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Goce & Repetición

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Para ser analistas algo del goce tiene que separarse de uno, no puede haber analistas gozosos, entiéndase “gozosos” en relación con sus analizantes. Eric Laurent decía que èl por la tarde hacía sesiones de análisis más largas que por la mañana porque estaba más cansado; entonces, como estaba más cansado tardaba más tiempo en decidirse a cortar la sesión. ¿Qué quería decir con esto? Que más vale presentar al analista como a un tipo que le duele la espalda, incluso que se aburre, que presentarlo como una especie de deportista de la escucha. No es divertido escuchar todo el día a los pacientes. Los otros días estuve en el Hospital Fernández en ocasión de un debate entre sistémicos con uno de la APA y un lacaniano amigo mío. Pregunté a ellos: “¿Qué rasgo, piensan ustedes, identifica a un analista?” El de APA responde: “Uno puede darse cuenta de que lo que define al analista es la escucha”, y cuando dice “la escucha”, lo dice como si hiciera un eco, imaginen un eco diciendo “la escucha”. Entonces le digo que me hacía recordar a la escuela donde la maestra decía: “Niño García, usted me está escuchando ¿qué dije? ¿Qué dije de San Martín?” No es una virtud escuchar, LA VIRTUD ESTÁ EN LA RESPUESTA. ¿Por qué suponer que un analista silencioso escucha algo? ¿Simplemente porque no hablan? En general somos chismosos, cuando escuchamos algo tenemos ganas de contarlo, ¿es así o no? El analista que escucha también se junta en un lugar y le cuenta a otro, habla de la neurosis, de la histeria, etc., hace teoría; desde Freud esto es así.

(…)

El inconsciente como tal es la repetición del uno, por lo tanto la relación del sujeto al inconsciente es la soledad del sujeto. Si la transferencia es el Sujeto-Supuesto-Saber es porque el saber inconsciente no es sino el saber de la repetición. Y el hecho de que las cosas se repitan solamente sorprende al que cae bajo eso, no le interesa a los demás. Es difícil entender que la repetición sea la sorpresa, pero sin embargo los analizantes dicen eso, vienen porque les sorprende que les siga ocurriendo tal cosa. Hay que diferenciar bien repetición de hábito. Una persona que quiere analizarse porque se aburre, allí no está la repetición; la repetición la vemos cuando una persona dice: “Pensé que no iba a volver nunca más a fumar”, o “Que nunca más le iba a poner los cuernos a mi mujer”, y hete aquí que no se encuentra en esa posición; o que “No iba a perder el trabajo como antes, y estoy en la calle como cuando era joven”. La gente se sorprende de lo que repite, entonces hay que tener claro esto, porque si no asociamos repetición con hábito, o con monotonía, y no tiene que ver con eso, la repetición es lo que rompe un hábito. Un sujeto que era un masturbador se casó y se habituó a coger, pero ahora compulsivamente se masturba todos los días, entonces viene y dice: “Estoy sorprendido de que me masturbe como cuando era pibe, más siendo casado.” La repetición es lo que rompe el hábito. (…) No hay que entenderlo en el sentido del psicologismo, la psicología entiende la repetición como el hábito.
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Germán L. García
Variaciones sobre Psicosis
Fragmentos de la Clase 8 del 14.11.87
Ed. Otium, Tucumán, junio 2011.

Arte:
Diego Fernández

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