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Poema & Pintura









Quisiera ser
Luna, que alumbra sin luz propia.
Quisiera ser
Quijote, que fue quimérico como toda pasión.
Quisiera ser
Puerta, que siempre esconde una esperanza.
Quisiera ser
Oriente, que albergó las mil noches y una.
Quisiera ser
Colibrí, cuya belleza acciona en su tarea.
Quisiera ser
Walt Withman o Lorca, que no entendieron la sobriedad.
Quisiera ser
Lienzo, para poder descifrar -en los dedos del pintor- su temor.
Quisiera ser
Jesucristo, que prescindió del odio y, entonces, del amor.
Quisiera ser
Noé, quién vivió 950 años y encontró juventud y esperanza en la justicia.
Quisiera ser
Murciélago, cuyo melancólico grabado Durero construyó con 34 mágicas alegorías.
Quisiera ser
Araña, que teje su morada con hilos eternos, inmunes al tiempo y a la lluvia.
Quisiera ser
Niño, que  juga sin importarle el mañana.
Quisiera ser
Noche, que alberga el día y la esperanza.
Quisiera ser
Jorge Luis Borges, para poder escribir al menos una línea perfecta.
Quisiera ser
Nicolás Olivari, que según Borges no fue talentoso pero si genio.
Quisiera ser
Kipling, quién pronunció "si no me hubieran dicho que era el amor, yo hubiera creído que era una espada desnuda".
Quisiera ser
El amor, que busca en sí mismo la felicidad que pedimos al otro.
Quisiera ser
Cactus, que vive en la mezquindad donde todo muere.
Quisiera ser
Cervantes, que escribió una historia de amor en una cárcel.
Quisiera ser
Carcelero, para leer la Biblia de modo dogmático.
Quisiera ser
Carpintero, que amasa el árbol y trabaja su tono.
Quisiera ser
Perro, que siempre está feliz cuando encuentra su patria.
Quisiera ser
Aire, que a pesar de ser hueco, es vasto y purifica.
Quisiera ser
Un sueño, para espiar a quien deshilacha la  brújula de su deseo.
Quisiera ser 
Dalí, que se creyó Dalí.
Quisiera ser
El mar, cuya virtud es ofrecer, aceptando su riesgo.
Quisiera ser
Amante, quien transmite siempre palabras musicales.
Quisiera ser
Amado, cuya virtud fue cosechar la música de su amante.
Quisiera ser
Actor, para ser quien quisiera.
.
Quisiera ser música, que es todo.
Quisiera ser palabra, que nace cuando falta la música.

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Yermo.
Último día del 2o14
Grabado:
Alicia Scavino
[Argentina, 1937 / 2006]

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Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
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la pèrdida en el horizonte

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