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Pulsión & Deseo

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Ref.: Una orientación desde Venezuela... Pulsión-Deseo, Necesidad, Demanda.


Saludos Profesor Marcelo Augusto Pérez, Buen Día!  he tenido la fortuna de ver ayer y anteayer, sus vídeos, orientadores sobre el psicoanálisis, llegue a ellos pues buscaba material sobre Freud y Lacan, los estudio para entender temas como la pulsión, el deseo, la necesidad, demanda. Mi interés es entender la dimensión y el efecto que tiene el mensaje de información, cualquiera que sea el medio por donde se difunda o se intercambie (Radio, TV, prensa, internet, blog, redes sociales digitales), sobre el comportamiento del hombre de nuestro tiempo. Tengo casi dos años yendo de una disciplina del saber a otra, desde la comunicación social, que prefiero ahora llamar ciencia de la información, la sociología, la psicología cognitiva, la neuropsicología, la antropología social, la educación, la filosofía, la pisocología cognitiva, la pisoclogía del desarrollo, psicología transaccional, psicodinamia, la historia, economía política y sigo... También estoy leyendo con calma desde hace como dos semana el seminario 11 de Lacan, los cuatro conceptos fundamentales de Freud...


Hay investigadores en nuestro país que piensan que los medios masivos de información son para nuestras convulsionadas ciudades una forma de terapia para liberarnos de las neurosis que produce (El imperio de la Noticia, 1967, Hector Mújica), yo creo que esta visión es una hipótesis válida pero veo que es más complejo, ellos, me refiero a quienes controlan estos medios, experimentan y aprenden a como utilizar los mensajes para manipular aquello que está en nuestro insconciente, que nos hace percibir y comportarnos de una manera que desconocemos, eso que nos mueve, eso que negamos....  El publicista ya no habla de vender productos, de tratar de persuadir para convencer sobre las cualidades o bondades del mismo, hoy se apela a la emocionalidad o a algo distinto que no es la razón, lo dicen asi con misterio, pero en esa nube difusa que no dicen entra el deseo. 


He visto su vídeo de pulsión, me gusto, pero me enrede, me dejo a mitad de camino, comprobé que me falta clarificar o profundizar... Sobre todo en su relación con el deseo..Habría alguna recomendación que me permita entrar en ese mar sin ahogarme, mi formación profesional es ingeniero Electrónico, vinculado al mundo de las telecomunicaciones, desde hace 6 o 5 años, navegando por estás aguas por cuenta propia. Yo fui Director de CONATEL hasta Enero 2007,  el equivalente al secretario de Telecomunicaciones de Argentina, y desde entonces entiendo que el problema no está ni en el espectro, ni en los protocolos, ni en los hierror, es decir en lo duro, ni siquiera pretender regular un mensaje en base a lo evidente o explicito que son los elementos de: lenguaje, salud, sexo y violencia en los bloques horarios de audiencia; hay que revelar este misterio y transformar el uso de estas herramientas con la práctica, elaborando contenido, investigando, enseñar a mejorar la percepción y reconociendo que hay múltiples "realidades" de la realidad.


Bueno agradezco de nuevo su valioso aporte... Si pudiera darme alguna recomendación será bienvenida. Nos vemos, Sabiduría, Amor y Salud para su camino.

  
Ingeniero Lezama: veo que es usted una persona con muchos interrogantes y cuyo goce intelectual le ha permitido abarcar un amplio espectro cultural. Dentro del riesgo que todos tenemos en zambullirnos en las ideas que mueven al mundo, a veces  podemos quedar –como menciona- ahogados o paralizados sin poder seguir navegando en los conceptos. La obra de Jacques Lacan no es de lectura fácil –al igual que la de Freud- y mucho menos abordándola sin referentes que guíen.  El Seminario-11, sin embargo, no es de los más complejos pero requiere haber leído muchísimas otras cosas y –por supuesto- los textos de Freud, ya que –como debemos recordar- Lacan ha dicho “yo soy freudiano”.  No existe Lacan sin Freud. No quiero –con este introito-  menguar su interés por investigar ni mucho menos; pero me permito aclararlo porque recibo muchos correos en relación a esos videos que en realidad fueron subidos para psicólogos o psiquiatras que se forma en psicoanálisis y que aún, dentro de este campo, hay divergencias conceptuales importantes.

