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Repetición - Inconsciente - Castración

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Recupero un posteo de hace algunos años: pensaba en estos días de la genialidad de Lacan que pudo interpretar a Freud cuando descubre en la Neurosis, vía los síntomas histéricos, cómo el Sujeto trata de evadir, de "hacerle pito catalán", de abortar su deseo. Sabemos que en todo deseo hay una defensa contra el goce; pero el Neurótico -no pudiendo aceptar de buenas a primera la Ley de la Castración (de SU deseo, del Lenguaje del cual no puede zafar) intentará acercarse al goce anulando la causa que lo habita. De allí que los sujetos pueden llegar a matar hasta lo que más dicen que aman. A este mecanismo princeps de la Neurosis con sus tres pivotes, Lacan lo llamó: Deseo Insatisfecho -para la Histeria-, Deseo Prevenido -para la Fobia- y Deseo Imposible -para el Obsesivo-: que son, en definitiva, tres modos de dejarlo renegado.  De allí que también Lacan, en su texto Kant con Sade, declaró: "El deseo, lo que se llama el deseo, basta para que la vida no tenga sentido si produce un cobarde”. O -lo que es lo mismo- cuando expresó que el Suicidio es "Cobardía Moral".

Hoy un analizante -hablando del conflicto con su pareja- recordaba algo que siempre también suelo evocar: "Desarmarse para volver a armarse es siempre con las mismas piezas. (...) ¿De qué se trata en una relación sino de eso?"- Claro que esas piezas -vía la Repetición- suelen estar bien rígidas porque la coraza del YO las protege. De allí que siempre suele ganar el Narcisismo, el EGO, y no el Amor que implica la Castración concomitante. El riesgo que conlleva el lazo con el otro, es siempre lo que el Neurótico evitará diligente. Porque el lazo implica -ipso facto- la renuncia a un goce fálico y la aceptación de la Ley de la Castración. De allí que por eso Jacques Lacan llamó a la masturbación: "el Goce del Idiota". Es el goce que no hace lazo, que prescinde del otro, de su Demanda. De allí que las adicciones (a cualquier objeto/sustancia, la cual puede ser hasta los libros) suelen ser moneda corriente en los sujetos predispuestos a defenderse al lazo del otro que les devuelve la tarea de castrarse. El problema neurótico es creer que esa Castración es negativa; cuando lo que descubre Freud bien leído en Lacan es todo lo contrario: los síntomas aparecen cuando la Castración no es suficiente, cuando el sujeto "se la cree".  "Creer en un YO: esa es la única enfermedad."- sentenciaba el maestro francés. Claro que -en su ceguera fantasmática- el Neurótico cree que nada pierde. Pero muchas veces se suicida sosegado y gradualmente.

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Varios correos recibidos últimamente tienen un eje en común: me preguntan la relación entre Repetición e Inconsciente. Bien: sabemos que para Lacan los "cuatro conceptos" fundantes (“fundamentales” dirá la traducción del Seminario-11 en Paidós) del psicoanálisis son: Transferencia, Pulsión, Inconsciente y Repetición. Seguramente el orden en que los coloco no es fortuito. Primero el Otro: el que funda al Sujeto, el que lo causa; y también el Autre-Analista: que causa –con su sola presencia- que algo “caiga”: que el Sujeto aparezca en el HABLAJE. Se ha hablado de por qué, por ejemplo, el AMOR no es uno de los 4 conceptos fundantes; habría que ver... ¿será asi? ¿En la Transferencia no se esconde el amor? Luego colocó la Pulsión. Que, como dirá Lacan, es lo primero que golpea a nuestras puertas. El pa(de)ciente –aún no Sujeto de lo Inconsciente para el dispositivo- tiene un goce que lo perturba y encuentra un “fuera de foco” en su trazo. La pulsión, que se incrusta en el síntoma, empuja a partir de la palabra. Palabra que no pudo metaforizarse; palabra que no encontró un hueco más que en el dolor. El Autre (el Analista) y el Sujeto deberán trabajar con esa pulsión para “transformar” algo del orden del dolor en un saber: lo Inconsciente. El pa(de)ciente llega no porque no sabe que sufre, sino porque no sabe por qué. Y aquí, y a poco andar, advierte que la Repetición está en la base de todo síntoma.

