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Lacan y los sueños...









 
 Hola, Marcelo:  Te escribía para preguntarte sobre un tema que como estudiante de psicoanálisis me extraña. He visto todos los vídeos que has subido al canal y también suelo leer con frecuencia tu blog. Sé que eres gran seguidor de la clínica lacaniana y por eso es por lo que quiero hacerte la siguiente pregunta: ¿Cómo es que Lacan se detiene tan poco a hablar sobre los sueños habiéndole dado tanta importancia Freud antes? 

Es decir, quizá esté yo errado (pues la escuela en la que estoy estudiando es freudiana) pero encuentro poco material lacaniano a este respecto y lo cierto es que me interesaría saber lo que pensaba Lacan sobre los sueños... en especial si estaba de acuerdo con la teoría de la realización de deseos. ¿Existen ejemplos de sueños interpretados por él?

Un saludo, Ricardo P.
 
 
 
 
Hola Ricardo. Disculpá la demora; estuve viendo tu blog antes de responderte; y justamente he observado que hablás de la "interpretación científica de los sueños" y también enunciás -en un posteo- que el texto de Freud La Interpretación de los Sueños es como la Biblia para los Cristianos.  ¿A qué voy? 
 
Quizás intentes "descifrar" los sueños de un modo "metafórico" -como también expresás en tu blog- cosa que no estaría mal si consideramos que la metafóra y la metonimia (la condensación y el desplazamiento freudiano) están en permanente juego con los deseos del sujeto; excepto por una cuestión básica: no existe, para nosotros, la simbolización. Sí, en cambio, el significante. Es decir, pues, que la Metáfora la abre el analizante con sus dichos. Por eso, lejos de ser "científico", el análisis es el hablaje, es decir: la praxis (que viene de plática - platicar: hablar).  Por ejemplo: el analizante dice "Soñé con un tiburón"- Si hacemos simbología, caemos en el error de saber (nosotros, los analistas) con qué soñó el susodicho; es decir: qué quiere decir un tiburón. En cambio, como el sujeto es hablado (por el Otro), es decir: es tomado por el deseo; ese "tiburón" no es el mismo para él que para el analizante anterior o para el que sigue. ¿Y cómo sabemos que quiere decir eso? Ante todo preguntándole a ese sujeto. Y también analizando la totalidad del discurso; porque seguramente esa frase llega ("Ah! me acordé de un sueño!"-) en un contexto determinado y a veces es más importante lo que se dijo antes y después que el sueño en sí.
 
Como ves, cuando el analista escucha, las Biblias hay que dejarlas a un lado; empezando -claro- por los DSM-IV psiquiátricos donde todo se rotula (la única "psicopatología" es de la vida cotidiana, para Freud) y también olvidandónos de todo lo aprendido (aunque parezca una contradicción con la formación del analista) porque ATENCIÓN FLOTANTE quiere decir "libre de prejuicios", quiere decir "sorpresa" o -mejor dicho- "sorprendame". Por eso ha dicho Lacan que lo primero que tiene que saber un analista es OLVIDAR LO QUE SABE.

Ahora: si Lacan no hubiese tenido en consideración los sueños, no hubiese sido freudiano, como la Escuela que decís en que estás. Empezando por sus primeros escritos, y por el Seminario 1; en toda la obra lacaniana está presente el legado freudiano y de hecho hay muchos sueños (no de analizantes directos de Lacan) que Lacan toma nota; empezando por los sueños que el mismo Freud escribió.  Pero, repetimos, no vas a encontrar en la obra lacaniana una especie de "Biblia de los Sueños" porque no se trata de eso. Porque, como él mismo ha dicho, cada sesión debe leerse como un sueño en sí mismo. Y todos los Seminarios y la Enseñanza de Lacan están dirigidos a cómo funciona el analista en su práctica.

Ahora, y finalmemente, si alguien cree que hacer un psicoanálisis es que el analista sólo escucha o sólo interpreta sueños; la verdad nunca ha ido a uno.  La función del analista no es simplemente de escucha. Aunque ESCUCHAR es parte del amor (de transferencia). Pero si esa fuese la función; estaríamos haciendo psicoterapia o psiquiatría. Quizás los psiquiatras piensen que en psicoanálisis se trata de eso, porque la mayoría también hace lo propio ayudado con el arsenal psicofarmacológico. Pero sólo quien se analiza puede saber que se trata de otra cosa. 
 
La verdadera función del (A)nalista es la inscripción. O mejor dicho: permitir que el analizante puede inscribir(se). ¿En dónde? En el hueco, en el lugar, que el Otro le ha denegado. Porque el sujeto que llega al análisis lo hace porque en su traza se ha filtrado una espina (una espina que es-pena); porque escribe mal (el síntoma o las actings son una mala manera de escritura) y porque la Metáfora Paterna ha sido astillada. Por lo tanto la presencia del analista (y el verdadero "horror al Acto" poniendo su cuerpo) va más allá de la escucha.  Por eso, insisto, del análisis sólo pueden dar cuenta quienes se han analizado. Por eso un estudiante o un colega recibido sin análisis no sabe ni remotamente qué es esto de analizarse. No está puesto el cuerpo. Sino todo el mundo se "curaría" leyendo a Freud o -más irónico aún- los analistas seríamos inmunes a la pulsión por el sólo hecho de haberlo leído.  Cordiales saludos, map
ARTE:
Jacek Yerka
Polonia

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