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De Zizek al Tiopentato de Sodio.










Buenas noches Marcelo, me gustaría saber tu opinión acerca de los libros de Žižek en los que hace referencia a Lacan. Si pudieras realizar un post sobre eso, estaría mucho mejor. Feliz semana. Ramón José Colmenarez Mendoza
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Hola Ramón. Zizek es un sociológo-marxista y analista lacaniano muy difícil de poder captar. No sólo porque muchas veces es más barroco que Lacan, sino porque toma conceptos de la sociología y de otros autores que amalgama con el psicoanálisis, que lo hacen bastante encriptado. He hablado con varios filósofos que no lo entienden y hasta lo odian. Con el último que he hablado sobre Zizek me ha dicho literalmente "Yo no lo entiendo, es incomprensible para mí."- De cine sabe mucho. Y articula muy bien los conceptos lacanianos con las escenas y personajes del cine. Pero, insisto, leer a Zizek y creer que se lo entendió, puede ser a veces un mero espejismo intelectual. Yo tengo casi todos sus textos, muchos no he podido terminar de leerlos, como por ejemplo tampoco he podido leer por completo a Foucault  o a Derrida o a Deleuze o a Ludwig Feuerbach o a Marx. Pero bueno, no hay que exigirse tanto ni es tan grave.  Los textos -a mi juicio- más simples de Zizek para comenzar a leerlo serían El sublime objeto de la ideología (que creo es uno de sus primeros libros); Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock, Mirando al Sesgo, Las metastasis del Goce, las conferencias que dictó en Buenos Aires publicadas como Violencia en Acto. Y después tenemos los más complejos como Visión de Paralaje. Sds!
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Marcelo: Gracias por tus posteos y videos (…) Hace un par de años, escribiste un artículo que me sirvió hoy para preparar un trabajo, donde al comienzo expresas: “El psicoanálisis lucha contra el goce que esclaviza al sujeto. El fantasma neurótico –al ser masoquista, es decir: perverso-, toma al sujeto y lo bloquea en el marco de una escena donde –repetición mediante- le es difícil cortar. Este corte es solidario –paradójicamente- a la aniquilación que el Sujeto intenta realizar al Otro, vía el fantasma (…) Cortar ese vaivén fantasmático viene de la mano del corte de ese goce; es decir –entonces- que toda castración es castración del narcisismo. Por eso el psicoanálisis brega a favor de la castración y entiende que siempre es del YO. Es decir que para nosotros, el Sujeto sufre porque padece de un YO fuerte; porque no se permite ceder y queda entrampado en su fantasma. La pulsión –dentro de este marco- no es más que la respuesta a la Demanda que el sujeto no puede tramitar por no castrarse y entonces actúa o sintomatiza. Por supuesto –y como sabemos- toda castración conlleva un monto de angustia y por eso el sujeto prefiere taponar(lo) en vez de sujetarse a la Ley del deseo.Me gustaría me aclares un poco más esta cuestión de que la castración cae sobre el YO. Porque me confunde el hecho de pensar la barra sobre el Sujeto y no sobre el YO. Gracias, desde Chile, M.U.
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Hola tocayo. Justamente hace poco un colega preguntó lo mismo en un grupo de estudio. Que Lacan no tenga un matema donde la barra atraviese el YO, y sí al Sujeto, no implica que la castración no recaiga sobre él. No hay Sujeto sin YO. El YO no es ni bueno ni malo, pero “demasiado Ego” como diría Charly, enferma. De allí que Lacan ha dicho que es la “única y verdadera enfermedad del Sujeto.” Estrictamente hablando no es más que un síntoma. Cuando finalmente entendamos que todo lo que nos pasa en la vida (todo quiere decir: lo bueno y lo malo) nos pasa por creérnosla, entenderemos mejor el concepto de castración. Creérsela es un momento de alienación necesaria para poder constituirse (el narcisismo es estructurante); el límite hacia lo malo es muy sutil porque el Sujeto –como dije- a veces se la cree demasiado. Saludos!