Yo no suelo recomendar textos “sobre” Lacan –ya sean diccionarios o introducciones-, sino directamente la lectura de su obra. Por eso le recomiendo que lea el Seminario-1 y el 2 para tener un contexto previo en referencia a esto que usted llamó “mensajes y control de medios”. Utilizar la psicología para la toma de decisiones y la publicidad de mercado es común; pero el sujeto se maneja con variables muy complejas que tienen que ver con el modo de su dinámica deseante y que –me pongo un poco técnico- remite al FALO, es decir, al significante de goce. 

Toda significación –para nosotros- es fálica. Esto quiere decir que el sujeto no se moviliza si no es en base a lo sexual: es decir, a lo que le produce cierto goce, cierta satisfacción. Por eso puede comerse una heladera entera a las dos de la mañana: para Freud, comer, jugar, trabajar, estudiar: son todas variables de la misma ecuación fálica. El tema es que no es lo mismo comer con placer que tener cien kilos de sobrepeso.  Es decir que el problema, para el sujeto, es cuando sus únicos modos de satisfacción se reducen a un goce empastado que lejos de torturarlo con su síntoma, tampoco le permite  sublimar: ni crear, ni producir.  Y aquí engancho con lo que usted me pide en referencia al deseo y la pulsión.  

La pulsión es una Demanda (del Otro) constante que va a intentar satisfacerse a condición de cualquier precio, incluso la muerte. La pulsión –que es el camino del goce- conduce a la muerte sino se la acota con la Ley del Deseo, Castración mediante.  El deseo, estrictamente hablando, no se satisface porque se desliza en la cadena metonímica de los significantes. En psicoanálisis sólo podemos decir que los únicos dos deseos que pueden satisfacerse corresponde al incesto y al parricidio; y que el sujeto “realiza” fantasmáticamente vía inconsciente. La pulsión –que es la subversión del instinto- puede alcanzar su satisfacción sin alcanzar su fin.  Esto no es fácil de aclarar en dos párrafos, pero digamos lo siguiente: la pulsión “golpea” al sujeto en sus síntomas, en sus actings, en sus conductas más bizarras; mientras que el deseo (que conecta con la falta y –por supuesto- debe pasar por la angustia) posibilita que ese golpe disminuya para que el sujeto pueda disponer de un modo mucho menos mortífero de gozar. (Porque también en el síntoma o en un acting, hay goce.) Acoto algo: cuando mencioné up supra "la muerte de la necesidad”, lo digo en sentido lato: el sujeto -por estar ahogado en el lenguaje y en la Demanda del Otro- ya no puede ni comer ni incluso respirar por necesidad; excepto -claro- que esté en estado de coma y ayudado por máquinas y catéteres. Pero ahí no hay deseo. Ha perdido su instinto desde el momento que entró a la cultura. Por eso por más que uno le pueda decir a alguien encerrado en un ascensor que no tenga miedo que hay oxigeno suficiente y que puede respirar, ese sujeto igual comienza a ahogarse y puede morirse. Y muchos no necesitan hacerlo adentro de un ascensor. Es decir: no sirve que le diga a la persona: "Respirá, no es necesario que te asustes, hay oxigeno necesario." La pulsión lo golpea desde otro lugar (en este caso generando una fobia) y el sujeto se ahoga o estalla de impotencia. Espero poder haber aclarado en parte sus dudas. Gracias por su correo, cordiales saludos, m. pérez-

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