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Hoy por mi, mañana también...

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Marcelo: me estoy acercando al psicoanálisis de a poco y quería preguntarte con respecto al posteo sobre los Borderlines… ¿Cómo se juega ahí el tema del goce? Quiero decir, ¿Es posible afirmar que “gozan más que los neuróticos”? Gracias, saludos, Mercedes Villar.

HOLA; ya aclaré que nosotros no usamos esa categorización. Con respecto a “gozar más”… ¿Qué quiere decir? A ver: si partimos en definir el goce como algo que da placer pero comienza a vincularse con el dolor (“Empieza con la cosquilla y termina en la parrilla”-Lacan), entonces habría que ver a quién le duele más qué cosa para decir si goza más uno que otro… Si por gozar entendemos un monto importante de empuje, de libido, de deseo sin barrera castratoria; bueno, eso tampoco dependerá obviamente de la nosografía sino del modo en que la Castración opera en cada Sujeto.

Son aquellos sujetos que no pueden dejar de hacer absolutamente nada en pro de su goce; es decir: tapan permanentemente la angustia, gozando… No pueden castrarse y –por tanto- el narcisismo gana: piensan siempre más en ellos que en el otro. De ahí que vemos sujetos que aún a pesar de perder cosas que las pueden considerar importantes para su vida; “optan” por esa pérdida con tal de no ceder nada su caprichoso ego.  Por eso hay personas que han perdido fortunas enteras en el casino, o por no poder dejar de comer o de fumar, pierdan también la vida.  Sin ir muy al extremo, hay quienes pierden cosas menos notables, con tal de seguir gozando, es decir: alimentando el Ego.



Me viene ahora la imagen de Homero Simpson –personalidad descuidada tendiente todo el tiempo al goce pero no a producir: es decir, absolutamente infantil- inactivo con su lata de cerveza frente a una t.v. esperando que el mundo cambie.

La característica del goce es que empuja a la acción y es autoerótico: tratará siempre de satisfacer el propio Ego… Por eso el goce es la antitesis de la castración; y por eso el sujeto-niño se define como un “perverso polimorfo”, no sólo por su sexualidad, sino por su condición imperante de goce.

El goce puede responder perfectamente a este axioma: “Hoy por mi, mañana también.”  En un niño es lógico que se deba responder “hoy y mañana”, la cuestión es cuando los niños crecen y el goce no disminuye… Saludos, m.a.pérez-

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