Ir al contenido principal

Recorrido en un análisis: Advertidos del Fantasma













A veces Freud puede llegar a confundirnos cuando dice Percepción-Conciencia. Si  lo leemos mal podemos creer que el Principio de Realidad significa hacer avanzar a nuestros analizantes de una mala lectura a una buena lectura de la realidad, a una percepción despojada de fantasmas, a una conciencia que sabe sus pasos.

Percepción-Conciencia quiere decir que la conciencia inexorablemente está marcada por una percepción que ha pasado primero por un colador que se llama Inconsciente. Esto, cualquier vecina de barrio lo sabe, no lo dice así sino que lo dice de otro modo: “el amor es ciego”. “El amor es ciego” es lo que nos hace decir, cuando la desgracia o el destino nos hace volver a encontrarlos, “Y a este, ¿qué le vi?”.  Y, lo que pudiste gracias a tu Inconsciente.  Ayer un paciente me decía: “Me encontré con la madre de mis hijos, es un témpano esa mujer, es un témpano.”- Entonces le digo: “¿Cómo fue que usted eligió un témpano?”-  “Era muy linda, era un hembrón”-  Le digo: “Pero, por casualidad, ¿no hubo alguna mujer así un poco fría?”- Entonces, con voz sombría, me dice: “Sí, mi mamá.”-  Y el remate: “Entonces no la eligió por linda.”-  Es decir, conviene enterarse de lo que sucede en el Inconsciente, es más económico.

(…)

Si sólo interpreto el fantasma y no tomo en cuenta que ese fantasma es una respuesta a un modo de intervención del Otro real, hago análisis melancolizantes, análisis al testilo Kleniano de los años 60, donde siempre el analizante era el culpable.  Es un análisis hecho para salvar madres.

En el otro polo, si sólo intervengo planteando cómo el papá y la mamá afectaron al pobre niño neurótico que tenemos hoy en el diván, él es nada más que la víctima, es ponerlo al sujeto anejo a su acto.  El analista tiene que aprender a leer y ayudar a que el analizante aprenda a leer cómo su fantasma es una respuesta acertada o equivocada a esa demanda pulsional inconsciente que llega, en su inicio, desde el Otro real.


Isidoro Vegh
Seminario “Topología y tiempo en la clínica psicoanalítica”
Escuela Freudiana de Buenos Aires, año 2009
Fragmento de Clases: 6:  20—11-2009 y 7: 4-12-2009
ARTE:
Wilfredo Lam
Cuba
Los monos de Rousseau

Entradas populares de este blog

Amar: dar lo que no se tiene a quien no es.

“Amar es dar lo que no se tiene, a quien no es”-Apotegma añejado por Jacques Lacan que a veces no se entiende. Si bien lo hemos dicho muchas veces en esta Blog (siempre que hablamos de Narcisismo, por ejemplo) merece ser abordado una vez más, ya que de esto se trata todo el secreto donde radica “la solución, doctor?” de todo conflicto entre dos sujetos que hablan.
Suena categórico y hasta paradigmático: es que lo es. Si creemos que la letra con sangre no entra (a diferencia de muchos -incluso políticos del Primer Mundo del Capitalismo- que piensan que al fuego hay que responderle con fuego) y si creemos que –aunque suene romanticón o naif- el amor es la única cura posible para la neurosis (que no tiene cura); entonces es claro que suene un apotegma riguroso.
El adagio de esa singular frase se debe descomponer así:
1)Amar es dar.  Es decir: entregar, ceder.  ¿Qué cosa? 2)Lo que no se tiene. Es decir: la falta. Es decir: lo que Lacan bautizó como el objeto-a: un objeto que no existe porque…

Sartre / El Salto del Sujeto.

Nietzsche sabía que la esperanza es la mayor causa de la infelicidad. El Buda –a diferencia de la máxima Cristiana: “Espera el mañana, allí vivirás un mundo mejor”-  también promulgó el mismo apotegma Nietzschiano: “Abandona la esperanza, abandona el deseo, y entonces vivirás el aquí y ahora.”  Jacques Lacan identificó a la esperanza como “las mañanas que cantan” y dijo haber tenido noticia de cómo en su nombre muchos sujetos se dirigían al suicidio. La cuestión es que la esperanza –y su padre: el deseo- es un problema del sujeto inmerso en el lenguaje. El problema es del lenguaje. Gracias al lenguaje amamos, deseamos, tenemos esperanza; pero sólo por el lenguaje –y a diferencia del animal- somos esclavos de ello mismo. Es decir: no tenemos un deseo; el deseo nos tiene. Hay un deseo al que se le supone un Sujeto. El Sujeto está atrapado –dominado- por el deseo que lo constituyó como tal.
En estos tiempos donde nos venden buzones de todos los colores -buzones que hemos comprado desde la…

Biopolítica, Necropolítica y Psicoanálisis.

Sabemos que desde Freud, el cuerpo no es solamente ese espacio biológico, fisiológico, natural. Para Freud el cuerpo es ya una superficie psíquica puesto que está libidinizado. En toda su clínica de la histeria Freud fue advirtiendo que el organismo como tal sufría de representaciones, por ello, ahí donde se pensaba una lesión, un daño en lo real del cuerpo no se hallaba dato de ello, sino una investidura. Al respecto expone Freud: “…La lesión de las parálisis histéricas debe ser por completo independiente de la anatomía del sistema nervioso, puesto que la histeria se comporta en sus parálisis y otras manifestaciones como si la anatomía no existiera, o como si no tuviera noticia alguna de ella”. “La lesión sería entonces la abolición de la accesibilidad asociativa de la concepción del brazo. Este se comporta como si no existiera para el juego de las asociaciones. (…) Estará paralizado en proporción a la persistencia de este valor afectivo o a su disminución por medios psíquicos apropi…

Seguidores