Veamos un ejemplo que la otra vez comenté en una charla: La paciente repite vínculos dónde sus parejas “le son siempre infiel”. Esta paciente cuenta en la primer entrevista –hace muchos años- que su Padre había sido infiel a su mujer (es decir, a la madre de la paciente) “porque ¿usted que quiere? Si ella (es decir, la madre) no quería tener sexo nunca”. Esta justificación, que se expande al plano familiar (es decir toda su familia apoya con esa “excusa” el modus operandi de este hombre que nunca se separó de su mujer); la paciente la lleva como “caballito de batalla”. Lo que la paciente no advierte es que esa primer escena S1 va a connotar inevitablemente a los S2 que ella re-introduce en su campo fantasmático eligiendo partenaires sexuales que hacen lo mismo que su padre. Ahora bien: ¿Para què? Uno podría preguntarse: ¿Y por qué (se) repite?

Bien: recordemos primero que todo fantasma es perverso: “Un niño es (siendo) pegado” (Freud) Segundo: tanto en la histeria como en la obsesión, el neurótico reivindica su posición de objeto para el Otro, a partir de taponar –falo mediante- la falta. Esto implica que la paciente obtura –más allá de la racionalización en el enunciado que cuenta- la falta de su Padre, sosteniendo –obviamente- a un Padre Ideal. Pero hay más: todo sujeto –en algún momento de su análisis- advierte que el narcisismo lo lleva incluso a un movimiento extra: la venganza, el resentimiento que quedó encapsulado / historizado en cada relación. ¿Qué hace esta paciente con estos hombres “infieles” que elige? Obviamente los castiga. JUSTAMENTE para eso los elije. Así como, vía transferencia, también “castigará” al Analista “siéndole infiel” con sus llegadas tardes, no pago de honorarios, etc. De aquí deducimos que, entonces, la elección-sexual de objeto está reglamentada –vía fantasma- por la neurosis de cada sujeto; por eso podríamos preguntar: ¿Existirá algún amor que no sea neurótico?

Claro que, como se sabe, aquí hay que diferenciar después los tipos de amor -que obviamente están mezclados, interconectados-. No es lo mismo el imaginario: el bebé que buscando el S1 termina en la venganza o en repetir siempre “la separaciòn/la infidelidad”; que el simbólico: el sujeto de la castración que decide –vía deseo- hacerse responsable de su goce y metaforizarlo aún aunque –como dicen los niños- “el otro haya empezado primero”. Sí: el Otro siempre empieza, en realidad ESA es la entrada; pero el Sujeto paga a un analista para hacerse cargo de "su salida" y no seguir siendo objeto-deyecto de ese Otro que lo devora.

Claro que acá volvemos a lo inicial: el fantasma es perverso. Es decir: al Sujeto le fascina SER, siendo gozado.  Sabemos que en términos freudianos eso quiere decir no poder dejar de ser "el falito" ("el salame") de mamá. Por eso decimos que en realidad el Sujeto viene al análisis para saber, pero paga para no saber.  Y por eso cuando se está cercando el núcleo de saber; los analizantes se enferman, hacen actings, etc. Es decir, la pulsiòn vuelve a golpear; el bebe-neurótico vuelve a querer "la felicidad total" o "el chupete de siempre" y reacciona frente lo que puede hacer tambalear su posición: es decir, el deseo.  Lacan hablará entonces de un "deseo imposible" en el obsesivo; de un "deseo insatisfecho" en la histérica; y de un "deseo prevenido" en el fóbico.  Por supuesto -como sabemos- estos tres deseos son siempre el mismo: el que se evita. Sostener un deseo-decidido no es -obviamente- sin el tránsito por la angustia y por la aceptación de la falta.

En definitiva: ¿Por qué lo Inconsciente "salta" y Repite? Porque el Sujeto se niega a Sujetarse a la Ley, es decir: a Un Padre. Es un bebé-caprichoso que no puede aceptar la interdicción que todo Padre debe realizar: separar(lo) de una Madre.  Como decía Albert Einstein: "Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo." Analizar quiere decir "desatar". ¿Para qué? Para atarse a la castración.

marcelo augusto pérez
X /2011

Arte:
Fernando Falcone
[ Buenos Aires ]
El tiempo de los árboles
La educación
www.fernandofalcone.com.ar
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