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Lo húmedo del amor. / Jacques Lacan / Reservorio: Dar el Resto.






Se trataba de aquello de lo que nos habla Freud, a ese nivel de la Introducción al narcisismo, a saber, que amamos al otro con la misma sustancia húmeda que es aquella cuyo reservorio somos nosotros, que se llama la libido, y que es en tanto que ella está aquí [en 1], que puede estar ahí [en 2], es decir, entornando, ahogando, mojando el objeto que está enfrente. La referencia del amor a lo húmedo no es mía, está en El Banquete, que hemos comentado el año pasado.

Moraleja de esta metafísica del amor...

puesto que es de eso que se trata: el elemento fundamental de la Liebesbedingung, de la condición del amor, ... moraleja: en cierto sentido yo no amo... 


lo que se llama amar, lo que llamaremos aquí amar, cuestión de saber también lo que hay como resto más allá del amor, por lo tanto lo que se llama amar de una cierta manera,

... yo no amo más que mi cuerpo, incluso cuando, este amor, yo lo transfiero sobre el cuerpo del otro.

Desde luego, ¡siempre queda {reste} una buena dosis de él sobre el mío! Esto es incluso, hasta cierto punto, indispensable, aunque más no fuera, en el caso extremo, en el nivel de lo que es preciso que funcione autoeróticamente, a saber mi pene, para adoptar, como simplificación, el punto de vista androcéntrico. Esto no tiene ningún inconveniente, esta simplificación, como van a verlo, puesto que no es eso lo que nos interesa. Lo que nos interesa, es el falo. 

Entonces, les he propuesto implícitamente — si no explícita- mente, en el sentido de que esto es ahora todavía más explícito que el año pasado — les he propuesto definir por relación a lo que amo en el prójimo, quien está sometido a esa condición hidráulica de equivalencia de la libido, a saber, que cuando eso sube de un lado, eso sube también del otro... lo que yo deseo — lo que es diferente de lo que yo experimento — es lo que, bajo forma de puro reflejo de lo que resta de mí investido en todo caso, es justamente lo que falta en el cuerpo del otro, en tanto que, él, está constituido por esta impregnación de lo húmedo del amor. 

Jacques Lacan
Seminario 9, Clase 10
21/02/62


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