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Goces & Adicciones

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Hola Marcelo: quería preguntarte cómo ves el papel que juega el objeto-a en el tema de la drogadependencia porque el otro día en la Facultad dijeron que los adictos gozan sin Ley y me quedé pensando cómo se podría articular eso con el (a) de Lacan. Gracias por tus charlas "colgadas" son muy útiles. Fabiana Miranda.

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Hola Fabiana.  Bueno; tengo un par de acotaciones a tus enunciados.  Primero, yo particularmente no creo que los adictos gocen en el momento de consumo; es decir que no creo que la adicción sea un goce en sí mismo.  Segundo, no creo que haya ningún sujeto por fuera de la Ley, es decir, de la Palabra.

Vamos por parte -tratando de ser breve- y aprovecho para articular el tema del (a) que -recordèmoslo- es el nombre lacaniano para llamar a la FALTA.  La substancia que el Sujeto consume a modo adictivo (química o imaginaria: es decir: una pastilla o un programa de televisión que no puede dejar de ver; con el obvio gris de escala entre una cosa y la otra) viene a reemplazar, justamente, un goce.  O, mejor dicho, el plus-de-goce con que cada Sujeto debería poder manejarse dentro del Malestar de nuestra Cultura porque, como sabemos, no es posible quitarle al Sujeto todo goce: hay que habilitarlo -Ley mediante- a otros goces.  Es decir: si prohibo la endogamia a un hijo, tengo que habilitarlo para la exogamia. Todo no se puede prohibir porque a) o bien el sujeto resulta ser un inhibido social  o b) resulta un Rebelde-Way que todo rechaza porque su fantasma se apoya en esta interdicción legal. 

Ahora:  El objeto-a, es decir la FALTA, viene a ser  -justamente- lo que el Sujeto no se banca. Ese agujero vacante se suele reemplazar -plus de goce mediante- con objetos que nos sirven para satisfacciones substitutivas imaginarias y simbólicas: enamorarse, estudiar, trabajar, crear... Cuando esto no ocurre, la Drogra lo reemplaza.  Es decir que la Droga es un (mal) substituto engarzado al cuerpo -y según Freud la única adicción-primordial es la Masturbación y el resto la reemplaza- que ocasiona que el Sujeto quede inhabilitado para cualquier goce.  Por eso un Adicto no se queja de la Substancia: no hay ningún borracho que se queje de tomar whisky desde las ocho de la mañana ni ningún jugador compulsivo que diga que no le gusta el juego.  De lo que el sujeto se quejará, si tiene la oportunidad de interrogarse, es de lo que NO puede hacer  -es decir: gozar justamente- a causa del tiempo utilizado -y el cuerpo consumido- en el matrimonio con su Adicción.

De ahí también que -a diferencia de lo que comúnmente se instaló en el discurso cotidiano- no es que la falta de substancia (tóxica) produzca una Abstinencia.  Justamente es al revés: por no poder Abstenerse, el sujeto recurre a la substancia.

Por eso -finalmente- no es que no exista Ley, ni que el Sujeto la desconozca -como erróneamente se cree del Perverso- sino que la Metáfora Paterna está fallada -como en todos los casos de las structuras- y muchas veces en vez de construir una FOBIA el Sujeto construye una Adicción.  Como se ve, tanto un síntoma como una adicción constituyen modos de no poder ACEPTAR la castración; es decir: la falta, la imposibilidad de un Todo o la posibilidad de aceptar que el Ideal Absoluto es un mito neurótico. (Mi pròxima charla será sobre Adicción; así que quedás formalmente invitada.) Cordiales saludos, marcelo pérez.-



ARTE: Fernando Falcone

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