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Estimado Marcelo, Hace tiempo que me pregunto lo siguiente: ¿Por qué una persona, sin ningún tipo de conocimiento sobre el psicoanálisis, acudiría a un psicoanalista? En mi país (Uruguay) la gran mayoría de los psicoanalistas son licenciados en psicología, entonces lo que sucede es que la gente, en determinadas circunstancias acude al psicólogo, y si tiene suerte, le toca un psicoanalista. Pero la gente no tiene por qué estar al tanto de las diferencias entre un conductista y un psicoanalista, o entre un gestáltico y un sistémico. El sistema (universitario) se los presenta a todos bajo la categoría de psicólogos o psiquiatras.  No es responsabilidad de un paciente saber bajo que modelo teórico opera su terapeuta. Entonces ¿Cómo los psicoanalistas pueden marcar la diferencia con la psicología, en un sistema en el que caen bajo la falsa categoría de "psicólogos"?, ¿Cómo ofrecer a la gente la posibilidad de ir a un psicoanalista, sabiendo lo que implica, y no a cualquier tipo de psicoterapia psicológica? ¿Cómo ofrecer la posibilidad de que los ciudadanos realmente puedan elegir entre el psicoanálisis y la psicología?
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A esto se le agrega un obstáculo más, y es que en mi ciudad (Montevideo) la mayor cantidad de la gente cree que los psicólogos solo se dedican a la asesoría, a dar consejos, a dar modelos a seguir. Es verdad que muchas psicologías operan de esa forma, pero el psicoanálisis, que no es psicología y que sabemos que va por otro camino, termina quedando en la misma bolsa que cualquier psicoterapia de tipo normativo, adaptativo.
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Valoro mucho tu trabajo, y por lo tanto voy a valorar mucho tu respuesta. Estas dudas surgen a partir de la preocupación por el porvenir del psicoanálisis (Lacan presagiaba que el psicoanálisis tendería a desaparecer, y Freud tampoco era muy optimista al respecto).  Gonzalo Grau Pérez.

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Hola Gonzalo. El tema no es nuevo: mucho de lo que planteas debería estar culturalmente más aggiornado, pero sabemos que no es así. En determinados contextos sí lo es: en Buenos Aires, al menos, cuando uno entra a una librería tiene bien discriminado los libros de Psicoanálisis de los de Psicología; es como ir a buscar Teatro o Novela. En los hospitales, la población no tiene porqué saber si el que lo va a escuchar en un Servicio de Psicopatología es un psicólogo o un psicoanalista; acá -en los hospitales porteños- la mayoría son analistas, pero no siempre es así. En un consultorio privado, el paciente sabe muchas veces, incluso por cartilla, si lo va a escuchar un psicólogo o un analista. Es cierto que -de todos modos- el potencial paciente no tiene por qué saber de la diferencia; pero a poco andar puede advertir (si sigue en tratamiento) que el dispositivo analítico no le va a funcionar como hogar-de-fórmulas, ideales-a-seguir, etc etc, y sobre todo el hecho de poder ubicar su deseo, frente al silencio o a determinadas intervenciones del analista que harán que dicho deseo no se confunda con la Demanda (lugar donde –después de todo- podrá mínimamente esbozarse). Caer, como vos decís, en falsas-categorías, creo que debería tenerte sin cuidado: me parece estás hablando de un conflicto de imagen que hace más a tu fantasma que al del paciente. Lo importante es seguir la ética que guía la cura psicoanalítica; la psicología –ha dicho Lacan ya en sus primeros Seminarios- es vehículo de Ideales; entonces: lo importante sería no sostener Otro-Ideal en la posición de semblante-Amo que incluso cierto viejo psicoanálisis ha llegado a pensar como final-de-análisis identificándose con (los ideales de) el analista. Por otro lado, el porvenir del psicoanálisis es algo incierto, como el futuro en sí. Creo que mientras el sujeto se cuestione y –vía su angustia- no se la crea y encuentre que un analista pueda ayudarlo a recuperar su “pequeña felicidad cotidiana”, el dispositivo está asegurado, porque sigue apostando al núcleo del Ser; cuestiones que la vida moderna capitalista tapa permanentemente con los gadgets y anexos; pero, como es lógico, el contexto influye. La verdad no tengo una respuesta “a ciencia cierta”, y esto es parte del marco del psicoanálisis: el Otro está barrado y el analizante deberá atravesar ese dilema. Cordiales saludos.




