby:
Bueno, yo tuve más suerte.
Laura:
¿Cómo que tuviste más suerte? No, no puede ser... Algo te tengo que haber hecho. O son dos monstruos. Es un caso único.
Carlos:
No te creas. Es poco común, eso es cierto, entre gente como nosotros.
Gaby:
Mamá, vos y Carlos hace años que ni siquiera se llevaban mal, que directamente no se llevaban... Lo tenías ahí colgado, en exposición, para que se lo llevara la primera que se animara.  Un día iba a aparecer alguna, no una de las que vos supones, no una forra trepadora, y perdíamos las dos. Yo me adelante porque la vi venir.
Carlos:
Que linda opinión que tenias de nosotros.
Laura:
¿Pero qué tiene que ver? Mirá qué bien... ¿Así que vos te crees que cuando una pareja se lleva mal y se separa, entonces la hija tiene derecho a tener un hijo con el padre?
... ... ...

Carlos:
Yo tampoco lo entiendo, pero no importa. Y nadie lo entiende, vos tampoco lo vas a entender por mucho que preguntes. Después dentro de un tiempo se van a mezclar todas las historias y cada uno se va a creer la que le venga mejor. Yo lo único que sé es que la quiero y vamos a tener un hijo.
Gaby:
¿Eso lo sabes, mi amor? Menos mal. Yo sé un poquito más. ¿Que querés que te cuente? ¿Cómo te la saque? ¡Si no te la saque! Eso no paso. ¿Cómo me sedujo el señor? ¿Cómo se provecho de mí y yo de él? No hay nada que informar. Lo que paso es que nos queremos.
Laura:
¿Pero vos te crees que yo estoy aqui para escuchar boleros? No me interesan, son todos iguales. Quería verlos, nada más, y ya los vi. Ya está. Pero te digo una cosa, escuchame bien, ese chico que tenés ahí no tiene que nacer, te vas a hacer un aborto. Mañana ya no vas a estar embarazada, así que deja de hablar del tema.
Gaby:
¿Qué?
Laura:
Me oíste bien, no te hagas la idiota. Te vas a ser un aborto. Mira: en este caso hasta debe ser legal.
... ... ...

Gaby:
Yo me enamore de Carlos hace mucho, hace como cinco años. Me di cuenta de que lo quería para mi, que quería besarlo, dormir con él, ser su mujer. No tenía dudas.
(...)
Cuando me canse de esperar que el señor me dijera algo, porque el señor se hacia el boludo todo el tiempo, lo enfrente. Y el guarango me dijo que me buscara un novio. Que yo estaba caliente, que tenía que tener relaciones sexuales y que lo dejara tranquilo. Así nomas.
Carlos:
No fue así nomas, fue cuidadoso, con otro tono.
Gaby:
Como yo no aguantaba más, soñaba con el todas las noches. Me estaba volviendo loca...
Carlos:
Gaby, trata de contarlo en general, me parece más pulcro.
Gaby:
Entonces yo empecé a tener novios. Dos, tres, cuatro, mil. Novios de todo tipo, un verdadero muestrario... Hasta vos te reías, ya era un tema, cada uno era distinto del otro.
Laura:
Me acuerdo perfectamente.
Gaby:
Yo probaba con la mejor intención, pero seguía igual. Mas cogía, mas lo quería a Carlos. Y cada tanto se lo decía. Entonces él me mando a vivir sola, me dijo que me fuera de casa. Me echó. Amablemente, pero me echó.
... ... ...

Carlos:
Mira, Laura; Gaby y yo nos vamos del país. Ya lo teníamos resuelto... Incluso yo ya estoy derivando pacientes, quiero desarmar el consultorio.
Gaby:
Yo creo que es lo mejor. Yo quería irme antes, así no teníamos estas simpáticas reuniones familiares.
Carlos:
Ese es nuestro plan.
Laura:
Yo no los voy a perseguir, no se preocupen, ni tampoco voy a ir a visitarlos.
Carlos:
Bueno, no creo que haya más que hablar.
Laura:
Adiós Gaby. Que seas feliz con tu hijo. Y vos también, Carlos.
Carlos:
¿Sin rencores?
Laura:
Sin rencores. Andate a la puta madre que te parió.
(Laura se va)
Carlos:
Que tardecita nos mandamos. Pero alguna vez tenía que pasar.
Gaby:
¿Te parece que ya paso?
Carlos:
Creo que sí.
Gaby:
No sé, pero definitivamente tenemos que irnos.
Carlos:
Francia está muy bien, nos alquilamos una casa grande en el sur, o un departamento cerca de Paris. (...) y tomamos una mucama árabe, para que le lea el Corán a él o a ella o lo que sea (...) si es un varón le ponemos Zoilo, para que recuerde la pampa que no conoció y la patria que debe reconquistar...

(Ella se termina de desnudar)

Gaby:
Va a ser nena, idiota, yo sé lo que te digo. Con el lío que armamos solo una nena se anima a nacer.
... ... ...

Carlos y Laura están sentados en un sofá. Han pasado cuatro años.

(Carlos se para y va caminando hasta el sillón, ayudado por una silla. Tiene parálisis en una mitad del cuerpo.)

Carlos:
El quilombo fue al principio. La hija de puta de tu hija lo primero que me dijo fue “no sé de quién es Clarita”. No sé de quién es Clarita. Digna hija de tu madre, eso le dije. Hacé un poquito de memoria a ver si te acordás con cuántos te acostaste, hija de puta. Hicimos cálculos, números, pero no dimos con ninguno.
Laura:
Qué difícil…
Carlos:
Pero es una buena madre. Es hija de una buena madre. Al principio yo no sabía si tomarla como hija mía o como hija guacha. Pero es tan linda que apenas nació y la vi dándole la teta la anoté como mía. Y después, como si eso fuera poco ella empezó a andar con el senegalés.
Laura:
¿El senegalés?
Carlos:
Sí, su novio. No es mal tipo, compañero de ella de la facultad, un negro de lo mas paquete, un negro brillante. ¿Sabés lo que quería tu hija? Que viviéramos los tres juntos, con la nena.
(Risas).
Laura:
Perdón. Justo a vos.
Carlos:
Sí, con lo racista que soy.
(…)
Dame una manito. Mira si yo te toco así las tetas a vos.
Laura:
Ay, perdón, ¿te ayudo?
Carlos:
No sabés lo linda que está la nena. Preciosa, gordita. Está tan parecida a mí, no sé si será hija mía, pero es parecida a mí. La cara redonda, los mismos hoyuelos. Es divina, habla un poco en francés y un poco en castellano.
Laura:
No tenés que quedarte en el piso, puedo ayudarte.
Carlos:
La voy a buscar a la guardería y me dice papá, papá, papá, papá. La concha de mi madre.
(Se acomoda).
Laura:
¿Nos tendríamos que ir yendo?
Carlos:
Eso sí, te quiero pedir un favor: nada de colegios raros, ni terapeutas, ni psicopedagogas, ni de Jean Piaget y la concha de su madre. Nada raro, por favor. Que juegue en la vereda y que vaya a un colegio cualquiera, aunque no aprenda nada…

Alberto Ure
[ Buenos Aires, 1940 / 2017 ]
La familia argentina.
[ Único texto teatral del autor. Estrenado en Rosario, en el 2010 ]
Re-estrenada en el C. C. Cooperación, Bs. As., 18/Feb/2011.
Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2011.
PINTURA / DIBUJO:
Rául Cañestro
[ Ronda, España. 1964 ]

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