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Narcisismo de las Pequeñas Diferencias... Don de Amor.










Hola Marcelo. (…) Me gustó mucho tu blogger sobre La Guerra: Confrontación de Egos. Entiendo que la guerra destruye todo: no hay posibilidad para el deseo, para la creación, para nada. Entiendo lo que decís de la no-castración; de aceptar tenerla chica; entiendo incluso el error de pensar en la “baja autoestima”; sino más bien en lo creído que puede ser alguien que arma una batalla, inclusive en los límites de la locura; pero me hizo ruido esta frase: “De la guerra doméstica a la guerra ideológica, se trata de que el Otro complete su falta con el Don que el perverso -haciéndose su instrumento- le ofrece. Como todo Don, es un don de amor, aunque suene a sarcasmo y aunque genere odio.” Y te pregunto -ya que realmente me sonó a ironía-: ¿Es posible hacer una guerra ofreciendo Amor? Mil gracias por tus clases. Graciela V.

Hola Graciela y gracias por tus palabras. Te respondo: No hay Don que no sea de Amor. Desde la antropología se ha estudiado mucho (tenemos el famoso ensayo de Marcel Mauss de 1925) y también desde otros campos: la sociología, la semiología y el psicoanálisis.

El Don siempre incluye el Dar, el Regalo, la Ofrenda; de allí viene su etimología: Donum, dar; y su derivación: Donare. Lo curioso es que apócope es Dóminum: dominio y su derivación dueño. Parece que ciertas tribus lo sabían (esa sabiduría que no es justamente el conocimiento o hablar latín) porque en los famosos potlatch -a la llegada de tribus vecinas-, tiraban sus bienes más valiosos en demostración de anfitrión hacia el huésped, y –obviamente- del poder.

El problema que el Don es cuando en vez de flores se tiran balas. A tu duda yo respondo con otra pregunta: ¿Si no fuese porque el sujeto que se inmola creyese que lo hace en nombre del Amor hacia un Ideal (Alá, Jehová o quién sea), cómo podría hacerlo? Es decir: ¿Si no pensase que es para acceder a un Amor Supremo; cómo hacerlo? Por supuesto que –en el fondo y como sabemos- todo amor es amor así mismo: pero no es lo mismo pensar en el otro que solamente hacerlo por uno a cualquier precio endosado a ese otro, incluso al precio de su vida. Además: la metáfora del Amor es “dar lo que no se tiene”; de allí que los bienes deben expulsarse. Hacer la guerra, lejos de dar la falta, es tratar de obturarla, dando lo que se tiene: el falo imaginario. Dar lo que no se tiene es un apotegma que si bien lo enuncia Lacan, la histérica lo sabe en su Demanda. "Te pido que rechaces lo que te ofrezco, porque no es eso"- clase del 9/2 del Seminario Ou pire. El neurótico sabe que lo que busca es la falta-en-Ser; es el ágalma que se encuentra como carozo del núcleo del Ser: el objeto (a). Por eso es más importante responder a la Demanda que con qué se responde. Es decir: el gesto de amor.

Cuando Freud investiga la fase anal del niño, descubre que en su retención/eyección de la caca, hay un movimiento esencial donde la Pulsión se va constituyendo. La Pulsión la dona el Otro y el sujeto debe realizar un vaivén en torno a esa Demanda. Los sujetos, aunque nos cueste aceptarlo, hacen la guerra no por nada natural sino por algo pulsional. Como sabemos, un adulto constipado es un niño demandando (amor). Que un niño ofrezca su caca a su Madre en Don de amor, no es grave; incluso es esperable para su constitución. E incluso puede negarla en su vaivén de alienación/separación.  Pero cuando la caca (la guerra) la ofrece el adulto, la perversión del niño se patentiza porque la represión (la castración) hace mutis por el foro. Por suerte, a veces, en vez de caca, el sujeto ofrece flores. Cordiales saludos. MAP.





FOTO:
Mónica Pía
unidos por su orilla y hemanados
-Palacio Urquiza, Entre Rios, Argentina-


Hola, Marcelo, cómo estás?

Hace un tiempo vengo pensando el tema de los opuestos, aunque no necesariamente en el contexto de una guerra... y hoy en tu texto encontré unas cuantas respuestas.

"La guerra es la consecuencia de la no Castración del sujeto... de que no se banque su falta... Se pretende lo imposible: anula la diferencia... La guerra es la patente inscripción del narcisismo más sordo y ciego, sobre un semejante que se pretende aniquilar para silenciar su voz, su deseo... La erotización del odio... Matar en nombre de un discurso que se pretende correcto, unificado..."

Lo llamativo para mí es encontrar estas cuestiones en muchos sujetos que son analistas, así, de este modo, como listos para la guerra (aunque no se trata de eso), con mensajes de una agresividad que hasta son infantiles, en defensa de un ideal político que se pretende el correcto y sin falta, no pudiendo bancarse la diferencia más que para anularla... no aceptando que "el otro y el Otro están barrados"... ¿y la Castración?

Por otra parte, te quiero compartir una foto que publiqué hace unos días, y unas palabras que se me ocurrieron pensando esto de los opuestos, y casualmente creo que coincidirían con tu final de texto: "Atravesados por el mismo lenguaje que, como hermanos, los ha parido". Un abrazo!  Mónica.


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Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
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