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De tangos victimizantes, gays, hombres y significantes varios...









Hola Marcelo. Hace bastante tiempo que he terminado una relación, un hijo hermoso ha quedado de ella, pero no he podido hacer ninguna otra hasta el momento,  y estamos hablando ya de unos cuantos años. Pero eso no es todo: en mi análisis he llegado a la conclusión que las historias se repiten. Me acordé del tango TARDE (sé que a ti te gusta el tango y en mi país se lo escucha mucho) que tan bien lo hace Julio Sosa.  La pregunta es en torno a lo que dice la letra, cuando enuncia: “Tengo miedo que se vuelva a repetir, la comedia que me ha hundido en el sufrir.”   Porque yo, como escribió el autor, “Siempre puse el alma entera, de cualquier manera, soportando afrentas y al final de cuentas me quedé sin fe.”-  Gracias! Federico L.


Bueno Federico, voy a decirte algo: seguramente el alma-entera no pusiste, sino estarías muerto. Por otro lado, para la próxima proba castrándote: es más útil para sostener el deseo, aunque conlleva una caída de la imagen que es un poco letal: algo hay que perder para acceder allí. Quizás la repetición no tenga el mismo estribillo, si la castración gana. Colocarse en el puesto de víctima no sirve para rectificar la posición subjetiva. (El tango tiene mucho de eso.) Y nunca es tarde para un amanecer... El miedo -como dice el tango- que uno tiene se traduce, para el psicoanálisis, como falta de castración. Técnicamente la neurosis es falta de Ley. El gran giro que da Lacan con respecto a la clínica es ese: es por falta de castración que aparece la neurosis; y la fobia (o el miedo que se vuelva a repetir, como dice esa letra) indica perfectamente eso. Por eso un análisis tiene que llevar al Sujeto a soportar la barradura del Otro, es decir: la propia, ya que si el Otro está castrado, el Sujeto no puede ser su Falo para obturarle esa falta.

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Con respecto al susodicho tema musical: Creo que la versión de  “el Varón del tango” tiene un carácter y una orquesta impecable: Julio Sosa era especial para estos temas;  pero te recomiendo la versión de  Baglietto con Vitale: tiene su fuerza y un clima especial (aquí el link: http://youtu.be/A_YvHhw12eM ) Saludos! map.



Hola Marcelo, gracias por tus clases y posteos. Veo que todos te escriben de otras ciudades, yo soy como vos porteño. Extraño gentilicio, como si otras ciudades no tuviesen puerto, nunca lo entendí bien, en fin. Preparé muchas materias leyendo tus posteos y ni hablar de los vídeos: temas que he leído muchísimo en la facultad y por fin los entendí cuando escuche tus clases, con tu modo tan directo. Se que esto no es novedoso para vos porque leo permanentemente los mensajes de Youtube que te postean y que te lo repiten, pero igual quería decirlo a modo de agradecimiento.

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Quisiera preguntarte sobre la cuestión de Alienación/Separación, es uno de los temas que me resultan más complejos del seminario 11. Se que es una grosería pedirte que me lo puedas explicar en un párrafo, pero apunto a lo siguiente: ¿Es posible que con la alienación el sujeto, de algún modo, vaya a buscar los significantes al Otro, pero, al mismo tiempo, necesite de la separación para volver a rescatarse? Quiero decir: ¿Es lógico que piense a las dos posiciones como biunívocas? Desde ya muchas gracias! Pablo U.





Hola, si, es un tema complejo. Las operaciones de Alienación/Separación son lógicas y no cronológicas, y se dan todo el tiempo, por ejemplo en una sesión analítica o en una relación cualquiera.
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Dice Lacan en Posición de lo inconsciente: La primera (operación), la alienación, es cosa del sujeto. En un campo de objetos, no es concebible ninguna relación que engendre la alienación, si no es la del significante. Tenemos por origen eI dato de que ningún sujeto tiene razón para aparecer en lo real, salvo que existan allí seres hablantes.  Es decir que al Sujeto no le queda otra opción que ese movimiento para entrar al Lenguaje. Ahora: ese vel de la elección, de la que el maestro habla en ese Seminario, implica "la bolsa o la vida": algo hay que perder. Para que al sujeto le sea soportable inscribirse como pérdida, necesita del segundo movimiento, la Separación. La primera la pensamos como falta-en-ser, con la segunda se salva de quedar como objeto deyecto del Otro, para poder interrogar su deseo, el del Otro. De allí el Fort/Da, y de allí también las dos preguntas asociadas, el Che vuoi? y el  ¿puede perderme?
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El tema es complejo porque son movimientos isomórficos. Vamos a un ejemplo un poco banal, aunque hay muchos, pero este es muy simbólico: la comunidad homosexual buscó por años un significante que la represente porque el término "homosexual" les parecía no sólo muy científico sino psiquiátrico y el término “puto”, discriminatorio y agresivo. El significante que vino al auxilio del Ser es el de gay, que se importó, como muchos significantes de hoy, de la cultura yankee. Ahora bien: una vez que obtuvieron este significante se empezó a escuchar que entre ellos, se suelen decir puto (o trolo/la) de forma cariñosa. Aquí tenemos los dos movimientos: primero necesitaron alienarse y después se separan, paradójicamente, con un término que para ellos no es lo mismo que cuando un futbolero le grita puto al árbitro para que se retire del partido.
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El Sujeto necesita de un significante que lo represente, pero sólo puede hallarlo en el Otro. El tema que el significante engaña y no alcanza. Siempre se va por más: Llega el sujeto al análisis a buscar un significante, por ejemplo HOMBRE, porque –para él- no se es HOMBRE si no la pone. Una vez que obtiene eso, va por otro; pongamos por caso: PADRE. Después quiere recibirse o ejercer de MÉDICO. Después quiere que sus hijos le den nietos; es decir, busca ser ABUELO. Y así… Por eso hay significantes que al Sujeto no lo representan; de allí que los movimientos de Alienación/Separación entran en juego permanentemente. El tema, insisto, es extenso, hay que seguir investigando… Saludos.  map


ARTE:
Juan Carlos Liberti
[ Argentina, 1930-2014 ]

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