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La mirada de los otros...

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Dos Correos / Dos Respuestas

Marcelo; a veces leo sus respuestas y me parece una persona no sólo muy clara y puntual sino también muy “al pan, pan y al vino, vino”; pero viendo algunos de sus videos me parece que utiliza un cierto tono despectivo en alguno momentos.  La verdad (y por eso le escribo) estoy muy decepcionada con muchos analistas (he pasado por el diván muchas veces, pero sobre todo escucharlos en congresos y exposiciones) que resultaron ser más Papistas que el Papa y cuya soberbia y encriptamiento me resultó siempre de un gran fastidio. Lo cierto es que me choca bastante escuchar que en uno de sus videos usted usa cierto tono soberbio para referirse a la diferencia entre psicología y psicoanálisis. Espero no ofenderlo con este comentario: justamente decidí escribirle porque me sigue pareciendo muy buena la manera que desglosa los conceptos. Un amable saludo, Sonia Pandolfo.

Estimada Sonia: lejos de ofenderme, tu correo me ayuda a volver sobre un tema que ya me han cuestionado varias veces. Cuando uno se posiciona como analista, actúa. El analista ocupa –como el actor- una escena y su posición tiene carácter de Acto. Es decir: no podemos creer que somos así, siempre. Cuando uno da charlas, también nos volvemos a subir al escenario, semblanteamos un rol, jugamos a que sabemos algo de algo; y después –si estamos medianamente sanos- nos bajamos, vamos al camarín, nos sacamos el maquillaje y seguimos viviendo: es decir, cocinamos, sacamos al perro a la plaza, nos peleamos con el chofer que nos quiere pisar en la calle, discutimos con nuestros vínculos afectivos, hacemos la fila para pagar los impuestos, nos tiramos panza arriba mirando una nube en la playa. 

 Justamente como el sujeto está capturado por el imaginario (y todo lo que su fantasma organiza no puede más que construirse con esas pantallas), podría llegar a pensarse incluso que el analista no tiene inconsciente o no tiene pulsión o –en definitiva- no es sujeto del lenguaje. Pero debo decirte que –por suerte- lo somos. Por eso podemos apasionarnos, amar y gozar. Y ciertos tonos de mis charlas reflejan esa pasión. Pasión que -sin embargo- no impide que critique mis propios actos: de hecho me impacta escuchar a algunos colegas que me dicen que vieron mis videos muchas veces: ¡yo apenas si pude verlos un par! Creo que buscar un Otro sin fallas es obturar la posibilidad de pensarlo humano; es decir: deseante. Y eso es obvio que constituye un problema para el neurótico; porque si el Otro desea -es decir: está castrado- ya no puede garantizar el aval que le demando.

De todos modos creo que tu correo apunta a esa decepción que muchas veces yo también tengo de ver analistas que fueron comidos por el personaje imaginario que se construyeron para el Otro. Pero bue… No sólo hay analistas; los humanos solemos caer en esa enfermedad del YO. Saludos, marcelo.-


Hola, Buenas tardes

Me llamo Guadalupe, y soy psiquiatra en Madrid. Estoy interesada en el psicoanálisis lacaniano. He leido la entrevista "5 preguntas a un analista" y agradezco mucho sentir que es posible ser psicoanalista y ser sencillo y humano. 

Con cierta frecuencia asisto a una escuela de psicoanálisis lacaniano  y me entristece comprobar como tantas veces muestran un aire de superioridad. Me entristece ver y escuchar como los que tantas veces critican los discursos de los amos, tantas otras veces caen en esos mismos al seguir "al pie de la letra" a otro amo, Lacan. Me entristece sobre todo, porque pase muchos años al abrigo de sectores dogmáticos y religiosos y ahora veo que en los que esperaba una mayor flexibilidad y sencillez a la larga me cuesta no ver lo mismo.

Siento un cierto deseo de ser psicoanalista y acudo a un análisis particular desde hace 6 años. Pero me agobia el no saber si continuar por no querer pertenecer a ese corpus tan cerrado a veces, tan magnífico otras, tan ancestral...

Al leer su entrevista me he llenado de esperanza, por saber que nada está escrito y que si uno quiere ser psicoanalista, incluso lacaniano puede respirar a su propio aire. Muchas gracias.


Gracias Guadalupe por tu correo... Es totalmente cierto lo que decís: a todos nos pasó eso y que eso pase en un momento donde uno se cuestiona por su deseo, no es divertido. Pensemos en otros oficios (ciertos actores, ciertos directivos de empresas, ciertos médicos, ciertos políticos); oficios que la infatuación o el discurso Amo suele ser frecuente: pero también están quienes -en los mismos lugares- no se confunden, no se pierden en el personaje; lo triste es que -como bien decís- esto le pase a un analista que -por definición- debe tener su narcisismo bien trabajado para no creérselo. Pienso que vale la pena respirar esta causa en donde se encuentran -como en este correo tuyo- ciertas satisfacciones que alimentan nuestro ego pero que a la vez nos encaminan a seguir trabajando -como hormiguitas con su peso acuesta- para no creernos ni imprescindible ni Salvadores. Gracias a vos; y adelante con lo que te causa! El psicoanálisis es una a-puesta hacia el deseo. Cordiales saludos, marcelo.- 

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ARTE:
Jeffrey Michael Harp
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