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Nominaciones

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…Consideremos los nombres de que se vale el psicoanálisis. Estenogramas de un montón de casos, parecen volcar éstos del lado de su comunidad de propiedades, pero, por otro lado, se suponen que aprehenden, en el montón, lo que justamente forma casos, es decir, lo que resiste a toda comunidad. Y quien dice el neurótico, el perverso, la histérica, el obsesivo, hace oír, bajo las especies del singular genérico, la unicidad de un sujeto que le es homónimo: literalmente, nadie podría decir si lo que se designa mediante estos nombres es un género, o un individuo, o un arquetipo.  En esta vacilación característica se describen multiplicidades cuyo modo es la dispersión, y cuyo principio es lo real de un deseo. ¿Quién va a creer, en efecto, que se trata de clases fundadas en propiedades, quién va a creer que los neuróticos se semejan entre ellos y se oponen a un complemento? O por lo menos, ¿quién va a creer que a esto se orienta el nombre, cuando se articula desde el punto del análisis? Indudablemente la psiquiatría puede construir nosografías que son otras tantas clases de similitudes y de oposición; indudablemente, puede enumerar síntomas, tratados como propiedades caracterizantes.  Pero en el mismo instante en que, por homonimia, el psicoanálisis recoge los nombres recibidos, sabe o debe saber que se trata de semblante; algo, más allá subsiste y no se ha agotado en la clase representable, Algo que dice, no lo que los neuróticos tienen de mutuamente sustituible, sino lo que cada uno de ellos tiene de insustituible; porque el lazo que, según todas las apariencias, está construido por el nombre común no tiene por sustancia sino lo que separa a los enlazados para siempre. Y si se aprehende a estos últimos por lo que les hace semejarse, al mismo tiempo debería uno estar seguro de haber dejado escapar aquello de real a lo que el nombre apuntaba. El nombre de neurótico, perverso, obsesivo, nombra o finge nombrar, la manera neurótica, perversa, obsesiva que tiene un sujeto de ser radicalmente desemejante de ningún otro.

(…)

Las nominaciones articulables que hacen sus veces son, por lo tanto, de puro semblante: como tales son todas equivalente por poco que tengan efecto de interpretación, y solo este efecto las califica. No hay ningún privilegio real de los nombres psiquiátricos, salvo cuando se trata de ligar un discurso.

Jean-Claude Milner
Los nombres indistintos
Cap. 11: Las clases paradójijas
Manantial, Bs. As., 1999.

Arte: www.rednosestudio.com

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