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El Significante Comanda...









"Cuando ella me manda un simple "hola" al celular, ya se me para."

"Cuando me dijo que militaba en la Izquierda, bueee... No sabés cómo se me paró."

Dichos de dos analizantes en esta última semana.


"El falo es el significante privilegiado de esa marca en que la parte del logos se une al advenimiento del deseo."

Jacques Lacan
La Significación del Falo, Escritos II, 1958.





Toda pasión está subordinada al significante. Sea la pasión sexual o sus derivados: la pasión política, la pasión intelectual, la pasión gastronómica, etc. Lo expreso de un modo didáctico: Al hombre se le para su órgano sexual-anatómico (sea varón o mujer) sólo si primero se le para el significante. Como sabemos desde Freud –según se alimenta el mito neurótico infantil- “todo el mundo tiene pene”. Lacan –que siempre fue freudiano- no dudó en llamar al clítoris “un pene”. Tanto la “disfuncionalidad sexual” del varón como la de la mujer, aparecen –cuando no hay un padecimiento orgánico implicado- como consecuencia del significante. Y ese significante privilegiado que deja la marca se llama FALO. En definitiva: como todo síntoma neurótico. La anorgasmia, la eyaculación precoz, la impotencia, la frigidez: todos síntomas del padecimiento significante. Es el modo en que el sujeto toma cuenta de que su deseo le hace alguna pregunta. Es decir: es el modo en que el sujeto se angustia. Es decir también: todo sujeto que llega al analista, llega porque no se le para. Independientemente de padecer, o no, una “disfuncionalidad sexual”. Llega porque hay una impotencia que lo divide. Esa división es la marca de la barra ( de la represión, del significante) con que Lacan matematizó al Sujeto: $. Es decir que un Sujeto siempre está dividido y es eso lo que, justamente, le da dicha condición. Es la condición –y el efecto- de ser huésped del lenguaje.

Vallemos la cuestión: un analizante dice: “No sé cómo decírtelo. Nadie lo sabe. Pero me estoy enamorando de ella.”- “Ella” es una mujer con la cual el analizante se comienza a ver mientras ambos pasean sus respectivos perros por la plaza. “Y ella está enamoradísima, mal.”- Agrega. Y no sabe cómo decirlo, porque el analizante (quien concurre desde sus 17 años al análisis) tiene 26, y “ella” tiene 62. Y agrega: “Y lo increíble es que funciono perfecto, se me para totalmente, como no se me paraba con otras…”- Lo que el analizante no puede saber es que JUSTAMENTE se le para porque “ella” viene a ubicarse como significante de su falta-en-Ser.  Dice Lacan en su conferencia "Die Bedeutung des Pahallus" que dictara en el Instituto Max Planck de Münich, del 9/5/58: “…es el descubrimiento de Freud el que da a la oposición del significante y el significado el alcance efectivo en que conviene entenderlo: a saber que el significante tiene función activa en la determinación de los efectos en que lo significable aparece como sufriendo su marca, convirtiéndose por medio de esa pasión en el significado.

Esta pasión del significante se convierte entonces en una dimensión nueva de la condición humana, en cuanto que no es únicamente el hombre quien habla, sino que en el hombre y por el hombre "Eso" habla, y su naturaleza resulta tejida por efectos donde se encuentra la estructura del lenguaje del cual él se convierte en la materia, y por eso resuena en él, más allá de todo lo que pudo concebir la psicología de las ideas, la relación de la palabra.”

“Eso” que habla (el Sujeto es hablado por “Eso”) se llama Inconsciente, y convirtió al Individuo en un Ser en falta, atravesado por su tercera herida narcisista después de Galileo y de Darwin. Freud: “El YO no es amo en su propia casa”.- La pasión del significante gobierna. No hay goce por fuera del lenguaje. De allí que tanto un exceso como una disminución del goce, sea consecuencia de un problema en lo simbólico. Muchos analistas siguen hablando de una “falla en lo real”. Lo “real” no tiene fallas. El animal no sufre ningún síntoma sexual. Como dije alguna vez, no me imagino a una señorita hormiga diciéndole al señor hormigo “hoy no mi amor, me duele la cabeza.”- Es lo simbólico, el lenguaje, la metáfora paterna que siempre es fallida, lo que da dolores de cabezas importantes. Es la “palabra” lo que viene a arruinar “lo natural”; pero también es gracias a ella que podemos desear.

Otro analizante expresa hace poquito: “No sé cómo voy a hacer con mi pareja, o ya no sé si llamarla expareja. Pero va a tener que entender que no va más. Ahora que conocí a X, esto es ya irreversible. No voy a herir a alguien con quien conviví casi quince años, pero tengo que convencerla que no va más. Porque con X nos estamos metiendo mal. Cuando ella me manda un simple “hola” al celular, a mi ya se me para.”-  El “hola” no es un “simple hola”; es el “hola” de lo que para este Sujeto representa su otro significante; de allí que un signo no es un significante. Un “hola” no es lo mismo según de dónde -y de quién- venga. Por eso Lacan definió al significante como lo que representa a un sujeto; para otro significante. No para otro sujeto. Un signo en una ruta (la cruz por ejemplo que señaliza la presencia cercana de un hospital) es universal; un significante es de cada sujeto. De allí que el psicoanálisis no puede simbolizar un sueño; es el analizante quien abrirá sus significantes según las puntualizaciones de su analista.