Hola Marcelo.  Algún tipo de Bajahung me ha hecho buscar el wiki de Tiopentato de sodio. Y luego, no sé porqué, me acordé de Blade Runner y la pantallita con el globo ocular. Teniendo en cuenta la regla fundamental del analista - no importa lo absurdo que te parezca: dilo-: ¿En qué punto se sitúa el psicoanálisis sobre las posibilidades de contrarrestar la Verneinung? Ya sé que la cosa no funcionó con la hipnosis pero: ¿No sería un buen material interpretativo- para llegar a nuevos niveles que expliciten resistencias en la propia asociación ( Grabarse uno a sí mismo bajo los efectos del suero, por ejemplo) y seguir a partir de ahí. -¿Qué te viene a la cabeza sobre esto que dijiste en este estado? Parece que este tema, si bién no podemos observarlo a simple vista en tu cuerpo o tu hablaje, desde lo micro ofrece resistencias o comportamientos extraños. ¿Es una cuestión Ética o simplemente esta ya demostrada la efectividad de estos métodos? ¿Es por efectos secundarios negativos a la espera de la producción de un mejor suero? ¿De qué se pueden valer un analista y un analizante más allá de lo azaroso? ¿Se puede potenciar la transferencia con otras técnicas que no caigan en el voluntarismo? Saludos. Alejandro H. P.

Hola Alejandro. Nunca imagine una pregunta de este estilo, se ve que estas ensayando algo grosso de verdad... Te voy a contestar en dos palabras. O quizás, tres.  Die Verniengung, uno de los artículos más interesantes de Freud, implica entender la conclusión freudiana del "Ya no creo más en mis neuróticas"- que abre el concepto de Fantasma.  O con Lacan: "La verdad tiene estructura de ficción"- Es decir: todo es mentira, pero esa es la verdad del dispositivo. No nos interesa si es "realmente cierto": si el analizante fue violado a los tres años y por eso hoy maltrata a toda mujer. O si como tuvo algún approach infantil con un compañerito de la escuela, hoy es homosexual. Si eso es lo que dice, ese es su fantasma. Que para nosotros, vía nuestro fantasma y backup teórico, sea un delirio, eso es otro tema. También lo es cuando escuchamos al psicótico enunciar que las vacas vuelan o las paredes le hablan. Trabajamos con la ficción. Con la verdad del síntoma. Por eso muchos analistas al dispositivo le llaman artificio. (Cuesta creer que a veces hoy, en la reuniones, todavía discuten por el vocablo en cuestión.)

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Por otro Lado, la "curación" no pasa por levantar lo reprimido ni hacer consciente lo inconsciente. Hay algo que es el pivote básico de un psicoanálisis, la transferencia. Lo que pasa entre analista y analizante es raro, sólo lo entienden quienes se analizan. Por eso a ningún médico, como digo siempre, se le pide que baje sus honorarios, o a ningún abogado se le pide un vaso de agua, y otro y otro.  Por eso el analista debe sostener, y soportar, vía el deseo que lo convoca en su praxis, esta transferencia que es -como ha dicho Freud- el principal motor de la cura y el principal obstáculo. (Cuando se ama no se analiza nada.) A la vez; debemos recordar que lo inconsciente no es lo profundo, a no olvidarnos. Y el analista forma parte de lo inconsciente, por lo tanto, quién no se analiza no tiene inconsciente, así de simple. Y de complejo. Un sueño contado por fuera del análisis no significa mucho, por no decir, nada. Si Freud abandona la hipnosis no es porque no tenía efectos; sino porque no servía para la finalidad de lo que él mismo llamó Ein-fall que sería “abrochamiento” o, en porteño: “caída de ficha” Y para que la ficha caiga, hay que estar bien despabilado. Habrá que invitar al analizante a la cama –más que al diván- (porque se trata de problemas de cama), y que se recueste para que sueñe, pero después que se despierte para poder vivir y hacerse cargo de sus sueños. Quien sigue dormido es un eterno soñador o - a la criolla- un marmota. Finalmente: "el suero de la verdad" tiene muchos efectos colaterales, je. Saludos! map
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ARTE:
Roberto Ferri
Italia

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