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Laberintos Neuróticos

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Hola Marcelo. Acá Ramiro otra vez. Entiendo perfectamente lo que posteaste: entiendo que subordinarse a la Ley, a la palabra de un Padre es aceptar el “NO” (la prohibición del incesto) que es incluso el ingreso a la Cultura; entiendo que –a partir de acá- al neurótico le cueste aceptar límites, aceptar al Padre; entiendo también que el Analista funciona (independientemente del sexo anatómico y de los roles que semblantea –amigo que apoya, hermano que acompaña, madre que a veces da la teta, hijo que acepta subordinarse-) funciona como Ley, es decir que su desempeño más fuerte está en semblantear un Padre; entiendo también que este Padre debe ser cauteloso: poder otorgar otros goces, que el analizante escuche no sólo castración –no sólo obstáculos-; y entiendo que la Repetición se escenifique vía transferencia porque el analizante juega ahí toda su neurosis –y que incluso esto sea el “tener que portar tetas” que dice Lacan cuando se refiere a la postura del analista. Lo que no me cierra es lo siguiente: Si la histérica tiene debilidad por un Padre; ¿por qué tendría que elegir un partenaire con mecanismos inconscientes similares para luego venganzarce? En realidad nunca entendí bien esto: ¿para qué buscar un Amo? ¿Con qué fin? Gracias!



Bueno: todo lo que afirmás está muy acertado. Con respecto a lo que preguntás: es cómo si me preguntases ¿con qué necesidad la gente es infeliz si puede ser feliz? Como dijimos en ese posteo: el fantasma neurótico es perverso por definición. Freud descubre que el neurótico “busca” no estar demasiado feliz por varias razones; una de las cuales es porque su neurosis lo conecta con su Edipo y la falla de ese Edipo –de la Metáfora Paterna- lo convoca al síntoma y a desafiar siempre ese “NO” que como dijiste está en la base del origen de cualquier estructura. Desafiar el “NO” es desafiar una autoridad; un Mâitre (Amo/Maestro); por tanto no es que lo busca, lo encuentra sólo con dar dos pasos alrededor de la esquina: la tujè: el encuentro-con-lo-real (Seminario 11). No hay amor que no esté contaminado de neurosis. El amor-al-padre de la histérica (y obviamente de cualquier otra neurosis) es un amor-intocable.

El neurótico se caracteriza por no hablar bien: es decir: no poder hablar en el momento justo y a la persona justa. La histérica –vía su debilidad hacia su Padre- se la rebuscará para “culpar” a otros Hombres por el potencial daño que fantasmáticamente cree que su Buen Amado Padre le ha causado. (Ya sabemos que el Daño Mayor es ser Hombre de una Mujer -la Madre- que no es la suya.) Por supuesto esto es inconsciente: por eso cuando en un análisis se señaliza, el analizante se defiende y mucho: “ ¡Mi padre! ¡¿Qué tiene que ver mi padre en todo esto?! ” Por eso para cada sujeto la idea es que no sólo pueda ir más allá de ese Padre, sino de hablar justamente, oportunamente. Por eso Lacan decía que el análisis intenta que el sujeto sea portador de un nuevo significante.  A veces, obvio, no se habla con el verbo: un analizante que llega porque su padre lo goza (y la pulsión le hace síntoma) y en el tránsito de su análisis puede ir más allá de eso (por ejemplo haciendo algo con ese Padre, con lo que ese Padre le donó) es ya haber encontrado un significante nuevo. Por eso Freud dirá -citando a Goethe- que "lo que heredas del Padre deberás adquirirlo".

Entiendo que tu pregunta apunta igual a otra cosa: ¿Si la histérica tiene debilidad, no es justamente venganza sino amor lo que debería encontrar en los hombres? Sí: y nadie dice que no lo encuentra. Dijimos que JUSTAMENTE primero encuentra amor y después (cuando en el amor -que nunca es Ideal- encuentra la falla -del Padre Ideal (del Padre Muerto)-) accionará en consecuencia. Es decir: la venganza (que por supuesto es autocastigo) es por no aceptar ni la falla propia ni la del Otro. ¿Por qué un Amo? Porque para que exista amor debe existir Idealización del objeto; y eso quiere decir llevarlo a la postura de Amo. De ahí también que -mientras que la histérica lo querrá derrocar- el obsesivo buscará esclavizarse a él; obviamente -y en ambos casos- para Reinar.   ¿Por qué venganza, por qué resarcimiento, por qué desafío? Porque -como Freud bien explicitó en "La Novela Familiar del Neurótico" (lo que Lacan rebautizó como "El Mito...")- es que ningún sujeto está conforme con los Padres que tuvo: esta es su novela justamente.  De allí que siempre primero se culpe al Otro del propio síntoma; de allí que se escucha -y mucho más en la histérica- frases como "Los hombres son todos iguales" o "Me las va a pagar" o "No sabe con quién se metió", etc.

Este tema de la inconformidad con el Padre; bien puede leerse desde otro ángulo: el hecho -muy naif por cierto- de que los sujetos (ya no en su discurso de hijos-de, sino como padres-de) crean que pueden hacer mil maravillas para que sus hijos sí estén conformes con ellos.  Y obviamente no estamos diciendo que esta inconformidad es genérica; pero es estructural: ser sujetos del Lenguaje no engancha nunca bien: la pareja perfecta sería la que no habla: cosa que no existe, por supuesto. Y los Padres son la pareja de origen.  Incluso -yo diría- habría que desconfiar de quienes dicen que están perfectamente satisfechos con sus Padres.  La otra vez Isidoro Vegh, en su Seminario de este año, enunció: "Ningún sujeto puede desear que su madre viva 120 años... Excepto aquel que pudo matarla antes."  Es decir: siempre estamos en el orden del duelo por ese objeto que fantasmáticamente creímos Ideal.   Si el neurótico puede "matar" ese Soberano Bien, ya no importa cuàntos años pueda seguir viviendo... Por eso, como dije, hablar en el momento oportuno (o crear un nuevo significante) es una manera de comenzar a "matar" ese goce mortífero. El tema es que -como en todo duelo- esto no transita sin angustia y puede llevar otros tópicos adheridos al proceso. Porque -como sabemos- a nadie le gusta conectarse con la muerte.  Saludos! marcelo pérez-

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