Otro analizante: “No creo volver a vivir lo que viví con X. Íbamos de la mano y ya se me paraba. Eso no creo me pase más con nadie… Me pasó durante los dos, tres, primeros años. Una cosa loquísima. Ya sabés que intenté otras relaciones,  pero nada. Con X nos mirábamos y ya estaba al palo. Con X no podíamos curtir con la luz apagada porque teníamos que vernos la mirada. Increíble que yo ahora prefiera apagar la luz.”-  “Apagar la luz” quiere decir entonces: “el deseo está en otro lado”. Por eso, en su Seminario 11, Lacan vinculará la mirada –la pulsión escópica- con el deseo; e incluso con el goce en la obra artística. Cuando uno está enamorado, la erección es de todo el cuerpo, no sólo del órgano sexual-anatómico. Entonces es entendible que con sólo mirarse, el cuerpo se ponga rígido. Como es comprensible que una mujer (hablando en criollo) “se mee” si su galán de telenovela sale de la pantalla y le toma la mano. Escuchamos permanentemente mujeres que declaran que sus orgasmos se producen en momentos puntuales del coito, y no con la penetración específica. Como vemos, es necesario el FALO para erogenizar el cuerpo, para que un cuerpo goce, para que un cuerpo se levante. De allí que, como declaró en París Leonor Fini , toda pintura es erótica.

Otro analizante, esta semana: “Estabamos curtiendo, maso ponele. Más no se puede pretender con alguien que te encontrás en una esquina, te vas a un telo, te ponés en bolas en cinco minutos, y bueno… Todo un poco frío… En un momento –mientras curtíamos- ella me dice que es de la Izquierda. Que milita en la Izquierda. Bueee… ¡Vos no sabés cómo se me paró!” Cambió todo desde ese momento. Qué linda zurdita, pensé.-  Claro, escuchamos nosotros: faltaba la palabra que anude.




Sólo el encuentro con el significante y el cuerpo anatómico, produce un cuerpo de goce: ese maridaje –la entrada del significante fálico al cacho de carne- tiene avatares estructurales en todo el recorrido de un sujeto. Cómo se instala la metáfora paterna, cómo son los moldes indentificatorios, cómo la palabra es vehiculizada por el Otro; son todos trayectos que hacen a la posición del sujeto puesto que construyen su neurosis y puesto que no hay sexualidad por fuera de ésta. El modo en que el sujeto se ahueca en el Otro, y el modo en que el Otro le permitió esa concavidad, es también el modo en que el fantasma se perfila.

De allí que incluso hasta en el seno de la política, el sujeto no puede estar por fuera de la pasión significante. Por eso la famosa frase pronunciada por algunos “hay que votar bien”, resulta harto más fatua que vana. Nadie vota “bien” o “mal”; como nadie se enamora “bien” o “mal”. Los sujetos se mueven de acuerdo a sus pasiones. Se trata de la política del deseo. De allí que últimamente vemos movimientos políticos en sujetos dispares en su condición económica-social: los pobres que –al identificarse con el discurso de los ricos y pensar que pueden comprarse el último celular y el mejor plasma- votan a los candidatos del neoliberalismo que llevó al país al modelo del capitalismo “alegre” y servil. Es que con esos significantes los sujetos se identifican: el dinero da alegría, la alegría es mejor que la tristeza, y así su ruta… 

Claro: el deseo es el deseo del Otro, y entonces el mercado ubica la posición deseante: Sujetos que desearían tener ojos claros para tener piel blanca, como si fuese mejor o peor una cosa y la otra; o el mismo engaño imaginario de pensar que usar remerita marca Polo los ubica en cierto lugar  de "privilegio". Por eso las empresas ofrecen y comandan -bajo el dispositivo del discurso capitalista- la oferta deseante: se ocupan de llamar todo el tiempo al cliente para ofrecerle el último aparato celular o las tarjetas de crédito, porque así el cliente puede seguir creyendo y confiando que "pertenecer tiene sus privilegios", viejo slogan de una marca aún vigente en el mercado. Ser elegido por el Otro es uno de los fantasmas neuróticos más primarios: de allí que cuando la empresa llama al cliente le enuncia: "Usted ha sido elegido entre unos pocos y su respuesta tiene vencimiento"- Claro: ¿quién puede querer perder la oportunidad de ingresar a ese mundo que Broadway y Hollywood nos prometieron? 


Como vemos en la puesta en acto de los discurso “festivos”, cargado de globos de colores, se trata también en el “mercado del deseo político” de colocar candidatos opuestos imaginariamente a lo de la oposición, para demostrar las diferencias de tocador y coiffeur. Particularmente me ha pasado a veces, en algunas clases masivas que he dado, que me han felicitado pero me han dicho que soy un poco soberbio en algunos momentos del discurso: como vemos, el vistazo está en la forma y no en el contenido: siempre es más fácil quedarse con el imaginario. Y convengamos que hay sujetos muy pegados a las formas; que suelen ser –por razones justamente de fantasma y de rivalidad imaginaria- los que piensan más en sí mismo que en los otros.

Marcelo Augusto Pérez
La pasión del (y por) el Significante.
[ La polítca del deseo. ]
Finales de Octubre / 2015
ARTE:
Mihály Zichy
[ Zala, Hungría, 1827 - San Petersburgo, Rusia, 1906 ]

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