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El sueño (el deseo) detrás del YO.









Estimado Marcelo. Te escribo por segunda vez en cinco años; esta vez para compartir una duda de neófita en psicoanálisis. Mi analista, al menos ella se hace llamar así y te lo aclaro por lo que viene, suele interpretar mis sueños de una manera que comienza a resultarme rara. Leyendo un poco más, caí en la cuenta que justamente Jung –quien se separa de Freud- hacía ese tipo de interpretaciones. Entiendo que el psicoanálisis en Lacan no se basa en simbolismo sino en el dicho del paciente. Sigo estando en transferencia con mi analista pero la duda es la siguiente: ¿pueden repercutir –los tipos de interpretación- en el tratamiento? Gracias, afectuoso saludo, Fernanda L.





Hola. Como bien decís: tu “analista” interpreta, cuando en realidad la interpretación debe hacerla el analizante a partir de la lectura que hace el analista: cada analista escucha (lee) de distintos modos, distintos huecos, fracturas, del discurso. Jung simbolizaba el discurso. Si un paciente sueña con un paragüas; para Jung podría ser el pene del padre. Para nosotros –donde partimos que sexualidad y muerte sólo remiten a castración (a agujero); es decir: que no hay saber sobre eso- la significación la dará el analizante a partir de la pregunta del analista. Quizás para uno, “paragüas” quiere decir una cosa, para otro connota a otra; incluso el analista –forzando un poco- puede leer “para / gus” por ejemplo.

Como te darás cuenta es otra clínica, otro tratamiento; porque de lo que se trata es del deseo del sujeto, y el deseo no está en ningún manual. No es lo mismo un “paragüas” en un momento dado del discurso que en otro, incluso en el mismo sujeto (puesto que en el análisis no hay sinónimos). 

Freud llegó a plantear que habría que desmesurar cada palabra del sueño. El otro día una analizante –entre otros significantes del sueño que contó- habló de “computadora”. Le pregunté qué quería decir; y dijo “Trabajo. Antes placer ahora trabajo. Como antes era trabajo leer porque leía para la facultad y ahora leo por placer.” ¿Se entiende? Si yo, en mi fantasma, creo que “computadora” remite, por ejemplo, a “tecnología”, obturo el saber inconsciente del sujeto. Los sueños, por otro lado, se analizan en contexto y la red de significantes que el analizante va trayendo se van empalmando y relacionando con su estructura, a través de todo el análisis; es lo que hace a la textura del discurso y que conforma lentamente el tamiz del cual el sujeto está hecho. 




La lectura del analista, su escucha, obviamente determina mucho porque no es lo mismo una escucha que otra. Por ejemplo, esta semana un analizante trajo tres sueños (los tres tenían un común denominador como es obvio; y uno de ellos para el analizante no tenía en principio ninguno y resultó –represión mediante- el que más connotaba a ese factor); en uno de ellos el sujeto dice: “…la ciudad inundada y plena de canales como si fuese el Tigre.” Bien. En esta simple frase hay varias connotaciones; se me ocurre preguntar “¿Por qué el Tigre?” Obviamente cualquier analizante da por sentado que yo sé de qué habla: en la ciudad del Tigre hay canales, ríos, se inunda, etc. Pero -como expresó Lacan en la dirección de la cura- lo que el analista debe saber es “olvidar lo que sabe”; entonces pregunto ¿por qué el Tigre y no Venecia o Amsterdam, donde se supone que es todavía más representativo el hecho de la ciudad con canales? El analizante hace un pequeño silencio, se ríe y dice: “lo que estoy pensando no tiene nada que ver, es un disparate.”- Con lo cual nosotros nos frotamos las manos porque sabemos que viene lo mejor. Sabemos que el YO está defendiéndose porque lo que viene (la emergencia del Sujeto) puede resultar angustiante. (Hasta repiten la misma frase que Freud nos recordaba hace doscientos años.) Como ves, hay una gran diferencia entre asociación libre y simbolizar a partir del saber de Otro (manual, analista, etc.) “Tigre”, en este caso, no connotaba a un animal, sino al político argentino que gobierna el municipio de esa ciudad. Este significante, a la vez, abre otro: “mi novia me dijo que si yo al menos lo votase a él, en vez de a Macri, ella se arrodillaría ante mí.”- Chan! Y ahí está el fantasma. Si el analista hubiese dado por sentado el significado de la frase “inundado como en el Tigre”; no podríamos haber escuchado ese deseo que, a la vez, abre otras puertas para seguir trabajando el fantasma; fantasma que juega con el hecho de que su YO está "inundado" de demandas elemento que para una neurosis obsesiva, no es poco: hacen un desborde bien sintomático. Estas cosas ocurren todo el tiempo en los análisis. 



Es una pena que ciertos psicólogos (sean de la Escuela que sean) sigan pensando que la Verdad del sujeto está en lo que les enseñaron en la Universidad. Como siempre digo, citando a Germán García, la Universidad suele ser una fábrica de hacer chorizos. Ningún sujeto verdadero nace de una institución; porque el verdadero sujeto es quien no engaña a su deseo y puede sostenerlo más allá de su YO. Y las instituciones donde un sujeto debe responder a un número, a la aprobación de materias, a sostener una imagen ante un Otro, etc.; construyen aún más la muralla yoica (imaginaria) donde se escabulle el deseo. Porque, reitero, el deseo siempre produce angustia; por eso se esconde. O, en términos técnicos, queda insatisfecho (histeria), imposibilitado (obsesión) o prevenido (fobia): tres modos idénticos de huir ante él.  Por eso nos guiamos de la angustia ("es nuestra brújula"- Lacan dixit) para laburar con el analizante. Cordiales saludos, map.

ARTE:
Marek Langowski
[ Polonia ]

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