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Análisis de Control












Si queremos avanzar más allá del hecho de que Freud lo propuso y Lacan lo avaló, ¿cuáles serían las razones estructurales para que además de que un joven analista haga su didáctico, en lo cual todos coincidimos, también sea necesario el análisis de control? No son igualables, más bien invitan a señalar sus diferencias.
Hay razones contingentes y temporales; y otras que son necesarias y estructurales. 

Entre las razones contingentes-temporales que son las más simples de reconocer, ocurre que es muy raro, casi no sucede, que alguien comience su práctica recién al final de su análisis. Lacan, en las tesis de la "Proposición del 9 de octubre", nos enseña que el final de análisis es cuando el analista pasa de la posición de analizante a la de analista. Eso en términos de derecho, pero de hecho no sucede; yo no hice así mi recorrido y creo que la gran mayoría tampoco. Lo habitual es que el joven analista comience su práctica antes de haber terminado su análisis. Esta es una razón de orden práctico que invita a que el analista lleve a control sus obstáculos. 

Pero eso sería quedarnos en un aspecto de la cuestión; el otro que es aún más importante y que puede llevar incluso a alguien que termina su análisis, y con más comodidad, a que haga un análisis de control, tiene sus razones necesarias que también son estructurales. ¿Qué quiere decir que son razones estructurales? Fácil decirlo, el problema es sostenerlo: cuando Lacan avanza en su teoría y propone el sinthôme, el cuarto anillo como parte de la estructura, es su manera de decir que hay algo en la estructura que falla y que sólo se resuelve en lo real. Para un analista ese real podría ser su propia práctica.

Razón estructural, la falla de la estructura del analista, insoluble en cualquier análisis por el camino simbólico, sólo es remediable si además de lo que puede hacer con su goce parasitario desde una perspectiva simbólica, se resuelve a encausarlo en alguna articulación viable en lo real. Esta es una razón estructural para la cual la práctica del analista aparece como una oportunidad. Puede ser para lo peor cuando se da el ejercicio de un goce perverso, ya sea que lo sufra como inhibición o que lo ejerza en los analizantes; o bien, puede ser una oportunidad para lo mejor si enlaza su goce parasitario para la creación. Fue hace muchos años cuando Theodor Reik dijo que "no hay análisis sin invención".

¿Cuál es la estructura del análisis de control? En su presentación descriptiva, un analista cuenta lo que sucede en su práctica con un paciente a alguien que sitúa en función de control. Presenta, entonces: el relato del analista, el paciente al cual alude ese relato y el analista control. ¿El relato del analista a qué se refiere?: al decir, al hacer y al sentir de su paciente. Alguien podría preguntarme: ¿y por qué no al pensar? Podemos añadirlo, lo que sucede es que el pensar, como nos enseñó Lacan, es un decir interiorizado. El analista relata el decir, el hacer y el sentir de su analizante, puede ser para formular su pregunta, algo en su relato le llega como interrogación. Esto no es simple y sirve para detectar los tiempos de formación: a medida que avanza en su experiencia, le es más realizable la formulación de su pregunta. Cuando recién se empieza, ni siquiera se sabe bien qué interrogar. En esos casos, en vez de la pregunta como enunciado, irrumpe la pregunta en acto bajo el modo de un tropiezo. Es tarea del control darle a ese tropiezo el valor de una pregunta. Sería una manera de reconocer en acto los límites de una escucha o una intervención.
 
Isidoro Vegh
El análisis de control, extracto.
Coloquio de verano "Resistencias al discurso analítico".
Enero / 2000.
ARTE:
 Remedios Varo
España-México / 1908-1963
Creación de las aves / 1958

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